Contra molinos de viento por amor a las letras
Entrevista a Victoria Pueyrredon
por Horacio Semeraro

Victoria Pueyrredon

Directora y fundadora de "Letras de Buenos Aires", una de las revistas literarias más prestigiosas del país, Victoria Pueyrredon se encuentra entre las personas de las cuales resulta difícil reseñar la obra con sólo enumerar sus publicaciones, quizá porque las múltiples actividades que desarrollaron en sus vidas resultan tan valiosas como su obra publicada. Fue jurado de innumerables concursos, dictó conferencias, escribió poesía desde muy joven: en 1940 publicó "Sentiments", su primer libro de poemas, escrito en francés, que fue reeditado en 1942. Luego, aparecieron "Coplas para ti" (1942) y "Poemas de Soledad" (1966). En prosa publicó "Destinos", en 1972 y "Acabo de morir" (cuentos). En 1972, con Pablo Neruda publicó "J.M.C., el húsar desdichado", con prólogo de ambos escritores.

-Tengo entendido que sus primeros libros de poesía fueron editados en francés. Silvina Ocampo solía recordar que tanto ella como su hermana Victoria escribían en inglés y francés y que les costó bastante trabajo traducirlos al castellano, idioma que sus institutrices francesas e inglesas, que eran quienes les habían enseñado a leer y escribir, no dominaban, y por lo tanto ellas tampoco. ¿Fue un fenómeno de época? ¿Una moda?

 

-Sí, mi primer libro de poemas, titulado "Sentiments" estaba escrito en francés. En mi caso fue editado así porque desde que empecé a leer, lo hacía en francés, aunque también escribía en español. Publiqué mis primeros versos en una revista que ya no existe: "Atlántida", y también cuentos en español. Tenía pocos años y no se me ocurría pensar que ésa sería mi vocación definitiva. Publiqué mi primer libro porque un amigo mío que conocía mis poemas se me apareció un día con las pruebas para corregir... casi me muero, y así empecé, con versos y cuentos. Lo demás vino después de mucho tiempo, los reportajes, artículos en diarios y revistas; eso sí, le aclaro que también me devoraba los libros de Julio Verne, de Salgari, de Sexton Blake, y también escribía coplas que mucho tiempo después publiqué.

-¿Qué poetas inspiraron sus comienzos literarios? ¿Cuáles fueron sus escritores favoritos?

-Los poetas que más me gustaron fueron Paul Géraldy, en francés, y en español Pedro Miguel Obligado, que fue quien muchísimos años más tarde presentó mi libro "Poemas de Soledad", que llegó a tener cuatro ediciones. En narrativa, Rilke (recuerdo que viajé durante años con "Los Cuadernos de Malte"), María Luisa Bombal y su libro "La amortajada". Más tarde: Dino Buzzatti, Marco Denevi, "Manucho" Mujica Láinez y "La casa", los cuentos de Carmen Gándara y los de Silvina Ocampo, los "Testimonios" de Victoria Ocampo, algunos poemas de Borges y su último libro, "Los Conjurados", los cuentos de Cortázar, los ensayos de Sábato, la poesía de Neruda, Juana de Ibarbourou, los ensayos de Enrique Anderson Imbert, Simone de Beauvoir, Weill, la poesía de Olga Orozco, "Voces" de Antonio Porchia... y tantos más que poco se leen ahora, pero que guardo siempre.

-Juana de Ibarbourou tuvo palabras muy elogiosas para con su obra. ¿Cómo la conoció?

-Cuando tenía dieciocho años fui por unos días a Montevideo a casa de unos amigos de mis padres y siempre muy queridos por toda la familia: Roberto Levillier y su mujer, Jeannette; él era embajador en el Uruguay y muy amigos los dos de Juana Ibarbourou; me invitaron por eso. Yo "moría" por conocerla y así la conocí; desde entonces me envió sus libros, y cuando me casé me mandó un telegrama muy afectuoso. No la vi por años, hasta que muchísimos años más tarde pude volver a verla y pasamos como tres horas conversando. Cuando murió me enteré por su hijo que tenía en su mesa de luz mi libro "Poemas de soledad". ¿Qué lindo, no? Ese libro, desde la segunda edición, lleva unas palabras de ella escritas, y siempre la recuerdo. Muchos de los escritores que le he nombrado han sido motivo de reportajes que les hice y de conferencias que pronuncié muchas veces en mi vida.

-Llevar adelante una revista literaria es, en la actualidad, una tarea casi heroica. Los sponsors que ayudan a la financiación de las mismas no abundan precisamente. ¿Cómo hace una revista para sobrevivir hoy en día sin subsidios de la Secretaría de Cultura o de otros entes estatales o privados?

-La tarea de publicar una revista literaria se lleva adelante luchando por amor a las letras... Aunque ya les conté antes "el final de la película", o sea que concluye a fines de este año, justamente porque no abundan los sponsors. Y siempre dije que la revista moriría como los árboles: de pie.

-Teniendo en cuenta que proviene de una familia que cuenta entre sus ascendientes a José Hernández Pueyrredon, el autor del "Martín Fierro"; al premio Nobel Dr. Carlos Saavedra Lamas y al Director Supremo Juan Martín de Pueyrredon: ¿cómo obró esta condición en su afición a la literatura? ¿A favor, en contra o no influyó mayormente?

-Mi padre y mi madre eran muy cultos y muy luchadores, por ello comprendían y apoyaban que me gustase estudiar y escribir. Mi padre era abogado e historiador; había escrito varios libros y muchos artículos en los diarios; era bibliófilo. Siendo intendente municipal (1940-1942, gobierno de Ramón Castillo), cuando entró a la Municipalidad la encontró sin un peso y cuando se fue (a pesar de que el gobierno del 4 de junio le pidió que se quedara), la dejó con superávit. Sus amigos le dieron una comida para agasajarlo y habiéndole preguntado cómo había hecho esto en tan poco tiempo, se puso de pie y dijo estas palabras: "Es muy sencillo: no robar, no dejar robar y no hacer macanas..." y se volvió a sentar. Mi madre sabía siete idiomas. Antes de casarse hasta pretendió estudiar acerca de los astros, pero se dio cuenta de que si seguía ya la Tierra no le iba a importar, por ese motivo dejó. Pienso que esto facilitó mi aprendizaje, ya que eran padres que podían recordar y recitar poesías u obras de teatro, tales como "En Flandes se ha puesto el sol" y "Cyrano de Bergerac".

-"Letras de Buenos Aires" brindó generosamente su espacio para expresarse escribiendo a mucha gente -entre quienes me encuentro- y a muchos más para encontrarse en la lectura de sus páginas...

-Si los lectores y los escritores de Letras de Buenos Aires están agradecidos hacia mí como directora, yo también les estoy agradecida a ellos, pues sin su aporte la revista no habría sobrevivido durante 21 años. Ese fue mi sueño al comenzar y éste viene a ser mi sueño realizado con felicidad a pesar de todos los problemas que se encontraron en el camino.

 

entrevista de Horacio Semeraro
Publicado, originalmente, por el diario El Litoral de Santa Fe, el 7 de noviembre de 2001

Aportado a Letras Uruguay por Horacio Semeraro

 

Ver, además:

 

                       Horacio Semeraro en Letras Uruguay

 

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