Amigos protectores de Letras-Uruguay

Libertad y cautiverio

Agenor González Valencia

A Brígido Redondo

Canta el jilguero, posado en una de las ramas de frondoso árbol de cuidado jardín. Frente a su sombra, en atendida jaula colgada en el pasillo de oficial residencia, trina un canario.

Las voces de estas dos aves llegan con distinto tono a nuestros oídos. La del jilguero suena a libertad, a campanas de luz, a cielo abierto. En cambio, la del canario, se transmite sutilmente en tristeza y aburrimiento.

Entre las aves se inicia un diálogo cantor:

-¡Qué gusto me da escucharte! ¡Con qué alegría espero en las mañanas tu presencia y la armonía de tu voz!

-A mi no me importa lo lejos que físicamente me encuentre de ti. Siempre busco el sendero que me traiga a este árbol para anunciarte mi diaria e ininterrumpida presencia.

-Tu voz es alimento para mi espíritu. Late mi corazón al ritmo de tus trinos. Arpegios de Dios hay en tu garganta. Celeste sueño. Divina ambrosía. Caracol, lirio, lira, lirismo.

-Tus trinos conmueven mi alma. Oprimen mi corazón. Trillan, trituran tristeza. Quisiera que vinieses a mi lado, volaríamos juntos a espacios de esperanza. Unidos disfrutaríamos el pan del universo.

-Yo también lo quisiera. Naci en cautiverio. Vivo en cautiverio. Moriré en cautiverio.

-¡No!... ¡No!... No digas eso. Ten fe y tu destino cambiará. La oportunidad puede presentarse. Cuando ella llegue, aprovéchala. Algún descuido de tus dueños sería jaula abierta hacia los cuatro puntos cardinales.

-¡Lo siento!... ¡Eso nunca sucederá! Si así fuese no me atrevería a dejar mi recinto. Carezco de ansias de vuelo. Por eso te quiero. Por eso te espero. En tu presencia y en tu canto me incorporo en ti para surcar lontananzas.

-No me explico tu indecisión. Yo te enseñaría a volar. Te llevaría a conocer paisajes hermosos. A disfrutar la vida. A estar en contacto con la naturaleza. A recibir maná. A no pensar en el alpiste. A luchar por sobrevivir. 

-Te lo agradezco infinitamente. Aquí tengo un aposento siempre limpio. Aquí me traen mis alimentos. Aquí pago con mis trinos, lo que otros harían con su voz alabanzas depredadoras del ser. Hay, me duele decirlo, una diferencia grande entre nosotros: tú eres feliz amando la libertad, yo… el cautiverio.

Dr. Agenor González Valencia
http://agenortabasco.blogspot.com/  
agenor15@hotmail.com  

Ir a índice de América

Ir a índice de González Valencia, Agenor

Ir a página inicio

Ir a mapa del sitio