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Cuando mis manos eran tus manos |
| Mis manos aman: son dos amantes, como las tuyas, manos de red. Caí en tus redes de mar sereno y suavemente caigo otra vez. Tus manos siente que en sus muñecas palpita el tiempo como mujer; y yo las siento tan suavemente, entre las sedas que hay en tu piel. Tus manos se abren como entre pétalos sobre las mías, las dos amantes que aman con tactos de esplendidez, y estoy entre ellas, las manos rosas soñando instantes de aroma y seda, bajo una luna de rosa-miel. Tus manos sueñan. Así las amo, y presintiendo que está dormida ya la muñeca de tu reloj, mis manos sueñan sobre las tuyas: !son dos amantes de ensoñación! Teje la una dorados sueños con filigranas de un sol de amor; la otra sueña que me da cuerda con las urdimbres de tu reloj.. Tus manos atan y me desatan toda ternura y me dejo atar entre las mías, entre las tuyas: !Ambas son manos del corazón Y aquella mano de las caricias, !qué suaves cielos con sus dulzuras me están llevando junto al pomar! Y aquella otra, la mano esquiva, suelta su palma de timidez y se confunde con las dos mías,, soltando en sueños nudos de red. La dos en nudos, ella y la otra, la que más ama, la mía, la tuya; las manos blancas y las morenas; esta y la otra, como dos alas; la que buscaba ciega un lucero, la que jugaba con tu muñeca, la que fue niña., la que fue arrullo, ella y la otra, que, al fin, son tuyas, que, al fin, son mías: !las dos amantes! !Qué suave enredo para ligarme!: !Las dos me anillan el corazón! |
Ramiro Lagos
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