Las nubes magallánicas

De "Materia prima"

poema de Amanda Berenguer

 

cuando transitamos a velocidad cotidiana

la gran avenida vía Láctea paseo

cielo parque conocido desde niña y

antes aún de papá y mamá muy semejante

a 18 de julio cuando mirábamos pasar

desde el Chevrolet 36 detenido en la acera

las personas preparadas para una exposición

rodante con aire de retreta y repasaba

un examen de historia natural

y sus vidrieras falsas de vida nocturna amarillenta

en bajo voltaje sobrecargado a punto de estallar

y se enciende el motor y se cruzan las calles

de la Aguada la estación de tranvías del Reducto

con reloj en hora hasta el Brazo Oriental

de vuelta por San Martín entre plátanos jóvenes

hasta Huáscar corta y sin hormigonar y cuando

 

llegamos a casa ahora en otro lado

del mapa de la ciudad en la punta

más cerca de un labio del planeta

cuando volvemos a esta turbia clara

circunvalación suburbana

mezclados de yema central y del ruido

usurero de un río de plata baja

batiendo contra el murallón de la rambla

costanera o crecido sobre la orilla arenosa

apretando un huevo puesto en pleno vuelo

 

así con la cáscara partida Montevideo derramado
por un pájaro parecido al ave tiempo
del segundo viaje de Simbad
y cuando es hora de amor y de ladrones
en el monte de al lado
o cuando sobre la playa me tiro al agua
entre los crustáceos al fondo en su elemento
o a un pozo para desaparecer o morir
de otra envergadura en otro viaje
navegando surcando explorando el agua negra
a la pesca de presas de oro prometidas
abierto hasta los tuétanos el tesoro
de los antepasados latinos industriosos y avaros

 

quedan someras sobras sobre la mesa tendida
queso para trampas caseras y cebo rancio
y lentejas con tocino guisadas
para alimentar los diarios malos entendidos
viejos como el mundo
un plato por otro de carne viva fría
o trozos dando coletazos de eso que somos
por dentro y no se ve
y emerge a veces en rabiosa pesca mayor
difícil de descuartizar

 

aventamos las plumas indemnes sepultadas

de aves americanas o de indios charrúas

entusiastas asadores de Solís el descubridor

de este lecho correntoso donde aún desovan

las corvinas con cangrejilla y los delfines maman

sin línea directa a ningún trono de la tierra

y se enturbia una resaca misionera colonial
cuando ocurre un accidente
y muere un niño ciclista aplastado
contra el parabrisas asesino del automóvil
en Caramurú junto al arroyo
cuando suena el despertador y repica el pulso
en las coronarias
cuando me despierto y recuerdo

 

alguien está mirando directamente nuestra espalda

el codo pelado la nuca las vértebras lumbares

que sólo conocemos por dentro

en el interior del espejo en la penumbra

de una radiografía
o el repliegue astuto de la oreja palpable
o la cara oculta de la luna observando
con una lupa de tiempo
ampliando el espectro en sus fantasmas
verdaderos

 

las Nubes de Magallanes encienden en los alrededores

de nuestro polo celeste austral dos jirones arrancados a la

vía Láctea de forma vagamente circular

la Gran Nube se extiende en la constelación de la Dorada

la Pequeña Nube en la constelación del Tucán

la Gran Nube contiene estrellas supergigantes azules o

rojas nebulosas gaseosas de emisión por ejemplo una

de las más luminosas del firmamento la nebulosa de la

Tarántula y cefeidas típicas y polvos absorbentes que no

dejan ver las galaxias alejadas la Pequeña Nube

en cambio es transparente

 

se descubren puentes de materia retorcidos formando

bucles desplegados a semejanza de tenues ramajes o

estirados al máximo y casi quebrados existe un fondo

luminoso continuo en las regiones centrales de los

grandes cúmulos de galaxias la difusión es uniforme y

granada más o menos quinientos millones por ahora de

gérmenes de infinito ah! entrego parte de un botín de

guerra diaria en prenda por un largo corredor o paso de

materia recién descubierto

 

el mar es cada vez más liviano y hondo

la respiración suave acompasada

el pensamiento apenas esbozado

por palabras sencillas

el cielo abierto de pie sostiene a pulso

nuestras preguntas de rigor

 

el viejo por qué deforme
con sus débiles huesos contrahechos

 

el plano galáxico se halla cubierto por nubes de gas

polvoriento alineadas a lo largo de las espiras

 

la imagen más simple y correcta del universo es todavía

la de un espacio euclidiano regularmente poblado de

este animal enloquecido mordiéndose la cola y pariendo

estrellas que miramos cada noche sin ver en la oscuridad

más allá de nuestros ojos

 

el sur y el norte prevalecen luchando en un circo cerrado

se da vuelta el hemisferio austral donde nacimos

abrimos con el navegante Magallanes y los sesenta

           bramadores

 

su estrecho pasaje y giramos al norte

de un solo espacio todopoderoso

estaba cercano entonces del otro lado infinito

la incorruptible mujer encadenada a poca distancia

del polo boreal
la gran espiral Messier 31 de Andrómeda

expuesta hasta los ovarios destellantes

entre los tejidos borbotando sombra

atada a una roca radioactiva radiofuente

radioeléctrica
a la orilla de un océano de frías olas de hidrógeno

cayendo sobre sus flancos de virgo devota Persea

nebulosa foca o vaca marina entre los árabes

también encadenada

 

zumba el ruido de fondo de la galaxia
una sierra sin fin preparando el árbol del silencio
en muestras micrométricas
canta la marea boscosa del tremendo mar
este mismo mar sucio de arrastre o río grande
como mar Paraná Guazú salado y dulce
en el entrevero y una mujer desnuda sobre las rocas
entre playa Verde y playa Honda con los pies
donde golpean las olas esperando al amante que traerá
de los correosos pelos la cabeza de Medusa junto
al juego de anillos como regalo de bodas
golpean rompen las olas de hidrógeno sobre los flancos
desnudos sobre la gran espiral
Messier 31 de Andrómeda sobre esa mujer
asoleándose
extendiéndose caliente y tersa
con los brazos firmes en la axila y el cuerpo de

 

pan bien amasado pronto para el homo de una

playa desierta

los redondos senos contra el sol mostrando

las palpitantes cefeidas y el sexo de humo espeso

respirando a empujones sobre esa mujer sola

asoleándose sobre Andrómeda en puro cuerpo

sobre la gran espiral Messier 31 encadenada a la espera

estaba una noche en las rocas de la plaza Virgilio

vigilando el Río de la Plata atenta

al contrabando de las aguas por el mismo cielo

a través de un ojo de bronce

abierto a los caídos en el mar

aguardaba el tránsito suntuoso de la nave Argos

a toda luz en la altura desplegada cerca del sur celeste

hundida la quilla en la negra onda hasta Canope

el piloto alfa de la Carena a la vista siempre

en su encrespada línea de flotación

no tenía apuro y no podía moverme

la espalda entumida al contacto de la dura oscuridad

apenas arribaba a la costa un ruido periódico

volcando una redada de segundos

recién pescados y todavía vivos

 

cuando se está solo se sienten más

fuertes las ligaduras y el peso real

del leve firmamento extendido

sobre el cuerpo afiebrado

 

el Navío se acercaba lentamente balanceando

su popa y volviendo al puerto de partida
no podía saber cuál era su destino
no creo que pasara por allí
por el sitio aquel donde esperaba
¿acaso el propio Argos podría
descubrir el escondrijo situado
en una punta montevideana
donde permanezco atada a esta escritura?

 

las estrellas se detienen posadas en el mástil

y aletean sacudiendo el profundo duermevela

la noche es larga y todo pasa cerca

y sigue trajinando

en la pulsación se mide la distancia

se sabe la temida trayectoria se numeran

los latidos que nos restan de la suma inicial

entregada a cuenta del propio corazón

 

¿Andrómeda eres tú aquella insomne nebulosa o esta que

soy ahora transitoria aquí en la tierra?

pasa el Navío enarbolado en toda su gloria

sobre el meridiano
recuerda: el viejo Ptolomeo catalogó en la constelación

cuarenta y cinco estrellas en orden similar al de un

tratado sobre la forma de construir barcos los astrónomos

modernos la dividen y le detallan quilla popa mástil vela

pero sólo la mitad trasera del buque asoma a la carta

de navegación de altura andando de tal suerte en su

carrera nocturna de este a oeste que la popa va delante

retrocediendo en dirección del muelle

Andrómeda ¿me oyes?
estoy en el polo opuesto de todas tus prerrogativas
hago apenas esfuerzos por soltarme quizá

me arrastrara la corriente que más temo

o un chorro enceguecedor de luminarias dementes

noctilucas militantes

 

se mueve el océano invertido combado

casco protector reticulado sobre la forma

de la inteligencia
se arquea el universo en grave mitovulsión

acá las olas caen en la mitad de la calle

sobre la gente que pasa despenada y sueño abajo

la marea cubre el jardín de las manzanas de oro

empuja la puerta principal la espuma se deshace

sobre la mesa de trabajo en vano estrellerío

nubes atormentadas descomponen las lejanas

Nubes de Magallanes sus tenues bancos luminosos

donde jamás encallará el Navío

 

acá llueve es noche cerrada
hay explosiones de miseria en cadena
minifundios de dolor y de torpeza hay barro
hay tierra hay animales hocicando
hay espesos desperdicios basurales hay
alcantarillas cloacas sumideros bocas
de tormenta tragándose el mundo de este lado
la tortura inclemente centrífuga de Andrómeda
la deriva el hundimiento del Navío aquí
en su plenitud austral y para los antiguos griegos
observadores desde el otro hemisferio levantando
sus restos en el horizonte acuoso
y el fin de Magallanes atravesado por una lanza
que lo clavó de bruces en una isla salvaje

antes de terminar la redondez del globo terráqueo

 

y llueve en oscuro de veras no se ven las palmas
de las manos no hay paseo de niña ni juego
de palabras cruzadas ni viaje a Europa
ni principio tienen las cosas
en la gran avenida se ahorra energía
y en la central hidroeléctrica hay fisuras
en los muros de cemento
no hay luz no se ve nada y llueve
pero me acuerdo de la luz
otros cantan conmigo de memoria la luz que vendrá

se enfutura se esperanza se constela adentro

lanzallamas un hogar vivo amotinando

estrellas sindicadas obreras de un cielofábrica de barrio

donde se elabora destellando la historia del comienzo                           

 

poema de Amanda Berenguer
"Materia prima". 
Tomado de
Amanda Berenguer El  río y otros poemas

Colección de Clásicos Uruguayos  Volumen Vol. 188

Biblioteca Artigas del Ministerio de Educación y Cultura
Se terminó de imprimir en Montevideo, 28 de setiembre de 2011

Gentileza de la Biblioteca Nacional de Uruguay

 

Ver, además:

 

            Amanda Berenguer en Letras Uruguay

 

Editado por el editor de Letras Uruguay 

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