Telúrica en Santiago de Chuco, entre el 20 y 22 de septiembre del año 2007

Arriba un libro retoñaba
Danilo Sánchez Lihón

Invitación martes 17 de julio
Presentación del libro
 
Para vivir en otra eternidad
 
Centro Cultural de España
Martes 17 de julio del año 2007
6 pm. Hora exacta. Ingreso libre.
Natalio Sánchez 181. Plaza Washington.
Cuadra 6 Av. Arequipa, Lima. Perú.
 

Panel de comentaristas:
 
Omar Aramayo
Elvira Ordóñez
Manuel Velásquez
 

Poesía que nos subvierte hacia el bien y la belleza

Elvira Ordóñez

Quiero expresar aquí el aprecio por el indeclinable transcurrir poético de Danilo Sánchez Lihón, en una tarea que tiene tanto de oficio, por el quehacer que significa, como de introspección en la búsqueda de los altos niveles del espíritu que, en el caso de Danilo, estos altos niveles los encontramos reflejados en la acentuación de su verbo.

Hace varios años, con motivo de un encuentro internacional de poetas en el Real Felipe, me pasaron una separata de poesía. Recuerdo que la fui leyendo en el trayecto del ómnibus que transportaba a los participantes que nos dirigíamos hacia una celebración. Al leer esa separata, que contenía poesía de Danilo, sentí un aislamiento muy especial de todo el entorno que me rodeaba. Fue así cómo tuve contacto con una poesía que toca fibras muy hondas y sutiles.

Dentro de la sutileza de su expresión en «Para vivir en otra eternidad», hay un vivo aliento que nutre su palabra que se la siente encaminada hacia el amor como un norte indeclinable. A medida que avanzamos en las páginas del poemario, vemos cómo su mensaje se renueva con imágenes que reflejan transparencia y a la vez profundidad.

El autor, en la primera parte del libro, desea transmitir el arraigo y la totalidad de su sentimiento amoroso remitiéndose al inicio de la existencia, a un génesis; y, aunque se dirige a la persona amada, deja traslucir que esa persona además de sí misma se bifurca hacia la unidad de un Todo. El simbolismo que encierra la palabra nos transmite y eleva el canto hacia un entorno telúrico y cósmico donde confluyen dos seres representando la totalidad de la creación.

La palabra escrita tiene gran influencia y altera, para bien o para mal, nuestro orden interior, es decir nos subvierte. Es en ese sentido que el filósofo Paul Ricoeur expresa que a través de un texto literario podemos «potencializarnos» y también «irrealizarnos». Y agrega que «en el discurso poético es donde este poder subversivo está más evidente». El libro «Para vivir en otra eternidad» nos subvierte hacia el bien y hacia la belleza porque contribuye a ampliar y a enriquecer nuestro espíritu.
 

Un libro crecido en belleza para todos
Manuel Velásquez Rojas
 
Danilo Sánchez Lihón nos entrega un nuevo poemario titulado «Para vivir en otra eternidad», un hermoso poemario de amor en el que la mujer amada es idealizada en bellos versos.

Danilo Sánchez Lihón posee el privilegio de haber nacido en Santiago de Chuco, la aldea más hermosa de la sierra del Perú. Quien la conoce, no la olvida, y la ama siempre. Una aldea detenida en el tiempo, pero con vida eterna. Por sus calles caminó César Vallejo, y en sus poemas inmortalizó a su familia, a los personajes de la aldea, y a la fiesta del Patrón Santiago.

Danilo, poeta, recoge muchísimas imágenes de su aldea añorada para cantarle al amor. Imágenes sentidas en la infancia, que es pureza; y expresadas con temblorosas palabras en la adolescencia que descubre el amor. Si hay edades para el cuerpo, también las hay para el alma.

En un poema Danilo Dice: «Y que mis ojos ardan por querer / encontrarte, / quizá en el fulgor de una estrella, / en el haz / de arreboles en que se descompone / el arco iris. // En los celajes, siempre al borde / de la vida / y de la muerte, niña mía / del alma».

Quien ha visto el cielo de Santiago, apreciará en profundidad estos versos, porque conoce sus variaciones. Así en la mañana, con las nubes tenues se avistan celajes celestes; en la noche, el cielo con su azul intenso permite ver las estrellas como si estuvieran al alcance de la mano. Y si vemos el arco iris, después de una lluvia torrencial, su belleza nos transporta a la hora del origen y nacimiento de nuestro amor.

En otro poema, Danilo, a través de su yo poético, compara a la amada con una mariposa de mil colores que se posa «en los bordes de los tejados / de mi aldea nativa». Y para abrazar totalmente su espacio poético, que es a la vez el de Santiago de Chuco, el poeta celebra la apoteosis y afirma: «A partir de ti todo es nuevo, dulce / y fúlgido / donde el cielo y la tierra, en lo alto / de las torres / de los campanarios, danzan y cantan».

Como en todo acto de amor los protagonistas del libro son dos: un yo poético que canta y la amada idealizada. El yo poético habla en primera persona, lo que motiva que lo sintamos casi autobiográfico. Y la amada, en el espejo de su canto, se presenta en su realidad natural y en su idealidad inmaterial. La amada es vista y soñada, muchas veces como una núbil adolescente con las características propias de las muchachas de Santiago de Chuco.

Así dice el poeta: «Un lazo / de tu trenza ya estaba tendido hacia / mi asombro / desde las malvas y mostazas / que crecen / en los techos de la casa donde / yo vine / a este orbe.»
¡Ah, las adolescentes santiaguinas con sus trenzas! ¡Cuántos amores han anudado en los corazones de propios y extraños!

Gracias, Danilo, por tu amistad crecida con los años; y por tu nuevo libro crecido en belleza para todos.
 

Proemio del libro:
 
Al despuntar de la aurora en el puro azul del cielo
Danilo Sánchez Lihón

Yo
he estado contigo
desde
el principio del mundo.
Abrazados
los dos a los elementos
en pugna.
Asombrados de ver la formación
de los mares
y el fuego y la luna consumarse
en el horizonte.
 
 
Tu mirada,
lenta y callada, siento
que ha estado
posada en mis ojos hace
milenios.
Desde que los vientos
buscaban
ser viento tu aliento estaba
en mi aliento.
Desde el principio del mundo
tus manos
ya tenían la forma de un cuenco
donde
encajan ahora exactamente
mis manos.
 
 
Yo
penetré en ti cuando éramos
apenas
grumos de polvo y habitábamos
entre helechos
y bosques ocultos; mientras
tu risa
ya era mi risa, como lo es desde
el principio
hasta el final de los tiempos.
Soy
quién sabe el tañido de tu vientre
y tu
loca alegría, antes que nada
ni nadie
habitara la tierra, sino sólo
tú y yo.
 

Aquí o allá
siempre estuviste para mí
desnuda
y transparente. Como yo para ti.
Y mientras
nos fundíamos en Uno, cuando
aún
no había sol, ni luna, ni estrellas,
de solo
amarnos creábamos el sol, la luna
y las estrellas.
Así, de tu cuerpo y mi cuerpo
arrebatados
surgían los primeros gladiolos
y los primeros
luceros; igual el ovar de los peces
y las cúpulas
refulgentes de palacios y templos.
El fulgor
de los caminos y las fuentes
nacían
de tu ardor y mi ardor, de tu calma
y mi calma.
 
 
Todo
se ha creado a partir del temblor
y arrebato
de tus entrañas convulsas y mis
gritos,
que ocurrían en los primeros instantes
en que este
universo podía ser o no ser el universo
en que vivimos.
Por eso, somos el padre y la madre
de todas
las criaturas y las constelaciones,
dueños
de los primeros espasmos, partos
y quejidos.
Tu mirada es hija y madre de la mía
desde
la primera luz y la primera
sombra.
 
 

Obtención del libro el día de su presentación en función del plan lector:
 
A quienes el día de la presentación del libro entreguen en la mesa de recepción un análisis e interpretación breve del poema “Pequeño responso a un héroe de la República” de César Vallejo en relación a la formulación de un plan lector para el aula o cualquier otro espacio de la comunidad, Capulí, Vallejo y su Tierra entregará gratuitamente un ejemplar del libro “Para vivir en otra eternidad”, autografiado por su autor y los comentaristas en la presentación de esta obra.
 
Pequeño responso a un héroe de la República
César Vallejo
 
Un libro quedó al borde de su cintura muerta,
un libro retoñaba de su cadáver muerto.
Se llevaron al héroe,
y corpórea y aciaga entró su boca en nuestro aliento;
sudamos todos, el hombligo a cuestas;
caminantes las lunas nos seguían;
también sudaba de tristeza el muerto.
 
Y un libro, en la batalla de Toledo,
un libro, atrás un libro, arriba un libro, retoñaba del cadáver.
 
Poesía del pómulo morado, entre el decirlo
y el callarlo,
poesía en la carta moral que acompañara
a su corazón.
Quedóse el libro y nada más, que no hay
insectos en la tumba,
y quedó al borde de su manga el aire remojándose
y haciéndose gaseoso, infinito.
 
Todos sudamos, el hombligo a cuestas,
también sudaba de tristeza el muerto
y un libro, yo lo vi sentidamente,
un libro, atrás un libro, arriba un libro
retoñó del cadáver ex abrupto.

Danilo Sánchez Lihón

Instituto del Libro y la Lectura del Perú

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