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Una entrevista |
| El hombre de la túnica verde miró a su interlocutor con ojos encendidos. Un leve temblor de su barba entrecana que ocultaba su boca desguarnecida; la arteria, palpitando en su cuello como un cordaje, las palabras desencontradas, traducían su enojo. El hombre con el micrófono (un periodista?) le había preguntado, tajante: -¿Usted, se cree un santo?- -Todo hombre es un santo, hasta que prueben lo contrario -dijo- con palabras que parecían propias de un tribunal. -La santidad va con el hombre como su propia sombra. Si algunos la venden no invalida la santidad humana. -¿El santo no es un elegido?- -El hombre es un elegido. A su imagen y semejanza, Dios lo creó. -Pero puede ser elegido para representar El Mal. -El Demonio es un Ángel. -El Demonio es un Ángel del Señor. -dijo-, el de la túnica verde, y mirándolo torvamente, dio la espalda y se fue. El hombre del micrófono, sonreía. (Qué buena nota me gané). |
El mirlo y la misa
Washington Benavides
Ediciones de la Banda Oriental
Montevideo - Agosto de 2000
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