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Apuntes filosóficos |
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“Cada sistema es puro en
teoría, pero lo corrompe la naturaleza humana. Así que no queda otro
remedio que conocer la naturaleza humana y mirarla cara a cara”.
ANNAIS NIN
Diario |
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1 Podría
comenzar con fecha, encabezamiento, prólogo, inicio... Pero dejo tales
preceptivas de la retórica usual, permitiendo que las palabras
se vayan instalando por sí solas, creando sus propias jerarquías y
relaciones. 2 Las
cosas pueden seguir la lógica convencional y acercarse a un fin
previsible. En caso contrario: hablarán en silencio las razones del corazón,
y por caminos inesperados llegarán a nosotros vislumbres de la verdad. 3 Un
aniversario podría ser algo triste. Todo aniversario tiene mucho de sabor
a monumento inaugurado. 4 De
lo que tengo certeza es de mi pasado con sotanas rodeándome. Y la sacristía
con penetrante aroma de incienso. Y el misterio
subiendo entre los cánticos... 5 Posibilidad
de realizar lo que alguna vez osamos vislumbrar, hace tanto tiempo... Más
allá de la apariencia cotidiana del invierno y la leña crepitando. 6 La
tranquilidad no es algo tan difícil de obtener como se piensa. Comienza
por despertar del sueño mecánico
y torpe de la vida. 7 Un
ser que duerme siempre nos fascina. Podemos pasar horas contemplando la
respiración continuada y pacífica de un sueño. 8 ¡Qué
importante es buscar, con la
profunda intuición del que anhela más luz! 9 Somos
esencialmente solitarios. Algunos soportamos una extraña vocación de
lobos... Y la grandeza
consiste en intentar superar las barreras y tender un puente hacia los
otros. 10 Desconcierta
la capacidad teatral del ser humano. Algo que no es mentira sino pura
actuación. Representar un drama necesario.
11 El
camino de la vida está
sembrado de nuestras propias crisálidas. En ellas permanecemos sólo el
tiempo necesario. Luego volamos, y no somos egoístas. 12 La
capacidad de comprensión es limitada. Porque los incontables yoes
están muy bien parapetados detrás de la individualidad que todos
ostentamos con orgullo. 13 Hay
momentos en que un acontecimiento del pasado se nos cuelga a la sangre. Y
en adelante nos acompaña, agazapado en lo oscuro. 14 En
ciertas etapas todos nos parecemos a la abadesa que se enamora del sacristán,
al soldado que deserta, al revolucionario que pasa a ocupar un escaño en
el parlamento. 15 Si
no fuera por ese milagro
renovado, que en telas y libros y bronces y pentagramas y celuloide y
cinta magnética y CDroms nos van dejando —como en claves tribales—
esos vigías de lo ignoto que llamamos artistas, no serían soportables
las corbatas ni los automóviles ni las pantallas de los ordenadores. 16 Hay
ocasiones en las cuales escribir o pintar o hacer música implica un
esfuerzo de titanes, un suplicio prometeico. Si fuera posible lograr
entonces el ideal de síntesis y lucidez combinadas, todo se transformaría. 17 ¡Qué
terrible es comprender que TODO
queda, permaneciendo en un lugar secreto! Hasta que una tarde, cuando ya
lo creíamos muerto, se nos
impone, trastocando nuestras
vidas, derrumbando defensas en apariencia inexpugnables. 18 Siento
con terror que tal vez pueda ser este círculo en que me muevo como un
ciego mi estado definitivo. Y entonces me aferro a los fantasmas
placenteros, negándome otra vez a la vida que me ofrece —si lo
quisiera— su esperanza. 19 El
peor, el más terrible de los pecados: no atreverse a vivir intensamente
el destino que hemos elegido. 20 Estoy
perdido en una curva más del laberinto.
Este parece espesarse, duplicar los corredores, las celadas, los espejos,
la negrura. ¿Será posible que algo así acontezca siempre... en todas
las vidas? 21 Hay
que mirar en lo esencial, más allá de los decorados momentáneos. Hay
que descubrir la sencillez. Esta consiste en vivir practicando cualquiera
de los oficios terrestres; amando y dejando que crezca dentro nuestro la
planta para la que somos jardineros destinados. 22 En
este día —aunque no lo pueda explicar— sé cuánto he perdido. Porque
era necesario. Porque siempre se pierde al estar vivo. 23 Primavera.
El sol brilla y un pájaro canta. Me parece que la calle vibra más que
nunca. El calor no me impide saborear un café, mientras pasan muchachas
seguras de que son miradas y que debe ser así, y
eso es tan bueno como los brotes verdes y tiernos de los árboles. 24 Se
necesita —para resurgir— sumergirse más, hundirse en la conciencia;
bucear en las carencias, errores, claudicaciones, quietismos y cobardías.
Solamente llegando al fondo, a la ceniza, renace el ave
fénix. 25 Hay
que buscar empecinada, ardientemente, nuestro lugar en un mundo en que el
hombre es cada día más lobo para el hombre. Donde nada es sagrado, y
todo es un gran mercado en que el alma se trueca por estómago harto. 26 A
veces quisiera tener el consuelo de una cosmovisión segura. Una ideología
—antigua o moderna— que me cobije como plácida gallina con sus alas.
Pero sé que es imposible y que es mejor así. Estamos solos, sin
ilusiones consolatorias. Únicamente se justifica nuestro paso por la
Tierra si creamos —o colaboramos a ello— algo con cierta permanencia
(una gárgola o un santo, abominación o beatitud no importa, en la
catedral que vamos elevando en la memoria de la especie). 27 Crear
en tiempos de crisis profunda, de claroscuro, de transición; sin una estética
ni una filosofía que nos apoye. En la desolación de la intemperie a que
nos somete aquí y en todas partes el siglo veintiuno. 28 Coraje
se necesita para dar luz en los
perdidos faros de un mar nocturno y cambiante, sin estar seguros que eso
ayude a los navegantes solitarios. Que no terminen confundiéndonos con
fuegos de San Telmo en mástiles inciertos, fantasmáticos. 29 Los
principios. La pureza... Eso que traemos con nosotros desde siempre y que
es un termómetro infalible, alejándonos de lo espúreo, de las turbias
medias aguas. Esa capacidad y libertad (pese a todos los determinismos) de
ser profundamente coherentes con lo mejor del Universo. Eso que a veces
los años arrastran —sin remedio— como
un lento río implacable. 30 Aún
las disciplinas destinadas a despertar, a tomar mayor conciencia de sí y del mundo, pueden ser perfectos atajos hacia un
más intenso “dormir”. 31 El
cambio verdadero se da en el corazón.
Y exige una apertura, un estado de espíritu propicio. 32 Los
planes son inútiles para quien que desea realmente encontrar. Para ello basta con despojarse de ese lastre que
llevamos como estigma. Sobre todas las cosas: es necesario el
coraje de avanzar siempre. 33 La vida nunca resulta simple. El arte cotidiano consiste en aprehender, aceptando las circunstancias y haciéndolas servir. Tomar la vida como escuela: tal es el más hondo de los arcanos. |
Hermógenes Bastarrica
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