El país de las plantas
Roberto Bertolino

Hace muchos años, en el País de las Plantas, vivían plantas y animales.

Vivían palomas en sus nidos, gorriones, calandrias, hormigas que subían y bajaban, y cantidad de bichitos: arriba y abajo de las plantas.

Hasta que llegaron dos hombrecitos.

Y cortaron todas las plantas.

Corrieron a las palomas, a las calandrias, a los gorriones, a las hormigas y a todos los bichitos que vivían arriba y debajo de las plantas.

Y ya no se llamó más el País de las Plantas.

Lo llamaron: El País de los Hombrecitos.

Antes, al salir el sol, el País de las Plantas se llenaba de luces y sombras...

Pero ahora, que ya no quedaba ni una sola planta, los hombrecitos tuvieron que fabricar sombrillas para tener sombra.

Pero como ni a las calandrias ni a los gorriones ni a las palomas les gusta hacer nido en una sombrilla ni pararse a cantar sobre una sombrilla, los señores tuvieron que fabricar aparatos para oír cantos y músicas.

Pero como las sombrillas no dan flores...los hombrecitos tuvieron que fabricar flores de material plástico, que no tenían perfume, ni polen, ni bichitos, aunque eran bastante lindas. Pero como a las flores de plástico no llegan las abejas, no tuvieron miel.

Entonces los hombrecitos necesitaron fabricar...¡No! Miel, no supieron fabricar.

Pero hicieron unas pastillas muy dulces.

Después los hombrecitos vieron que las sombrillas no daban fruto.

No tuvieron manzanas, ni duraznos, ni peras, ni naranjas, ni cerezas.

Y las hicieron con el mismo material con que habían hecho las flores.

¡Eran muy lindos! Pero no pudieron comerlos.

¡Tanto tuvieron que hacer los hombrecitos en El País de las Plantas para que fuera el País de los Hombrecitos, que se cansaron!

Y se durmieron.

Durmieron tanto, tanto, que mientras ellos dormían las plantas volvieron a crecer.

Y volvieron también los pájaros que se habían ido. Y las hormigas y los bichitos que antes vivían arriba y debajo de las plantas.

Los dos hombrecitos, cuando despertaron, se encontraron otra vez en el País de las Plantas.

Como en el primer día. Pero no quisieron empezar de nuevo.

Roberto Bertolino
Cuentos viajeros
Selección: Sylvia Puentes de Oyenard 

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