El lago
Enrique Amado Melo

El lago reverbera
bajo este sol de enero que fustiga y calcina.
Cual un gigante hongo que en la orilla creciera,
un sauce soñoliento sobre el agua se inclina.

Buscando en el bochorno un poco de frescura,
algunas bestias llegan a las aguas amigas
y bebiendo con ansias la linfa que fulgura
alivian sus fatigas.

Después llega el ocaso y el lago se transforma
en azulado espejo donde todo se mira.
Bajo la noche, luego, pierde color y forma
y sólo es algo oscuro que late y que respira.

Enrique Amado Melo
De " Cosecha Anual" , 1964

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