La fracasada invasión del Reino de las Nieves en busca del sol ajeno
Ian Welden

1

Por ahí por ahí, donde tal vez comenzó el mundo algún día, en un viejo reino en cuyas esquinas nocturnas se juntan los enfurecidos fantasmas de los toros a conspirar, existe una ciudad multicolor y perfumada. La besa un mar que huele a azahares y la alhajan caudales de banderas color mar y felices esculturas estrafalarias. Su sol es poderoso y soberbio. La luna, su enamorada, es mansa y bella como una yegua blanca y alada.

Pues bien, mucho más al norte, ahí donde crujen los hielos como esqueletos inquietos y los hombres y las bestias construyen sus habitaciones sobre mares congelados, hay otro viejo reino, neblinoso y embrujado por hordas de dioses milenarios que cuidan a una sorprendente ciudad construida entera de nieve. El sol es pálido y tímido como un canarito solitario.

La luna, pequeña pero agresiva como una gata en celo, rasga violentamente los siniestros nubarrones para asomarse al cielo y observar.


2

"Y lo único que puedo observar, estimados radioescuchas, es que los habitantes de esta Ciudad de las Nieves se reúnen todas las noches en los parques y estadios de football a beber cerveza Bud, comer burgers y ver DVDs de Britney Spears, medio muertos de frío. Esta actitud
impasible, ociosa y vana de los súbditos ha despertado la legendaria ira de los dioses nórdicos. Odín, el presidente, ha llamado a sus colaboradores mas cercanos para discutir la situación y conformar un plan de acción. Thor, el ministro de defensa, y Freya, la ministra de relaciones exteriores han acudido inmediatamente a Valhalla, el palacio presidencial, y han iniciado conversaciones urgentes..."

"Yo estoy aquí con mi micrófono en los jardines del palacio junto a otros periodistas de la televisión internacional y un inmenso grupo de paparazzis mientras el frío nos picotea los huesos. El sector está protegido por por un batallón de Jotuns, que son seres gigantescos, deformes, muy violentos pero nobles y querendones si se les trata con cariño y respeto.

Y entre nosotros circulan las sorprendentemente deliciosas Valquirias, ofreciéndonos hidromiel y canapés de pepino..."

"Señorita! Señorita Valquiria, por favor! Unas palabritas para Radio Europa...?"

"Ay, si, cómo no! Qué se te ofrece?"

"Cual es su opinión en torno a la reunión aparentemente secreta del gobierno?"

"Pero si no es secreta! No vés que aquí está lleno de humanos y seres mitológicos?"

"Si, pero... qué es ese brebaje que usted y sus lindas colegas nos están sirviendo?"

"Es hidromiel pues! Tranquiliza los nervios y te hace sentirte como en el cielo, sin preocupaciones! Chao!"

"Hay expectación aquí, señoras y señores. Según fuentes extraoficiales, el gobierno de Odín está haciendo estudios geopolíticos con la intención de invadir algún país al sur del continente Europeo. Sus colaboradores parecen estar convencidos de que el comportamiento de los súbditos se debe a una peligrosa deficiencia de vitamina D, producida principalmente como es sabido por la falta de luz solar. Pero debo interrumpir en este
momento mis comentarios ya que Odín en persona, acompañado por Thor y Freya, se va dirigir al reino a través de cadena nacional de radio y televisión mundial desde el balcón principal del palacio de Valhalla."

"Súbditos!

"Ante el comportamiento inaceptable de la población civil de esta otrora maravillosa Ciudad de las Nieves, me he visto en la obligación de tomar medidas drásticas para detener la corrupción física y moral que corroe y amenaza las mismas raíces de nuestra cultura y civilización. Y yo..."

"Hola... soy yo nuevamente, disculpen la interrupción, pero aquí entre las multitudes hay un grupo de niños y niñas que quieren hacerle algunas preguntas a Odín. Les voy a prestar mi micrófono."

"Odín, qué quiere decir `otrora?"

"Qué significa `medidas drásticas?"

"No entiendo `corroe!"

"Yo no entiendo esa palabra `corrupción!"

"Habla más claro, Odín!"

"Señoras y señores, los peligrosos Jotuns han comenzado a avanzar rápidamente hacia este sector. Es evidente que su intención es hacer callar a los niños y quitarme el micrófono! Pero no! El magnífico Thor ha intervenido haciéndolos retroceder. Y Odín está hablando nuevamente. Escuchen por favor..."

"...los niños tienen razón! Voy a decir las cosas bien claras. Aqui en la Ciudad de las Nieves las cosas van mal y entre todos las vamos a cambiar para bién. En el sur del continente hay un reino que tiene demasiado sol. Vamos a hacer todos una expedición a ese reino y se lo vamos a robar. Mis ancestros milenarios me han dicho que en esa ciudad existe una calle donde el sol milagrosamente duerme por las noches. Ahí lo capturaremos!"

"Señoras y señores, escuchen ustedes mismos la formidable ovación. Los súbditos se han vuelto locos de alegría. Las valquirias y los jotuns saltan y se abrazan y Thor y la diosa Freya se están dando un prolongado beso apasionado. Tengo aquí a mi lado al mismísimo Odín quien me ha concedido una entrevista exclusiva".

"Señor Odín, muchas Gracias. Dígame por favor, cómo y cuando se organizará su expedición de conquista?"

"Bueno, la respuesta es muy simple; ahora mismo se van todos al sur pues".

"Pero cómo?"

"Cómo cómo? Cómo sea pués, señor locutor. Tenemos pies y manos, caballos, hidromiel para los nerviosos, valquirias para los tristes y depresivos y jutons para los violentos y los rebeldes. Thor se encargará de las estrategias militares y Freya de las relaciones públicas con los sureños. Y tenga usted la absoluta certeza de que los fantasmas de mis antepasados nos proporcionarán el imprescindible milagro."

"Pero señor Odín, y usted qué va a hacer?"

"Yo? Yo me quedo aquí por supuesto, pensando".


3

Se ha dicho hasta el cansancio que la realidad supera a la ficción. La fabulosa caravana de la Ciudad de las Nieves superó con creces a ambas. Bajo un agresivo cielo revuelto de nubes negras, ángeles y fantasmas, se arrastró por el anciano y congelado Mar Báltico como una gigantesca serpiente multicolor, tirando sus barcos de guerra cual toros épicos e infundiendo espanto y terror a su paso. Antiquísimos reinos de lluvias y nieblas cayeron de rodillas suplicando piedad. Los engreídos y prepotentes montes Pirineos bajaron sus cabezas con humildad y les
abrieron un camino en un gesto digno del Antiguo Testamento. Y súbitamente el cielo se iluminó cegando a los invasores acostumbrados a vivir en la oscuridad y las tinieblas.

Conmovidos por el fogoso, orgulloso y violento sol del sur, los gloriosos invasores elevaron cánticos, alabanzas y oraciones a Odín por su extraordinaria habilidad y visión. El poderoso Thor lloró lágrimas de sangre y Freya la Mágica levantó sus brazos hacia el astro solar y le envió un beso para seducirlo. Pero el sol la desafió con una llamarada potente y certera quemándole su célebre cabello de oro para siempre. Thor, legendario domador de truenos y relámpagos, levantó una colosal tormenta negra como la misma muerte para confundir al sol, pero este, impávido
y cual dueño del universo, la deshizo de un sólo soplido de fuego.

Fotografías de Alejandro Rosas.
Valencia, España
Fotografías de Alejandro Rosas.
Valencia, España

4

"Señoras y señores radioescuchas, la situación aquí ha cambiado radicalmente. La moral de los nórdicos se ha desmoronado totalmente y los ministros de defensa y relaciones exteriores no saben que hacer. Tengo aquí frente a mi micrófono a Freya quién me ha concedido una entrevista exclusiva!"

"Señorita ministra Freya, por favor, esto parece un desastre, no?"

"Señor locutor, señores y señoras, pueblo mío! Jamás imaginamos que el sol de estas regiones sureñas sería tan brutal, hostil e inhospitalario!"

"Pero señorita Freya, disculpe que la interrumpa, qué van a hacer?"

"Vamos a... vamos a buscar la Calle del Milagro de la que habló Odín!"

"Me cuesta bastante entender porqué usted, ministra de relaciones exteriores, aún no ha establecido contacto con los habitantes de esta hermosísima Ciudad del Sol".

"Estos aborígenes salvajes? Bárbaros?".

"Pero señorita ministra, disculpe que insista en esto; cómo sabe que son salvajes y bárbaros si aún ni siquiera los hemos visto?"

"Ya! Basta! Usted me está faltando el respeto señor... Me confunde!"

"En realidad, señores y señores, la situación es desesperada. Las Valquirias han bebido toda su hidromiel y andan por aquí volando y riendo cual mariposas enloquecidas. Los otrora temibles Jutons lloran desconsoladamente y los miles de súbditos exigen a gritos que se les sirvan burgers mientras observan imágenes de Britney en sus celulares. Los paparazzis y los camarógrafos empacaron sus cosas y se han mandado a cambiar en busca de eventos más interesantes."

"Aquí tengo al grupo de niñas y niños que una vez tan sabiamente interrumpieron a Odín. Les voy a prestar el micrófono".

"Freya! Freya! Los sureños están en la playa!"

"Si! Todos están en la paya tomando sol o durmiendo siesta!"

"No tienen ningún interés en nosotros!"

"El ministro de defensa Thor se ha encaramado a una de las peculiares estatuas de esta ciudad para dirigirse a sus compatriotas. Escuchen señoras y señores!"

"Súbditos! Les hablo en nombre de nuestro magnífico presidente Odín. El me ha enviado un correo electrónico diciendo que debemos encontrar la Calle del Milagro que está oculta entre muchas otras calles al interior de este extravagante laberinto de edificios y casas! Ahí según él, esta misma noche encontraremos al sol durmiendo."

"Estimados auditores, esto es inimaginable! La confusión e insubordinación es total! Escuchen ustedes mismos..."

"Cállate jetón!"

"Y porqué no vas tú con Freya?"

"No nos moverán!"

"El pueblo unido jamás será vencido!"

"Queremos burgers! Queremos burgers!"

"Queremos más hidromiel!"

"Vámonos a la playa mejor!"

"Viva la vitamina D!"

"LA CALLE DEL MILAGRO NO EXISTE!"

"Estimado público auditor, les agradezco mucho vuestra atención y me despido rápidamente de ustedes muy atentamente. Yo me voy al continente africano. Adiós y buena suerte!".

5

Odín y Freya emprendieron el viaje de regreso a su Ciudad de las Nieves con las manos vacías, sin un sol que mostrarle al todopoderoso y vengativo Odín. Solos y derrotados tuvieron que escalar las gélidas espaldas de los montes Pirineos y sufrir las burlas y afrentas de los países de lluvias y nieblas que una vez habían caído de rodillas ante ellos. Cargando el deshonor en sus hombros, entraron cabizbajos y temerosos a las aguas oscuras del mar Báltico quiem se descongeló con ira y fruición ante sus pasos indecisos. La maravillosa Ciudad de la Nievas, envuelta como siempre en su cielo negro y revoltoso los recibió en silencio. Odín el estratega se ocultó para siempre, como un perro lamiéndose las heridas del fracaso, en su solitario palacio de Valhala. Y la Calle del Milagro y la Ciudad del Sol están muertas de la risa, como siempre.

Ian Welden
Valby, Copenhague
junio 2009

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