El conde y el durazno 
Por Ramiro Lagos

Pinta el conde un durazno semiabierto,
recalcando en el punto que lo excita,
es el punto meloso que Afrodita
e depara al pintor con dulce acierto.

El durazno del conde está en su huerto
y lo olfatea meloso en la exquisita
pulpa de miel, abierta; mas, no evita
que a la fruta el pincel le quede inserto. 

Pinta el conde el durazno con esmeros
de arte almibarado y el dios Eros
su pincel glorifica por su olfato

que lo lleva a pintar con elegancia
el durazno en su punto de fragancia 
con su pincel de artístico boato.

Ramiro Lagos
Agosto 3 del 2009

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