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III
El verano por los brotes.
Y en mi garganta el verano.
Aunque la sombra y sus pozos,
mí garganta en verde claro.
Río que reza sus brillos
como un borroso ermitaño.
Grillo de rústicas púas
su disco en negro gastando.
Vendrá tu boca? Me duelen
como dos yuyos las manos.
Salvaje olor de tus dientes
que oliendo piedras rescato.
Qué charco ardido aquel pelo
que te ponías despacio.
Profundidad de tu cuerpo.
Tu vientre, pesebre blando.
Tu boca. Rompa tu boca
contra mi tez de soldado.
Y el verano con tu ausencia.
Con mi nostalgia el verano.
Noche irradiando silencio
por altoparlantes blancos.
Ruidoso polen lamiendo.
Tiros de luna en mis párpados.
La barranca. El viento pide
por sus muslos amputados.
El camino se abandona.
La distancia es un relámpago
retorciéndose en la nada.
Fugan horizontes largos.
La sombra. Motín de túneles.
Mi garganta en verde claro.
Triste. Como el agua hundida.
Como una lluvia en un patio.
Como los vuelos del polvo.
Como un celeste en el barro.
Estarás. Nocturna y triste.
Rosa de hollín para el tacto.
Comprendo que es ciego el día.
Comprendo que faltan barcos.
Que el destino la captura
reclama del que usa cantos.
Y aún quiero, estrellas con humo»
noche de trenes volados.
Porque tu frente es la venda
de mi instinto desangrado.
Porque tu ternura es itsmo
entre mis labios odiándose.
Porque tu beso es tan nuevo
como un botón salpicado.
Porque tu cintura puente
cruza de viajes mi brazo.
Porque me acuesto en tu vida
como un linyera en el pasto.
Aún quiero. Busco tu atmósfera.
Música de dientes cálidos.
Tendré los pasos de baile.
La palabra como un prado.
Verás mi beso por dentro.
La ansiedad de mis zapatos.
Y hará un surtidor de plumas
mi garganta en verde claro.
Cuando vengas, seré un puma
con espumas en el flanco. |