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El único abrazo  
Agenor González Valencia
http://agenortabasco.blogspot.com/  
agenor15@hotmail.com

Siempre fui más apegado a la ternura de mi madre que al cariño de mi padre. Ella, mujer hacendosa, limpia, alegre, despertaba al día trovando canciones y dando gracias a Dios por proveernos de todo lo indispensable, para que nuestro modesto hogar no sufriese ausencias materiales, inmateriales o humanas. Así, la Señora de la casa, iniciaba sus actividades cotidianas y aquella vivienda de un sólo piso enmarcado por las paredes, reflejaba espejo de limpieza. El desayuno, frugal, así como el almuerzo, dispuestos en la mesa del comedor y, en la noche, la apetecible cena.

Mi padre, herrero, acostumbrado al recio fuego de la fragua, a los lingotes de acero, al remache contra el yunque, en ese trabajo recio que el sudor se olvida de lágrimas y el músculo advierte energía solar, silbaba gozoso sus canciones.

Siempre serio, mi padre, daba a nuestros alimentos la bendición del honrado trabajo. Nunca hubo quejas que dañasen sentimientos. La pobreza, vestida de lujo. El corazón, compartido en mieles de cariño. Sin embargo, jamás mi padre acostumbró demostrarme su apego, lo manifestaba en consejos, en narraciones de cuentos, y en dibujos de imágenes sorprendentes que llenaban mi ánimo de felicidad.

El tiempo transcurrió. Todo principio tiene su fin. La mañana se convierte en la tarde y el crepúsculo anuncia advenimiento de sombras.

Mi padre, enfermó repentinamente. Sus fuerzas fueron desvaneciéndose. La cama en la que soñaba, fue acurrucándolo segundo a segundo. Lo vi morir poco a poco, al igual que lo vió mi madre fingiendo resignación ante mi presencia. Me pidió ayudarla para vestirlo con la ropa que parecía hecha para un viaje. Al levantar el cuerpo moribundo, ayudé a la autora de mis días, para sentar en la cama, la presencia de un hombre dándole adiós a la vida. En esos momentos, al vestirle la camisa, sus brazos los posé sobre mis hombros. ¡Era la primera vez y la ultima que me abrazaba! Lágrimas mezcladas de alegría resbalaron por mis mejillas hasta tocar…, las puertas de mi corazón.

Agenor González Valencia
http://agenortabasco.blogspot.com/ 
agenor15@hotmail.com 

En Letras-Uruguay 27/12/2011

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