"Ante el dolor de los demás" de  Susan Sontag


un libro anti guerra
por Dr. Osvaldo Paz y Miño J.

Como cada libro. El comentario-ensayo, que cada semana os traemos, tiene su propia historia, sus particulares circunstancias. Es lunes 24 de Mayo de 2004, conmemoración de origen bélico obligada, feriado forzado. El acceso a nuestro habitual lugar de trabajo cerrado. Requerimos de cobijo y estancia temporal donde las neuronas sintonicen un ambiente apropiado e intentar escribir. Hemos sido acogidos en "La Casa de las Palabras" las que ahora usted tiene usted en sus manos y a ojos vista, se construyeron en la Librería Mr. Books. Testigos por los cuatro costados. Miles de libros. Ambiente único. La paz de por medio, en contraste con aquello que afuera a pocas cuadras de aquí sucede, cuando se exhibe una poderosa máquina de guerra que hace vibrar el cemento, que sobrecoge, que amedrenta, que nos pone a pensar, contra quien, cuando, como y donde, se pueda llegar a utilizar. Nos sentimos de todas formas más ha cubierto con los libros que nos flanquean. Entre las estanterías. Os decíamos que no por casualidad estamos aquí, entre tomos. bajo el amparo de los poetas, literalmente, frente al pensamiento escrito en paredes cercanas, a modo de graffiti: "Rayas" de ..Antonio Machado: " Yo conocí, siendo niño, la alegría de dar vueltas sobre un corcel colorado en una noche de fiesta". Y de Jorge Enrique Adoum " ya no tropiezo con tus tristes zapatos las mañanas ya solo yo, solamente y solitario. "Y de Jorge Luis Borges" Me duele una mujer en todo el cuerpo" Y de Miguel Hernández "Una mujer morena resuelta en la luna se derrama hilo a hilo sobre la cuna" Y leyendo esto que os muestro, pienso: Que trastería absurda la que hoy se nos exhibe. Que sin sentido terrible, gastar en tanto armamento. Que desgracia la de los pueblos pagar por estas máquinas del infierno. Que desgraciados malditos los que las producen. Que estos son los causantes de las guerras. Que a estos les duele la paz. Que a estos enriquece la guerra. Que dolor. Que bárbara miseria. Sí este increíble despilfarro de los pocos dineros de nuestro estado, debiera ser impedido. Qué nos faltan escuelas y mejores sueldos para los maestros. Que nos agobian los niños, y los ancianos pidiendo: caridad, un poco de amor, un tanto de conocimiento, una pizca de salud. Que nos repugna tanta fusilería, tanto misil, tanto inhumano empobrecimiento. Tanto poder militar. Tanta demostración de fuerza y tan poco alimento. Nos parece soberbia inconsecuente. Sí, si, porque estos aparatos valen miles, millones, y nos cuestan, a todos, menos a los que mas tienen, que a lo mejor ganan. Sí, la soberbia ríe en las orugas de los tanques. Se burla en las turbinas de los aviones. Se jacta en la hipócrita pequeñez de las granadas y las minas. Todos estos artilugios hechos para matar personas, "enemigos" los llaman, nos merman, nos exprimen. Sí mientras tenemos armas sofisticadas, los jubilados se extinguen ante la indiferencia oficial. No hay vivienda popular. El trabajo que es un derecho de los ciudadanos y obligación del estado, brilla, por la ausencia y La pobreza, es el pan de todos los días. Crece geométricamente. La vida se nos convierte a la mayoría en una mierda. Pero tenemos tanques, aviones, submarinos y servicio militar obligatorio. Esté que se ha convertido para muchos jóvenes en ocasión para llevar un pedazo de pan a la boca. Algo efectivo hay que hacer. Las necesidades sociales no se satisfacen con grandes ejércitos. Los países crecen con salud, educación, cultura, investigación, producción, igualdad de oportunidades, menos dogmas, libertad de acción, credo, y opinión. Y solidaridad "ANTE EL DOLOR DE LOS DEMÁS" si, y ese es el reclame que hace Susan Sontag en su más reciente publicación. Un ensayo conmovedor. Que no gustará por supuesto a quienes le apuestan a las armas, al enfrentamiento bélico. A los que propician invasiones preventivas a cuento de armas de extinción masiva. Olvidando que el arma más efectiva de ese tipo, es: El hambre. "ANTE EL DOLOR DE LOS DEMÁS" Ensayo de la escritora nacida en New York el año 1933, publicado por La Casa Editorial Alfaguara, es una denuncia, un sacudón desde las solapas a todos nosotros, los seres humanos, que nos hemos habituado a la infame rutina de la guerra. Que la aceptamos y la recibimos en casa, como a cualquier invitado. Un grito de alerta que nos saca del marasmo y nos provoca para rechazar por todos los medios, por los mismos medios, por donde nos llega la guerra a cualquier hora al más íntimo de nuestros espacios. "La guerra que Estados Unidos libró en Vietnam, la primera que atestiguaron un día las cámaras de televisión, introdujo la teleintimidad de la muerte y la destrucción en el frente interno". Pág. 30.La guerra. ¿Qué hacer contra ella, desde nuestras indefensas posiciones? ¿Desde nuestras trincheras lejanas del armamento? Pues, enfrentarla con el pensamiento. Con la difusión masiva de la idea que proclamo el Rey de España, Fernando Sexto "El Prudente": "PAZ CON TODOS GUERRA CON NADIE". La justificación a la guerra, solo la tienen los que de una u otra forma viven de ella. Aunque nos suene a quimera la paz ha de estar con los hombres, en Palestina, en Irak, tarde o temprano en el universo que conocemos. La sensatez cambiara la historia. Los medios de comunicación han de contribuir a ello, denunciado la barbarie al mundo. Como ha sucedido días atrás en Irak. La auténtica libertad de prensa que tanto asusta a algunos. Que incomoda a los tiranos, que los deja sin piso, que descubre en imágenes, reales, como la perversión se apropia de hombres y mujeres que se creen poderosos detrás de una ametralladora, con la que someten a otros seres humanos, a las degradaciones mas humillantes, en actitud vil, miserable, cobarde, infame e inhumana. Los torturadores atrapados en las garras de la locura. Convertidos en dioses del terror, fueron cazados, sin necesidad de armas. Las lentes de sus propias cámaras los mostraron son. Se volvieron contra ellos. Para su propio escarnio, para su propia vergüenza. "Una democracia de fotografías" el subtítulo de la exposición, insinuaba que había obra de aficionados tan buena como la de los experimentados profesionales participantes. Y en efecto así fue, lo cual prueba algo acerca de la democracia cultural. La fotografía es la única de las artes importantes en la cual la formación profesional y los años de experiencia no confieren una ventaja insuperable sobre los no formados e inexpertos: por muchas razones, entre ellas la importante función que desempeña el azar (o la suerte) al hacer las fotos, y la inclinación por lo espontáneo, lo tosco, lo imperfecto. (No hay un campo de juego de comparable uniformidad en la Literatura, en la cual nada se debe al azar o a la suerte). Pág. 38.Ya se desprenderá que la Obra de Sontag. Capítulo nuestro este domingo, es un tratado de la importancia de las imágenes. De esas, que ha recogido y que por desgracia recogerá la triste historia de la guerras, desde que los registros pudieron quedar plasmados en las memorias de las cámaras. Que deben sostenerse en la base de datos individual de cada ser humano, en la esperanza posible de algún día solo respirar vientos de paz. Ciento cincuenta y un páginas del ensayo, avalan cuan necesaria es la presencia objetiva y valiente, en los sitios candentes, donde la guerra se cree dueña y señora, de los periodistas, de los testigos con cámaras que cuentan sin compromiso la verdad de los hechos. "Las fotografías de lo atroz ilustran y también corroboran. Sorteando las disputas sobre el número preciso de muertos, la fotografía ofrece la muestra indeleble. La función ilustrativa de las fotografías deja intactas las opiniones, los prejuicios, las fantasías y la desinformación". Pág. 98.La guerra es el horror. La brutalidad en su máxima exposición. Vietnam. Afganistán, Irak. Palestina. New York el 11 de Septiembre. Madrid el 11 de Marzo. Chile en otro 11 de Septiembre negro. La guerra civil española. Colombia y el plan patriota. Paquisha y el Cenepa. Distantes de cualquier posición nacionalista. De cualquier frontera establecida por los hombres y no por el Creador, ni por la naturaleza, han significado regueros de sangre. Los hombres suelen justificar su irrespeto por la vida humana poniendo a estos actos, membretes, calificativos heroicos y el grado de causas, por las que se lucha, se mata o se muere. Allá ellos. La guerra por donde venga es un crimen. Susan Sontag, nos lo recuerda. Nuestro silencio puede entenderse como aceptación tácita. Pues no. ¿Usted, que dice?

 

Dr. Oswaldo Paz y Miño
Texto publicado en Diario La Hora

Semana del 21 al 27 de septiembre del 2002

Autorizado por el autor
La Hora

Gentileza de "Desde la Acacia: la vitrina de los libros y autores"
http://lavitrinadeloslibrosyautores.blogspot.com/

 

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