Una entrevista

El hombre de la túnica verde 
miró a su interlocutor con ojos encendidos. 
Un leve temblor de su barba entrecana 
que ocultaba su boca desguarnecida; 
la arteria, palpitando
en su cuello como un cordaje, 
las palabras desencontradas, 
traducían su enojo.
El hombre con el micrófono (un periodista?) 
le había preguntado, tajante:
-¿Usted, se cree un santo?-
-Todo hombre es un santo, 
hasta que prueben lo contrario -dijo- 
con palabras que parecían propias 
de un tribunal.
-La santidad va con el hombre como su propia 
sombra. Si algunos la venden
no invalida la santidad humana.
-¿El santo no es un elegido?-
-El hombre es un elegido. A su imagen 
y semejanza, Dios lo creó.
-Pero puede ser elegido 
para representar El Mal.
-El Demonio es un Ángel.
-El Demonio es un Ángel del Señor.
-dijo-, el de la túnica verde, y mirándolo torvamente, 
dio la espalda y se fue.
El hombre del micrófono, sonreía. 
(Qué buena nota me gané).

El mirlo y la misa
Washington Benavides
Ediciones de la Banda Oriental
Montevideo - Agosto de 2000

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