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2012, Año de la defensa del agua para la vida y construcción de Los Andes nuevos
 

Diciembre, mes de las montañas, de los Derechos de los animales;
de los migrantes, y del nacimiento del Dios Niño en la Navidad

 
 

El bien que recibo y debo legar a los demás
Compromiso con los hombres del mañana
Danilo Sánchez Lihón
capulivallejoysutierra@gmail.com
dsanchezlihon@aol.com

 
 

1. Aprieto un botón

Muevo un botón y una luz se enciende. Es la energía que muchos han puesto su empeño para producirla y llegue desde muy lejos hasta el rincón de esta posada donde pergeño estas líneas.

¿Cuántas vidas humanas ha costado el esfuerzo heroico de conducirla hasta donde yo me beneficio y me sirvo de ella?

Los cables de alta tensión para llegar hasta aquí suben y bajan cumbres y hondonadas. Pero antes, aquellos que la decantaron probando cada elemento para hacer posible que encienda.

Y, después, construir la hidroeléctrica de donde viene y que se enclava en roquedales abruptos y temibles. ¿Y el esfuerzo sobrehumano para hacer los soportes de las torres?

Los hombres que la construyeron, acaso, ¿no arriesgaron la vida? Sin embargo, yo sin ensuciarme las manos aprieto un botón y la luz fluye sin parpadear límpida, tersa y brillante.

2. ¿Puedo yo desperdiciarla?

Giro una llave y el agua salta clara y a borbotones en el caño de mi habitación.

Brota transparente, ufana de servir y ser útil; pura y núbil como una doncella.

Para conducirla hasta el lugar donde me refresca ha debido prodigarse talento, altruismo; renuncias y sudor de muchos seres humanos entusiastas.

La represa que capta el líquido y la conduce por acequias y tuberías, ¿cuánto sacrificio de seres humanos ha demandado?

Muchos en su transcurso vigilan los cauces. Y el reservorio de agua día y noche es custodiado por rondas sucesivas. Y es tratada la masa de agua a fin de garantizar que sea salubre.

¿Puedo yo desperdiciarla evitando así que llegue a tantas otras personas que la necesitan en pueblos que se extienden en los arenales, ingresan a los desiertos, al borde de los acantilados o suben por las cumbres de los cerros escarpados?

3. ¿Merecedor de ella?

Timbra el teléfono y luego escucho tu voz que me dice:

– ¿Cómo amaneciste, amor mío?

– Bien. Aquí, pensando en ustedes.

– ¿Qué estás haciendo?

– Preparándome el desayuno.

– ¿Cuándo vendrás? Te extrañamos mucho.

Esta maravilla de comunicación me basta para utilizarla con solo alzar el brazo, hacer que avance la mano hacia la mesa y levantar el auricular.

¿Qué he hecho yo hasta ahora para merecerla? Ni un grumo de esfuerzo para detentar este bien. Y, sin embargo, sin él ¿cómo hallarte a estas horas? ¿Cómo pedirte perdón y decirte que te quiero y que recién contigo mi vida tiene sentido?

Hay hombres que han consagrado días y noches de desvelo hasta el desprendimiento de su propia felicidad a fin de esclarecer su funcionamiento y ponerlo a disposición del prójimo. ¿Por qué creer que lo merezco?

4. Cuántos impuestos de gente sencilla

Los hombres que abrieron el camino y los puentes por donde he venido. Y aquel que diseñó la carretera, tuvo que caminar hasta la extenuación, sufrir hambre y sed.

Tuvo que creer mucho en su idea, no dormir por páramos y abismos en los cuales arriesgó siempre la vida.

¿Y para después hacerse una autopista? ¿Cuántos sacos de arena, cemento y asfalto han tenido que ser cargados a las espaldas y en hombros de humildes trabajadores por punas ariscas.

Cada canal de agua en la cuneta, las chorreras ya encauzadas que bajan desde las montañas, el drenaje bajo la losa asfáltica, la señalización de la vía.

¿Dónde durmieron? ¿No es toda puna y páramo la región por donde he venido? Para construir cada estación muchos han ofrendado su vida.

¿Y cuántos impuestos de gente sencilla ha irrogado poder construirla? ¡Pan que se extrajo de la boca de niños famélicos, y medicinas que no pudieron ser compradas por invertir los fondos en esta obra!

5. ¿No he leído que renunció a todo?

Y el libro que leo, aquel que lo escribió, ¿cómo lo hizo? ¿El desvelo a medianoche, la vigilia en las madrugadas, la tensión y el agobio porque esto salga bien?

¿No he leído que el poeta que lo compuso renunció a todo? ¿Qué el escritor que urdió esta novela sufrió hambre y sed?

E incluso fue arrestado y puesto en la cárcel por deudas a fin de concluir esta obra que yo leo apacible y de la cual me sirvo mirando extenderse el valle desde la ventana?

Y el pensador que escribió este ensayo, por ser coherente con sus ideales ¿acaso no sufrió persecución? Fue expulsado del país y murió exiliado en un país extranjero y en el ostracismo. ¿Acaso no sé qué la vida de este otro hombre de ideas no fue un sacrificio enorme?

Y quienes editaron el libro, la puntillosidad puesta para hacer el margen, el espaciado de las letras, la combinación de tipografías, la colocación del capitular y la viñeta, ¿no ha costado desvelo?

6. Ser agradecidos

¿Y en la biblioteca donde me la prestan, las personas no hacen sobre tiempos para clasificar y catalogar la obra, trabajando altruistamente por un sueldo mísero?

¿De qué manera soy leal con ese esfuerzo que me legaron las generaciones anteriores? ¿De qué manera cumplo y correspondo con los demás?

Y, ¿qué hacer para recompensar tantos dones que se me ofrecen y llegan hasta mí a manos llenas?

Todo ello a mí no me está costando nada. Yo que me sirvo de estos privilegios y tantos otros, como si fuera natural que estén allí, ¿cómo ser agradecido por lo mucho que se me ha facilitado?

Debo buscar recompensar este inmenso y enorme servicio puesto para bien de nuestras vidas. Pero, ¿cómo?

7. El material y la forma

En primer lugar, reconociendo este legado, apreciando esta heredad y conservando este patrimonio, en consideración a que estos son bienes sociales que pertenecen a todos.

Así una calle. En ella hay un muro y sobre el muro un friso, ¿puedo dejar que se derruya?

Aquí un balcón con balaustres y artesonado que evocan tiempos idos y una vida que debo rememorar devotamente siquiera como estampa, ¿puedo dejar que él se pierda?

El pontón de esta esquina, el lapislázuli  de la cornisa, tal y como están puestos hacen un panorama conmovedor.

El estilo de esta casa, el material y la forma de esta puerta, los adobes de que está hecha, son documentos de una vida pasada y constituyen nuestra cultura.

Los aleros del techo y la teja que lo cubre, no puedo reemplazarlos por materiales que adulteren la identidad de este lugar.

8. Aleros y tejados

El remate de este zaguán, el azulejo en la pared de entrada, el acabado de la puerta, son esenciales.

El rellano en la escalera, la cenefa en el muro son únicos en el mundo.

Y de otro lado,  la pared de una calle no puedo ensuciarla con inscripciones ni propaganda ni grafitis.

Ni puedo, si algo ha caído, dejarlo tirado sin recogerlo. Todo aquello que afee y denigre mi ciudad, sea la fisonomía de sus calles como la actitud de su gente me afecta sobremanera.

Si luce bien me favorece, si su presencia es adversa me perjudica en todo.

Todo lo que afee y denigre hay que corregirlo, para complacernos con la perspectiva de sus aleros y tejados.

9. Gran compromiso

Y, en segundo lugar, para hacerme digno beneficiario de estas obras, debo yo legar otras igualmente preciosas que hagan el bien a todos quienes compartimos este mundo.

Y preguntarnos: ¿qué defendí de lo que vino hacia mí como un legado y ahora lo traspaso incólume y aún más enaltecido?

Igual que la luz, el agua, el teléfono, el libro, la calle y la ciudad en que vivo, y de todo lo que me valgo, ¿cuál es mi aporte, mi contribución y mi cuota a mi comunidad y a mi historia?

Además de ser personas honestas, con responsabilidad cívica, ¿cuál es mi legado creativo?

Por eso, construyendo esta vía tan lejos de ti, amor mío, hoy día de Año Nuevo, ¡esto que hoy me aleja de estar junto a ustedes, es mi pequeño o gran compromiso!

Gracias por reconocer el sencillo beneficio de lo que hacemos a los hombres que vendrán mañana.

 

Obras de Danilo Sánchez Lihón las puede solicitar a:
Editorial San Marcos:
ventas@editorialsanmarcos.com
Editorial Bruño, Perú: ventas@brunoeditorial.com.pe
Instituto del Libro y la Lectura: inlecperu@hotmail.com

Danilo Sánchez Lihón
capulivallejoysutierra@gmail.com
dsanchezlihon@aol.com

 

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