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La dama de hierro (2011)
Título original: The Iron Lady
Dama de hierro
Ni frío ni calor
Discurso de ministra
William Venegas
http://lahuelladelojo.blogspot.com/ 

Crítico de cine La Nación
San José, Costa Rica
wvenegas@nacion.com
 

 

Nos llega una película tan fría como el hielo, que ni fu ni fa, para darnos –se supone– un acercamiento a la vida política y hogareña de Margaret Thatcher, inaugural mujer en ser  Primera Ministra del parlamento inglés, quien hizo mancuerna con el presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, para impulsar un específico modelo económico y una política exterior común.

Hablo del filme inglés La dama de hierro (2011), dirigido con absoluta distancia y superficialidad por Phyllida Lloyd, realizadora también de la cinta ¡Mamma mía! (2008). Como es sabido, ambas películas tienen a su haber la actuación estelar de Meryl Streep.

La dama de hierro no solo habla de lo dicho en el primer párrafo de este comentario. Hay más. A medias, como todo en la película, se nos evidencia  que Margaret Thatcher fue impulsora de fórmulas capitalistas de desarrollo, de esas que Juan Pablo II no dudó en llamar “capitalismo salvaje”. Afín, vemos cómo respondió, con guerra colonialista, a la aventura de la dictadura militar –fascista– de Argentina por la posesión de las Malvinas.

Igual, fue enemiga a muerte del socialismo y anticomunista visceral. Esto y lo anterior son situaciones que nada más pasan por la película, solo se describen, sin ahondar en nada, a pura brocha gorda, lejos del compromiso conceptual que debe tener un buen filme.

Esta cinta es una especie de “mamma mía” política, solo que, en lugar de la música del grupo sueco Abba, se nos ofrece la de la opereta titulada El rey y yo, de Rodgers y Hammerstein, llevada al cine en 1956 por Walter Lang, con las inolvidables actuaciones de Deborah Kerr, Yul Brynner y Rita Moreno.

Dentro de su vacío conceptual, el filme se vuelca –con más maña que genio– en los últimos años de la señora Thatcher, que aún no finalizan para ella, mientras sufre de una ingrata pérdida de la memoria. Con aires de realismo mágico, vemos a una anciana en conversación constante con quien fuera su esposo, fallecido.

Ese punto de vista de la ancianidad es interesante, pero tampoco está bien aprovechado. Lo que sí, es que con su papel de cónyuge fantasma, espectro juguetón y humoroso, el gran actor Jim Broadbent se luce en la pantalla. Es de lo bueno de la película, amén de algunas bien logradas secuencias en fotografía.

Aquí entro a juzgar el injusto premio Oscar dado a la actriz Meryl Streep, por su actuación como la señora Thatcher. No era ni es para tanto, algo así como “cría fama y échate a dormir”. Meryl Streep se contagia de los aires superficiales del guion y, con la ayuda de un buen maquillaje, se dedica a impostar la voz y a actuar como si lo hiciera ante un espejo.

La vanidad histriónica se le sale a la actriz, como si estuviera segura –del todo– que un personaje como este la va a llevar a un nuevo Oscar, que no hay de otra, como sucedió el año anterior con el actor Colin Firth, con su rey Jorge VI en El discurso del rey (2010, de Tom Hooper).

En fin, La dama de hierro es película sin mejores ni peores acentos de calidad, que podemos ver por alguna curiosidad histórica, solo que esta no quedará bien satisfecha por la cinta. Punto.

LA DAMA DE HIERRO

Título original: The Iron Lady
Estados Unidos, 2011
Género: Biográfico
Dirección: Phyllida Lloyd
Elenco: Meryl Streep, Jim Broadbent
Duración: 105 minutos
Cines: CCM Cinemas, Cinépolis, Cinemark, Nova Cinemas
Calificación: DOS estrellas de cinco posibles

por William Venegas 
cocuyos@racsa.co.cr 
Gentileza de La huella del ojo 
http://lahuelladelojo.blogspot.com/   

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