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Padre mío te has ido y quedaste en mí
Nunca te dije lo tanto que te amo
Todos los días te recuerdo siempre a ti
Y ahora como nunca sé que juntos andamos
Contigo sueño despierto y también dormido
Tu imagen me acompaña y me alienta
Me miro en el espejo y veo tu parecido
Para alegrar mi alma y mi conciencia
Tiempos duros me impidieron verte
No pude mirar en el ataúd tu cuerpo inerte
Pero con mis ojos tristes y nublados
En tu tumba lloré sollozos apenados
Sé que perdonaste mi presencia ausente
Que no perturbé tu en paz descanse
Que pensaste en mí como doliente
Y sabes que estás en mí, omnipresente.
Sigues orientando mi camino
Con tus sabios consejos y aprehensiones
Que yo continuaré el rumbo del destino
Sin olvidar aquellas, tus razones.
Mi ser existencial prolonga tus valores
Siempre seré fiel a tu enseñanza
Perdonaré también tus errores
Para que viva eternamente la esperanza.
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