Un niño llegó al Mundo
Thiago de Mello

Un niño llegó al mundo
mas solo que la primera
estrella cuando anochece.
Ningun paño lo envolvía.
Además del resplandor
de su suave soledad,
traía el don de la infancia
que tanta falta hace al hombre.
Bueyes no rodeaban al niño.
Ni burros. Puro silencio
orlaba el claro misterio
de un corazón sin pecado.
Su albor crecía en la noche
sin ofender la tiniebla.
Los pastores en el campo
cuidaban adormecidos
de sus rebaños. Los ángeles
que navegaban en el cielo
no se dieron el trabajo
de anunciarles que un niño
llegaba con un recado
de la eternidad al tiempo.

Mas de tres, trescientos mil
son los magos que hoy dominan
los poderes de las mirras,
los inciensos y los oros.
Pero ninguno llegó
con ofrendas para el niño.
Las estrellas que nos cubren
ya no saben el camino
que lleva al hombre a la fragua
donde nacen los milagros.
Los hombres huyeron todos.
Infunde miedo la infancia:
aquel recién llegado
reencendía brasas mustias,
recordaba que cenizas
esconden constelaciones.

El niño, apartando espinas
de indiferencia, buscó
un sitio para vivir
en el albergue del mundo.
Pero no había lugar.
Perdida quedó la infancia
entre las grietas oscuras
de la calle de los hombres.

Thiago de Mello
Traducción del portugués /Brasil a castellano: Pablo Neruda

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