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Fray Marcos Donati
1831 - 1895
El Apóstol de la Pampa y Redentor de los cautivos
Embajador y padre espiritual de los indios ranqueles
Eduardo M. Tyrrell

Sacerdote Franciscano. Nació en Carrétolo, provincia de Bologna, Benevento, Italia, el 14 de abril de 1831. Hijo De Pablo Donati y Ana Feriani.

Llamado por Dios a la vida religiosa, vistió el santo hábito el 25 de agosto de 1846, en el noviciado de Bolonia y fue ordenado sacerdote el 15 de enero de 1854.

Su mayor aspiración era la del apostolado entre los infieles, y sus superiores accediendo a sus deseos, le concedieron licencia para trasladarse a América, con la expedición que dirigía el Padre Bonfiglioni, embarcó el 9 de Julio de 1856, con 11 misioneros de la Propaganda FIDE, concluido el viaje su destino fue la Villa de la Concepción del Río Cuarto, llegando el 13 de Noviembre de 1856, así quedó fundada esta comunidad franciscana, con alojamiento en una humilde choza de paja en la misma manzana que hoy ocupan actualmente las nuevas generaciones de sacerdotes Franciscanos.

Después de haber ocupado en ministerio parroquial los primeros años.

El gobierno de la Nación y de Córdoba así lo comprendieron, nombrando al rector Padre Fray Marcos Donati en 1867 comisionado oficial para que aumentara con más religiosos el colegio de propaganda Fide en Río Cuarto.

El Padre Fray Marcos Donati se embarcó en marzo del mismo año para Roma, tomando allí viaje de regreso el 12 de agosto, con diez compañeros y llegó a Río Cuarto el 22 de noviembre de 1867.


Los nombres de los nuevos misioneros eran: RR. PP. Fray Pío Betivoglio, Fray Constantino M. Longo, Fray Guillermo Zelli, Fray Quirico Porreca, Fray Mario Dalnegro, Fray Ludovico Quaranta, Fray Antonio Cardarelli, Fray Benito Tessitori, Legos Fray N. Benvenuto y Fray Domingo Bedomni.

Así la comunidad contó con 20 franciscanos cuyos sacrificios habían de contribuir eficazmente a la conquista de estos desiertos.

*No bien designado Prefecto de las Misiones, 1868, Fray Donati también se propuso llevar su misión a los ranqueles, para lo cual recibió ayuda económica de la Nación, se puso en contacto con los caciques ranqueles Mariano Rosas y Manuel Baigorrita. *(Revista Quarto Rio de la junta de Historia Municipal Nº 9 Noviembre 2007. Lic Inés Farías).

Compañero del Coronel Lucio V. Mansilla, donde visita la frontera del río Quinto, 1869, y forma parte en 1870 de la comitiva en la célebre excursión a los indios ranqueles, Bautiza y reza misas en Tierra Adentro, dedicó su celo a la civilización de los indígenas y rescate de los cautivos mereciendo que se le llamara “ El Apóstol de la Pampa y Redentor de Cautivos” De regreso redacta la “Relación”, describiendo las vicisitudes del azoraso viaje.

El distinguido fraile establece con la Prefectura en Villa Mercedes, 1872. Acompañó comisiones de indios varias veces a Buenos Aires, el padre Marcos Donati fue el intermediario entre las damas de la Sociedad y los cautivos del poder de los indios según prueban numerosos documentos del archivo del Convento San Francisco Solano de Río Cuarto.

Dos veces más entró Tierra Adentro, los ranqueles lo consideraron su embajador y padre espiritual.

Con su influencia, tesón, ahínco y apostólica conducta en las misiones logró el rescate de 295 cautivos.

Después de la conquista del Desierto, hasta 1894, siguió catequizando indios en su querida pampa.

Poco antes de partir para Buenos Aires, a donde fue llevado para ser sometido a una operación quirúrgica, y no volver más, pronunció estas palabras ante sus hermanos: “ Gracias a Dios, entramos a la Pampa con honor, y salimos de ella con el mismo honor; ya no hay indios: todos son cristianos”.

“El Señor ha bendecido el esfuerzo de nuestra comunidad franciscana y podemos reposar tranquilos con la conciencia del deber cumplido y llenado fielmente nuestros deberes”

“Sigamos trabajando para reformar las costumbres de los cristianos para gloria de Dios y salvación de las almas”

Fueron las últimas palabras que el Apóstol pronunció en Río Cuarto. 

Después de sufrir una larga y penosa enfermedad, falleció a los 64 años en Buenos Aires, en el Hospital Militar, el 8 de Abril de 1895, lo que causó una gran conmoción y tristeza de miles de riocuartenses y habitantes de toda la región 

El gobierno nacional dispuso que se preparara el cuerpo, los médicos realizaron un proceso de embalsamamiento (rápido) del cadáver: le inyectaron reactivos que asegurarían su conservación por un buen tiempo, y tributándole honores debidos sólo a los beneméritos de la Patria, ordenó que se le diera una honrosa sepultura.

El 11 de abril sus restos fueron traídos desde Buenos Aires con custodia de honor a la ciudad de Río Cuarto, recibido con grandes honores nacionales, provinciales y municipales, la estación de ferrocarril estaba repleta; se encontraban altas autoridades, banda de música y formación parada del ejército donde rindieron sentidos honores, junto a una multitud concentrada en la ciudad y miles ubicados en las calles del Boulevard Julio Argentino Roca, acompañaban el féretro con los restos del Padre Fray Marcos Donati, hasta el Convento San Francisco Solano de Río Cuarto, muchas flores y lágrimas a su paso. Aborígenes presentes que el había convertido al cristianismo lloraban su partida, y ahí estaban con su gran congoja despidiendo a su padre espiritual que tanto los había amado y defendido.

En la capilla ardiente los padres Fray Quírico Porreca y Juan Gigena con emocionadas palabras despedían al padre Fray Marcos Donati para luego bajarlo en la sepultura a la cripta del antiguo templo cerca del presbiterio, estimándose ocupa el lugar donde hoy actualmente se encuentra el órgano. Con el derrumbe, la escalinata de entrada se llenó de escombros, los que penetraron hasta cubrir el interior. Puestos a la tarea de volver a comenzar las obras y levantar la nueva iglesia, los costos para la remoción total de los restos de mampostería, ladrillos y cemento, hicieron imposible la tarea de reabrirla, optándose por sellarla, aquí yace y duerme en el sueño eterno para siempre, junto a Fray Moisés Alvarez y a todos aquellos sacrificados misioneros fundadores.


Quizás la ciudad entera aún esté en deuda con la esplendorosa labor de este Sacerdote.

Los indios lo amaron, en homenaje a su memoria, a una lagunita que media entre El Tala y Santiago Pozo, camino de Villa Mercedes a la Pampa, impusieron el nombre de “ Laguna del Padre Marcos”.

Así también en la ciudad de Río Cuarto, el Honorable Concejo Deliberante le destinó a su memoria el nombre de una calle para que sea recordado por las futuras generaciones.

Fuentes

Revista de la Junta de Historia (Quarto Río). Noviembre 2007. Escribe Lic. Inés Farías.-

Libro: Esquinas y Calles de mi ciudad. ( Carlos Héctor Pizarro y Enrique Pablo Dichocho). Publicación especial de la Junta Municipal de Historia de Río Cuarto y del Área de Patrimonio Histórico y Cultural de la Fundación por la Cultura. (Dic /2005).

Libro: Hombres y Mujeres de Río Cuarto 1965 – 1995.

Eduardo Tyrrell : Recopilación – Trascripción Datos y Fotos.  marzo 2010

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