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Santa Bárbara, tierra de emigrantes |
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Históricamente,
el “Patepluma” en su dinámica migratoria ha poseído la tendencia
–obligatoria o voluntaria- de abandonar su terruño. Desde una óptica
retrospectiva, considero –personalmente- que a pesar de que la migración
se ha desarrollado como un proceso permanente en lo que hoy es el
departamento de Santa Bárbara, cuatro hitos han provocado las oleadas
migratorias internas más severas: 1- La edificación del fuerte San
Fernando de Omoa, 2- La construcción y operación del Ferrocarril
Nacional, 3- La instalación de las compañías fruteras y, 4- la aparición
de las empresas maquiladoras, todas ellas, en la cercana costa norte del
país. Una
fuente eficaz para determinar nuestro espíritu migratorio, es revisar los
censos de las familias que habitaban la cabecera departamental de Santa Bárbara
hasta la mitad del siglo anterior, de unas pocas de ellas encontramos
descendientes actualmente. La
ciudad de Santa Bárbara está llena de fuereños, personas que desde una
o dos generaciones anteriores llegamos de otros municipios del centro y
sur del departamento –principalmente-; aunque, no es escasa la población
que su cordón umbilical reposa en los vecinos departamentos de Lempira e
Intibucá. Para
el año 2001, el municipio de Santa Bárbara alcanzaba el quinto lugar con
los mayores porcentajes de emigrantes con respecto a la población que
nacimos en él. Según dicho dato, la
emigración alcanzó el 49.8%. En palabras menos complejas: “¡la mitad
de los que nacemos en el municipio de Santa Bárbara, lo abandonamos!”.
De igual manera, éramos –para ese entonces- el municipio con mayor
saldo migratorio negativo, o sea, donde la emigración es mayor que la
inmigración; en buen castellano: “más la gente que se va que la que
llega”. ¿Por
qué abordar este tema?, pues sencillamente porque la información demográfica
y específicamente la migratoria es útil en la planificación del
desarrollo local, un desarrollo aún no visualizado por nuestras
autoridades gubernamentales. La migración es una de las principales
variables demográficas y mide los movimientos de la población; pero no
es preciso quedarnos hasta dicha interpretación, esto nos lleva
irremediablemente a otra interpelación ¿Por qué se van nuestros
paisanos? La
respuesta general a esta última interrogante, quizá la encontremos
adherida al reflejo de las desigualdades económicas regionales y locales
que se manifiestan en las condiciones socioeconómicas de nuestra población.
En este sentido, el panorama parece desalentador, la población que más
emigra es la juvenil, las causas principales son la falta de espacios y
oportunidades para generarse condiciones de vida digna. A pesar de no
contar con un diagnóstico que nos asevere las causas, todos tenemos la
convicción de conocerlas, excepto desde luego, los que administran este
país y, particularmente nuestro municipio, considerando que el gobierno
municipal debe ser el espacio idóneo desde donde se pueden impulsar los
procesos de desarrollo. Para dar un poco de luz y no finalizar este comentario de manera desesperanzadora, recordemos que desde siempre el santabarbarense se ha caracterizado por su trabajo, la vocación artística, el potencial intelectual y cultural, pero sobre todo, por la permanente actitud de buscar trascender auténticamente a pesar de sus limitaciones, para lo cual basta recordar a José María Tobías Rosa, Jesús Aguilar Paz, Salvador Paredes, Benigno Gómez López, Celso Reyes y Rafael Bardales Bueso, entre otros, varios de los cuales abandonaron esta tierra, pero siempre serán hijos virtuosos de ella, ya que con su aporte han escrito páginas importantes en la historia de nuestra querida Honduras. |
[1] Alex Darío Rivera M: Educador y Promotor Cultural Santabarbarense, Licenciado en Ciencias Sociales por la Universidad Pedagógica Nacional “Francisco Morazán”, autor del libro de poesía Introspecciones Extintas. E mail: alexdesantabarbara@yahoo.com
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