Más sobre realidades

Si solamente ocurrieran escenarios 
sustituyendo a parajes o creándolos; 
si los objetos fueran distribuidos 
por el amable corrector de sueños, 
pero no. Están los personajes 
de ese drama, del que no he sido autor. 
Están los hombres y mujeres que habitan 
esos barrios inexistentes;
están los niños jugando en sus veredas. 
Hombres y mujeres que solamente reconozco 
en los filmes del sueño. Que no figuran 
en las calles y plazas de la vigilia; 
en los tenaces ómnibus que cargan 
con nosotros. No los encuentro, no están. 
Pero, apenas se enciende la pantalla 
de plata del soñar, allí aparecen; los reconozco:
aquel viejo es el mismo que hallé 
en otra parada onírica, discutiendo de fútbol. 
Sus facciones, su identidad es indudable. 
También mujeres que vuelven de la feria 
van a una consulta o charlan en el portal. 
Una por una, las reconozco, podía saludarlas 
y preguntarles por sus vidas.
El escenario no lo he montado yo. 
Sustituye posibles sitios de la ciudad 
o el campo. Pero no existen en esta realidad. 
Es otra realidad (virtual?) no fabricada 
por la cibernética. Alguien baraja por nosotros 
y altera el orden de los naipes.
A qué me atengo? Dime.

El mirlo y la misa
Washington Benavides
Ediciones de la Banda Oriental
Montevideo - Agosto de 2000

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