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Drogadicción |
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Desafortunadamente, porque no se puede decir otra cosa, nuestro país, que fue sano y tranquilo, es ahora un mar de drogas y por cierto, de todo tipo. Los narcotraficantes se mueven por todos los rincones de Costa Rica; se bailan a las autoridades, a los jueces y a la familia y los drogadictos que proceden de todas las clases sociales, van tras de ellos, la mayoría, hundiéndose en el idiotismo ocasionado por la destrucción de las ondas o rayos alfa, que comunican la mente con el cerebro hasta convertirlos en verdaderos locos. Ahora sabemos que el fenómeno de la drogadicción no es exclusivo de un grupo o estrato social, económico o cultural determinado. Sea, el consumo de drogas lesiona a toda la sociedad en su conjunto. En general, el uso de drogas corresponde a un afán de huir de la realidad. Para mí, la drogadicción se ha convertido en un problema de salud pública muy grande en la mayoría de los países del mundo, acabando con la vida de muchos jóvenes y su economía. El asunto es que las drogas, como la cocaína, destruyen las neuronas cerebrales y producen una disminución de la materia gris del cerebro, sacando de la vida productiva a miles personas todos los días. La cocaína, crack, bazuco, perico y todas las demás, actúan sobre la corteza cerebral, la médula espinal y los sistemas endocrinos y simpáticos, acelerando y causando desequilibrios en el metabolismo y en las funciones orgánicas. Ese es el motivo por el que los drogadictos no se cansan, no sienten hambre y cuando pasa el efecto de ellas en el organismo, quedan débiles en tanto, inmediatamente, aparece la depresión, luego la irritabilidad y el cansancio hasta que tienen que volver a consumir de nuevo la droga, y así, caer cada vez más profundamente en las garras del vicio. Ya con alucinaciones, rápidamente avanzan a la locura. Los muchachos que consumen drogas, generalmente lo hacen por consejo de un amigo mayor y algunos, son “cuenteados” de que van a experimentar fascinaciones sexuales, aunque al final, resulta todo lo contrario, pues la carga del estímulo producido por la droga afecta y debilita la parte sexual, que es el motor de la máquina humana; claro, en un principio podrá haber mayor excitación sexual, agotando más el sexo pero, después, el drogadicto será llevado a la indiferencia sexual, luego a la impotencia y en muchos casos, hasta el homosexualismo. Muchos drogadictos famosos se han vuelto homosexuales. Algo verdaderamente contraproducente es que las drogas alteran y degeneran los genes sexuales, demostrado científicamente, y como consecuencia de esas mutaciones genéticas negativas, resulta evidente el nacimiento de niños monstruos, tanto psíquica como orgánicamente. No podré olvidar el enorme sufrimiento que sentí, cuando a mediados de la década de los años ochenta, fui parte del equipo médico que atendimos el parto de una señora, que eran, ella y el esposo, drogadictos. El niño que nació muerto, era un monstruo. El abuso de las drogas es lo que conduce al sadismo, a la criminalidad y a cometer actos bárbaros contra la sociedad. Muchos jóvenes que se iniciaron como buenos estudiantes en el colegio, cayeron en las drogas y se sumieron en ellas. Son los que la policía tiene que meter entre rejas desde muy jovencitos, porque drogados, han violado niños, han cometido crímenes espantosos, han producido incendios, han violado a sus propias madres y hasta las han matado, cuando han convertido sus hogares en verdaderos infiernos. El drogadicto con el tiempo suele convertirse en un inútil, desechable, que no le interesa si se baña o no; si anda desnudo, vestido o hediondo; si se afeita o no; si anda con zapatos o descalzo, sea, un desechable. Disculpen si el comentario lo encuentran grosero, pero soy médico: tengo que luchar contra las drogas ilícitas. La verdad es que en Costa Rica como en la mayoría de las naciones del mundo, la familia se ha perdido. Nos encontramos en un ambiente familiar demasiado permisivo, donde no existe disciplina o control sobre los hijos; o demasiado rígido, donde los hijos se encuentran sometidos a un régimen muy autoritario o también, se encuentran sobreprotegidos, en cuyo caso, se fomenta el consumo de drogas. La desatención de los hijos por parte de los padres, las familias divididas o destruidas, las frecuentes peleas de los esposos frente a los hijos, la falta de comunicación entre hijos y padres, todos estos, son factores que contribuyen a crear el clima de riesgo, donde la droga puede convertirse en una válvula de escape. No permitamos que nuestros hijos se hagan drogadictos, pues se sufre mucho cuando un ser querido cae en esos colmillos pero, si no lo queremos, luchemos por mantener la familia unida. Que en ningún hogar falte Dios. Además, tenemos que ir adelante, esto es que si notamos un cambio en el hijo, que nos llame la atención, pongamos cuidado, investiguemos si ha caído el rendimiento escolar, si se aísla de otras personas, si ha perdido interés por los deportes, si ha buscado otro grupo de amigos, si con frecuencia sus ojos están enrojecidos, si ha comenzado a mentir, a robar, faltar al colegio, etc., insomnio, temblores, convulsiones y depresión. En este país existen un grupo grande de médicos que pueden ayudar, que están preparados, que tienen voluntad. A los narcotraficantes hay que cerrarles el cerco, de otra forma, ellos nos encerrarán a nosotros en la desgracia. |
Dr.
Eliseo Valverde Monge
La Prensa Libre (Costa
Rica) - 31 de agosto de 2009
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