Instituto del Libro y la Lectura del Perú, INLEC 

Campaña leer para crear un mundo mejor 
Lectura total y libre 
Plan lector
Bitácora para el maestro 


Niveles de comprensión lectora
Danilo Sánchez Lihón

«No hay tos hablada que
no  llegue a bruma.
No hay Dios ni hijo de Dios
sin desarrollo»
César Vallejo

1. Propósitos y destino

 
El año 1982 fui invitado al Primer Encuentro Americano de Especialistas en Lectura y a las Séptimas Jornadas Argentinas de Lectura, programadas para realizarse ambas actividades en Buenos Aires, entre el 20 y 24 de septiembre de aquel año.

Al consultarme el tema que abordaría en mi conferencia mi respuesta fue: «Niveles de comprensión lectora». Y no porque supiera algo o mucho sobre ese tema ni porque tuviera ideas bien estructuradas, novedosas o impactantes, o porque hubiera acumulado experiencia sobre el asunto; ni mucho menos porque tuviera ya algún escrito listo y bien elaborado.

Era porque el concepto, y más aún la frase, rondaban siempre en mi mente y principalmente porque pese a venir trabajando desde hacía años sobre el tema de la lectura, no conocía nada todavía sobre los niveles de comprensión lectora y ya era hora de que lo supiera. También, porque consideraba que era fundamental manejar ese conocimiento para orientar la lectura de modo preciso y eficaz.

Además, porque a mí me pareció siempre que la lectura era una actividad no horizontal sino con altibajos y relieves; con escalas y graduaciones; con facetas diversas y hasta accidentes en su realización; como una travesía incitante, misteriosa y llena de suspenso. Viaje en que no solo llegamos al centro de una ciudad sino que en el recorrido encontramos un río, una llanura, casas desperdigadas a la vera del camino o pueblos por donde nos lleva la ruta, pero también de repente hay el encuentro de lo inesperado y donde los propósitos, destino y manera de ser de cada uno de los pasajeros son únicos, diferentes e impredecibles.

Tres meses antes de viajar me dispuse a estructurar y redactar el tema de mi conferencia. Pero, cuál sería mi sorpresa, asombro y estupor al no encontrar nada ordenado y claro que se hubiera escrito sobre la materia.

Pese a que laboraba en el Centro Nacional de Documentación e Información Educativa, organismo que formaba parte de la estructura del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo de la Educación, INIDE, en donde contábamos con las colecciones más actualizadas y exhaustivas acerca de todos los tópicos educativos y pedagógicos, la verdad es que ubiqué muy poco de bibliografía que fuera pertinente.

Incluso, en los principales repositorios de microfichas de América Latina, USA, Canadá y España no ubiqué prácticamente nada sobre el tema, así como tampoco colegas míos dedicados al campo de la lectura, y a pedido mío, pudieron conseguirme algo significativo sobre el asunto.

Conclusión: no había ninguna claridad y nada estructurado acerca de los niveles de comprensión lectora. Lo tratado sobre el tema era escaso, disparejo y confuso. No existía ni sistema ni taxonomía ni por último planteamientos acerca de todo ello.

Como el compromiso estaba hecho y los programas publicados tuve que hacer un esfuerzo por ordenar, precisar y proponer una tesis y una estructura acerca de este campo.
 
2. Lectura total y libre


Viví semanas tensas antes del viaje para participar en dicho certamen tratando de perfilar una explicación y de desentrañar lo poco que se había intuido sobre el tema.

Gran parte de lo que se podría decir serían necesariamente intuiciones, reflexiones y, a lo más, proponer un intento de sistematización. Llegar a desbrozar este campo fue un trabajo arduo, sufrido y agotador.

Con ese bagaje asistí y cada minuto anterior a mi exposición era intentar dar orden y precisión al material y a las ideas que sobre lo señalado se podrían decir y sustentar.

Fue una recompensa muy grande eso sí el beneplácito de la comunidad académica allí reunida al escuchar la exposición, así como posteriormente los comentarios y el reconocimiento entusiasta por las propuestas que presenté en sesión plenaria y ante un público de especialistas de América Latina. Posteriormente la ponencia se publicó en parte en el Nº 4, Vol. 4, del año 1983, de la revista «Lectura y Vida», de la Oficina para América Latina de la International Reading Association, IRA.

Han pasado más de 25 años de dicha participación y cada día recibo más consultas de personas interesadas que vienen investigando sobre este importante ámbito. Y, sobre todo, aplicando el modelo que expusiera en la oportunidad referida.

El Ministerio de Educación del Perú ha sintetizado en tres la escala que yo diseñara, haciendo constar que la extrae del trabajo mío, explicando que hace dicha síntesis por razones de orden pedagógico, usando un lenguaje más asequible y con el fin de que los maestros cuenten con una herramienta funcional, simple y directa que no presente mayores dificultades en su aplicación.

En la normatividad pedagógica del Perú se han resumido los siete niveles que yo propugno en tres dominios, cuales son:

1) Nivel de análisis,
2) Nivel de inferencia, y
3) Nivel crítico–valorativo.

Debo hacer hincapié en que ya antes el profesor Wilfredo Gonzáles Flores hizo parecida adecuación, comunicándome acerca de ello y haciendo constar en sus libros la fuente de donde extraía las nociones básicas para su planteamiento.

La preocupación por los niveles de comprensión lectora estará siempre bien en la perspectiva de formar lectores libres, intensos y entusiastas.

El objetivo valedero en este espacio es lograr que la lectura sea una práctica asumida por niños, jóvenes y personas en general, de manera natural. feliz y espontánea.

En tanto utilicen el máximo de su sensibilidad e inteligencia en consumar el hecho verdaderamente prodigioso de la lectura viva y libre, el enfoque de la teoría y práctica de la lectura será siempre bienvenida porque de ser así será cabal y acertada.

3. Los niveles de realización de la lectura

 
Ahora bien, la lectura es un proceso por el cual el lector percibe correctamente los signos y símbolos escritos, organiza mediante ellos lo que ha querido decir un emisor, infiere e interpreta los contenidos allí expuestos, los selecciona, valoriza, contrapone y aplica en la solución de problemas y en el mejoramiento personal y colectivo.

Es decir, la lectura es un proceso dinámico, continuo y diferenciado, en el cual hay facetas y estadios nítidamente definidos, diferentes unos de otros, y hasta contrapuestos, en donde interactúan: lector, texto y contexto.

Los niveles que adquiere la lectura se apoyan en las destrezas graduadas de menor a mayor complejidad, hecho que a su vez supone la ampliación sucesiva de conocimientos y el desarrollo de la inteligencia conceptual y emocional y las múltiples inteligencias identificadas y no identificadas. De allí la necesidad de cultivar habilidades de comprensión por ser éstas fundamentales en todo el proceso de asimilación de la lectura.

El desarrollo del lenguaje es un aspecto fundamental en el aprendizaje, en la evolución y en el dominio pleno de la lectura. El lenguaje oral y el lenguaje escrito de la persona guardan una relación casi simétrica, así como ambos tienen correspondencia con el cúmulo de experiencias que alcanza a desarrollar la persona humana.

Los niveles de realización de la lectura que identifico y preciso son los siguientes:

– Literalidad
– Retención
– Organización
– Inferencia
– Interpretación 
– Valoración
– Creatividad

Sin embargo, debemos advertir que un debido y auténtico proceso de aprendizaje de la lectura empieza con el nivel de la creatividad y avanza progresivamente por el orden inverso al que he anotado hasta llegar a la literalidad. Y es así porque la creatividad es el nivel de textos libres, abiertos y connotativos, que se dan en la literatura infantil, aquellos que deben estar al inicio del proceso de aproximación del niño o la lectura debiendo incorporarse en esta realización toda práctica de la lectura en su fase de oralidad.

Los siete niveles de comprensión lectora que hemos enunciado se ordenan en tres grandes momentos o etapas del proceso.

Nivel textual, o de análisis, integrado por los niveles: literal, de retención y organización.

Nivel inferencial. Único.

Nivel contextual, o de síntesis, que integra el nivel de interpretación, valoración y creatividad.

Para apreciar la densidad y complejidad de cada uno de estos niveles basta decir que la alfabetización, ardua y laboriosa, abarca uno solo de los niveles, cual es el de la literalidad.

4. Niveles: descripción e indicadores 

 
A continuación presento una breve descripción de cada uno de los niveles y los indicadores que los caracterizan, los mismos que sugieren a su vez preguntas para elaborar tes de comprensión lectora, adecuándolos al universo poblacional que se desee diagnosticar.

La aplicación de esta sistematización es de las más prometedora puesto que nos permite conocer el nivel de realización de la lectura sea de personas individuales como de grupos o colectivos sociales, a fin de reorientar nuestras acciones en el aula o en cualquier otro espacio público cuando se trate de comunidades más amplias.
 
A. NIVEL TEXTUAL
 
Literalidad
Decodifica los signos escritos de la palabra convirtiendo lo visual en sonoro y viceversa. Recoge formas y contenidos explícitos del texto.
– Transposición de los contenidos del texto al plano mental del lector.
– Captación del significado de palabras, oraciones y cláusulas.
– Identificación de detalles.
– Precisión de espacio y tiempo.
– Secuenciación de sucesos.

Retención
Capacidad de captar y aprender los contenidos del texto.
– Reproducción de situaciones.
– Recuerdo de pasajes y detalles.
– Fijación de los aspectos fundamentales del texto.
– Acopio de datos específicos.
– Sensibilidad ante el mensaje.

Organización
Ordena los elementos y vinculaciones que se dan en el texto.
– Captación y establecimiento de relaciones.
– Descubrimiento de la causa y efecto de los sucesos.
– Captación de la idea principal del texto.
– Identificación de personajes principales y secundarios.
– Reordenamiento de una secuencia.
– Resumen y generalización.
 
B. NIVEL INFERENCIAL
Inferencia
Descubre aspectos implícitos en el texto.
– Complementación de detalles que no aparecen en el texto.
– Conjetura de otros sucesos ocurridos o que pudieran ocurrir.
– Formulación de hipótesis acerca de los personajes.
– Deducción de enseñanzas.
 
C. NIVEL CONTEXTUALInterpretación
Reordena en un nuevo enfoque los contenidos del texto. 
– Formulación de una opinión.
– Deducción de conclusiones.
– Predicción de resultados y consecuencias.
– Extracción del mensaje conceptual de un texto.
– Diferenciación de los juicios de existencia de los juicios de valor.
– Reelaboración del texto escrito en una síntesis propia.

Valoración
Formula juicios basándose en la experiencia y valores.
– Captación de los sentidos implícitos.
– Juicio de verosimilitud o valor del texto.
– Separación de los hechos y de las opiniones.
– Juicio acerca de la realización buena o mala del texto.
– Juicio de la actuación de los personajes.
– Enjuiciamiento estético.
 
Creación
Reacción con ideas propias contrastando las ideas que ofrece el texto a situaciones parecidas de la realidad.
– Asociación de ideas del texto con ideas personales.
– Reafirmación o cambio de conducta.
– Formulación de ideas y rescate de vivencias propias.
– Planteamientos nuevos de elementos sugerentes.
– Proposición de títulos distintos para un texto.
– Aplicación de principios a situaciones parecidas o nuevas.
– Solución de problemas.
 
5. Niveles de comprensión lectora y textualidad

 
He aquí, a continuación, una pirámide invertida en la gradación de niveles y su relación con el texto y el contexto, puntos de apoyo o referencia en todo este desenvolvimiento:

1. ANÁLISIS (Texto)    
– Literalidad (Análisis de los elementos) TEXTUALIDAD
– Retención (Análisis de la organización) INTRATEXTUALIDAD
– Organización (Análisis de la organización) INTERTEXTUALIDAD

2. INFERENCIA  
– Inferencia (Inducción) EXTRATEXTUALIDAD

3. SÍNTESIS (Contexto) 
– Interpretación (Comparación) SUPERTEXTUALIDAD
– Valoración (Juicio) TRANSTEXTUALIDAD
– Creación (Práctica) TRASCENDENCIA   
    
Texto es textura, tejido y entramado. Y así como hay redes lingüísticas hay diversidad de otras urdimbres que entrelazan signos y símbolos como por ejemplo la naturaleza y en ella hasta la hoja de una planta o el pétalo de una flor. Una calle o un paisaje son textos. Hasta la vida en sus múltiples manifestaciones.

En un texto escrito hay palabras articuladas formando oraciones, las mismas que se integran en otros valores semánticos al engarzarse formando párrafos que tienen un orden, una jerarquía y estructura con su propia secuencia. Comprender textos es también poder desmontar toda esta arquitectura.

Estos ejercicios cubren una fase de la lectura que se centra más en lo denotativo de un enunciado o un conjunto de ellos. Lo connotativo está fuera del texto, con lo cual se establece una relación pero en donde lo preponderante no es dicho vínculo. Lo connotativo más se da ya no en el texto sino en la mente y en el alma del lector de manera expansiva y libre.

6. Análisis y  síntesis

 
Tres son las operaciones intelectuales y emocionales básicas que apoyan el proceso de comprensión lectora, cuales son: el análisis y la síntesis; y, entre ambas, la sutil y alada inferencia.

a) El análisis

Abarca el análisis en lectura tres niveles de comprensión lectora:
– Literalidad
– Retención y
– Organización

Interesa en él cada elemento del texto y la relación semántica que hacen una totalidad, la conexión entre las partes, la coherencia al interior del texto, los vínculos entre los componentes y cómo estos se organizan.

El nivel de análisis no puede ni debe reducirse a la literalidad puesto que aquel engloba lo que es retención y organización, y con  ello la construcción y desconstrucción del universo textual.

Tampoco se ocupa de los segmentos del texto sin integrarlos ni dejar de interesarse por la totalidad. Abarca las relaciones que se dan en aquel espacio que para el análisis es un mundo cerrado donde todo lo que se asume está dentro y no fuera de él.

– Precisa la organización de los componentes.
– Subraya el fraccionamiento del todo en sus partes
– Destaca las relaciones prevalecientes entre dichas partes.
– Separa lo esencial de lo secundario, lo dominante de lo subordinado.
– Precisa la ubicación exacta de un elemento dentro de la estructura.
– Señala qué elemento es principal y cuál es secundario dentro del conjunto.

OPERACIONES
1. Análisis de los elementos.
2. Análisis de las relaciones.
3. Análisis de la organización.
 
b) La síntesis

Operación mental y anímica de la mayor importancia y hasta excelencia que une mundos y realidades diferentes; fusiona contrarios y opuestos en una perspectiva nueva, vinculando lo estable e inconmovible que ofrece el texto con la realidad inmediata, huidiza y efímera.

Junta el mundo del texto con la vida del lector y con la circunstancia inmediata que se vive e interesa transformar.

La síntesis en lectura lo integran los niveles de:
– Interpretación
– Valoración y
– Creatividad.

Se dice que la historia avanza con una proporción de un océano de análisis y apenas un milímetro de síntesis, queriendo significar con ello lo valioso y trascendente de la síntesis, que cuando se produce de modo trascendente devienen aquellos cambios de paradigmas que hacen posible los saltos cualitativos que resultan revolucionarios en la historia humana.

– La síntesis combina elementos o partes, hasta constituir una nueva estructura original e inesperada.
– Combina experiencias previas con el material nuevo integrándolo en un todo.
– Implica la posibilidad de estudiar un todo para llegar a comprenderlo mejor.
 
FASES Y OPERACIONES:
1. Comparación.
2. Generalización.
3. Abstracción.
4. Concepto.
5. Juicio.
6. Práctica y aplicación a la realidad
 
7. La inferencia, concepción y práctica

 
Deviene del método inductivo que de la observación y estudio de los fenómenos hace ascender el nuevo conocimiento, noción o entendimiento de los seres y las cosas.

Aquí, es el proceso de comprensión lectora mediante el cual se induce y desprende algo del texto, detalle que no estaba explícito pero que es inherente, que está inmerso y relacionado directamente al texto.

Mediante la inferencia se extrae, devela y aclara algo que estaba contenido aunque velado y oscuro en un escrito. Derivamos algo espontáneo y  pertinente del texto, refiriéndose a aspectos que están allí, pero no de manera clara. En cambio, el nivel siguiente en el proceso de la lectura, el nivel de la interpretación, se aleja del texto al punto de poder contraponerse a él y hasta negarlo y destruirlo.

Ejemplos de inferencia en relación al poema Masa, de César Vallejo:

Al fin de la batalla,
y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
y le dijo: «No mueras, te amo tanto!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Se le acercaron dos y repitiéronle:
«No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
clamando: «Tanto amor, y no poder nada contra la muerte!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Le rodearon millones de individuos,
con un ruego común: «¡Quédate hermano!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Entonces, todos los hombres de la tierra
le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;
incorporóse lentamente,
abrazó al primer hombre; echóse a andar.

Preguntas inferenciales:
1. ¿Cuál es el escenario natural de este poema? ¿Dónde ocurre? ¿Cuál es el paisaje que lo rodea?
2. ¡Qué aspecto tiene el combatiente muerto en la batalla? ¿Cómo lo describes?
3. El combatiente muerto en la batalla ha sido: a, ¿Valeroso? b. ¿Egoísta? c. ¿Cobarde?
4. ¿El cadáver, en el poema, escuchaba?
5. ¿El cadáver, en el poema, veía?
6. ¿El cadáver, en el poema, sentía?
7. ¿Qué emoción es la que une a todos los hombres que ruegan al cadáver que vuelva a la vida?
8. ¿En qué estaban de acuerdo y convencidos todos quienes rodeaban al cadáver?
9. ¿Los hombre que lo rodeaban amaban o no a la persona que yacía muerta?
10. Al abrazar al primer hombre ¿qué sentiría quien volvió a la vida por el ruego común de todos?
 

8. Si leo más leo mejor


Ahora bien, debemos cultivar el amor por la lectura y el deseo de leer o las ganas de hacerlo, para desentrañar los secretos de la vida y el mundo apoyados en los textos escritos. Tal inquietud se sustenta en el interés y pasión por lo valioso y significativo. Cultivar dicho afán ha de conducirnos al resultado práctico y tangible cual es leer comprendiendo.

Todo esto forma parte de una secuencia evolutiva y de un proceso dialéctico donde se eslabonan los hechos condicionantes que hemos referido.

Leer es inmersión y gozo en el lenguaje, es empaparse de palabras y de los significados que ellas trasmiten y comportan. Su práctica continua prepara y abre las puertas para un saber leer, por un lado, pero condiciona además para un querer leer más y cada vez con mayor calidad. Y, si así se hace y cumple, el resultado será que cada vez ¡se leerá mejor! La secuencia y el eslabonamiento lógico es el siguiente:
 

SI LEO:
COMPRENDO

 

SI COMPRENDO:
DISFRUTO

 

SI DISFRUTO:
LEO MÁS

 

SI LEO MÁS:
LEO MEJOR

 
Y es que la lectura tiene inmersa en su corriente sanguínea, por así decirlo, una sustancia propia que influye en cómo hacer para leer y comprender mejor; percepción y conciencia continua que se desarrolla paralela a la lectura misma.

Ella sumerge al lector en una lucidez plena en relación a cómo se está llevando a cabo la lectura, cómo ella se viene desarrollando y cómo entonces ir acomodando recursos, técnicas, estrategias y modos de leer para su mejor logro y realización.

Provee e implementa la práctica continua de la lectura –sin que sean necesarios aprendizajes teóricos previos– de  metodologías y técnicas a la medida y manera de ser del lector a fin de que éste lea y comprenda cada vez más.

Es la práctica de enfrentamiento entusiasta feliz y libre al texto aquello que resuelve el insumo de ir ganando en competencia de comprensión, porque pese a su aparente simplicidad la lectura es una actividad compleja y superior que en su ejecución misma trae implícita la metacognición práctica y eficaz. 

9. Se trata de crear mundos nuevos


Para ello desembarazarse de los cánones, las formalidades y los ritos.

Ir a las ideas propias; pugnazmente, con ira santa, con indignación y cólera, con calidad de decirlo todo de un modo nuevo, original y distinto. No citar sino recrear, debatir y cambiar transformándolo todo.

A eso tiende el modelo de comprensión lectora que abarca el análisis textual pero también la inferencia y, sobre todo, el nivel de contextual que más al interior se desagregan en los siete estadios y jerarquías expuestas.

La lectura, de este modo, vuelve a ser interactiva; pasa de estar centrada en el texto a introducirse y remover el alma del lector; en donde tanto o más importante que comprender lo que el escritor concibiera lo que el lector entiende mejor de sí mismo.
 
Leer, en esta perspectiva, es una incitación a conocerse, a saber cada vez nuestro entorno, de cómo es, siente, piensa y actúa la persona presente en el acto lector.

Es la lectura en tanto y en cuanto cultivo del lector, no solo en su intelecto sino en su ser integral, aquello que interesa, y no tanto lo que sintió o pensó el autor. Leer, siendo así, se une más como acto al lector, quien a través de la consulta de los textos ha de tomar decisiones, resolver problemas y hacerse trascendente.

Leer de ese modo ya no es situarse en un espacio ajeno, extraño e intemporal –el del autor– sino en el ámbito interno, propio y temporal del lector.

Porque toda expresión lingüística –y los textos creativos lo contienen y lo son de manera principal– poseen un carácter denotativo y otro connotativo, uno que nombra, indica y designa; y otro que evoca, sugiere y amplía.

Siendo así interesará más lo que connota, porque en ese ámbito es que ingresa henchida  la realidad circundante que es lo que nos interesa transformar.

Los niveles de comprensión lectora propuestos el año 1982 tienen esta principal virtud y quizá en esto radique su aporte más significativo, cual es abarcar toda la gama de potencialidades que la lectura nos prodiga. No están centrados ni cercados en la lectura del texto sino que da importancia mayor a las fases creativas, trasladando la lectura del texto a la lectura del mundo y de la vida.

La relación lector y texto es íntima e imprescindible. Es el enamoramiento entre dos realidades que vienen por diferentes vías o rutas pero que en un momento coinciden milagrosamente en un espacio y tiempo mágicos, sorprendentes y hasta milagrosos.

Las alforjas o los atados que traen puestos uno al lado del otro, construyen improvisada pero gloriosamente una nueva morada, o más propiamente una nueva casa. Así la relación lector y texto se abre incognoscible, inabarcable e insospechable a ricas, sorprendente y maravillosas promesas.

Y esta es la verdadera comprensión lectora en donde de lo que se trata es de crear mundos nuevos.

Danilo Sánchez Lihón

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