|
El oscuro disfraz de la Paloma |
|
Lector, lectora, no te quepan
dudas de que estamos pisando el umbral de una obra mayor de toda nuestra
poesía, que a lo largo de unos cuantos años ha acopiado los más
variados nutrientes, fueran propios o arrebatados a la vivencia ajena, en
esa consensuada antropofagia o laica eucaristía en la que suele
transformarse la mejor literatura. |
| "pues fui tan alto, tan
alto que le di a la caza alcance" |
|
Hay una palmaria nostalgia de
un Dios -que se cree- inalcanzado, reiteradamente entrevisto en la maraña
del monte o hasta en el rincón más engañoso de la ciénaga. Nostalgia
que es hija de la avidez y que convierte al libro en un asedio, a veces
tan blasfemo como las imprecaciones de Job, del torpe, cruel o débil
"Abad del mundo". Asedio que no desdeña ninguna vía: ni la
intentada por la mística cristiana o musulmana, por la poesía metafísica
del siglo XVIII o hasta por la desvalida locura del Dios Verde. |
| Bien se sabe que -aunque
heresiarca triste- Soy sanjuanino Y no sólo porque le dieron bartolina a mi santo o porque fuese el mayor lírico en tiempo de poetas; sino porque su obstinación es de este mundo, y porque sólo los obstinados por amor cambiarán tanta podre. |
Tomás de Mattos
El mirlo y la misa
Washington Benavides
Ediciones de la Banda Oriental
Montevideo - Agosto de 2000
|
Ir a índice de poesía |
Ir a índice de Benavides, W. |
Ir a página inicio |
Ir a mapa del sitio |