|
La mendiga |
|
La mendiga bajaba siempre a la misma hora y se situaba siempre en el mismo tramo de escalinata, con la misma enigmática expresión de filosofo del siglo diecinueve. Como era habitual, colocaba frente a ella su platillo de porcelana de Sevre pero no pedía nada a los viandantes. Tampoco tocaba quena ni violín, o sea que no desafinaba brutalmente como los otros mendigos de la zona. |
Mario Benedetti de "La vida ese paréntesis"
|
Ir a índice de narrativa |
Ir a índice de Benedetti |
Ir a página inicio |
Ir a mapa del sitio |