Héctor Villa-Lobos

por Armando Panizza

 

Todo país tiene, en mayor o menor parte, un arte popular prístino, el arte indígena puro, y otro inficionado, que llamaríamos arte bajo, para mejor diferenciarlo. Ambos son, no obstante, populares. Mas, si consideramos el arte como expresión máxima, no ya del pensamiento, cuanto como abstracción en la que hay relieve de belleza, aquél, el arte bajo, pierde a raíz de su vulgaridad la verdad artística. Percibimos uno de otro distintamente, aún proviniendo de un origen común, pues resulta que, considerados ambos en sus aspectos primarios, lo plebeyo no está condicionado sino por diferencia de cultura o bien de educación, unas veces; otras, por factores económicos que gravitan sin ninguna duda en quienes medran en él. No por menos han de hacer la defensa del tango quienes viven a su costa, enredándose entre ellos, alguna vez, uno que otro nombre que en último análisis no podríamos sospechar. Mas he aquí que sigue siendo siempre una expresión inferior, por ese caos en que le envuelven. Pero hay melodías a las que acompaña una letra que no traiciona en ningún modo su calidad, aún tratándose de intenciones rudimentarias. ¿A quién le escapa, si no, el abismo que limita el tango de la vidalita, el pericón o cualesquier danza o canto populares? No es, precisamente, que no haya llegado el momento de incorporarle al mismo plano de estos últimos, sino parece más bien determinado por un signo imperioso a la bastardía de su naturaleza. El mayor porciento de compositores le condena a ser ejemplar típico de bajo fondo y el pueblo sano, desgraciadamente, le ensalza, sin percatarse siquiera de que ésa no es su habla real, ni tampoco su exacto pensamiento musical. Aquéllos conducen y éstos le siguen sin un control que les permita discernir entre calidades; menos empeño tienen aún en discurrir sobre la verdad en arte. ¿Y por qué, nos decimos, esa despreocupada actitud del pueblo? Porque para su ocio, en que necesita, sin embargo, ocuparse en algo, ha dejado a otros un trabajo que ya no es creación pura sino una aptitud profesional, la mayoría de las veces insinceramente explotada. No le ocurre lo mismo al escritor nuestro, pues no escribe para lucrar. De ahí, también, el distingo entre tango y vidalita; ésta la elaboró quizá uno solo del pueblo, para el pueblo mismo, y olvidó para siempre su nombre en el anonimato; el juicio le ha esperado para encarecer su pureza.

Siempre que se habló del tango se dijo también del imperio cosmopolita, pero es menester no escudarse más en él olvidando que existe un tipo calificado y decente en el empleado u obrero como en el estudiante. Ya sabemos que la idiosincrasia popular, la razón de ser del carácter y temperamento de los seres, está regida por factores distintos: topografía, clima, el contacto de las migraciones, la educación, forman luego de todo el valor conjuntivo de toda obra indígena en cuanto ésta se halle sujeta a aquéllos, y es preciso reconocer, además, que por sobre todo hay manifiesta en la etopeya porteña la influencia extranjera. Esto no impide el grado de puridad en sus expresiones. ¿Consideramos, acaso, al hombre de los pueblos extranjeros como un elemento de corrupción de nuestras costumbres?

Disimulemos la digresión. No era precisamente sobre el tango que deseábamos pronunciarnos, mas necesariamente tuvimos que traerlo a colación en hablando de las artes populares. Y es que tanto la Argentina como el Brasil tienen aficiones correlativas a su idiosincrasia, como todos Los demás pueblos, por lo demás, cultivan el arte musical tanto profano como culto. Para demostrar cuánta es la influencia que el arte profano puede ejercer sobre la masa no bastaría más que traer a la memoria las canciones que en torno al Carnaval teje el pueblo brasileño. Llámesele precariamente arte, pero no dejará de considerársele como expresión pura. ¿Podríamos hacer lo propio aquí?

Ahora bien, un músico de la categoría de Villa-Lobos no ha podido dejar de considerar en su obra dichas expresiones. Las "Bachianas brasileñas” y su ‘‘Momoprecoce" nos dicen más que ninguna otra de la significación que dichas manifestaciones adquieren, especialmente en la metrópoli; y en cuanto atañe al arte indígena puro, véasele en sus poemas sinfónicos. Y más allá aún, apartándonos del tratamiento de las melodías populares, sigue siendo Villa-Lobos músico nacionalista. Es tal su intrisiquez con el pueblo, que ya se le vea puramente en la obra imaginativa absoluta se descubre la fuerte raigambre, su recio fuste popular. No lo veamos en su poema ‘‘Amazonas”, donde al aliento del trópico se confunde la voluptuosidad de la selva y la envolvente caricia del monstruo de las aguas; vayamos, digo, hacia su "Primera Sinfonía”, donde me parece ver demostrada con la mayor elocuencia esta sustancia tan íntimamente ligada de lo trascendente y su antónimo, pues es menester de esta intima fusión para substanciar en arte lo que primeramente se ha originado en las capas populares.

Es. para mi entender, uno de los aspectos más notables en la obra de Villa-Lobos. Podrá discreparse en ciertos puntos tocantes a su aspecto formal y, con mayor razón aún, en lo atingente a cierta desigualdad en la concepción de su obra, pero no olvidemos de paso que no nos ha sido posible considerarla cronológicamente para establecer el proceso de su pensamiento musical, máxime cuando la muestra de los distintos géneros por él abarcados fue sólo parcial. Pero aun mismo en el aspecto formal que dijimos, hay algo que le erige imprescindiblemente a un plano superior, que le otorga mérito universal: es esa profunda intimidad con los sonidos y sus medios instrumentales. Hay sabiduría musical en el vuelco tumultuoso del pensamiento de Villa-Lobos; de ahí que, considerándole parcialmente, se le resista más de lo justo. Esa parcialidad de juicio al contemplarle en dicho aspecto proviene de no considerar dicho tumulto como una voz vigorosa del verbo tropical; olvidase, y es imperdonable, nuestra diferente latitud y olvidase también la distinta naturaleza de nuestro clima pampeano y su clima selvático. Para el juicio critico, que de rodas formas no ha de ser puramente subjetivo, debemos contemplar algo más allá de nuestro perímetro. Querer encerrar en nuestro ámbito aquello que escapa al mismo es no saber inferir la naturaleza de las cosas y es también no querer, deliberadamente, justipreciar el mérito real de la obra ajena. Puede que en ello haya algo más. Y está claro. Villa-Lobos vino a dar a nuestros músicos nacionalistas la más grande y sabia lección de nacionalismo musical.

As costureiras (Villa-Lobos) - Coro Madrigale (coro feminino)

Publicado el 10 jun. 2010

Programa Harmonia (Redeminas) - Concerto na Capela da Fazenda Pé do Morro em Ouro Branco - MG www.madrigale.com.br

 

Villa-Lobos: Mandu Çarará

Publicado el 5 nov. 2015

Orquestra Simon Bolívar, Coral Nacional Juvenil de Venezuela, Coro Infantil do Núcleo Los Teques. Regente: Roberto Roberto Tibiriçá​. Festival Villa-Lobos Venezuela 2015.

 

Choros No. 10 • Villa-Lobos • São Paulo Symphony Orchestra

Publicado el 11 ago. 2017
Heitor Villa-Lobos Choros No. 10 "Rasga o Coração" (1926) São Paulo Symphony Orchestra and Choir John Neschling, conductor Sala São Paulo, 2008
 

Heitor Villa-Lobos: Sinfonia n.10 "Amerindia" (1952)

Publicado el 30 abr. 2012

Heitor Villa-Lobos (1887-1959): Sinfonia n.10 "Amerindia", Sumé Pater Patrium, oratorio in cinque parti per soli, coro e orchestra su testi popolari in lingua Tupí e dal poema latino "De Beata Virgine Dei Mater Maria" di José de Anchieta (1952) ---- Carla Wood mezzosoprano; Carlo Scibelli, tenore; Nmon Ford-Livene, baritono --- Santa Barbara Choral Society, UCSB Chamber Choir, Donald Brinegar Singers e Santa Barbara Symphony Orchestra diretti da Gisèle Ben-Dor --- I. The Earth and its Creatures II. War Cry [8:20] III. Scherzo (Iurupichuna) -- The Voice of the Earth. The Ameríndio [15:36] IV. De Beata Virgine Dei Mater Maria. The Joy of the Creator; Sweet Melody (at the feet of the Virgin); Plaintive Utterance of a Prayer; The Infernal Dragon [22:08] V. Glory in Heavens and Peace on Earth! Portens of Darkness and Light; Veni, Sancte Spiritus!; Concerning all Saints; Finale: Alleluia [45:46]

Heitor Villa-Lobos "Suite Popular Brasileña" (Completa) Pablo De Giusto

Pablo De Giusto interpreta la Suite Popular Brasileña de Heitor Villa-Lobos. Extraído del disco "Música de cámara latinoamericana" (DRA22- 1996) 1) Mazurka-Choro 00:00 2) Schottish-Choro 03:30 3) Valsa-Choro 07:20 4) Gavotta-Choro 12:08 5) Chorinho 17:50

 

Armando Panizza
Revista "Claridad" Año XIV

Buenos Aires, julio de 1935

 

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