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Un
elemento que aparece con recurrencia en la visión y misión institucional
de las universidades del mundo y, que en la actualidad es considerada de
trascendental importancia, corresponde a la búsqueda de estrategias para
estimular, desarrollar y aprovechar la investigación a fin de abrir
ventanas para el conocimiento y articular a las universidades con otras áreas
del desarrollo que permita vislumbrar
un camino certero donde cruzar en el proceso de desarrollo de un país.
Estas universidades, han establecido convenios de cooperación con
diversos programas públicos y privados, con los cuales han impulsado el
trabajo conjunto universidad-sector productivo para el apoyo a la
investigación, generando innovaciones tecnológicas de impacto económico
y social.
Definitivamente,
las universidades deben apuntalar concretamente a que sus egresados se
apropien de herramientas básicas de búsqueda, transmisión y renovación
crítica del saber, desde luego, esa no debe ser una misión exclusiva de
la universidad, sino que además se requiere que estas estén vinculadas
al interés general del país y a las necesidades de su desarrollo a nivel
nacional y regional, cuidando no estar sujetas a intereses particulares,
políticos, religiosos, económicos o de ninguna otra índole. En el caso
de las universidades hondureñas, la investigación y extensión son
acciones raquíticas, no se priorizan de conformidad a las actividades de
mayor impacto en el desarrollo nacional o regional, mucho menos, se
protege o fomenta el patrimonio intelectual y cultural de la nación.
La
cantidad de profesionales egresados, cada vez es mayor, pero no existe un
mercado laboral con capacidad de albergarlos. Muchos de ellos, nunca
tienen la posibilidad de accesar a un empleo en su rama de especialidad y
terminan engrosando las numerosas filas de desempleados o subempleados.
Lamentablemente en Honduras la apertura de carreras profesionales, no
coinciden con las áreas potenciales de desarrollo del país. Para el
caso, en Santa Bárbara, diversas universidades están profesionalizando jóvenes
en diversas áreas, pero esas áreas no ejercen demanda de dicho
profesional; partiendo de ese aspecto, el mero hecho de visualizar las áreas
de formación profesional debe ser un trabajo de la investigación. Cada año
egresa una significativa cantidad de Administradores de Empresas, las
hipotéticas empresas que estos profesionales administrarán no existen y
estamos a muchos años de que reciban apoyo para que ellos puedan
establecerla. El potencial del departamento de Santa Bárbara –a lo
mejor- debe visualizarse en la riqueza forestal, la abundancia del recurso
hídrico, atractivos turísticos, reservas naturales, minería, etc. y,
digo “a lo mejor”, porque no se dispone de una investigación
socioeconómica con la que realmente se determinen los rubros a fortalecer
y, en ese sentido formar profesionales para aprovechar concretamente
dichas áreas de interés y potencial. Esto me recuerda el dicho popular
que dice: “no apedrees el pájaro sin saber en que rama se encuentra”.
A
nivel de país, Honduras enfrenta un serio desafío para consolidar su
desarrollo económico, en este caso, no
podemos soslayar la urgente generación de nuevo conocimiento para
incrementar el valor agregado de la raquítica producción y las
exportaciones que permita sostener un alto crecimiento y generar mayor
equidad en la población. La innovación en productos, la ampliación y
profundización de los mercados y el aumento en la productividad del
trabajo son factores que nos han de conducir a eso. La inversión del país
en esta materia, comprendiendo innovaciones y aplicaciones, constituye una
prioridad, pero la prioridad más urgente como requisito para soñar otros
estadios de desarrollo es la realización de investigaciones para conocer
nuestra viabilidad, visualizar nuestras prioridades y establecer
estrategias que nos posibiliten aspirar a vivir en mejores condiciones.
El
área empresarial (dueños del capital), debería financiar a las
universidades la realización de mayor investigación destinada a tecnología,
innovaciones y aplicaciones que permita fortalecer lo que las mismas
empresas ofrecen. En nuestra
Honduras, el sector empresarial contrata profesionales extranjeros para
desarrollar investigaciones sobre temas que perfectamente estarían
trabajando hondureños. Esta producción, sin duda permitiría
estandarizar, almacenar, actualizar y difundir la información básica y
de actividades de las personas, instituciones y empresas que formarían el
sistema científico y tecnológico del país, como consecuencia de dicha
ausencia, seguimos –seguiremos- siendo un país que no produce
conocimiento.
Creo
firmemente, que la globalización nos obliga a vincular a las empresas e
instituciones económicas y sociales con las fuentes de ciencia y tecnología:
universidades, centros de investigación, consultores, investigadores,
tecnólogos y proveedores. En coherencia con ello, las universidades no
deben quedarse en el camino, esperando que se acuerden de ellas, sino más
bien tener políticas institucionales que se encarguen de la gestión
permanente de recursos para ofrecer servicios de calidad, en este caso,
las universidades hondureñas deben abrir sus espacios de relaciones y
apoyar la construcción de una relación amplia y expedita entre la
producción de conocimiento científico y tecnológico y, su difusión y
absorción, publicando revistas de investigación histórica, científica,
tecnológica, literaria, etc.
En
países desarrollados o en verdadero proceso de desarrollo, la preocupación
se encamina a lograr la descentralización, fortalecimiento y consolidación
de las comunidades científicas, tecnológicas y académicas de las
entidades universitarias. En Honduras –tristemente- para llegar a esa
dimensión nos falta recorrer camino, ganar experiencia.
En función de ello, es necesario comenzar y, ese comenzar
significa diseñar un mecanismo metodológico concreto para ser inserto en
el contenido curricular del estudiante, quizás la formación relacionada
con la investigación debería enfatizarse aún más con
el propósito de que se abran posibilidades de recursos donde
estudiantes y personas puedan aplicar a proyectos de investigación.
Es
sumamente interesante y preocupante, encontrarse en el internet con
universidades virtuales que están validando a nivel de licenciatura a
personas que nunca cursaron un aula de clases, pero que han dedicado su
vida a un tema que los apasiona y en el que son expertos (medicina
tradicional, elaboración de diversos dulces, cuido de determinada especie
animal o vegetal, etc.), dicha certificación a nivel de licenciatura la
obtienen con determinada cantidad de horas por internet.
Muchos nos podemos preguntar ¿y por qué darle el nombramiento de
licenciado a alguien que nunca ha estado en un aula de clases?, la
respuesta es sencilla, estas personas a su edad no representan ninguna
competencia para nadie, a cambio, tienen una riqueza invaluable que se
llama conocimiento. Esto último, es precisamente el interés de dichas
universidades, quienes están usurpando ese
conocimiento de nuestros países y, nosotros… ni nos enteramos.
La
sociedad hondureña, carece de conocimiento, más de la mitad de población
es analfabeta o neolectora, por lo tanto el acervo cultural promedio de
nuestro país es irrisible, y aún así, seguimos soñando con mejorar
nuestras condiciones socioeconómicas partiendo de premisas subjetivas e
inexistentes. Apremia poner información al alcance de la población, por
supuesto, es necesario coadyuvar a la divulgación de la ciencia y
la tecnología a fin de ampliar la cultura de la sociedad, en ese espacio,
las universidades deben jugar un papel protagónico, pero no quedarse en
la información meramente, sino llegar más allá:
favorecer y fortalecer la conformación de estructuras
organizativas que pongan a disposición recursos humanos y metodológicos
de ciencia y tecnología a fin de vincularlos con las actividades económicas
y sociales.
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