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El Kojiki y otros antiguos textos japoneses
Hyalmar Blixen

Japón merecía un estudio muy profundo de su literatura, pues tiene libros muy importantes y en gran número.

"Kojiki" podría traducirse así, y de modo aproximado: "ko" (antiguo); "ji" (asunto, materia, etc.); "ki" tiene un significado amplio, como ser: crónicas, registros, historias, etc. Podía expresar entonces "memorias de acontecimientos antiguos". También se le ha llamado "Furu Kon Huami".

Es un conjunto de temas antiguos, recopilados en el 712 y es de gran importancia (no está creo, traducido al castellano) y aunque se piensa que el "Kyujiki" fue compilado antes, en el 620, hay dudas de la verdadera antigüedad de éste, y como es comprensible, no la vamos a decidir nosotros.

El "Kojiki" es aún hoy un libro difícil; le he preguntado a veces a japoneses si lo habían leído, y me han dicho, que alguna parte sí, no todo, lo que me hace pensar que si bien es importante, también debe ser difícil y complejo, pero todos reconocen que expresa rica exposición de tradiciones nacionales.

Comienza con la narración del nacimiento del mundo y sigue con temas hasta el año 628, entre mitológicos y reales. Y se organizó por orden de un emperador, dada a un sabio llamado Niyedda-no-Are, que dictó, dada su memoria, esos hechos narrados a un letrado llamado Futo-No-Yasumaro; desde luego que en caracteres intermedios entre el japonés y el chino.

Luego el filósofo Motoori hizo un larguísimo comentario, y tras esto, de modo aclaratorio y complementario se compuso el "Nihonnghi".

Mientras esto se producía, falleció el emperador japonés, pero Lemmyo, la emperatriz, continuó con la orden de que ese monumento de recuerdos fuera concluido. El dictado que el sabio hacía durante muchos meses al concluirlo se organizó luego en tres grandes volúmenes, escritos en lengua japonesa, pero con una mezcla de caracteres chinos.

Pero veamos el comienzo del "Kojiki" cuyo texto, abreviado, tengo en francés. Empieza por referirse al Cielo y a la Tierra, y el texto dice lo siguiente:

"En los tiempos en que comenzaron a surgir el Cielo y la Tierra, las divinidades se formaron en el llano de los altos cielos; sus nombres eran... el dios Amé-Mi-Naka-Nushi, después el dios Taka-Mi-Mucub, luego el dios Kami-Musibi. Estas tres divinidades formadas espontáneamente, escondían sus personas".

Este comienzo no es difícil de interpretar: tres fuerzas divinas están en las lejanías de los cielos y es claro que son potencias que actúan en el Infinito (éste no concebido aún como lo es hoy, pero resulta clara la existencia de potencias creadoras previas a la formación del mundo).

Más adelante expresa:

"Cuando la tierra, aun joven y semejante a aceite flotante, se movía igual que una meduza, de algo que surgía, semejante a retoño de bambú nacieron dos divinidades cuyos nombres eran Umashi-Ashi-Kabi-Hikosi y luego Amé-No-Toko-Tatshi. Son divinidades en mi opinión masculina y femenina.

Luego se constituyen siete generaciones divinas; el texto las nombra, pero el hecho de ponerlas ahora en este artículo, una tras otra, no es lo esencial.

Se produce una asamblea constituida por todas las divinidades celestes, en la intención de crear la vida humana, y para ello se ha formado en medio de las aguas la isla de Onogoro. Se cita a dos seres augustos: Izana-Ghi e Izana-Mi y se les dispone que bajen a la tierra a fin de engendrar en ella la humanidad.

Entonces para descender al plano inferior debajo del cielo formaron un arco iris por el cual bajaron a la tierra. En ella celebraron su unión carnal. Pero dan nacimiento- dice el texto- a un hijo mal venido, que abandonan en una barca de cañas, pues no lo quieren reconocer y lo dejan en la llamada Isla de la Espuma. ¿Y cuál fue el error? Sencillo. Se olvidaron o por lo menos no usaron de momento, el don de la adivinación. ¡Claro! Los niños no son buenos por el hecho de que la mujer habló primero en la ceremonia del matrimonio. De ese modo, se intenta de nuevo, y en la Isla del Camino de Espuma y en las otras islas del Archipiélago, y traen al mundo una cierta cantidad de espíritus de la naturaleza. Pero el último de los dioses nacidos del vientre de Izana-Mi, es el dios del Fuego, y éste, al nacer, quema horriblemente a su madre y le produce una fiebre tan terrible que le causa la muerte.

Izana-Ghi entra en una gran desesperación; no deja de gemir junto al cadáver de su esposa. Y de sus lágrimas nace todavía un dios. Muerta su esposa Izana-Ghi la lleva a la cumbre del monte Hiba "en los confines de la tierra llamada "Izumo".

Tras esto, indignado del homicidio matricida torna el creador y destroza al dios del Fuego, lo hace pedazos, pero se expande la sangre de éste, y lo que logra es crear cantidad de pequeños genios del fuego.

Desconsolado, decide hallar a su esposa y se anima a descender al "País de las Tinieblas", llamado "Yomi-Tsu-Kuni". Tras descender y hallarla allí, le expresó:

"-¡Oh, mi augusta y joven hermana encantadora! Los países que hicimos, yo y tu, no están todavía terminados. Vuelve, pues."

La hermana, Izana-Mi, tristemente le respondió:

"-Es lamentable que tu no hayas venido antes. Es que ya he comido en el interior del País de las Tinieblas. Sin embargo ¡oh mi augusto y encantador hermano mayor! Tocada del honor de tu entrada aquí, querría retornar. Voy a conferenciar con las divinidades de los Infiernos. Y ahora... no me mires más..."

Tras esta respuesta entra en el Palacio de la Muerte; él espera; ella tarda en retornar. Al rato, triste y desesperado, alumbrándose de la luz que daba una parte de su peine divino, entró en la Mansión tremenda. Buscó y la halló muerta. Ya estaba en putrefacción; cantidad de gusanos hormigueaban en ella. ¿Y quiénes la rodeaban? Sobre ella estaba, arriba de su cabeza, la Gran Tormenta; en su seno, la Tormenta de Fuego; en su vientre, la Tormenta Negra; debajo de ella, la Tormenta Hendiente; en su mano izquierda, la Tormenta Joven; en su mano derecha, la Tormenta de la Tierra; sobre el pie izquierdo, la Tormenta Rugiente y sobre el derecho, la Tormenta Yaciente. Ocho dioses de la Tormenta se habían formado y allí estaban.

Como el augusto Izana-Ghi aterrado de la visión, huía, la hermana le dijo:

"-Me has llenado de vergüenza".

Y al decirle esto, ella lanzó en su persecución a las horribles mujeres de los Infiernos. Larga y dura fue la persecución del guerrero con distintas circunstancias.

Y lo mejor es detenerse aquí y decir: basta; aclarando que tras dificultades tremendas, y después de haber salido ella para capturarlo, él se salvó, y ella quedó convertida en una deidad del mundo de la muerte.

En fin, Izama-Ghi crea a la diosa del Sol, llamada Ama-terasu-oho-mikami ("Gran-augusta-brillante-solar"); la Luna era masculina: Tsuki-iomi-no-kami ("Dios posesor de las noches"). Y en fin, para no cansar al lector con estos nombres, había dioses como el de las Tempestades, el del Océano, el de la Vía Láctea, etc. llamados los "Augustos hijos".

Es enorme el número de divinidades que en distintas generaciones van surgiendo hasta que los dioses crean al primer hombre, el Adán japonés: Kamu-lamato-iharebiko-no-mikoto. Todas las antiguas culturas citan su primer ser humano

En el primer volumen del que hemos tomado ese pequeño fragmento, muy dramático están reunidos muchísimos mitos, aunque tienen a veces variantes respecto del otro antiguo libro de mitos, que incluso algunos, equivocadamente lo creyeron anterior, y es el "Nihongi", también obra famosa.

En el segundo volumen domina la temática histórica, y trata temas recordados desde los tiempos del primer emperador japonés, llamado Jimmu Tenho y continúa recordando a catorce emperadores sucesores del citado, dichos temas de valor histórico van desde el año 600 (a. J.C.) hasta el 310 (d. J.C.).

La tercera parte va, desde cuando vivía la emperatriz llamada Nintoku, hasta la muerte de otra, la llamada Siuko, y como se ve, el dictado abarca temas muy amplios y se tiene en cuenta, en este plano histórico, la vida de las distintas emperatrices.

El estilo de esta obra es bastante claro; posee sencillez y curiosamente contiene buena cantidad de poesías, que recopiladas, dan idea de lo que era la antigua lírica japonesa.

Muy antiguo es también el Nihongi, así mismo expresado o llamado "Nihon-shoki", o sea, "Anales de Japón". Se dice que esta obra la escribió Toneri, hijo de un emperador japonés, en época que algunos creyeron que sería anterior al Kojiki, pero eso no es así; fue redactado después de éste. El Nihongi está escrito en chino y es también de gran extensión con datos múltiples de cosmogonía. Es también obra muy bien escrita. Tras estas obras, en Japón se escribieron otras de innumerable valor, como ser el "Nippon-ki", también dicho "Niamato-Bume" en donde se explican temas de historia, mezclados con bastantes leyendas. Esta obra tuvo una continuación que fue el "Sotu Nippon-ki" (o "Continuación de los Anales del Japón").

Otra obra a citar podría ser "O Kagami" ("Gran espejo de historias") cuyo autor fue Tamenari.

Esas leyendas recopiladas y consideradas antiquísimas, permitieron que sobre esa base surgieran obras literarias de carácter narrativo como las de la escritora Akasome, quien compuso otras como "Jegua Minogatari" (que significa "Narración de gloria", y "Ni tupon-vaudai-itirim" (significa "Visión de la dinastía de Japón"), etc.

También podrían ser citados otros escritores como Tokinaga, excelente autor; y Kamo Komei (un asceta que se retiró a vivir en un santuario, y fue autor del "Hoioki" ("Apuntes de una celda").

Podríamos citar a varios otros autores y el más importante sería el narrador del "Monogatari". Pero será para otra ocasión, pues este libro exige un amplio espacio informativo.

Hyalmar Blixen
Suplemento Huecograbado "El Día"

Este artículo no tiene fecha, puesto que se extravió. Pero es contemporáneo a los primeros publicados en el Suplemento.

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