"Contra la censura", de J. M. Coetzee . Ensayos de un Nóbel. Un tomo dedicado a los asquerosos censores. A los lacayos de los dictadores. A los comunistas pelucones, por Dr. Oswaldo Paz y Miño

El título del libro es rotundo. No deja lugar a la especulación acomodaticia, tampoco nosotros callaremos nada, para expresar que toda censura o “el uso del poder, por parte del Estado o de algún grupo influyente, para controlar la libertad de expresión”, nos merece el más enérgico repudio. Sentimos por ella y por los censores desprecio y asco, donde quiera que estos se encuentren. Su trabajo es siniestro, pacato, inmundo. La obra que premeditadamente hemos escogido para iniciar el año 2009, reclamando el derecho de todos los pueblos del mundo a ejercer todas las libertades, corresponde a la firma del Premio Nóbel de Literatura sudafricano J. M. Coetzee que ha sido publicada por la editorial Debate. Consta de 347 páginas que se adentran en el tenebroso espacio de la censura y “la paranoia, como la patología de los regímenes inseguros”, en forma general y en particular sobre aquella que se dedica a la persecución de las personas por su raza o por sus preferencias sexuales.

Los ‘Ensayos sobre la pasión de silenciar’ versan sobre la perversión que más identifica a los dictadores, a los tiranos y a los autócratas y a sus lacayos, no digo y a sus perros de presa porque los perros, como con dulzura dice Antonio Gala, son animales nobles, humildes, imparciales, ajenos a las polémicas de los hombres; cualquier comparación que se haga con humanos censores es un agravio para los canes.

Mas la censura no es sólo callar al prójimo que piensa diferente. Es también obligar a que otros escuchen lo que no quieren escuchar. Es forzar, por medio de leyes, a los medios a pasar información oficial a los ciudadanos so pretexto de que el Estado es el dueño de las frecuencias de radio o televisión. Es vigilar e intervenir las telecomunicaciones. Pero va más allá: es acosar a los comentaristas que discrepan con las políticas y hechuras oficiales. Es amenazar, sancionar, agredir, apresar, torturar, chantajear, insultar, vejar a los opositores; extorsionar y criminalizar las protestas de los pueblos, perseguir las ideas, desaparecer a los intelectuales, involucrarlos en cosas turbias y romper el estado de derecho. Las sociedades tienen la cultura que merecen. Hay déspotas que dividen para reinar. Que quieren a sus dirigidos sumisos. Es derecho humano intocable la libertad y la insurrección en su búsqueda. 

Las naciones que desarrollan no son aquellas que viven bajo la permanente ‘amenaza oficial’, sea cual fuere la ideología de los censores y sus organismos de control. La censura de a poco, y con dureza, roba la palabra, el pan, el trabajo, la seguridad social, la salud, la vivienda, la educación, a los pueblos, en nombre de revoluciones que dicen derrocar a sistemas explotadores, para instalar a dictadores siempre vanidosos.

Fragmento de la novela

“El gesto punitivo de censurar tiene su origen en la reacción de ofenderse. La fortaleza de estar ofendido, como estado mental, radica en no dudar de sí mismo, su debilidad radica en no poder permitirse dudar de si mismo”. Pág. 11

Biografía

J. M. Coetzee nació en Ciudad del Cabo el 9 de febrero de 1940; ahí cursó estudios superiores que continuó en la Universidad de Texas. Durante los años 60 se desempeñó como programador en Gran Bretaña y posteriormente regresó a Estados Unidos para dedicarse a la docencia. A lo largo de las pasadas tres décadas, Coetzee no mostró interés alguno en defenderse de los calificativos de frío, solitario o antisocial, con los que sus detractores gustaban defenestrarlo. Sereno, sedujo a su patria y al resto del mundo con sus textos. La Academia Sueca consideró viable entregar al sudafricano el Nobel de este año, debido a que sus obras están realizadas con una ‘composición inteligente, diálogos sólidos y brillantez analítica’. El veredicto de la academia señala: ''El trabajo del novelista es escéptico, meticuloso, despiadado en su crítica al racionalismo y la moral cosmética de la civilización occidental".

El dato

Coetzee fue el segundo sudafricano en recibir el Nóbel, ya que Nadine Gordimer lo obtuvo en 1991.

 

Dr. Oswaldo Paz y Miño
11 de enero de 2009

Gentileza de "Desde la Acacia: la vitrina de los libros y autores"
http://lavitrinadeloslibrosyautores.blogspot.com/

 

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