Me pronuncio
Marcela Predieri

Me pronuncio

No pude ser jamás espejo de otra cara

 

Había en la mesa cuatro panes entonces

era todo reír guijarros y turrones

         mientras mi madre lloraba la muerte de los trenes

Bebíamos del frío y de la lluvia

y no era poco mirarnos

o aprender de las caricias del trigo

               sobre las frentes afiebradas

 

Las procesiones del Corpus

             vestían sus pabilos de júbilo

y el altar nos llamaba al regocijo de ser fieles

 

No estabas

-no voy a hablar de pormenores-

La sombra hechizaba la maleza

y daba lo mismo ser piedad o furia

 

Pero aquella sombra de los cálices

         no seríamos jamás

                                  despu és

como nunca antes

 

Por eso ahora

que hace ciénagas que el viento

     no puede desbebernos de la sangre

que hace cuatro imágenes

         que el Cristo ha dejado de llorarnos

que hace tanto que mi lengua

         no se pegotea a tu amor de hombre  pasajero

apaguemos los cirios

           que el luto del sagrario

                se cubra de esperma para una creación nueva

que hable

que ningún perfil  se arrobe de monedas que no serán pagadas

 

No hay redención posible

 

Seamos Judas otra vez

y ya nunca dejemos de mirarnos

 

Hartas de bondad las manos de los párrocos

            hartos de llorar mis rodillas sin peso

comulgan con mis ojos a cuestas

 

Qué mejor ultraje

que cubrirme de tierra

y no resucitar

               para que Dios se quede con las ganas

Marcela Predieri
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