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"La Ciudad de las palabras"
de Alberto Manguel
Derechos de autor de la reseña ensayística Oswaldo Paz y Miño J
opymj2008@gmail.com

 

¿Que ciudadano del mundo, podría negarse a vivir en “La ciudad de las Palabras”?, ningún sensato, ninguno que se considere, libre, ninguno que se declare  no sometido. La palabra es huella de identidad de los insumisos. Necesita ser liberada, expuesta. El lenguaje debe ser respirado, vívido,  contagioso. La palabra es instrumento de liberación. Por eso los hacedores de palabras, no son del buen leer de los intolerantes, de los que no conceden el derecho a los demás a pensar diferente, y ponerlo en  palabra viva. En “La ciudad de las palabras, la maldición del silencio o del miedo, se rompe, se quebranta,  “Por lo tanto, el lenguaje nunca puede sentir los dictados del poder, ya sea político, religioso o financiero, excepto como catecismo de preguntas y respuestas fijas, porque, a pesar de sus pretensiones de precisión, nunca puede afirmar nada indefinidamente. Vemos “ a través de la realidad que la lengua describe, capa tras capa, como si fuéramos limpiando un palimpsesto, de forma que nuestra lectura se convierte, de hecho , en infinita ; cada historia alude a otra que se encuentra bajo ella o la sugiere y ninguna se permite erigirse en la verdad suprema. “ Pág. 39

No a las  verdades absolutas. La libertad no admite ni mujeres, ni  hombres sumisos. La sumisión implica según la definición de la Real Academia Española de la Lengua, que viene a ser si pensamos en nuestro idioma “La ciudad de las palabras”:” Sometimiento de alguien a otra u otras personas”. “Sometimiento del juicio de alguien al de otra persona.”  Sometido es aquel que ha subordinado “el juicio, decisión o afecto propios a los de otra persona.” Es decir ningún sumiso o sumisa es libre. En temas de sexualidad humana, por ejemplo,  tal práctica, tiene amo y sumisa o dominatriz y sumiso. La literatura  es vasta y el cine prolífico en esas prácticas bizarras.

¿Que ciudadano del mundo, podría negarse a vivir en “La ciudad de las Palabras”?, ningún sensato, ninguno que se considere, libre, ninguno que se declare  no sometido. La palabra es huella de identidad de los insumisos. Necesita ser liberada, expuesta. El lenguaje debe ser respirado, vívido,  contagioso. La palabra es instrumento de liberación. Por eso los hacedores de palabras, no son del buen leer de los intolerantes, de los que no conceden el derecho a los demás a pensar diferente, y ponerlo en  palabra viva. En “La ciudad de las palabras, la maldición del silencio o del miedo, se rompe, se quebranta,  “Por lo tanto, el lenguaje nunca puede sentir los dictados del poder, ya sea político, religioso o financiero, excepto como catecismo de preguntas y respuestas fijas, porque, a pesar de sus pretensiones de precisión, nunca puede afirmar nada indefinidamente. Vemos “ a través de la realidad que la lengua describe, capa tras capa, como si fuéramos limpiando un palimpsesto, de forma que nuestra lectura se convierte, de hecho , en infinita ; cada historia alude a otra que se encuentra bajo ella o la sugiere y ninguna se permite erigirse en la verdad suprema. “ Pág. 39

No a las  verdades absolutas. La libertad no admite ni mujeres, ni  hombres sumisos. La sumisión implica según la definición de la Real Academia Española de la Lengua, que viene a ser si pensamos en nuestro idioma “La ciudad de las palabras”:” Sometimiento de alguien a otra u otras personas”. “Sometimiento del juicio de alguien al de otra persona.”  Sometido es aquel que ha subordinado “el juicio, decisión o afecto propios a los de otra persona.” Es decir ningún sumiso o sumisa es libre. En temas de sexualidad humana, por ejemplo,  tal práctica, tiene amo y sumisa o dominatriz y sumiso. La literatura  es vasta y el cine prolífico en esas prácticas bizarras.

“La ciudad de las palabras Mentiras políticas y verdades literarias”, Un tomo que recopila cinco magistrales conferencias de Alberto Manguel, sobre: el papel del narrador en la sociedad del Siglo XXI ¿Cómo nos ayudan los relatos a percibirnos a nosotros mismos y a entender a los otros? ¿Pueden estos relatos proporcionar a toda una sociedad una identidad, sea verdadera o falsa?’¿Es posible que los relatos nos cambien y cambien el mundo en el que vivimos? ¿Cómo determina, limita y amplía el lenguaje la forma en que imaginamos el mundo?

“La Ciudad de las palabras”, un libro cuestionador, y respuestas  en cinco ensayos, que tienen un hilo conductor: la recuperación del lenguaje como instrumento de liberación. La palabra está amenazada, sin embargo, donde la acosan es resistente. En “La Ciudad de las palabras” Alberto Manguel, se empeña, en tocar conciencias, y provocar agitaciones, en el hombre común, que impidan, que el verbo, se vuelva sumiso, sometido, en beneficio del poder, que siempre es perentorio. “La libertad de expresión comenta el teólogo egipcio Gamal Al.Banna oponiéndose a las manifestaciones del extremismo islámico “es parte integrante de la  libertad de pensamiento. Creo que se debe aceptar todas las opiniones. De otro modo no hay  libertad. La libertad puede hallar sus propias limitaciones, pero imponérselas es contrario a su naturaleza y con ello corremos el riesgo de destruirla.” Pág. 168

Queda expuesto un libro que denuncia con literatura superior, los perversos mecanismos, que usan los censores, que no consisten solo en callar, sino en desprestigiar, en descalificar, en empobrecer al lenguaje, para de la ignorancia, de la cosificación, de la apatía, sacar ventaja y evitar la crítica, en el insano propósito de sembrar un pensamiento unificado y una sola voz. Hoy 192 páginas de literatura para insumisos, publicada por Ediciones Del Nuevo Extremo.

Alberto Manguel Buenos Aires, 1948 - . Tiene nacionalidad canadiense y actualmente reside en Francia. Entre sus obras cabe destacar la novela Noticias del extranjero, y los ensayos Una historia de la lecturaEn el bosque del espejo o Leer imágenes. El artículo ’Placeres de la lectura’, publicado en el suplemento Babelia del diario El País fue seleccionado por el jurado del Tercer Premio Periodístico sobre Lectura por el brillante análisis sobre la biblioteca personal que supone ’una identidad de gustos e intereses que acaban conformando la propia biografía de quien en los libros encuentra su propio espejo.

 

Alberto Manguel en "El libro como universo"

 

 

Alberto Manguel en conversación con Javier Rodriguez en AlhóndigaBilbao

 

Temas: Alberto Manguel - Borges lector

 

Derechos de autor de la reseña ensayística Oswaldo Paz y Miño J

opymj2008@gmail.com

 

Publicado, originalmente, en el Revista cultural Artes (Diario La Hora, Ecuador), 19 de abril de 2015
http://www.lahora.com.ec/

 

Autorizado por el autor 

 

Se toma el texto, los "complementos": fotos y videos, son agregados por el editor de Letras Uruguay @echinope
 

En Letras-Uruguay desde el 31 de marzo de 2016

 

 

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