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Cristo roto de la calle 
por Ramiro Lagos

En la calle lo vendían
por dos cobres: lo recojo
del asfalto y era un libro
titulado El Cristo Roto.

Fue un libro, casi Evangelio,
rota su pasta y le noto
manchas de sangre en su páginas,
doy de ello testimonio.

Fue en la calle abandonada
de Santa Fe, y con asombro,
veo al Cristo derribado
de su madero, hecho polvo.

 

Miro al cerro Monserrate
Y sigo mirando hondo,
donde nadie ve la angustia
del nacional episodio.

En barridas y tugurios
yo le rezo mi responso
al Cristo de la miseria
al Cristo de los escombros.

Yo escucho los cuatro vientos
donde se enfrentan los odios
de los de arriba y abajo
frente al mandatario sordo.

Hay violencia en el plantío
con económicos logros
de esbirros y explotadores,
y hasta violento es el cóndor.

 

No quieren verlo rebelde
ni predicando en sus foros,
al Cristo del campesino
sin tierras y sin abono.

No quieren verlo en la audiencia
pacíficamente solo,
defendiendo sus derechos
ante un tribunal de oro.


Los jueces, que más que jueces,
son peritos en negocios,
se niegan a darle audiencia
se niegan a darle apoyo.

 

Al Cristo de Monserrate
suben y bajan los rolos
harapientos de la calle
con los gamines en corro.

El Cristo los mira, mira
con triste mirada y lloro
y llueve lágrimas grises
el cielo con llanto lóbrego.

Del libro que vi en el suelo
abandonado entre escombros,
con una imagen de cristo
yo vengo a dar testimonio.

 

¡Ay! Cristo de las angustias
Cristo andino del expolio
Cristo ennegrecido y triste
Cristo cayéndose a trozos.

Te silencian y te ultrajan,
cercenan tu voz de apóstol
y más caído, te oprimen
y te despojan de todo.

Con Cristos en cada esquina
de la América me topo,
pidiendo por Dios limosnas,
¡por Dios!, me sangro los ojos.

Apostilla: “El cristo roto… de un médico” es el titulo de un libro de autor desconocido, publicado en Bogotá en 1992. En el poema hay expresiones que no se conocen fuera de Colombia, como “rolo” que alude al bogotano común y corriente. La palabra gamín caracteriza al niño pelao de la calle, que duerme en las aceras de las grandes mansiones y pasa las noches frías cobijado con hojas sucias de El Tiempo, poderoso diario colombiano. “Monserrate” es un cerro que domina el altiplano sobre el cual se levanta una capilla consagrada al Cristo caído. Con el nombre del Cristo roto se venera en el pueblo santandereano de El Cerrito, a un Cristo de brazo truncado, como si fuese el símbolo de un pueblo que lucha a brazo partido para sobrevivir.

Poema tomado de Rimado del Cristo Roto, Lagos, Ramiro ( Editorial Sic, Bucramnga, Colombia, 2008)

Ramiro Lagos

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