El Acordeón
Símbolo de un Barrio
Ciudad de Río Cuarto – Provincia de Córdoba - Argentina.

Un Barrio marcado a principio de Siglo por la actividad ferroviaria y el trabajo en las quintas que le rodeaban, fue testigo hace mucho tiempo de la llegada de un extraño visitante que elegiría quedarse para siempre.

Sentado en lo alto de una esquina, sosteniendo su acordeón y custodiando perpetuamente la barriada a la que dio el nombre. He aquí la historia del "Acordeón ".

Todo el habite en la ciudad de Río Cuarto, seguramente ha de conocer la figura del acordeonista sentado sobre su tronco. Pero pocos quizá conozcan su verdadera historia. Para muchos, no tiene edad y es probable que halla contemplando la mismísima creación desde el comienzo de los tiempos.

Pero la verdad es que en algún momento no estuvo allí y se han tejido muchas hipótesis y fantasías en torno a la identidad de su creador. Algunos afirmaron que se trató de unos inmigrantes Italianos, otros se lo adjudicaron a Don Juan Falco o Falcón, quien presuntamente habría sido acordeonista, pero ambas versiones parecen carentes de veracidad.

Si se desea llegar al fondo de la cuestión, una de las variantes es comenzar la investigación con aquella persona a la cual pertenece en este momento el local de la famosa esquina. 

Convertido hoy en corralón por sus actuales inquilinos, la propiedad pertenece a la Señora Josefina Palestro de Borgatello, ya que su padre realizó la compra en el año 1956.

"Le compró a Carlos Girodo, pero la propiedad era de Ficco comenta la Señora era una propiedad antigua y mi padre la remodeló pero continuó siendo almacén. Venía gente de hacienda o los de la Máquinas de trillar, compraban y se tomaban una copita de licor, vino, etc. Se vendía de todo ".

Al realizar la remodelación del lugar la señora Josefina recuerda que observaron un dato de importancia, ya que grabado en la puerta de madera de leía el número 1900. " Pero lo que yo calculo arriesga Josefina que la fecha de construcción ha sido aproximadamente esa. En cuanto al viejito del acordeón creo que se colocó años mas tarde".

La historia que la la señora de Borgarelo recuerda del acordeonista habla de dos amigos, uno de los cuales tocaba el acordeón. " Parece ser continúa que el otro hombre hizo la escultura de su amigo tocando.

También se dice que habrían sido dos esculturas similares.

Una quedó acá y la otra fue llevada a Rosario". El Señor Palestro, padre de Josefina, se habría preocupado por el estado de la obra, ya que como ella comenta: " Lo bajamos lo pintamos, lo arreglamos un poquito porque tenía una pierna media despegada y lo devolvimos arriba".

La historia que relata la señora parece tener algunos puntos de encuentro con la de otro personaje que aún no ha sido mencionado en esta nota. El Señor Miguel Florio.

En un reportaje publicado el lunes 12 de julio de 1993 el señor Miguel Florio de 78 años en ese momento afirmó a un medio Gráfico local que a los diez años de edad había asistido a su padre en la realización de la estatua, para lo que daba como fecha los mediados de la década del 30. Su versión y relato acerca de la construcción del acordeonista parecen ser los más convincentes que se hayan planteado a pesar de una cierta incongruencia en las fechas.

Ya que si los datos aportados en la mencionada publicación son ciertos, el Sr Miguel Florio debió tener sus diez años cumplidos a mediados de la década del 20 y no del 30 como se afirma en la citada nota.

De lo que sí tiene certeza es que entre los finales de la década del 20 y el año 1956 la propiedad perteneció al señor Donato Ficco por lo se impone una entrevista con su hijo, Víctor Nicolás Ficco.

" Cuando mi padre llegó el acordeonista no estaba comienza el Sr. Ficco a esa figura la hizo un tío que era un frentista muy bueno que había en Río Cuarto de apellido Florio.

Después se le dio un día por hacer unos caballetes con unos tablones y subirlo al techo".

La fecha que este hombre calcula para el acontecimiento que relata es la de 1937 o 1938, cuando él tenía 5 o 6 años.

" Cuando lo subieron al techo prosigue empezaron los comentarios en el barrio y se fue haciendo conocido.

Luego trascendió los limites de la barrida y la gente de toda la ciudad lo fue dando como punto de referencia. Hasta en los colectivos que llegaban de viaje se decía la entrada es por el Acordeón".

Lo que se encargó Víctor Nicolás Ficco en dejar bien aclarado fue que cuando su padre llegó al lugar el acordeonista no existía. Respecto al tema se han inventado muchas cosas lamenta se habló de un tal Falco y de otras personas pero eran todas mentiras. Lo cierto es que un hijo del hizo la estatua vive en Rosario, tiene cerca de 85 años y es pariente nuestro. Se llama Miguel Florio".


El Almacén 

En cuanto al almacén de su padre Víctor Nicolás todavía conserva muchos recuerdos. " Era un almacén del tipo ramos generales. Tenía de todo un poco.

Hay que tener en cuenta que se trataba de un barrio aislado de la ciudad. Entonces en este negocio encontrabas kerosén, carbón, escobas baldes, cualquier cosa.

Además había despacho de bebidas, cancha de bochas mesas de truco y también había cada lío que se armaba que no sabes y reitera entre risas si, había unos lienzos Bárbaros que se armaban".

En aquella época el barrio se desarrollaba al costado de las vías del ferrocarril hacia el Río Cuarto y hacia el norte se encontraban las quintas. " El almacén trabajaba muy bien con esa gente recuerda Ficco ya que compraban mucha Mercadería para llevar a las quintas. Lo demás, era como quien dice trabajo bolichero. A la tardecita venían todos a tomar la copa, jugar al truco y agarrarse a trompadas. Porque como ya dije no había una noche en que no hubiese algún lío".

Es una historia aparte también la de los caminos que atravesaban el barrio. " En los primeros años eran caminos de tierra con huellas nomás, pero después vinieron con la ruta desde Buenos Aires ( el último tramo se hizo de reducción a Río Cuarto ) hace memoria don Ficco y agrega que para la oportunidad paró cerca del almacén la compañía Inglesa que hacía el camino e incluso algunos paraban en el mismo almacén ya que este tenía varias habitaciones para alquilar". Se trataba de la ruta 8 que en un tiempo pasaba por aquí para luego cruzar el puente y entrar en la ciudad misma. También se puede mencionar a modo información general que por esta zona pero mucho tiempo antes de que apareciera en escena nuestro amigo el acordeonista, se encontraba el precario camino carretero denominado " Camino de las guardias de la frontera o de las Pampas" que venía de cuyo hacia el Río de la Plata y cruzaba el Río Cuarto por un paso ubicado cerca de hoy está el puente negro o ferroviario y que en ese tiempo era llamado paso de los Indios, según se afirma en la publicación local de 1986.

Volviendo a la década del 30 o en otra palabras a los tiempos del que siempre está sentado, el sector fue escenario de un intenso tráfico ferroviario. Tanto por el ramal a Córdoba o bien hacia Villa María, y como testimonio de esto muy bien sirven las palabras del señor Ficco: 

" Tenía en ese tiempo mucho auge el tren y también los crotos que venían dentro y al respecto relata justo al frente del almacén hay dos árboles centenarios que nadie sabe los años que tienen. El hecho es que justo a la altura de los árboles, el tren venía bajando la velocidad cuando no le daban paso los crotos aprovechaban ahí para largarse.

Lo que pasa, es que todos los pueblos tenían la junta del maíz, del trigo, todo eso; y bueno algunos tiraban el mono arriba venían en tren".

Más allá de las historias que se tejen en torno al viejo acordeonista, lo cierto es que sigue allí, desafiando al tiempo, sobreviviendo a su creador, custodiando la vida de sus vecinos y esperando el merecido reconocimiento que se le debe como una de las humildes joyas de nuestra identidad y patrimonio cultural.

Los Tres Hermanos 

La figura que permanece en el barrio " El Acordeón" sería una de las tres gemelas que en la década del 30 fueron construidas por Severo Florio, con la ayuda de su hijo Miguel.

En una entrevista realizada al segundo en el año 1993, éste comentó que la primera de las tres realizaciones fue obsequiada a un comisario de apellido Somaré. El la habría llevado a una quinta y no se supo mas nada de ella. La segunda fue colocada en la parte de arriba del viejo almacén de Donato Ficco y la tercera fue llevada por su creador a Rosario, donde él se había mudado.

En cuanto al final de la tercera imagen se dice que fue víctima de una crecida del río Paraná. Pocos años antes, en 1957, fue su creador quien pereció tal como lo constató su familia al encontrarlo inexplicablemente con una soga al cuello en su habitación .

Por esto solo queda un actor en escena. Aquel que guardará por siempre la verdadera historia, el mismo que ha visto crecer desde principio de siglo no solo a su barrio si no a una ciudad entera. Aquel que continuará tocando su viejo Acordeón mientras los cuatro dedos que le quedan se lo permitan.

Texto y Fotografías : Carlos Marquez.

Eduardo Tyrrell : Trabajo de Recopilación de Datos y Fotos.

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