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La muestra de arte digital del artista
santabarbarense Héctor Romero, denominada “Espejismos e Ilusiones”, en
su bondad estética, engloba una serie de disciplinas creativas en las
que se convoca el uso de herramientas tecnológicas digitales y su manejo
técnico y a la vez, esa propensión exquisita y ardorosa del autor por
los elementos de composición artística. Técnica y arte retozando en una
relación mimosa, en una convergencia cargada de paradojas y antagonismos
entre líneas y curvas, claros y oscuros, reflejos y sombras, fotografías
y fotoshop, realidades y fantasías, espejismos e ilusiones, donde el
sentido mental de lo que denominamos “real” se pone en entredicho,
escenarios visuales donde esa verdad aparente, solo abre la posibilidad
para que sea eso: una apariencia; una apariencia, que no obstante, no
niega esa insinuación de lo “real” a lo que seguimos aferrándonos en esa
dimensión divina que albergamos los humanos.
Cada imagen es una propuesta poética, donde lo más importante -no
solamente- es el colorido de una imagen, ni los sujetos u objetos que lo
habitan, sino los presentimientos a los cuales nos conducen los tonos
blancos y negros y sepias mayormente preponderantes en la muestra,
asimismo, esa sensación de una espiritualidad mística a la que nos
invita esa evocación histórica de la cosmovisión prehispánica en la que
asumimos esa lectura holística de que los seres humanos, estamos en la
ineludible obligatoriedad de romper con ese mezquino antropocentrismo de
“creernos” los dueños de cuanto existe, para comprender que somos solo
un elemento más en la existencia del todo, en ese sentido, esta muestra
es holística y totalizadora que se manifiesta en sus celajes grises,
estrellados, amenazantes de lluvia, pero de igual manera, esperanzadores
para el campesino que espera con ella, la ilusión de que la simiente
germine, nutra y alimente. Siempre en cuanto al contenido, la muestra no
desestima la injusticia y la desigualdad humana fortalecida desde este
desastroso sistema imperante, sino que asume un carácter de denuncia al
retratar la pobreza, pero no desde esa visión lastimera y caritativa,
sino desde una dimensión solidaria, donde el artista no se posiciona
sobre el sujeto, sino que lo acompaña a su lado, desde esa lectura que
linda con lo bello, con lo esperanzador, con lo humano. No puedo dejar
de lado, el hecho de que este trabajo atisba esa característica
sincrética de los que habitamos esta tierra allende al río Ulúa, al
dejar testimonio del patrimonio arquitectónico de la región, en la que
sin hiperbolizar el mensaje, se pone en relieve el desdén y el abandono
del mismo, se indaga en ese “ayer” las explicaciones que nos permitan
comprender este “hoy” y buscar la posibilidad de un “mañana”.
De “Espejismos e Ilusiones” nos susurra al ojo, el arte digital de
Romero. En esa propuesta, como en el cine barroco, el espejo es una
ilusión eminente, de manera particular no el espejo como objeto, sino el
espejismo como efecto visual con su capacidad de crear repeticiones y
dobles y, su función de reflejar realidades e ilusiones que en ese
sentido de reflejar lo aparente, pone al descubierto “la mentira”, no la
“mentira” en el sentido estricto y literal de la palabra, sino como
aseveración de un mundo que desde lo que consideramos como “verdad”, no
existe. Pero también es interesante detenernos en el último aspecto del
nombre de la muestra relacionado con las ilusiones, acerca de ellas,
llego a coincidir con una de las más trascendentes tesis freudianas de
que las obras de arte, más allá de nutrirse de la riqueza vivencial
humana del artista, buscan satisfacer esos deseos no satisfechos del
artista; en palabras menos complejas: no es el mundo objetivo el que
plasma Romero, sino, su mundo soñado. Soñado por él y que en su bondad
comparte con otros, con nosotros, con los otros.
Al referirnos que la visión estética de “Espejismos e Ilusiones” no es
más que un péndulo que oscila entre apolíneo y dionisíaco, es un asunto
meramente analógico, como el nombre mismo de la obra del artista. En ese
tópico, considero que este trabajo artístico, es Apolíneo, en el sentido
que éste, dentro de la mitología griega, es el dios que simboliza la
belleza, la medida, el canon, la regla, la manifestación acabada que
presenta el arte figurativo y que proporciona sentido estético. En este
trabajo, en este sentido de lo apolíneo, creo firmemente que ese
elemento es aportado por la fotografía recogida desde un click del
disparador de la cámara, en el que el artista asume los ideales de la
mesura, el equilibrio y la racionalidad. No obstante, el trabajo
artístico de Héctor Romero, lo asocio con el –también- dios griego
Dionisios, al encontrar en él, las características de dicha deidad
helena como la alegría desbordante de vivir, el “desorden”, el caos, lo
activo anteponiéndose a lo estático, lo irracional e instintivo de
nuestra natura soslayando la razón y la lógica, esto último, incorporado
desde otro click, ahora desde ese sonido onomatopéyico del mouse de su
computador.
* “Espejismos e Ilusiones”, nombre de la Exposición de Arte Digital
que presentará el artista santabarbarense Héctor Romero hoy 03 de
diciembre en la Casa de la Cultura de Santa Bárbara, en el marco de la
celebración de la Feria Patronal. |