Ni el flaco perdón de Dios – Hijos de desaparecidos, de Juan Gelman y Mara La Madrid

Una causa colectiva
Alfredo Alzugarat

La lucha por la conservación de la memoria colectiva, por dar a luz lo brutalmente oculto, por revelar la barbarie y pulverizar el silencio posterior, es la aspiración de un sector importante del pueblo argentino, víctima directa de los atropellos cometidos durante la dictadura militar del general Videla. La herida abierta que representan los treinta mil desaparecidos y alrededor de quinientos niños apropiados, parece empañar para siempre la relación entre las fuerzas armadas, el aparato estatal, los partidos políticos y los organismos de derechos humanos. El problema, lejos de aminorarse, continúa convocando voluntades. De un lado, persiste la negativa a la verdad de lo sucedido y el imperio de la impunidad. Del otro, la firme decisión de no olvidar que privilegia a la palabra, al testimonio, como instrumento más eficaz de lucha. “Tenemos que seguir testimoniando, cuando podemos, donde podemos, porque acá no hubo justicia", es el imperativo del día.

H.I.J.O.S. (Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio) es el más reciente nucleamiento que se suma a la puja iniciada hace ya veinte años, cuando en abril de 1977 las primeras Madres se reunían en Plaza de Mayo. Se trata de una agrupación compuesta por hijos de detenidos-desaparecidos y asesinados, que alcanza en la actualidad a 18 regionales en el país y 6 en el exterior. Los testimonios de muchos de ellos, recogidos y editados gracias a la labor del poeta Juan Gelman y la psicóloga Mara La Madrid, sobrevuelan los recuerdos borrosos, la angustia y el desconcierto, para dejar paso a una faceta

diferente, la dolorosa experiencia de la búsqueda de la identidad. Mas de cuarenta relatos de jóvenes veinteañeros se congregan en este libro para mostrar los entretelones de vidas colmadas de interrogantes, que desde su más tierna infancia padecen del miedo y la psicosis o de los vaivenes anímicos de la sociedad, que conviven con el misterio o con lo que todavía les resulta difícil de comprender. Muchos de ellos se han enterado recientemente de la suerte corrida por sus padres, la mayoría nunca los conoció y sólo conservan jirones o fragmentos de un pasado trágico que les sigue siendo escamoteado y que marca a fuego sus existencias. Para ellos, construir una imagen de quienes fueron sus progenitores, romper con la incomunicación a que han sido sometidos, indagar su propio origen, les permite una especie de terapia interior, un reencuentro consigo mismos. Muy otros son los efectos para el lector, que asiste ante cada uno de los discursos al trauma que vive una sociedad entera y al que difícilmente puede permanecer ajeno. Complementa esa voz la reflexión de otras asociaciones de más vieja data como las Madres de Mayo, las Abuelas, Familiares, Ex detenidos, los Antropólogos involucrados en la búsqueda de restos mortales, abogados, psicólogos, escritores o periodistas como Horacio Verbitsky. El aporte de todos ellos redondea una visión condenatoria de la Argentina de las últimas décadas desde las más variadas aristas: la economía neoliberal, la corrupción, el papel jugado por los indultos y las leyes de Obediencia Debida y de Punto Final, la participación de los políticos y dé la Iglesia. Para los que abrieron el camino en esta lucha por los derechos humanos, HIJOS representa la voz nueva que amplía el espectro del problema y contribuye, a la vez que a un reencuentro entre generaciones, a limar las asperezas y divergencias tácticas que existen entre, ellas. La lectura de los hechos que ahora surge revigoriza el poder de la memoria, de la palabra que lucha contra el tiempo y el silencio para que la historia no pueda repetirse.

 

Ni el flaco perdón de Dios – Hijos de desaparecidos, de Juan Gelman y Mara La Madrid. Ed. Planeta, Buenos Aires, 1997. 409 páginas
El País Cultural Nº 415 
17 de octubre de 1997

Alfredo Alzugarat
alvemasu@adinet.com.uy

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