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Un gran poeta del Caribe 
Fernando Denis: El ojo enciende el universo
Gustavo Tatis Guerra

El pintor William Turner lo dijo como una probabilidad pero en el caso del gran poeta del Caribe, Fernando Denis (Ciénaga, Magdalena, 1968), su ojo enciende el universo en los poemas.

Intenso, deslumbrante, revelador, como quien desciende a la luz inusitada y profunda del océano para atrapar un resplandor, su poemario “La geometría del agua” (2009), fue considerado el mejor libro de poemas de ese año en el país y la crítica literaria reconoció que estaba ante uno de los mejores poetas del país. Algo más un joven maestro de la palabra escrita, capaz de reinventar el arte de la metáfora y de erizar el alma con nuevas imágenes. Comparar tiene el riesgo de propiciar una subjetividad desequilibrada o acertada, pero no se equivocan quienes ven en él a una voz que asciende en el reino depurado y magnífico de Raúl Gómez Jattin, que enriquece una tradición sublime y ancestral en el Caribe continental y construye una voz propia y singular, una melodía y un color difíciles de olvidar por su implacable y excepcional belleza. En él conviven las miradas interiores de dos ciegos míticos: el rapsoda griego Homero cuya ceguera le permitió iluminar lo que no alcanzaban a ver sus ojos y el poeta argentino Jorge Luis Borges que no necesitó cruzar el desierto para encontrar la rosa capaz de resucitar de las cenizas. Pero su melodía no deviene de su devoción por la literatura inglesa y las pinturas de Turner, Piranesi o Dante Gabriel Rossetti, o su devoción por el cine o la música del universo. La suya es el arte de un alquimista. Persigue una música en la que se conjugan las melodías antiguas y los cantos ancestrales del Viejo y Nuevo Mundo. Ve en los “furiosos metales rojos” que anidan en los atardeceres pintados por Turner, la historia del esplendor y la caída del ser humano. Y Denis vuelve a descifrarlos con otros colores y sentidos.

Cada palabra que elige puede convertirse en una flor carnívora, en un pájaro de fuego, en un meteoro que sigue ardiendo en el océano. La belleza es siempre zona de peligro. Y arde como arden sus metáforas sobre la nieve, el rocío, el agua. “Arde la sed profunda de las estrellas velando las palabras”.

Escribir para él, además de ser “una reflexión sobre la muerte”, es la proeza de un ser con “un temperamento agudo capaz de temblar su violín y escuchar al ángel que hay detrás de todas las cosas. ¿Quién puso esa música en mis oídos desde muy temprano? ¿Quién me visitó en las noches del trópico con la música del verso que enfermaría de esplendor y belleza mis oídos para siempre?”. Y su soledad será siempre una embestida del milagro y la del desafío de ser tan solo un solo hombre, en su infinitud, en su encantada brevedad. Y lo cantará así: “No habrá más soledad más grande/ que la de mi pulso anhelando su nombre”. Y nos hablará del amor en tres versos: “No cabe en tu abrazo la vida entera/ pero todo el Mississippi y el Magdalena/ desembocan en tus ojos. Por eso amo tus orillas“.

Ese es Fernando Denis, el joven y excepcional poeta del Caribe colombiano, cuya vocación homérica lo lleva a descifrar los ancestros y cantarnos como un nuevo Rimbaud contemporáneo que “está enfermo de belleza”, desgarrado e iluminado de metáforas, con una sed “envenenada de alfabetos”.

Ángel que ha conocido el paraíso y el infierno, los poemas de Denis nos regalan la promesa de un universo nuevo.

VOCES SOBRE DENIS

El poeta Fernando Denis realizará una gira poética por el Caribe colombiano del 2 al 15 de agosto. Realizará un Taller de Creación Poética, en la mañana del 5 de agosto, en el Salón Miguel Sebastián Guerrero de la Institución Universitaria Bellas Artes y Ciencias de Bolívar, que organiza su presencia en Cartagena. Ese mismo día ofrecerá un recital en la Casa de Bolívar. Entrada libre a todos los actos. El 6 de agosto estará en La Cueva, de Barranquilla. El 7 de agosto en la Casa Museo de Gabriel García Márquez. El 8 de agosto en Ciénaga. El 10 en Santa Marta. El 12 de agosto en el Centro Cultural Raúl Gómez Jattin. 

Estos son las opiniones sobre el poeta:

William Ospina dice: “la más evidente virtud de la poesía de Fernando Denis es la originalidad. Nadie entre nosotros enlaza las palabras con más libertad, y por eso cuando lo leemos la más frecuente reacción del lector es de asombro, de desconcierto”

Enrique Serrano: "Es impresionante ver cómo es aún posible hacer una rica y desbordada poesía con la materia prima contemporánea, pero plagada de cadencias clásicas. Allí radica la originalidad del poeta que estamos contemplando".

Juan Gustavo Cobo Borda: "La poesía de Denis une los mundos más lejanos para conminarnos a vivir en ellos, en la generosa casa del lenguaje que ha edificado para todos nosotros"

José Ramón Ripoll: "Yo añadiría su enorme capacidad de invención. Su voz pertenece a la estirpe de los poetas que inventan por encima de su marca o estilo. La sociedad postmoderna ha subrayado demasiado lo original como la divisa más importante del artista, pero hay que seguir creyendo que en el descubrimiento subjetivo de la verdad y, por tanto, en la inventiva de su territorio, se encuentras la causa primera de la expresión poética".

TOMADO DE: http://www.eluniversal.com.co/v2/suplementos/dominical/fernando-denis-el-ojo-enciende-el-universo 

Pintura de William Turner, uno de los pintores favoritos de Fernando Denis.

                      OTRA VERSIÓN DEL MAR

En los sitios donde la espuma teje su tela de araña, su manto azul,
su verdeante enciclopedia de luz y de sombra y de abismos,
el mar traza la geometría del agua,
y de su grave herida roja brota un crepúsculo manchado
de tierra y de cielo: gritan los acantilados de mármol, brama el mar
en el cuenco y en la palabra, en la luz de su tumba,
lima sus lenguas y sus dialectos de oro,
y su oro estremece mis días en la orilla, mi desesperada biografía de escribano,
mi cansada geografía de parajes anónimos,
de bosques y llanuras junto al violeta salvaje
donde deja sus huevos el pez leñador,
estremece mi tiempo alucinado de fabricante de relojes de arena,
los pájaros que llevo dentro en mi vida de árbol,
los nombres que llevo grabados para siempre
en mi vida de piedra.


                                 UNICORNIO


Hay un mar detenido junto a la página gris
de San Juan de la Cruz,
hay un color violeta trenzando dos fuegos,
anudando los sueños del domador de serpientes,
hay una herida en el recuerdo del pájaro carpintero,
en la madera de sus violines,
hay un espejo en el fondo de un arroyo,
hay un sable ensangrentado, un jinete de bronce que llora
y una lágrima en la piel de un caballo,
hay una risa en un sótano,
hay un negro caracol que baja las escaleras de caracol
de un templo,
hay un ejército de salamandras esperando a los romanos
junto a la hoguera,
hay un cielo de octubre sobre una lluvia de marzo,
hay un cántaro en la noche lleno de rojas cigarras.
Y detrás de estas imágenes
te veo a ti desenredando tus cabellos
del cuerno del unicornio.


                                   EL HEREDERO

Mientras hablo el lenguaje de los trece alfareros junto a tu puerta
para darte la vasija del agua que te bañe, el canto de barro y el amor,
mientras hablo el idioma de las siete reyes ansiosos
que me envían con sus cartas,
mientras transcribo las fórmulas de los cinco alquimistas que llenaron
mi bolsa de oro,
mientras soy el mensajero de los doce apóstoles que me envían
a traerte la palabra, el bálsamo del mundo,
yo soy el hijo del lenguaje y verás en tu palabra mi esplendor:
en el vivo y refulgente plumaje del ala del pájaro seré un color,
en la margen del rio de escarcha y de fuego seré una huella,
en el oro terso de la empuñadura de la espada seré el brillo,
en el espeso follaje del bosque donde alucina la mandrágora
y hiere el espino salvaje, seré el crepúsculo,
en la cadencia misteriosa de cada gesto tuyo seré la caricia.


                                 VERANO *

Un cielo me habla de otro cielo,
una luz que corrige las horas,
los gritos de la roca del sacrificio,
alucinado pastor de sueños.
Atravesemos el huerto del ahorcado.
Despacio, es por aquí el camino al puerto
y a la nave.
Tus pasos resuenan en las islas.
Habrá otros azules,
otra forma de mentirles a los rojos espejos.
Con sal en los labios he de recitar cada minuto de tu huida,
cada parpadeo tuyo junto a los lagos,
cada asombro bajo la encendida cabellera,
bajo el tumulto de los bosques.
Al alba ya ladran los mastines de piedra,
graznan los cuervos polvorientos.
Quema todo tu oro en nuestra sangre, oh verano.


* Estos poemas fueron cedidos por su autor a Dominical. 
*En colaboración con William Ospina

TOMADO DE: http://www.eluniversal.com.co/v2/suplementos/dominical/fernando-denis

Gustavo Tatis Guerra
Diario "El Universal" (Colombia)
Suplemento dominical
1 de agosto de 2010
Gentileza de Arturo Álvarez D´ Armas

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