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Salmos de campana rota 
por Ramiro Lagos

Nace Dios entre bueyes y entra paja
y de niño le bordan su mortaja.

Ante la fe de tea que se apaga,
brota un verso con índice en la llaga.

De creer y creer en .Dios, no creo
que haya un dios tan pequeño, y soy ateo.

Ateo soy del dios que se baraja,
no creo en dioses de papel y paja.

Hay un Dios de bolsillo en cada suma,
para comprar el cielo que se esfuma.

La ciudad lo calcula entre paganos,
pero Dios se le escapa de sus manos

Se le divide a Dios, se le inhumana
y lo explotan los golpes de campana.

Lo han metido entre buitres y entre canes
al Dios de los trigales y los panes.

A ese Dios a quien el rico reza,
por qué lo han hecho un Dios de la pobreza?

Quien comulga y defiende sus caminos,
no comulga con ruedas de molinos.

Sin fe no hay Dios, y sin amor no impera
la justicia del pan, de Dios bandera.

Dios es trigal y pan comunitario.
Es un agitador del viento agrario.

Dios arador de tierra, pica y pico,
nos reparte su erial y aún es rico.

Hay bonanza y papel y no hay un cobre,
y hasta Dios lo empobrecen frente al pobre.

Con el pastor está la oveja hermana;
quien la esquila se queda con la lana

En el reino de Cristo, al Dios del huerto,
lo han matado a mansalva y sigue muerto.

Los amos del terror, los genocidas
han masacrado a Dios en otras vidas.

Cae de Cristo el madero y se ha plantado
con su leño a la sombra del poblado.

Mas resucita Dios a flor de lirio,
donde nació y cayó para el martirio.

Cae Cristo en la mísera barriada,
donde a diario se anuncia su llegada.

No está Cristo en la ley con esqueletos
que se mancha de rojo entre decretos.

¡No! No está en la pobreza sempiterna,
ni en el consorcio gris y su caverna.

No en la patria postrada y que se postra
ante el becerro de la cosa nostra.

No está Dios en el brillo del escudo
burlado en la ley: la del embudo.

Ni en la limosna salarial del cero
con el golpe a martillo del obrero.

¡Cuánta fauna entre buitres!, donde ausente
Dios no existe ni está en oscura mente.

Se le subasta a Dios o se le mata
por las treinta monedas de vil plata.

Pero siempre en prorratas y contratos,
se le compran su cielo y sus mandatos.

Y se acaba con Él: de sus despojos,
se le sale su Cristo de los ojos.
Apostilla: Este poema tomado del libro RIMADO DEL CRISTO ROTO, ya había sido publicado por este juglar en su libro Cantar de otros cantares, Bucaramanga, Colombia, Editorial Sic, 2005.

Ramiro Lagos

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