Noticia de la mañana
Thiago de Mello

Yo sé que todos la vieron 
y jamás la olvidaran. 
Pero es posible que alguno, 
denso de noche, estuviese 
profundamente dormido. 
Y a los dormidos - también 
a los que estaban muy lejos 
y no pudieron llegar, 
a los que estando muy cerca 
permanecieron sin verla, 
al moribundo en su catre 
y al ciego de corazón - 
a todos los que no la vieron 
describiré esta mañana 
mafiana, cielo vertido, 
cristal de la claridad - 
reinando de este a oeste, 
de monte a mar - en la urbe. 
Pues dentro de esta mañana 
voy caminando. Y me voy 
tan gozoso como un niño 
que me lleva de la mano. 
No tengo ni trazo rumbo: 
me da el rumbo la mañana, 
soy llevado po el niño 
(él conoce los caminos, 
los mundos, mejor que yo). 
Amorosa y transparente 
es la sagrada mañana 
que el cielo entero derrama 
sobre las casas, los campos, 
sobre los hombres y el mar. 
Y su dulce claridad 
ya se espació mansamente 
sobre todos los dolores. 
Lavó la ciudad. Ahora 
va lavando corazones 
(no el del niño, sino el mio 
lleno aún de oscuridad). 

Mañana tan verdadera 
que há llamado otras mañanas 
siempre radiantes que existen 
(que a veces despuntan tarde 
no despuntam jamás) 
dentro del hombre y las cosas: 
en los cordeles com ropa, 
en los navios que llegan, 
en la torre de la iglesia, 
en el pregón de los pescadores, 
en la sierra circular de los obreros, 
en los ojos tan bellos de la niña que pasa. 

La mañana está en el suelo, en las palmeras, 
está en los muertos suburbanos, 
está en las avenidas centrales, 
está en las terrazas de los rascacielos. 
(Hay mucha mañana en el niño, 
mucha, y hay un poco en mi). 

La belleza mensajera 
de esta radiante mañana 
no se resguardó en el cielo 
ni se paró en el espacio, hech de sol y de viento 
sobrepasó la ciudad. 
No: la mañana se dio al pueblo. 

La mañana es general. 

Y de pronto la mañana 
mañana, cielo vertido, 
de claridad, claridad - 
fue cambiando la ciudad 
en plaza , en inmensa plaza, 
dentro de la plaza el pueblo, 
el pueblo entero cantando 
y adentro del pueblo el niño 
que me lleva de la mano.

Thiago de Mello
Traducción del portugués /Brasil a castellano: Pablo Neruda

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