Julio Argentino Roca 
Nuestro Convecino
Eduardo Tyrrell

Seis años vivió entre nosotros, en una casa en la calle Alvear. En ese tiempo, desde su atalaya Riocuartense, elucubró la estrategia que lo llevaría a la Presidencia de la Nación.

De modesto origen- su abuelo fue empleado subalterno de correos, su padre militar, nació en Tucumán, en la época de Rosas, en el seno de una familia de estirpe hispano- criolla empobrecida. Para completar sus estudios fue enviado al colegio de concepción del Uruguay con una beca otorgada por el gobierno de su provincia. En tiempos de la Confederación Argentina, cuando la orgullosa Buenos Aires se había escindido del resto de las hermanas, con apenas quince años de edad, Roca decidió su destino, recibiendo los despachos de subteniente de Artillería.

Sería Militar, en un país inmenso en la guerra fratricida. Su bautismo de fuego fue en Cepeda. Dos años después empuño las armas en Pavón, siempre del lado de Urquiza, señero caudillo de los federales del interior. Unificada y pacificada la república, fue destinado al Batallón N° 6 de Infantería, en cuyas filas conoció la vida y la linea de fronteras y presuntamente entró por primera vez a la villa de la concepción del Río Cuarto. En 1865 participó de un conflicto Internacional: la guerra del Paraguay, desatada por las ambiciones expansionistas del presidente Solano López, que había invadido Corrientes. Peleó en Yatay, Estero Bellaco, Tuyutí y Curupaytí. De ese infierno salió con el grado de Mayor, pero allí murieron su padre y dos de sus hermanos.

Julio Argentino Roca

En 1867 volvió a trasponer nuestra Villa. Fue en circunstancias ingratas, comprometido en siempre latente lucha civil, esta vez para sofocar un alzamiento y sostener la autoridad de la Nación. El 1° de abril, en San Ignacio y a las órdenes de Paunero, disolvió las montoneras de los Saa, Juan de Dios Videla y Feliciano Ayala que salvaron el pellejo refugiándose en las tolderías Ranquelinas, algunos, y emigrando a Chile los demás. Después quedó en la frontera como segundo jefe del Regimiento 7 de Infantería, con frecuentes estadías en Río Cuarto las veces que su cuerpo se acantonaba en la plaza. Por esos mismos días el Congreso Nacional sancionó la ley 215 que ordenaba trasladar la frontera contra los indios al Río Negro, sometiendo pacíficamente a las tribus o arrojándolas al sur de dicho río si opusieran resistencia. Quizás Roca ni se imaginó entonces que veintidós años después sería designado para hacerla cumplir.

En 1870 estuvo en Entre Ríos cuando se sublevó López Jordán y con 7 Roca lo derrotó en Ñaembé.

El primero de enero de 1872 fue designado Comandante de la Plana Mayor de la Frontera Sur de Córdoba, a las órdenes del General Arredondo, estableciendo su domicilio en la Villa del Río Cuarto. Fue el comienzo de una larga residencia entre nosotros que dudaría más de seis años. En el mes de agosto, con licencia, se ausenta a Córdoba, donde contrae matrimonio con Clara Funes Días. Enseguida regresa a la sede de su comandancia y la pareja se instala en una casa alquilada a don José Garmendia en la calle de San Francisco ( después Gral. Roca y hoy Alvear ) acera Oeste. Esta casona pasó por varios dueños edificada en un terreno de 17, 34 Metros de frente por 42,05de fondo. Ignoramos el diseño de su planta, pero debió ser muy amplia. 

Cuando Julio Argentino Roca la deja, continúa habitándola su hermano Alejandro, que finalmente la adquiere en 1892. Por sucesivas herencias le tocó a Elena Josefina Roca Funes Castells, que en 1918 la vende al Dr Leopoldo Velasco. El nuevo Dueño la demuele, subdivide el terreno y construye dos viviendas nuevas que corresponden hoy a las que llevan el número 540 ( edificada) y 558 ( baldía ) de la calle Alvear.

Desde este balcón del antiguo edificio del F.C Andino, el 6 de abril de 1885 Julio Argentino Roca saludó al pueblo de Río Cuarto.

El 19 de agosto de 1873 el presidente Sarmiento firma su nombramiento de Jefe de Frontera Sud y Sud Este de Córdoba. Con el correr de los meses Julio Argentino Roca se convirtió en un convecino más de la Villa. Sus ausencias son breves, no más de diez días cada tres meses para recorrer la línea de fortines instalados sobre el río quinto, y una muy especial para asistir en Córdoba al nacimiento de su primer vástago que se llamará como él. El resto del tiempo lo reparte entre comandancia, el cuartel y su hogar . Algunos días, al alba, un asistente le lleva el caballo ensillado hasta su domicilio, el comandante lo monta y sus vecinos lo ven partir al tranco y pasar por frente a la Iglesia de los Franciscanos en construcción, doblar por la calle del Telégrafo, llegar a la plaza mayor y volver a doblar al sur por la calle de la Iglesia Parroquial, hasta llegar al cantón de su regimiento que ocupa diez manzanas en suburbios a S.E. de la Villa. Al atardecer se repite el itinerario pero a la inversa, acompañado a esa hora por el ayudante Artemio Gramajo, su hombre de confianza. Pero los más de los días. Roca asiste a la comandancia , donde llega caminando porque está instalada en una casa que queda a muy pocos metros de la suya. Es un edificio haciendo esquina de una sola planta, de ambientes amplios y gran patio interior que el Estado le arrienda a doña Belisaria Ordóñez Villada ( hoy con algunas modificaciones alberga al Museo Histórico Regional ). El 1° de septiembre de ese mismo año, con otras personas funda la primera Biblioteca Pública que tuvo Río Cuarto, y la compone en calidad de socio protector. En el mes de noviembre sus actividades se multiplican, el presidente de la Nación le encarga recibir y agasajar con un banquete seguido de baile al Ministro del Interior, Dr. Dalmacio Vélez Sarsfield, que viene a inaugurar el tramo Villa María Río Cuarto del Ferrocarril Nacional Andino, un acontecimiento trascendental en la vida de la Villa. De allí en más, viajar a Córdoba , Rosario o Buenos Aires dejará de ser un calvario.

Para esa época ya está con él su hermano Alejandro Roca, viven bajo el mismo techo. Destituido Arredondo, ejerce interinamente la Comandancia General de Frontera, permaneciendo en Río Cuarto. Desde su Atalaya vislumbra que esos campos deshabitados que se extienden por leguas y ahora el gobierno provincial subasta a precios irrisorios, tienen un porvenir productivo ilimitado. 

En sociedad con Alejandro se convierte en estanciero. Hace ya algunos años, un historiador de la región don Aldo Cantón, realizó una enjundiosa investigación documental ( “ Los campos de Roca “ ) acerca de la legalidad de su compra en remate público , su forma de pago, y su posterior poblamiento.

En todo el año 1875 tampoco tuvo reposo. Hasta mediados de abril se mantuvo en Mendoza vigilando el retiro ordenado del ejército que había combatido en Santa Rosa. El 6 de julio le llega el nombramiento oficial de comandante General de las Fronteras de Córdoba, San Luis y Mendoza, y considerando que la Villa es el lugar más apropiado de la extensa línea conserva allí la comandancia. El 25 de Julio, junto a otros 67 conspicuos vecinos firma el acta constitutiva del Club Social ( hoy Jockey Club ). En esos mismos días se está plasmando una Idea suya : dotar a Río Cuarto de un órgano periodístico del que hasta entonces carecía. Pero hay una intención inocultable difundirá editorialmente su pensamiento político porque en la política nacional piensa incursionar. Al país hay que ordenarlo y administrarlo honestamente, modernizarlo, poblarlo y educarlo. Y eso no lo harán ensoberbecidos porteños. Sino un provinciano cabal. ¿ Por qué no él ?. Para imprimirlo compra una imprenta y para dirigirlo hace venir a un Alemán, Simón Ostwald, que conoce al dedillo el oficio. El primer número de “ La Voz de Río Cuarto” se publicó el 20 de agosto, y fue recibido con beneplácito por los comerciantes de la plaza local y el público en general. Por canje el periódico llegaba a Buenos Aires y muy pronto los diarios de allí se hicieron eco y transcribieron artículos del nuestro escritos sin firma de Roca y sus amigos . El 19 de octubre en carta dirigida al ministro de Guerra y Marina, Dr Adolfo Alsina, Roca desarrolla su plan general de fronteras que recuerda la vigencia de la ley 215 sancionada en 1867. “ La voz...”, la reproduce.

En octubre Río Cuarto acaparó la atención de todo espectro político Nacional. Por primera vez , un Presidente de la Nación en ejercicio de su cargo nos visitaba. Fue con motivo de la prolongación de la línea férrea de aquí a Villa Mercedes. El Dr Nicolás Avellaneda y su comitiva – entre los que se contaban los embajadores de España e Italia – arribaron a la estación del Andino el 21 de octubre al anochecer .

Hallaron el pueblo iluminado a giorno y la gente en la calle . El anfitrión principal fue Roca que con su exultante y ascendente personalidad opacó la presencia de las autoridades Municipales y hasta del mismo Gobernador de la Provincia, que había llegado el día anterior. El acto Central tuvo lugar el 22 cuando todos los invitados viajaron en el tren inaugural hasta Villa Mercedes, bendiciendo el nuevo tramo el Obispo de Cuyo. A la noche hubo cena baile y discursos. De regreso a Río Cuarto y antes de su partida , Avellaneda y Roca tuvieron tiempo de aislarse y conversar de la cuestión fronteras, obviamente, escuchando el presidente la solución que el comandante proponía, muy diferente a la sostenida por su ministro.

La presencia de autoridades de tanto lustre, observando sobre el terreno la prosperidad de la Villa fronteriza, se tradujo en un oportuno decreto provincial: el 15 de noviembre Río Cuarto fue elevada al rango de Ciudad. Algunos días después se constituye la primera entidad financiera : el banco de Río Cuarto, del que Roca se convierte en accionista convenciendo a Linconao Cabral, hermano del Cacique Ramón, a tomar también una acción. 

Quien no pudo gozar de la visita presidencial fue Clara Funes. Un embarazo muy adelantado la retuvo, por prescripción del Dr Apolinario Martín, en la intimidad del hogar. Con su marido habían decidido que el segundo hijo ( o hija ) vendría al mundo no en Córdoba como el primogénito, sino en Río Cuarto, eludiendo las complicaciones de un largo viaje. Pasaron las fiestas y el 3 de enero de 1876 nació con toda felicidad una preciosa niña. Las obligaciones militares del padre retrasaron su bautismo y recién el 15 de abril Elisa Clara Genoveva fue llevada a la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Concepción para que el capellán de la frontera Fray Pío Bentivoglio la acristianara, apadrinada por su tío Alejandro Roca y su tía Elisa Funes de Juárez Celman.

Entre las demás obligaciones militares de Roca se destacó el recibimiento y agasajo a los comisionados de Mariano Rosas y Baigorrita que a fines de marzo se presentaron en Río Cuarto a ratificar el trabajo de paz en vigencia, devolviendo como gesto amistoso seis cautivos que trajeron consigo. En agosto viajó a Villa Mercedes a inspeccionar personalmente el racionamiento que trimestralmente la Nación tenía el compromiso de entregar a los ranqueles

Clara Funes Díaz (Esposa de Julio Argentino Roca)

Escribe constantemente. De Río Cuarto parten cartas para el Presidente, Alsina, para Luis María Campos, para redactor de “ La República”, para su hermano Altaliva, para que caciques ranqueles. Detrás de cada carta hay una intención o velada justificación.

En lo que iba a ser el último año de residencia en nuestra Ciudad ocurrieron sucesos que marcarán al general. El 2 de junio de 1877 nace su segunda hija mujer, a la que le fueron impuestos los nombres de María Marcela y fue quien sobreviviría a todos sus hermanos alcanzando los 104 años de edad. El 20 de agosto muere en Leubucó Mariano Rosas , el último gran cacique ranquel produciéndose un vacío de poder. Roca lo siente porque había logrado imponerle respeto e inspirarle confianza, y cree que con su ausencia se desmoronará la paz .

¿Quién contendrá a Baigorrita ahora? Así también lo cree el cacique Ramón Cabral, que en los primeros días de octubre abandona sus toldos del Rincón y con toda su tribu se presenta en la frontera y pide permiso para vivir entre cristianos. Pero el acontecimiento mas inesperado fue el fallecimiento de Adolfo Alsina, acaecido el 29 de diciembre de 1877. La noticia lo alcanzó en Mendoza y allí mismo el telegrama oficial, seis días después, con la designación de ministro de guerra y Marina que el Presidente suscribía.

Las nuevas obligaciones lo alejaron de Río Cuarto, instalándose en Buenos Aires. Clara y los chicos los siguieron tres meses después. En realidad Avellaneda lo había nombrado en ese alto cargo con un solo propósito: hacer cumplir la ley 215 que ordenara desalojar los indios de la pampa , “arrojándolos” si opusieran resistencia al sur del río Negro. Por sus conocimientos tácticos y prestigio en las filas del ejercito, era el único militar Argentino que estaba en condiciones de hacerlo con éxito. La campaña duró apenas cuatro meses , y al cabo de ese tiempo “pampas salineros” y “ranqueles” fueron literalmente barridos, huyendo hacia los contrafuertes andinos de donde habían venido un siglo atrás. Fue la primera vez que “los Remington” vencieron a “las lanzas” de una manera absoluta. De todas maneras. Entre los montes quedaron ocultos ciento de indígenas, especialmente familias, en tanto que otros cientos fueron desarraigados y llevados prisioneros a distintos puntos del país. Pobres indios, ¡que destino fatal el suyo!.

Antes de concluir su primer mandato, retornó Roca a nuestro pueblo. Había hecho el trayecto Mercedes, San Luis, por nueva línea del F.C. Pacífico recién terminada y sin inaugurar aún. El 8 de marzo de 1886 continuó viaje por el F.C. Andino hasta Río Cuarto , lugar de reunión convenido con los Gobernadores de Mendoza, San Juan y San Luis para tratar la próxima sucesión presidencial. Por esos días se aprestaba a abrir sus puertas la Escuela Graduada Municipal ( después Escuela Normal Mixta ) y el presidente de la Nación concurrió a conocerla acompañado de su futuro director.

Sebastián A Vera. Recorrió el flamante edificio, revisó sus aulas y elementos didácticos, y en esa circunstancia se percató de la existencia de una sala-biblioteca totalmente vacía de libros. Se comprometió, entonces, ante el director, a dotarla de material bibliográfico, y dos meses después llegaba desde Buenos Aires la primera remesa de 266 títulos.

Actual Fachada del antiguo edificio del F.C y actual Museo Histórico Regional, Ex Comandancia de Fronteras. 

Una rápida mirada al catálogo desnuda la filosofía positivista del elenco gobernante, cuya consigna era modernidad y progreso. Algunas de estas obras han sobrevivido al paso de los años y se conservan, casi diríamos milagrosamente , en la biblioteca centenaria, que en 1908 se trasladó al amplio edificio de la calle constitución , su casa actual.

En años posteriores los diarios locales traen referencias de nuevas y breves estadías de Roca en nuestra ciudad. Los motivos son siempre los mismos: visitar a su hermano Alejandro y permanecer unos Días en su establecimiento de campo “santa clara” que tiene poblado al S.O. de la actual localidad. El viejo casco de la Estancia lo conservan sus herederos, junto a objetos y muebles que le pertenecieron. De allí provino, precisamente, el coche de campo para tiro de dos o cuatro caballos, que en 1986 fue donado a la Municipalidad de Río Cuarto.

El juicio de la historia le ha sido muy diverso, según la visión política de quien lo emite. El Arco de opiniones va desde los que lo admiran y le reconocen haber fundado la Argentina moderna – incluida la ley 1320 de educación laica, gratuita y obligatoria-, hasta los que detestan y lo inculpan de entregar el país al imperialismo Inglés y matar a todos los indios. Entre aquellos están Mariano de Vedia, Leopoldo Lugones y Francisco M Vélez , y entre los últimos los indigenistas y la nueva generación de historiadores “progresistas”

Entre los Nuestros, Juan Filloy (cuyo nombre lleva la biblioteca de la Universidad Nacional de Río Cuarto) y Alfredo Terzaga lo rescatan. Quien lo a tratado desapasionadamente ha sido el radical Félix Luna en su “Soy Roca”, notable. 

Ni aun siendo Presidente ( 1880- 1886 ) sus vínculos con Río Cuarto se cortaron del todo. Aquí quedó Alejandro, encargado de cuidar los intereses comerciales que tenían en sociedad. Para permanecer con él algunos días vino el General en diciembre de 1882 oportunidad en que sus amigos lo agasajaron en la Sociedad Italiana y también en febrero de 1884, de camino para su Estancia “ La Paz ” en Ascochinga. El lunes 6 de abril de 1885, a media mañana, entraba a la estación de Río Cuarto el convoy que conducía al Presidente de la Nación y su comitiva, en viaje a Mendoza para inaugurar el tramo final del ferrocarril Andino. En el Andén lo esperaban sus íntimos amigos; subió al primer piso, y se asomó al Balcón Central que daba a la plazoleta donde se habían reunido más de 2000 personas para saludarlo. Sus ojos se posaron allá a lo lejos sobre el perfil de la Ciudad, horadado el paisaje por la nueva avenida que un día llevaría su nombre. A la comitiva se sumaron en Río Cuarto, Alejandro Roca, Ambrosio Olmos, Emiliano Hirsuta, Mariano Arguello y el Dr. Gumersindo Alonso.

La presencia en el recuerdo de nuestro convecino Julio Argentino Roca permanece vigente a través de la nomenclatura urbana de la Ciudad: una avenida y la plaza principal llevan el nombre de quien ayer 19 de octubre se cumplieron ochenta y ocho años de su fallecimiento.

Director Archivo Histórico Municipal: Carlos Mayol Lafereére 

Diario Puntal: Domingo 20 de octubre de 2002


Eduardo Tyrrell: Trabajo de Recopilación de Datos y Fotos. ( 11/ 2007)

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