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XIII Festival de Teatro por la Paz, un suceso de color, solidaridad y
esperanza |
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Hablar de tradición teatral en Santa Bárbara obliga a mencionar el nombre de José María Tobías Rosa, quien a inicios del siglo XX en su poblado natal Ilama publica y realiza montajes de teatro en su escuelita que funda allá por el año de 1916, mostrando porque muchos lo consideramos un adelantado a su tiempo. Dicha escuelita, la estableció en el patio de su casa a manera de escenario, fundando la primera “academia” de teatro del sector y una de las primeras de Honduras, de igual manera, instala en su casa una imprenta, con ello buscaba en esta tierra de la pimienta, “los brujos” y de las artesanías un sentido propio de vida movido por un sólo afán: contagiar de creatividad a las nuevas generaciones. Tras la muerte de Tobía Rosa, el teatro comienza paulatinamente a decaer, casi hasta extinguirse. No es sino hasta la década del ochenta que el teatro comienza a resurgir en Santa Bárbara, como el ave Fénix, de aquellas cenizas que un día fueron secos maderos en las manos del ruiseñor de Ilama. Candelario Reyes, recién llegado como docente a la Escuela Normal Mixta, reinicia el festejo del teatro en estas tierras allende a los ríos Ulúa y Cececapa y, con ello llega el colorido, la sensibilidad social, se reinventa y reconstruye la concepción de lo real y las visiones de libertad trascienden los espíritus “Pateplumas” en las manifestaciones teatrales. Es
justamente en esos años, cuando se desarrolla el Primer Festival de
Teatro por la Paz, un evento sin precedentes hasta esa fecha; desde
entonces, cada dos años se celebra a la vida, a la paz y a la fraternidad
en esta fiesta que interpreta el teatro como un fundamento estético,
creativo y, un espacio de expresión social que permite a la niñez y a la
juventud –principalmente- ejercer protagonismo en una sociedad
caracterizada por adultocentrista. En ese contexto se concretiza otro sueño:
Centro Cultural Hibueras, que durante casi dos décadas ha desarrollado
procesos educativos, artísticos y culturales en diversos municipios del
departamento de Santa Bárbara retomando el teatro como un espacio para
hacer arte, los festivales como un encuentro generador de aprendizaje en
equipo, creador de gozo, y punto de desafío a la realidad y al ambiente
en el cual se vive en tanto que excitan a superar las limitaciones de índole
social o cultural e invitan a abrirnos y asumirnos como históricamente
hemos sido, se trata de liberarnos, pensando, diciendo, haciendo y
recreando. Se interpreta el teatro, como una exploración que estimula el conocimiento de sí mismo, la creatividad, la iniciativa y las actitudes de cambio y construcción de modelos de pensamiento y acción, a partir de la valoración de los contenidos de la cultura local, la utilización de los elementos de la cultura universal y la proyección de un proceso de generación de nuevos aportes. Y en el plano comunitario nos suma a la colectividad, no sólo como público espectador, sino como procreador, pues antes del espectáculo y durante el mismo, promueve la formación intelectual y la motivación para incorporar nuestras actitudes y aptitudes a los procesos de desarrollo comunitario. Es allí, donde la Identidad Cultural se visualiza como la clave capaz de contener, potenciar y reflejar nuestras individualidades y colectividades, portadoras de autoestima, valores sociales y capacidad de vida. Las habilidades no sólo son adherentes a las experiencias de trabajo encausadas en proyectos de bien común, sino que en ellas habitan las vivencias del ser, del gozo y del aprendizaje. En esta décimo tercera edición del Festival de Teatro por la Paz se dedicó como un gesto solidario al pueblo cubano azotado recientemente por fenómenos naturales, esta modesta ofrenda reconoce igual la dignidad, el espíritu de lucha, la permanente búsqueda de la libertad que se engendra en el sentir y pensar de una pequeña isla que posee decencia y abnegación, al resistir durante casi cincuenta años el atropello permanente de un imperio que siente atravesado su talón por la espina de la convicción que fecunda la esperanza de la justicia. |
[1] Alex Darío Rivera M: Educador y Promotor Cultural Santabarbarense, Licenciado en Ciencias Sociales por la Universidad Pedagógica Nacional “Francisco Morazán”, autor del libro de poesía Introspecciones Extintas. E mail: alexdesantabarbara@yahoo.com
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