De Paco Umbral eterno: Las Ninfas
Las Ninfas un libro magistral y seductor 
Oswaldo Paz y Miño J

Es la tercera vez que esta Vitrina de los Libros expone uno de Paco Umbral. Los dos anteriores fueron: MORTAL Y ROSA novela que tiene un espacio entre las mejores escritas de todos los tiempos y CELA UN CADÁVER EXQUISITO una biografía de CAMILO JOSÉ, escrita desde la imparcial y limpia pluma de este autor madrileño nacido en 1935, de quien según dicen los que saben es el mayor prosista castellano del Siglo XX. Cercano a los setenta años, ha escrito ya más de noventa libros. Un océano de literatura ha surgido de su pluma inconfundible y genial. Y en cuanto a premios, este vasto y variado escritor se ha llevado lo más pesado. Lo mejor de lo mejor. Fue él quien se hizo con el último Cervantes del siglo pasado y entre otros bien logrados en su casa que es el mundo están: El Premio Nacional de la Letras Españolas y El Príncipe de Asturias. Tiene él también, sillón propio en la Real Academia de la Lengua Española. Por lo dicho y lo pintado, leer a Francisco Umbral es un deleite. Recomendarlo un deber. Ignorarlo un crimen.

 

Hemos sucumbido y escogido de este escritor que se ha recorrido todos los géneros literarios una de sus emblemáticas novelas,

 

LAS NINFAS, atraídos por provocarnos las metamorfosis que produce en cada persona la lectura de las obras de Umbral. La novela que tiene el Sello de Editorial Planeta, de la Colección Francisco Umbral, abarca doscientas cuarenta y ocho páginas.

LAS NINFAS se escribe desde un cuarto azul. Desde una habitación que rompe aguas y abre sus puertas al atisbo de la vida y al conocimiento a un adolescente que poco a poco ha de ir dejando el envoltorio para volar más tarde como mariposa. El habitáculo hermético, convertido en celofán, en himen, que ha de ser rasgado para dejar paso a la luz, al aire, al olor, al amor y al viento. Las NINFAS al descubierto pueden ser deidades de las aguas, de los bosques y selvas. Pueden ser NINFAS las mujeres jóvenes y hermosas Y, los insectos no adultos. Los juveniles que aún no tienen alas y NINFAS, son los pequeños labios de la vulva. La ruta de los dedos. La caricia atrevida. Los interlocutores del amor. Los que animan a la conjunción de los sexos. Los que humedecen sus comisuras en los encuentros pasionales. En el intercambio de efluvios. En el coito ardoroso y en el orgasmo interminable. Las junturas de las tijeras de lesbos.

 

Junto a la mesa del despacho había una pequeña cama y en la cama estaban Tati y María Antonieta, con las ropas revueltas, besándose en la boca. Tatí estaba inclinada sobre mi novia y le andaba con una mano en los pechos. El espectro de una mosca pegada en el cristal me tapaba la cara de mi amor.

 

Se movieron lentamente, se revolcaron, vi las piernas esbeltas de María Antonieta y la braga roja de Tati. Baudelaire había cantado el amor de las lesbianas según me dijo una noche Darío Álvarez Alonso. Yo había leído en la habitación azul una biografía de Safo de Lesbos colección de bolsillo de antes de la guerra, con cuatro notas eruditas de Espasa y mucha pornografía.

 

La identidad de los cuerpos de las dos muchachas, la identidad de su sexos, hacía de ellas como un solo ser plurimembre y armónico, lascivo y sonrosado. Aquello no era desagradable de ver, ni mucho menos. Pág. 175.

 

Libro como todos los suyos. Patentados umbralistas. La vida escrita con marca particular. La literatura de Francisco Umbral. Un código. Normativa vital. Apuntes a tomar en cuenta para el ejercicio diario. LAS NINFAS le dieron el Premio Nadal, en 1975 y siguen tan frescas. El tiempo no ha pasado por ellas. Lo han detenido. Los años están colgados en las letras de esta novela de postín. De castellano hondo y pasiones líricas. Lectura de descarnados inicios. De tropiezos y destrampes. Material para recuentos. Para retozar en la memoria. Umbral revive y nos hace revivir: El andar a veces desarticulado de los adolescentes. Los primeros amores. Los amigos mayores. Y los mejores amigos. La pared de casa de la esquina de la cuadra desteñida por cada culo que en ella se posaba. Las chicas uniformadas cargadas de libros que desempaquetaban viejos buses colegiales. El barrio. El viejo y querido barrio, que a unos nos vio crecer y a otros morir. Los padres que aún tenemos y los padres de los amigos o de los cercanos que ya no están. Los amigos tampoco. El primer cigarrillo. Los desencuentros triviales y las pasiones ajenas. La primera cópula. La primera ruptura. Las apetencias. Las miradas coquetas. Los aires y desaires y los besos furtivos. La historia personal común, de todos los humanos comunes. Literalizada en LAS NINFAS. La metamorfosis. Las distancias y cercanías que viajan y llegan irremediablemente, en ese tren llamado: VIDA. Que pasó raudo y fuimos jóvenes y dejamos de ser, Jóvenes, y a la salida del túnel, ya seremos viejos. Así como en el cine, en una película, cuya trama olvidamos por cargarla de besos, la novela, pasa hoja por hoja, por nuestros dedos, pero no para olvidarse, porque olvidamos la película, pero no los besos, pasa para ser proyectada por ella, por la vida, reprocesada, nuestra pasada juventud, en cada hijo nuestro, lector, en cada nieto, los que gocen de esa gracia, para los que pedimos solo vida y nada más que vida. Porque dejamos de ser hijos y conocimos la verdad de ser padres y entonces, más que antes, más que nunca amamos a nuestros propios padres, y abuelos de nuestros propios hijos. El ciclo de este libro es vida y la vida está en las NINFAS y se cumple inexorablemente, que hasta hay muertes. Como se ha cumplido y cumplirá ese capitulo en todos los seres humanos. Paco Umbral, ha descubierto todos los andares, secretos y pasiones de tres NINFAS. Se ha acercado tanto a ellas que conoce sus más íntimos pliegues. Quizá es más. Es él, el envoltorio. Como usted lector lo es de sus propias NINFAS, por eso cada uno sabe como Umbral, de memoria, las rutas de ellas en nuestro interior en el camino intrínseco del alma de cada quien. Esos senderos no son otros que la vida y la muerte; el amor y la cultura; el sexo y la eternidad; la religión y los pesares. Todo expuesto. Tanto y tanto escrito por éste incansable escritor. Iluminado del Castellano, que nos abre un tajo a fondo en el que quizá descubramos que el enemigo puede ser tan íntimo que puede estar en nosotros mismos.

 

Luego el adulto relee o revisa la vida del adolescente y el maduro la vida del joven, y el viejo la vida entera, y el hombre está repasando siempre el libro de su vida, en el que todos leemos, pues lo vivido se va tornando novela, el pasado se consagra solo y nos va consagrando.

 

Hay en el adolescente una repugnancia o una ternura hacia su infancia reciente. Pág. 107.

 

LAS NINFAS esperan que usted trate con ellas lector amigo. Paco Umbral se las pone en bandeja, en la mesa. El secreto mejor guardado del libro, esta en alguna página, de ésta obra maestra que a su consideración queda. Trate de llegar a él. Aunque puede ser que en el intento, las cartas que queden a juego descubierto, sean las suyas.

Dr. Oswaldo Paz y Miño
Texto publicado en Diario La Hora 

Reseña ensayística 2005

Autorizado por el autor
La Hora

Gentileza de "Desde la Acacia: la vitrina de los libros y autores"
http://lavitrinadeloslibrosyautores.blogspot.com/

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