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Inmigración y plástica: los pintores |
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Indice 1.
Inmigrantes
y exiliados 2.
Descendientes
de inmigrantes 3.
Pintores
de inmigrantes En
este trabajo me ocupo de algunos de los inmigrantes y descendientes de
inmigrantes que descollaron en la pintura argentina. Entre los primeros se
cuentan Mario Zavattaro, Alfredo Lazzari, Libero Badíi y Clorindo Testa;
entre los segundos, Raúl Soldi, Benito Quinquela Martín, Antonio Berni y
Guillermo Kuitca. Me refiero también a los inmigrantes y exiliados que,
aunque vivieron sólo un tiempo en nuestro país, pintaron en ese lapso
obras relevantes. Algunos pintores evocaron a los inmigrantes en sus obras; son ellos Guillermo Roux, Carlos Alonso, José Marchi y Fernando Allievi, entre otros. |
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Inmigrantes |
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Alemanes |
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Martín
Blaszco nació en Alemania en 1920. “Arribó al país en 1939.
Integró el grupo fundador del movimiento Madí. Expuso en la Bienal de
San Pablo; en la Tate Gallery (1952) y en la Bienal de Venecia (1956). Fue
distinguido con la medalla de bronce en la Feria de Bruselas (1958) y (el)
Gran Premio de Honor de la Ciudad de Buenos Aires (1960)” (1). Notas 1 Varios autores: Enciclopedia Visual de la Argentina. Buenos Aires, Clarìn, 2002. |
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Austríacos |
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Gertrudis Chale
nació en Austria en 1898; falleció en La Rioja en 1954. “Estudió en
varias academias de Suiza y Alemania, pero también se nutrió en las
vanguardias de ese entonces y a las que no tardaría en adherir. Tras
varios viajes por Europa decidió radicarse en Quilmes (Buenos Aires) en
1934. Posteriormente residió en la Quebrada de Humahuaca (Jujuy) y en Córdoba.
Realizó gran cantidad de óleos y témperas sobre los suburbios de Buenos
Aires y los paisajes de Córdoba, Jujuy, Salta y, en especial, de la Puna.
Recorrió Ecuador, Perú y Bolivia y dio la espalda a su Europa natal,
pintando al hombre y los paisajes del continente. Sus trabajos son de una
gran originalidad y tienden al superrealismo en la disposición de los
objetos. Desarrolló una visión esencialista sobre América y dedicó
todos sus esfuerzo a plasmarla en su obra. Realizó numerosas muestras
individuales y colectivas” (1). Josefina
Otilia Nyari de Absy nació en Viena en 1920. “Desde 1952 ocupa el
cargo de inspectora docente en el Consejo Nacional de Educación Técnica
CONET. (...) En la actualidad es organizadora-coordinadora del Centro Didáctico
del CONET, de reciente creación, y pinta cuadros florales de estilo naif.
En esta actividad, lo mismo que como autora, firma con el nombre de Otilia
de Casa Ferrándiz” (2). Otto
Durá está entre los “extranjeros que dejaron su huella en Buenos
Aires. En primer lugar, Ignacio de Zuloaga, el pintor vasco que compartió
con Joaquín Sorolla una misma época y celebridad, Y entre los no españoles,
dos que se radicaron finalmente en estos pagos: la francesa Léonie
Matthis de Villar y Otto Durá, pintor y dibujante de origen vienés.
Todos estos artistas buscaron hacer del subte un espacio más humano a
través de la belleza. (...) Las líneas D y E rivalizan con la C en su
despliegue de paisajes e historias argentinos, desde las cataratas del
Iguazú y el lago Argentino –ambos de Otto Durá, en la estación San
José- hasta la visión alucinada y futurista de Buenos Aires según los
ojos del porteño Rodolfo Franco” (3). El
pintor Georg Miciu Nicolaevici
“nació en 1946 en Bludenz, Austria, y llegó al país a los cuatro años,
junto con su familia”. Entrevistado por Héctor M. Guyot, él afirmó:
“En la pintura fui autodidacta. Salía al parque Pereyra Iraola a pintar
y mi padre nunca me daba una lección formal, pero sí consejos. El mejor:
que no tirara ninguna obra. Eso me ayudó a respetar lo que iba saliendo,
a veces algo que mi prejuicio no me permitía apreciar. Me dijo que no
trabajara en el atelier sino afuera, como los impresionistas” (4). Notas 1
Varios autores: Enciclopedia
Visual de la Argentina. Buenos Aires, Clarìn, 2002. 1
Sosa de Newton, Lily: Diccionario
Biográfico de Mujeres Argentinas. Buenos
Aires, Plus Ultra, 1986. 2
García Navarro, Santiago: “Pinturas underground”, en La
Nación Vía Libre 3 Guyot, Héctor M.: “GEORG MICIU El pintor de la Patagonia”, en La Nación Revista, Buenos Aires, 4 de septiembre de 2005. Fotos: Daniel Pessah. |
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Checoeslovacos |
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El
artista plástico coleccionista y marchand
Federico Klemm nació en Checoeslovaquia en 1942; falleció en
Buenos Aires en 2002. “Vivió en la Argentina desde 1948. De muy joven
estudió, de manera autodidacta, a Picasso, Toulouse Lautrec, Van Gogh y a
pintores argentinos. Luego entró en contacto con el Instituto Di Tella.
Su obra incluye el desarrollo de ambientaciones, de muebles concebidos
como esculturas y, en pintura, de imágenes humanas en perspectiva
hiperrealista. En 1995 creó la Fundación Federico Jorge Klemm” (1). También
es de esa nacionalidad la acuarelista Milada Voldan de Mc Gaul, quien reunió algunas de sus obras en el
volumen titulado Rejas y balcones de
La Boca (2). Notas 1
Varios autores: Enciclopedia Visual
de la Argentina. Buenos Aires, Clarìn, 2002. 2
Voldan de Mac Gaul, Milada: Rejas y
balcones de La Boca. Epsilon Editora, 1997. |
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Croatas |
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Zdravko
Ducmelic nació en Vinkovci, Croacia, en 1923; falleció en Buenos
Aires en 1989. “Estudió pintura y dibujo en Zagreb. La II Guerra
Mundial (1939-1945) lo alejó de sus actividades. Estuvo prisionero en
campos de concentración nazis. Viajó después por Europa y, en 1946-7
estudió en la Academia de Bellas Artes de Roma y, en 1947-49, en la
Academia de San Fernando, en Madrid. Se radicó en Mendoza en 1950 y, un año
después, realizó su primera exposición en Buenos Aires. Fue profesor y
Director en la Escuela de Arte de la Universidad de Cuyo. Ilustró Laberintos, con poemas de Jorge L. Borges” (1). Notas 1 Varios autores: Enciclopedia Visual de la Argentina. Buenos Aires, Clarìn, 2002. |
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Egipcios |
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Sameer
Makarius llegó a la Argentina en 1953. En una nota acerca de una
muestra de fotos tomadas por él, María Zorzon presenta “Una breve
biografía”: “Sameer Makarius nació en El Cairo, Egipto, en abril de
1924. Entre 1933 y 1940 estudió en Alemania. A causa de la guerra su
padre decide regresar a Egipto, pero fallece tempranamente en ese mismo año
en Hungría, donde Makarius habría de permanecer con su madre entre 1940
y 1945. Estudia en la Academia Gallé y luego con el maestro Ödön Mórinyi.
Después de la liberación de Budapest tomó contacto con artistas plásticos
húngaros de vanguardia. En 1946 expone en la "Primera exposición
conjunta de arte abstracto húngaro" en la Academia de Bellas Artes
de Budapest y es miembro fundador del Grupo húngaro de arte concreto
luego de haber transitado un corto período expresionista-socialista. A
partir de 1945 la fotografía había comenzado a interesarle con tanta
fuerza que terminaría por conducirle a dedicarse a ella profesionalmente
a partir de 1950. De Hungría emigró a Egipto donde trabajó como
dibujante en una empresa de construcciones hasta llegar a ser maestro
mayor de obras y realizar trabajos de arquitectura. En 1952 se casó con
su actual esposa, con quien tuvo dos hijos. Luego viajó a París y
finalmente, en abril de 1953 arribó a la Argentina donde se radicó de
manera definitiva. Ha sido pintor y fotógrafo, además de trabajar como
decorador, diseñador industrial y arquitecto. En 1954 en Galatea presenta
"Arte Prehistórico" y en 1955 participa del movimiento Arte
Nuevo fundado por Aldo Pellegrini y Arden Quin. En 1956 Makarius es también
fundador de los grupos Artistas No Figurativos Argentinos y de Forum, un
grupo de fotógrafos que trabaja sobre lo que podría denominarse
documentalismo subjetivo, siendo uno de sus objetivos lograr el
reconocimiento de la fotografía en los museos. En 1960 aparece su libro Buenos
Aires y su gente (Editorial Fabril) y en 1963 Buenos
Aires mi ciudad (Editorial Eudeba). Este último título se publicó
en 67.000 ejemplares. Makarius tiene el mérito de haber sido el primer
fotógrafo en exponer su obra en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires,
cuando presentó justamente su segundo libro. En 1981 organiza la gran
exposición "Vida Argentina en Fotos", también en el Museo de
Arte Moderno, que constituye un memorable recorrido por la historia de la
fotografía argentina desde su llegada al Río de la Plata. Fue también
fundador del Centro de Investigaciones sobre la Fotografía Argentina
Antigua (CIFAA), además de un ensayista e investigador de notables
virtudes” (1). Notas 1 Zorzon, María: “Sameer Makarius Retratos y Textos de Artistas”, en www.fotomundo.com. |
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Españoles |
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José Bouchet
nació en 1853 en Pontevedra, “pero se educó y formó en nuestro país.
Pintor autodidacta, obtuvo una beca para estudiar en Florencia. Fue
profesor en el Colegio Nacional de Buenos Aires y descolló entre los
pioneros del arte local”. A criterio de Juan José Cresto, “La obra de
José Bouchet es numerosa y tiene dos aspectos: motivos históricos y
retratos de personalidades de su época, que a veces resultan de
invalorable testimonio representativo. Es el autor de El
malón, Una caravana de indios,
San Martín en el Plumerillo y La
primera misa en Buenos Aires. Las dos últimas obras integran el
patrimonio del Museo Histórico Nacional” (1). Arturo
N. Eusevi nació en Soria, España, en 1860; falleció en Buenos Aires
en 1933. “En 1888 llegó al país contratado como escenógrafo del
teatro Onrubia. En 1891-6, fue director del almanaque Peuser. En 1898,
convocado por Fray Mocho, participó en la fundación de Caras
y Caretas. Colaboró como dibujante en La
Prensa, La Nación y PBT, entre otros medios. Simultáneamente, se dedicó a la pintura.
Entre sus óleos sobresale Las porteñas,
que se conserva en el Club del Progreso de Buenos Aires. Con motivo del
Centenario, pintó una serie de acuarelas sobre temas camperos” (2). Ulpiano
Checa
(Colmenar de la Oreja, Madrid, 1860 – Francia, 1916), “que fue
contemporáneo de Sorolla, Pissarro y Moreno Carbonero, está considerado
uno de los pintores más destacados de su tiempo. Tras una estada en París,
donde contrajo matrimonio con una argentina, Matilde Chaye Courtez, hizo
varios viajes a nuestro país que marcaron su trayectoria. En el último
de ellos, realizado en 1906, pintó un monumental retrato ecuestre del
general Bartolomé Mitre (1821-1906), que recientemente fue restaurado.
(...) En Madrid, Checa cursó sus estudios en la Escuela de Artes y
Oficios y en la Escuela de Bellas Artes. Entre 1884 y 1888 vivió en Roma,
donde recreó escenas de la vida durante el imperio, con sus circos,
carreras de cuadrigas y batallas. Su visión realista de la Roma de los Césares
hizo que sus imágenes sirvieran de inspiración para las grandes
producciones de Hollywood, como "Ben-Hur", "Espartaco"
y "Gladiador. (...)" (3). Rafael
Domingo del Villar nació en Jerez de la Frontera en 1873; falleció
en Buenos Aires en 1952. “Llegó a la Argentina en 1910 y se desempeñó
como pintor restaurador del Museo Histórico Nacional (1920-1949). Pintó
incontables retratos de próceres. Se destaca el Retrato
del General José de San Martín colgado en el despacho del Presidente
de la Nación, otro en la Cancillería (Palacio San Martín) y un tercero
en Boulogne Sur Mer (Francia)” (3). Antonio
Ortiz Echagüe nació en
España en 1883 y falleció en nuestro país en 1942. A criterio de
Mercedes Di Paola de Picot, directora del Museo de Arte Español Enrique
Larreta, de la ciudad de Buenos Aires, el pintor “está hoy casi
olvidado por el público de Buenos Aires; más aún, me atrevería a
afirmar que es prácticamente desconocido por la gran mayoría de aquellos
que recorren exposiciones en museos y galerías”. Considera que “logró
en vida grandes aciertos plásticos y merecido éxito como artista” y
que hay en sus obras “una personalidad muy particular, con una faceta
artística valiosa y singular que hicieron de él uno de los
representantes importantes del arte figurativo español del siglo XX”
(4). Alfonso
Daniel Manuel Rodríguez Castelao nació en Rianxo el 30 de enero de
1886, aunque pasó toda su infancia en Santa Rosa de Toay, en La Pampa,
Argentina, donde habían emigrado sus padres. La familia Castelao vuelve a
Rianxo en 1900 y Alfonso-Daniel se licencia en la Facultad de Medicina de
Compostela en 1908, cursando el Doctorado en Madrid al año siguiente,
donde comienza a destacar como caricaturista, tras lo que se establece en
Rianxo y adhiere el movimiento agrarista Acción Gallega. Como pintor,
Castelao fue un gran artista condicionado por su casi ceguera y por la
necesidad que sentía de crear un arte al servicio de Galicia, primando la
comunicación sobre las cuestiones artísticas. El arte gráfico de
Castelao se define primeramente por su constante humorística y satírica
en la que las gentes humildes suelen ser los protagonistas. A partir de la
Guerra Civil española, la crueldad y miseria de aquel acontecimiento
causa que el dibujo de Castelao evolucione hacia la denuncia de la
tragedia y mezquindad del fascismo” (5). Vicente
Nadal Mora, nacido en 1895, “se inició en el dibujo y la pintura en
la Academia de Bellas Artes de Palma de Mallorca y se trasladó a Buenos
Aires, en 1909, donde trabajó como escultor en las obras del Palacio de
Justicia, las que nunca fueron colocadas”. Falleció en dicha ciudad en
1957 (6). José
Planas Casas, nacido en 1900, “llegó al país en 1911 y, en 1929,
poco después de hacerse ciudadano argentino, comenzó a exponer en Amigos
del Arte de Buenos Aires y en La Plata. Integró la muestra argentina
itinerante que en 1939 formó parte de las exposiciones internacionales de
Nueva York y San Francisco, en Estados Unidos. También expuso en Brasil,
Perú, Uruguay y galerías del interior del país, como Paraná, Rosario y
Santa Fe” (7). Ana
María Calvente nació en Almuñécar en 1901. “Radicada en Rosario,
realizó allí intensa labor intelectual, en la docencia y en los diarios
y revistas, en los que publicó colaboraciones sobre temas variados, en
prosa y poesía. La Capital, de
Rosario, dio a conocer sus trabajos desde 1936. Algunos de ellos versaban
sobre psicotecnia, aspecto de la educación en la que se especializó.
(...) Dirigió, y escribió en ella, la revista escolar Chispitas, de la escuela F. Godoy, de Rosario, en 1937, y presentó
trabajos en congresos pedagógicos. Su labor en el campo de la plástica
ha sido también constante, presentando sus trabajos en salones de
Rosario, Santa Fe, La Plata y San Fernando a partir de 1958.Hizo muestras
individuales y participó en colectivas en Rosario, Mar del Plata y Tucumán”
(8). Manuel
Colmeiro Guimaraes nació en Pontevedra en 1901; falleció en su país
de origen en 1999. Llegó a Argentina a los 12 años y volvió a España a
los 25. Perteneció a la generación de los renovadores de la pintura
gallega y fue precursor del arte abstracto en España. Contrario a la
tradición regionalista gallega, basada en la reproducción costumbrista
de la vida rural, adoptó la estética de las vanguardias, aunque no por
ello dejó de inspirarse en las clases menos favorecidas. Durante la
Guerra Civil Española vivió en la Argentina, vinculado a los plásticos
locales” (9). Fue uno de los autores de los murales de las Galerías Pacífico:
“otro fundamento de Galerías Pacífico son sus eternos murales. Juan
Carlos Castagnino, Demetrio Urruchúa, Antonio Berni, Manuel Colmeiro y
Lino Enea Spilimbergo, los fundadores del Taller de Arte Mural, fueron los
cinco pintores encomendados, en 1946, para convertir la cúpula central
del edificio en una verdadera obra de arte de aproximadamente 500 m2"
(10). Dolores
del Olmo de Iribarne nació en Jaca, Aragón, en 1905. “Vino a la
Argentina en 1914 y adoptó la ciudadanía local. Estudió con los
maestros Loustalán, Popoff, Rossi, Montero, Panozzi, Bruno Venier y Gómez
Cornet, una vez radicada en Buenos Aires tras haber iniciado cursos en Bahía
Blanca. (...) Realizó su primer envío al Salón Nacional en 1945 y su
primera muestra individual en 1950. A partir de entonces ha expuesto en
forma particular o de conjunto, (...) Ha desempeñado cargos directivos en
entidades artísticas y culturales como el Círculo de Bellas Artes, la
Sociedad Argentina de Artistas Plásticos y la Asociación Prometeo, que
actualmente preside. Ejerció la docencia artística e ilustró libros de
escritores americanos y argentinos” (11). Joaquín
Gómez Bas, escritor y pintor, nació en Asturias en 1907; falleció
en Buenos Aires en 1984. “Aunque no tuvo una formación académica, su
participación en distintos grupos literarios hizo surgir su vocación de
escritor y pintor. Comenzó su producción literaria publicando poemas y
colaboró más adelante en periódicos y revistas del país y del
extranjero. Realizó su primera muestra individual de pintura en 1958, y
luego concretó una vasta tarea pictórica, lo que le valió recibir
diversos premios. Sus trabajos figuran en museos de la Capital Federal y
provinciales y en colecciones particulares. Entre los premios que recibió
se destacan el Premio Konex (1984) y la medalla de oro otorgada por la
Comisión Nacional de Cultura por Barrio
Gris (1954), obra que fue llevada al cine por Mario Soffici. Entre sus
numerosos libros se destacan La
resaca, Oro bajo y La comparsa. Fue miembro de la Academia Porteña del Lunfardo”
(12). Araceli Vázquez Málaga
nació en Barco de Avila, Castilla la Vieja, en 1908. Se nacionalizó
argentina en 1928. “En 1929 egresó de la Escuela Nacional de Bellas
Artes Prilidiano Pueyrredón como profesora de dibujo y en 1948 obtuvo su
título de profesora superior de pintura en la Escuela Superior de Bellas
Artes Ernesto de la Cárcova. Siguió cursos de pintura con Enrique de
Larrañaga, de decoración mural con Alfredo Guido y de vestuario teatral
con Rodolfo Franco. Dictó cátedras en la Escuela Nacional de Bellas
Artes Prilidiano Pueyrredón, la Escuela Superior de Bellas Artes de la
Universidad de La Plata y el Instituto Superior del Profesorado Técnico.
(...) Falleció en Buenos Aires el 23 de julio de 1982”
(13). Una
discípula la recuerda: “ ‘comencé a concurrir al taller de la española
Araceli Vázquez Málaga, donde aprendí los rudimentos del arte. Se suponía
que la pintura era algo más tolerable que la danza para una chica, pero
claro, tomada como un pasatiempo, no como para dedicarle la vida, no como
una profesión. Sin embargo, hace 45 años que soy artista plástica’,
comenta Estela Pereda, que acaba de inaugurar la instalación Memoria
desde adentro, un repaso visual sobre su obra que ocupa casi la
totalidad del Museo Sívori, frente al lago de Palermo” (14). Juan
Batlle Planas nació en Cataluña en 1911; falleció en Buenos Aires
en 1966. “Es uno de los mejores representantes del movimiento
surrealista en la Argentina. En 1933 realizó su primera muestra en el
Teatro del Pueblo de Buenos Aires. En 1936 dio a conocer una serie de
pinturas de clima fantástico, titulada Radiografías
paranoicas, surgidas de grafismos casi automáticos. Se trató de un
‘automatismo energético más cercano de las elucubraciones de Gurdieff
que de las técnicas más clásicas del surrealismo’, reconoció años más
tarde. En esa década se interesó por temas muy diversos: la obra del
psicoanalista Wilhem Reich, las experiencias meditativas del Tibet, el
Zen, la parapsicología y, también, los fundamentos teóricos del
surrealismo. En obras como Mensajes (1941)
, El Tibet (1942) y El
lama (1942), se puede apreciar claramente esta tendencia. En la década
de 1950, su pintura, de elaborado oficio, derivó hacia una figuración de
características eclécticas, con un acento especial puesto en los valores
plásticos más que en lo conceptual. A partir de 1960, en pos de la
especificidad de la pintura se aproximó a la abstracción. En algunas
obras incorporó la textura y los raspados, elementos derivados del
informalismo” (15) Nicolás
Rubio nació en Barcelona en 1928. “Fue uno de los primeros plásticos
que se ocupó del fileteado, técnica porteña de ilustración. La primera
exposición de esa disciplina, en 1970, lo tuvo como organizador. En 1997,
en la galería Palatina expuso la muestra Auvergne.
Por los senderos de RascaGatos. En 1998, en el Museo de la Ciudad,
presentó la muestra El río lo
quiso así” (16). Silvia
Torrás nació en Barcelona en 1936 y falleció en México en 1970.
“Estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón
y en el taller de Keneth Kemble, con quien formó una pareja de artistas
muy conocida entre 1956 y 1964. En 1961 comenzaron a realizar obras de
forma conjunta en el marco estético de la abstracción geométrica,
participando ese año de la muestra Arte Destructivo. Llevada a cabo en la
galería Lirolay, era una ambientación con objetos deteriorados que es
considerada como una de las primeras instalaciones del arte argentino”
(17). Bernardo
Rodríguez Gil “Nació en Valencia (España) en 1937. Hasta los once
años vivió en Madrid y en Salamanca. Llega con sus padres a Buenos Aires
en 1949, donde completa su educación primaria y secundaria. En 1964 se
inicia en el estudio de las artes plásticas cursando la Escuela Nacional
de Bellas Artes "Prilidiano Pueyrredón". Un año después
realiza un viaje de estudios por Iberoamérica. Expone individualmente
desde 1966 en el país y en el exterior desde una década después. Sus
obras se encuentran en colecciones del país y del exterior”. A
criterio de Fermin Fevre, “Las pinturas de Bernardo Rodríguez Gil
afirman la vigencia del arte abstracto, muchas veces concebido como una
expresión puramente formal. No es su caso, ya que este artista de origen
español radicado desde pequeño en nuestro país, donde realizó toda su
obra, logra transmitir con su pintura, sentimientos y vivencias que nos
invita a compartir. Por eso su obra plástica es estimulante y cada uno de
sus cuadros tiene una intención diferente, un impulso gestual propio, un
espíritu particular que lo trasciende” (18). Manuel
Corral Vide nació en Lugo en 1952. “Gallego, de esos que no olvidan
ni sus raíces ni sus tradiciones. El Manuel poeta, periodista, pintor y
dibujante de trazo incisivo, hace
un culto de la buena cocina y de la hospitalidad” (19). “En su condición
de hombre de cultura ha publicado libros, realizado más de 40
exposiciones de pintura y dibujo, trabajó como escenógrafo y director de
teatro, dirigió revistas y escribió muchísimos artículos periodísticos.
Viajó mucho, pero nunca olvidó su origen gallego, promoviendo en cuanta
ocasión se le presentó, su cultura y tradiciones” (20). Notas 1
Cresto, Juan José: “La
primera misa en Buenos Aires / Cómo ver la obra”, en La
Nación Revista, Buenos Aires, 27 de marzo de 2005. 2
Varios autores: Enciclopedia
Visual de la Argentina. Buenos Aires, Clarìn, 2002. 3
Lehmann, Graciela:
“Muestra itinerante La obra de Ulpiano Checa llegó al Museo de
Bellas Artes”, en La Nación, Buenos Aires, 10 de febrero de
2006. 4
Isola, Laura: “Ulpiano Checa vuelve a Buenos Aires después de un
siglo La República Checa”, en Pagina12, 5 de Febrero de 2006. 5
Varios autores: Enciclopedia
Visual de la Argentina. Buenos Aires, Clarìn, 2002. 6
Di Paola de Picot, Mercedes: Catálogo de la muestra “De Castilla
a La Pampa”, en el Museo de Arte Español Enrique Larreta. Buenos Aires,
Junio-Julio 2000. 7
S/F: “HISTORIA CASTELAO”, en www.riasbaixas.net. 8
Varios autores: Enciclopedia
Visual de la Argentina. Buenos Aires, Clarìn, 2002. 9
ibídem 10
Sosa de Newton, Lily: op.
cit. 11
Varios autores: Enciclopedia
Visual de la Argentina. Buenos Aires, Clarìn, 2002. 12
S/F: “Galería Pacífico”, en Aerolíneas
Argentinas Magazine, Buenos Aires, Diciembre de 2003. 13
Sosa de Newton, Lily: op.
cit. 14
Varios autores: Enciclopedia
Visual de la Argentina. Buenos Aires, Clarìn, 2002. 15
Sosa de Newton, Lily: op.
cit. 16
Aubele, Luis: “A boca de jarro. Estela Pereda ‘Me llegó la
hora de la danza’ “, en La Nación,
Buenos Aires, 20 de junio de 2004. 17
Varios autores: Enciclopedia
Visual de la Argentina. Buenos Aires, Clarìn, 2002. 18
ibídem 19
Navarro,
Francesc (director editorial): Historia
del Arte Salvat. Edición
especial para La
Nación.
Barcelona, Salvat, 1995. Tomo V El arte contemporáneo. 20
Varios autores: Enciclopedia
Visual de la Argentina. Buenos Aires, Clarìn, 2002. 21
S/F:
“Biografía”, en www.galeriadelarecoleta.com.ar. 22
S/F:
“BIENVENIDOS
A VIDES, TAPAS Y VINO La sencilla calidez de una tasca”, en www.videstapas.com. |
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Estadounidenses |
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La
pintora y profesora de historia del arte Blanca
Pastor de Landesberger nació en Filadelfia. “Comenzó sus estudios
en Génova, Italia, y los continuó en nuestro país en la Escuela
Superior de Bellas Artes Ernesto De la Cárcova, de donde egresó en 1943
con el título de profesora superior de pintura. Viajó por Francia,
Italia, Alemania y España para perfeccionarse. Desde 1946 fue profesora
de metodología de la enseñanza del dibujo en la Escuela Nacional de
Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón, y de composición plástica, materias
que en 1957 cambió por historia del arte. En 1962 fue designada profesora
titular de igual asignatura en la UCA (Facultad de Letras y Ciencias
Musicales), así como en el Instituto del Profesorado del Sagrado Corazón.
Desde 1948 trabaja en historia del arte y crítica de arte junto al
profesor Jorge Romero Brest, y es socia fundadora de la Sociedad Ver y
Estimar, en la que dicta cursos y dirige seminarios de investigación.
Igual actividad docente y de difusión artística cumple en salas de la
Capital y del interior. En 1970 fue invitada al Primer Encuentro Nacional
de Comunicación Social, celebrado en Salta. Ha realizado numerosas
exhibiciones individuales en las principales galerías de la Capital, Mar
del Plata y Lima, y ha participado en muestras colectivas como el Salón
Nacional de 1957, 150 años de Pintura Argentina en el Museo Nacional de
Bellas Artes, 1960 (...) En 1976 fue designada vicerrectora de la Escuela
Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón. Es autora de murales y
vitrales en edificios religiosos (...)” (1). Notas 1 Sosa de Newton, Lily: op. cit. |
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Franceses |
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“En
Aventura en las pampas, Alberto
Dodero y Philippe Cros reunieron obras de treinta artistas que, llegados
desde Francia en el siglo XIX, registraron en sus obras escenas y
personajes de nuestro país, convirtiéndose así en inmejorables
cronistas del pasado argentino. (...). Dice Dodero: ‘Al lado de nombres
célebres en la iconografía del Río de la Plata, como Adolphe
D’Hastrel, Auguste Raymond
Quinsac de Monvoisin y Jean-Léon
Palliere, hay otros prácticamente ignorados como Francois
P. B. Barry, del que hallamos el óleo Combate
de Obligado, que se encuentra en el Museo del Castillo de
Versailles” (1). El ingeniero Felix Revol y Perier, arribó "a nuestro país en 1843/44 en misión oficial, como otro de los primitivos pintores que llegaron a nuestra tierra tal como Monvoisin, Paliere y Pellegrini, radicándose en la ciudad de Córdoba. (...) el trazado de la ciudad de Rio IV (Códoba) fue obra de él, como así tambien el cauce del Río I que atraviesa dicha ciudad. Siendo Ingeniero de Profesión, fue pintor por vocación, entre las que podemos destacar obras como la del "Coronel Martín Santa Coloma", hoy en el Museo Histórico de Buenos Aires y el "General Echagüe" en el Museo Histórico de la ciudad de Santa Fe, ambas obras ecuestres. En el Museo de Bellas Artes de Buenos Aires, se encuentran los retratos del matrimonio Aldao, "Don Tiburcio Aldao" y "Doña Tránsito Zavalla de Aldao", familia ilustre de Santa Fe. En la catedral de la misma ciudad de Santa Fe, en el altar mayor, hay un friso de "La Ultima Cena" pintado por Revol, (...). También estuvo instalado en la ciudad de Tucumán, donde compró un pequeño ingenio y como cuenta el Historiador Carlos Paez de la Torre (h) fue quien pintó el techo de la Catedral de aquella ciudad y que las caritas de los ángeles eran los rostros de sus hijos, trabajo hoy desaparecido, reemplazado por una obra de Soldi. Felix Revol y Perier fallece en la ciudad de Córdoba el 29 de diciembre de 1867. Estuvo casado con doña Gumersinda Núñez Bazán, de familia cordobesa y riojana". Carlos
Enrique Pellegrini, padre del Presidente de la Nación, nació en
Saboya en 1800; falleció en Buenos Aires en 1875. “Realizó estudios de
pintura y dibujo y luego, en 1825, se graduó de ingeniero. Convocado por
Bernardino Rivadavia, llegó a la Argentina en 1828 para trabajar en el
Departamento de Ingenieros Hidráulicos. (...) desplegó una gran
actividad como ingeniero y arquitecto” (2). En “El aporte francés en
el desarrollo de la pintura argentina”, se recuerda a este inmigrante:
“El ingeniero francés Charles Henri Pellegrini llegó a Buenos Aires a
fines de 1828 contratado por Rivadavia para colaborar en las obras del
puerto. Los acontecimientos políticos comprometieron ese emprendimiento y
Pellegrini comenzó a pintar retratos como medio de subsistencia. En esta
tarea desarrolló una gran habilidad y buena parte de su obra consiste en
logrados retratos de los mas importantes personajes de la época. No
obstante ello, Pellegrini se sintió vivamente atraído por los temas
urbanos. La moda, los salones porteños, los edificios y el trabajo en los
saladeros y mataderos reflejados en sus pinturas y litografías forman un
conjunto gráfico que ilustra de modo incomparable la sociedad de Buenos
Aires durante la época de Rosas” (3). El padre del presidente Pellegrini fue “el preferido de
la sociedad porteña, ya que hacía estupendos retratos a la acuarela en
tan sólo dos horas y a precios acomodados” (4). El hijo, protagonista
de La última carta de Pellegrini,
de Gastón Pérez Izquierdo, manifiesta en esa obra que su padre era “un
inmigrante. Inteligente y culto, sí, pero desprovisto de fortuna y de
linaje, que llegó a esta tierra cuando el esplendor rivadaviano convocó
a una gran conscripción de inteligencias para transformar el país. Crédulo
de la estabilidad política que podría tener la incipiente nación
desembarcó pensando en grandes obras públicas: puerto, alcantarillas,
desagües y las demás ensoñaciones que un joven ingeniero de talento
puede alojar en su cabeza. Pero Rivadavia cayó y con él los sueños de
tecnificación y ornato; en realidad se convirtieron en una larga siesta
colonial, que mantendría al país al margen de las calderas y el vapor.
No trabajó como ingeniero y se debió ganar la vida con la paleta de
pintor. Todo el gran mundo porteño intentó quedarse quieto delante de él
para que perpetuara sus rasgos en un lienzo. El profesional cedió paso al
artista que con el trabajo del pincel pudo fundar una familia, educarla
con dignidad y por la aristocracia de su inteligencia y cultura –sólo
por ellas- vincularse igualitariamente con las viejas familias del país”
(5). Ernesto
Charton nació en Francia en 1816; falleció en Buenos Aires en 1878.
“Estudió en la Escuela de Bellas Artes de París. En 1843 viajó con su
esposa e hijos a Chile, donde vivió hasta 1864. Ese año se instaló en
Ecuador para trabajar como profesor de dibujo y pintura en la Universidad
de Quito. En esa ciudad llegó a ser también director del Liceo de
Pintura ‘Miguel de Santiago’, que posteriormente se transformó en
Escuela de Bellas Artes. Luego de varios viajes se mudó a Buenos Aires,
ciudad a la cual dedicó la última etapa de su producción pictórica.
Murió envenenado por una admiradora” (6). Jean
Léon Palliere (1823-1887) “Vivió en nuestro país entre 1855 y
1870. Cautivado por el campo y el personaje del gaucho, realizó una serie
de trabajos caracterizada por la mirada realista y minuciosa del
costumbrismo”. Escribe Juan Lecuona: “Nacido en Río de Janeiro, hijo
de franceses y descendiente de familia de artistas, inicia su formación
en Francia a los 7 años. Luego estudiará en Italia, en la prestigiosa
Academia de Francia en Roma. En 1855 llega a Buenos Aires. Allí deja de
ser el pintor académico-alegórico para convertirse en el minucioso
documentalista de escenas, costumbres y paisajes vernáculos americanos”
(7). El
arquitecto y pintor Emilio B.
Coutaret nació en Thiers en 1863; falleció en La Plata en 1949.
“Estudió Arquitectura e Ingeniería en Le Havre y se trasladó a la
Argentina para trabajar en la expansión de la red ferroviaria. Colaboró
con el ingeniero Pedro Benoit y el arquitecto Ernesto Mayer en el diseño
y construcción de la Catedral de La Plata. Realizó el diseño de la
imagen de la Inmaculada Concepción que se levanta en los jardines de
dicha Catedral. Además, bosquejó los planes para la construcción de la
Escuela de Dibujo de La Plata. Algunas de sus obras se hallan en diversos
museos nacionales” (8). Una noticia publicada en el
diario Clarín se refiere a un
pintor francès: “Uno de los albañiles que repara la centenaria capilla
del cementerio de Mendoza descubrió una pintura mural del artista francés
Desiré Bourrelly, conocido por
los retratos que hizo de varios gobernadores y que hoy se exhiben en el
Salón de los Pasos Perdidos de la Legislatura provincial” (9). Fernando
Fader “nació en Burdeos, Francia, el 11 de abril de 1882, pasó su
infancia en Mendoza, por eso manifestó alguna vez ser mendocino, se educó
en Europa, vivió algunos años en Buenos Aires, pero la mayor parte de su
vida transcurrió en la provincia de Córdoba, donde pintó los
maravillosos paisajes de las sierras, y allí falleció el 28 de febrero
de 1935, en su casa de Loza Corral, Ischilín. A pesar de su lugar de
nacimiento es, sin duda, un artista argentino, un ‘grande’ de nuestro
arte. (...) Fader logra magistralmente, como nadie en el arte de los
argentinos, fusionar la figura con el paisaje, sus modelos preferidos eran
Laurencia Ochoa, Rosario y los vecinos y la gente que trabajaba en su
casa. Fader no dejaba nada al azar sino que componía perfectamente el
cuadro; pese a que sostenía que no hacía bosquejos, numerosos de ellos
se encuentran en sus libretas de trabajo. Por lo tanto a diferencia de los
impresionistas, que captaban un momento determinado, él componía el
cuadro con la figura buscando una estructura firme y no tan sólo reflejar
un momento” (10). Leónie
Matthis nació en Francia en 1883; y dedicó la mayor parte de su obra
a la Historia Argentina. “Más de una vez se ha vuelto sobre la obra de
la pintora francesa Léonie Matthis (1883-1952) cuando se necesitó saber
cómo fueron las casas y los interiores –y hasta los paisajes- en los
que transcurrió nuestro pasado. La riqueza que conoció la Argentina a
fines del siglo pasado y comienzos del que corre llevó al país a una
modernización radicalizada, que les costó la vida a edificios del más
alto valor artístico y simbólico, mientras las ciudades crecían casi
sin control. Aquellas casas fueron las que Matthis conoció o reconstruyó
en sus telas con un rigor de raíz arqueológica que no ignoró la adición
poética a través del color y el manejo de la luz” (11). Marie
Darnond de Bamberg nació en Saint Etienne (Loire), en 1884. “Estudió
dibujo y en París terminó su formación en la Escuela de Bellas Artes y
en la Academia Jullien. Durante dos años ejerció el profesorado en Saint
Etienne y en 1909 se trasladó a Buenos Aires, en donde hizo retratos
miniatura y enseñó artes decorativas. (...) Fue miembro de la Sociedad
de Miniaturistas desde su fundación (...). En 1910 concurrió a la
Exposición Nacional del Centenario en Buenos Aires, en la que obtuvo
medalla de oro. En 1915 expuso en Witcomb y en 1916 en Mar del Plata”
(12). Germaine
Derbecq nació en Francia en 1899; falleció en Buenos Aires en 1973.
“Esposa del escultor Pablo Curatella Manes, sus pinturas pertenecen a la
corriente del no figurativismo constructivo y evocan al artista Víctor
Vasarely. En 1960 fundó la galería de arte Lirolay, donde expusieron
importantes artistas, y que se caracterizó por su apoyo a las nuevas
tendencias. En los años 60 trabajó en el Instituto Di Tella junto a
Jorge Romero Brest, con quien alentó las innovaciones de Marta Minujin.
Escribió críticas de arte para varios medios nacionales y franceses”
(13). El
pintor y grabador Alberto Nicasio
nació en Francia en 1904; falleció en Córdoba en 1980. “Se afincó en
Córdoba desde joven. Fue docente y director de la Escuela de Artes de la
Universidad Nacional de Córdoba y en las Escuelas Pías, el colegio Santo
Tomás y el Normal provincial. Expuso en el Museo Metropolitano de Nueva
York, en la Exposición de Grabado Argentino en Japón y en el Museo del
Vaticano. Su obra más importante fue la serie de xilografías sobre
paisajes cordobeses del período colonial” (14). María
Angeles Esles nació en Francia el 21 de noviembre de 1945; se
naturalizó “argentina en 1964, año en que egresó como maestra. Estudió
en las Escuelas Nacionales de Bellas Artes ‘Manuel Belgrano’ y
‘Prilidiano Pueyrredón’, donde obtuvo su título de profesora de
pintura. Se perfeccionó con distintos maestros en dibujo y pintura. Es
profesora en la Escuela de Estética Infantil, cargo obtenido por
concurso, y en escuelas primarias. A partir de 1978 obtuvo premios en los
salones Nacional y Alba, y en el Ateneo Popular de La Boca. (...) Sus
obras se encuentran en colecciones privadas” (15). Notas 1
Beccacece, Hugo: “Pintores franceses en el Río de la Plata”,
en La Nación, Buenos Aires, 28
de diciembre de 2003. 1
Varios autores: Enciclopedia Visual
de la Argentina. Buenos Aires, Clarìn, 2002. 2
S/F: “El aporte francés en el desarrollo de la
pintura argentina”, en www.alianzafrancesa.org.ar. 3
Gutiérrez Zaldívar, Ignacio: Catálogo de la muestra de Epaminonda
Chiama en Galería Zurbarán. Buenos Aires, Agosto-Septiembre de 2000. 4
Pérez Izquierdo, Gastón: La última
carta de Pellegrini. Buenos Aires, Sudamericana, 1999. 5
Varios autores: Enciclopedia Visual
de la Argentina. Buenos Aires, Clarìn, 2002. 6
Lecuona, Juan: “Tienda / Cómo
ver la obra”, en La Nación
Revista, Buenos Aires, 23 de mayo de 2004. 7
Varios autores: Enciclopedia Visual
de la Argentina. Buenos Aires, Clarìn, 2002. 8
Morán, Rafael: “Hallan un mural en un cementerio”, en
Clarín, Buenos Aires, 15 de
octubre de 2005. 9
Gutiérrez Zaldívar, Ignacio y Fader de Guiñazú, Rosa: Catálogo de la
muestra de Fader, en el Museo Municipal de Bellas Artes Juan Bautista
Castagnino, Rosario, Junio-Agosto 2001. 10
S/F: (Albino Diéguez Videla?): “Costumbres de los trasabuelos”, en La
Prensa, Buenos Aires, 31 de mayo de 1998. 11
Sosa de Newton, Lily: op. cit. 12
Varios autores: Enciclopedia Visual
de la Argentina. Buenos Aires, Clarìn, 2002. 13
ibídem 14 Sosa de Newton, Lily: op. cit. |
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Holandeses |
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El
pintor, fotógrafo y galerista Frans
Van Riel nació en Roma en 1879; falleció en Buenos Aires en 1950.
“De origen holandés, perteneciente a una familia de marchands
de arte y nacido en Roma, llegó a Buenos Aires en 1907 para trabajar como
escenógrafo y se estableció en esa ciudad. Luego desarrolló su vocación
múltiple: colaboró en el diario La
Prensa como dibujante (1907-1922) y en 1913 instaló su primer estudio
en Viamonte y Florida (Buenos Aires) pero en 1923 descubrió las
posibilidades que ofrecía un conventillo de treinta habitaciones ubicado
en Florida 659, al que refaccionó y convirtió en la célebre Galería
Frans Van Riel. Como fotógrafo, se encargó de tratar a gran parte de la
sociedad porteña y de la colonia artística. Sus últimos trabajos como
pintor fueron El paso de los Andes
y los retratos de Manuel Belgrano y de José de San Martín” (1). Jacques
Witjens, holandés, vino en 1920. “Witjens nació en La Haya el 11
de abril de 1881. Fue bautizado como Adrianus Henrikus aunque firmaba sus
obras con su apodo Jacques y durante un largo período agregó el apellido
de su esposa Herta Stephan al propio. Antes de llegar a Buenos Aires tuvo
una sólida formación en la llamada escuela de La Haya, consolidó su
arte y recibió premios y reconocimientos. En 1920, los Witjens, recién
casados y con un hijo en camino, arriban a nuestras costas para visitar a
una hermana de ella que vivía en el Tigre. Tal es el apego que
desarrollan por la Argentina, que residen aquí hasta la muerte de Jacques
acaecida en 1956” (2). Notas 1
Varios autores: Enciclopedia Visual
de la Argentina. Buenos Aires, Clarìn, 2002. 2 Pinasco, Carlos María: “Jacques Witjens: El holandés sedentario”, en el catálogo de la X Exposición Homenaje. Buenos Aires, agosto de 2003. |
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Húngaros |
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En
2004, escribió Rafael Squirru: “Magda
Frank cumplió 90 años. De origen húngaro, se formó en la Escuela
Superior de Bellas Artes de Budapest y se perfeccionó luego en París.
Desde 1950 está nacionalizada argentina. (...) Lo que interesa destacar
es la calidad plástica de sus notables trabajos, que obligadamente la
ubican entre los más destacados creadores del siglo XX” (1). Susana
Foldes nació “en Budapest, Hungría. Estudió en la Academia
Julien, de París, durante dos años. En 1950 llegó al país y tomó la
ciudadanía, continuando su preparación en pintura con distintos
maestros. (...) Participó en numerosas exposiciones colectivas y en
Salones nacionales, provinciales y municipales. (...) Sus trabajos se
encuentran en los Museos de Arte Moderno de Buenos Aires y de Bellas Artes
de La Plata, Santiago del Estero, Tandil, Posadas, San Antonio de Areco,
Merlo, Mar del Plata, de Arte Moderno de Buenos Aires, Frá Angélico de
la Universidad Católica de La Plata y en numerosas pinacotecas privadas
del país y el exterior” (2). Pedro
Roth, “fotógrafo, cineasta y pintor; fundamentalmente, el mayor
cronista gráfico de la plástica argentina, de sus protagonistas y de sus
obras”, nació en Budapest en 1938. El vivió en Hungría durante la
Segunda Guerra Mundial y llegó a Buenos Aires –explica- “gracias a un
negocio algo oscuro del doctor Liber, un primo segundo de Rosalía, mi
madre, que le compró un pasaporte falso al cónsul argentino en
Montecarlo el año de mi nacimiento. Puede que el funcionario fuese algo
informal, pero le salvó la vida y nunca dejaremos de recordarlo. Bueno,
Liber llegó e instaló una fábrica de jabón en San Martín. Mi madre,
mi abuela Eugenia y yo llegamos en 1954 y nos establecimos en Florida.
Comencé a estudiar y a trabajar; primero en la jabonería, luego en la
florería La Orquídea, en la sección cactus. No había gran diferencia
entre las plantas y yo ¡vivía lleno de espinas! Después, en Prat, una
tintorería industrial. (...) Ingresé como aprendiz en el estudio de dos
húngaros Sandor y Alex Klein; ¡planchaba y abrillantaba mil fotos
industriales por mes! Estaba en Carlos Pellegrini y Juncal, pero un buen día
vendieron todo a un retratista importante de nombre Schönfeld (¡otro húngaro!),
que había sido uno de los maestros de Annemarie Heinrich. (...)
Paralelamente, terminé mis estudios e ingresé a la Escuela de Cine de la
Universidad de La Plata y empecé a pintar” (3). El
pintor y dibujante Ladislao Magyar
nació en Budapest, Hungría, en 1937. “Argentino naturalizado, egresó
de la Escuela Superior de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón y comenzó
su carrera en 1957, exponiendo en Buenos Aires, La Plata y Mar del Plata.
Enseñó pintura, dibujo, diseño e historia del arte. Hizo muestras en
España, Rumania, Italia y Brasil, entre otros países. En la Argentina
recibió premios como el Nacional Batlle Planas (1976), el del Salón
Anual del Museo San Martín de Morón (1982) y el de dibujo en el Salón
de Rosario (1987)” (4). La
arquitecta y pintora Anikó Szabó,
hija de padres húngaros, nació en Alemania en 1945. Es argentina
naturalizada. “Comenzó a dibujar desde muy joven, dedicándose luego a
la pintura al óleo. Sus obras rescatan a Buenos Aires de un modo
‘naive’ o ingenuo. A partir de 1975, sus pinturas se hicieron
populares a través de láminas y tarjetas postales. Desde 1977 es
coordinadora de las Tarjetas de Navidad del Patronato de la Infancia.
Muchas de sus obras están en poder de coleccionistas y Museos de Arte
Naif de Europa” (5). Nacido
en Budapest, Gabriel Barna,
“este artista de 58 años reside en la Argentina desde su más tierna
edad. Estudió con Nora Agrest, Rosa Faccaro y Anna Rank. Hizo clínica de
obra en el taller de Gabriela Aberastury y desde 1997 es discípulo de
Guillermo Roux” (6). María
Szekely nació en Budapest. “Es licenciada, y egresada de la Escuela
Superior de Bellas Artes Ernesto De la Cárcova. Cursó estudios en la
Universidad de La Plata y se especializó en pinturas murales. Sus obras
al fresco más importantes son: en la Iglesia de la Divina Providencia, en
la Capital, 120 m2; Colegio Santa Isabel de San Isidro, 15 m2 (...) Desde
1965 expone en el Salón Nacional y en 1983 lo hizo en el Museo de Arte
Moderno de Budapest, como invitada. (...) Realizó investigaciones en la
Isla de Pascua, la India, Chile, Malvinas y Antártida Argentina. Publicó
numerosos artículos en revistas de Europa y dio conferencias con
ilustraciones y audiovisuales propios” (7). Notas 1
Squirru, Rafael: “Colección Primavera-Verano”, en La
Nación, Buenos Aires, 19 de septiembre de 2004. 2
Sosa de Newton, Lily: op.
cit. 1
Aubele, Luis: “A boca de jarro. Pedro Roth ‘Soy un testigo
privilegiado’ “, en La Nación,
Buenos Aires, 23 de febrero de 2003. 2
Varios autores: Enciclopedia Visual
de la Argentina. Buenos Aires, Clarìn, 2002. 3
ibídem 4
Fernández Irusta, Diana: “Esos testigos silenciosos”, en La
Nación Revista, Buenos Aires, 2 de octubre de 2005. 5 Sosa de Newton, Lily: op. cit. |
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Ingleses |
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Juan Alais nació en Londres en 1790 y falleció en Buenos Aires
en 1848. “Llegó a la Argentina en 1827 y se dedicó a la enseñanza de
pintura y grabado. Realizó retratos de Rosas y Tomás Iriarte. Algunos de
los cuales se encuentran en el Museo Histórico Nacional. Su producción
se caracteriza por la expresividad del dibujo y la seguridad de su técnica”
(1). Violet
Skelton de Carelli nació en Inglaterra en 1896. “Llegó a la
Argentina en 1914 y adoptó la ciudadanía en 1921. Realizó su formación
con Guttero, Pettoruti y Badii y viajó con fines de estudio por Alemania,
Inglaterra, Francia y Suecia. Concurrió al Salón Nacional desde 1925,
haciéndolo en diversas oportunidades, y efectuó muestras individuales.
Obtuvo el 1er. Premio Estímulo en 1936 y el 1er. Premio en 1937 en el Salón
Femenino. Se encuentra representada en el Museo Provincial de Bellas Artes
de Buenos Aires” (2). Notas 1
Varios autores: Enciclopedia Visual
de la Argentina. Buenos Aires, Clarìn, 2002. 2 Sosa de Newton, Lily: op. cit. |
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Italianos |
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Los
italianos llegaron con su arte al Río de la Plata. En 1854 se instala en
Buenos Aires el pintor milanés Ignacio
Manzoni, “que no sólo era un estupendo retratista y pintor de
cuadros de género, sino que también impuso los bodegones y la ‘natura
morta’ o como dicen los alemanes los ‘cuadros de vida silenciosa’
“ (1). Eduardo
De Martino (1842-1912), pintor y marino italiano, es el autor de “
‘Acorazado San Martín’, realizada por el artista en agosto de 1899,
en ocasión de que el presidente Julio A. Roca zarpa a Brasil. El
acorazado San Martín fue buque insignia de la Escuadra Argentina. Esta
obra perteneció al presidente Roca” (2). De la isla de Capraia, donde había nacido en 1844, vino Epaminonda Chiama, quien llegó a Buenos Aires a los diecisiete años. Aquí “su padre se dedicaba a hacer marcos de cuadros y vender artículos de ferretería. El niño era aficionado al dibujo, ya que había cursado en el Liceo de Génova algunas clases elementales. Uno de los clientes de su padre lo ve realizar un estupendo dibujo ecuestre y se ofrece a darle clases gratuitas, con gran honestidad, el maestro que se llamaba Luigi Novarese, a los pocos meses le manifiesta al padre que no tiene nada más que enseñarle al joven alumno, ya que las obras que realizaba eran de una calidad superior”. “Chiama comienza a exponer sus obras en el Café Italia, y son los inmigrantes italianos sus primeros compradores”. Muere en Buenos Aires en 1921 (3).Reinaldo Giudici
nació en Lenno, en 1853; falleció en Buenos Aires en 1921. “A los ocho
años viajó con su padre a Montevideo. Ingresó al taller de Juan Manuel
Blanes y posteriormente se trasladó a Buenos Aires. Pintó La
traicionada, que obtuvo un premio en Turín y fue adquirida por el
gobierno italiano. En Suiza pintó Maternidad
y, en Venecia, La distribución de
la sopa de los pobres, premiada en la Exposición de Berlín. Dicha
obra se encuentra en el Museo Nacional de Bellas Artes. Pintó retratos,
diversos paisajes y algunos trabajos decorativos. Formó diversos
alumnos”. Fue uno de los fundadores de la Sociedad Estímulo de Bellas
Artes (4).
Salvador
Zaino, nacido en 1858, se radicó en la Argentina en 1898. “Vivió y
trabajó en Rosario. Se dedicó a la pintura de paisajes. En su obra nos
dejó el testimonio del crecimiento urbano de Rosario” (5). Juan
Cingolani nació en 1859; falleció en Santa Fe en 1932. “Viviendo
aun en Italia se destacó como artista plástico, llegando incluso a
restaurar el famoso cuadro El Juicio Final, de Miguel Angel. En 1909 arribó al país y se
radicó en Santa Fe, donde se especializó en la pintura de frescos con
motivos religiosos. Su obra se aprecia en el convento de Santo Domingo,
donde trabajó junto al maestro Juan Marinaro; en la Iglesia del Carmen,
cuya bóveda central se encargó de decorar, y en la Basílica de
Guadalupe, todos edificios emplazados en la capital santafesina” (6). Nazareno
Orlandi nació en 1861; falleció en Buenos Aires en 1952. “Se radicó
de joven en el país y perteneció a la llamada Escuela Argentina. En la
ciudad de Buenos Aires todavía se conservan sus frescos en la iglesia del
Salvador (en la esquina de Tucumán y Callao), con un mensaje de posguerra
sobre la solidaridad y los valores humanos. Otra de sus obras más
importantes está en el edificio del ex cine Grand Splendid, de la Avenida
Santa Fe entre Callao y Riobamba, hoy convertido en librería, que tiene
una de sus cúpulas pintadas por el artista. También pintó la cúpula
del Teatro Municipal 1° de Mayo de Santa Fe, así como frescos en varios
conventos de esa ciudad” (7). Guillermo
Da Re (1867-1910), nacido en Venecia, cursó estudios artísticos en
su patria. Trabajó a fines del siglo pasado en Buenos Aires, donde realizó
varias telas dedicadas a la Revolución de 1890, a la historia del
Paraguay y a la historia argentina” (8). El
nombre de Mario Zavattaro quedó
ligado al de José Hernández. El pintor fue “un inmigrante genovés que
se documentó exhaustivamente antes de emprender la tarea que se había
impuesto: ilustrar cada uno de los 33 cantos del libro. Ex luchador
grecorromano, Zavattaro consultó manuscritos de Hernández y 120 fotos
camperas que había tomado Francisco Ayerza entre 1885 y 1890; incluso pasó
meses en una estancia para conocer ranchos, pulperías y gauchos reales.
Luego, se encerró a pintar en los ratos libres que le dejaba su trabajo
en Caras y Caretas. El resultado fueron 36 acuarelas, a cual mejor y más
detallista. El genovés murió en 1932 sin dar a conocer sus obras” (9). El
italiano “Alfredo Lazzari
(1871-1949) es uno de los artistas que aportó efectivas realizaciones al
esfuerzo de renovación de la pintura argentina en los comienzos del siglo
XX. Lazzari, es uno de nuestros mayores pintores intimistas, tanto por su
pincelada como también por las reducidas dimensiones de sus obras,
admirablemente resueltas, de un estilo emparentado al de los macchiaioli italianos, que alternaba con momentos de inspiración
naturalista e impresionista, escuela de la que fue uno de los primeros
representantes en nuestro país. Colorista nato, con un manejo muy sabio
de la luz, pintó jardines y paisajes, plazas, barrios y casas suburbanas:
en la historia de nuestra pintura representa a uno de los iniciadores del
tema urbano. Llegado de Italia a fines del siglo XIX, desarrolló desde
entonces una intensa labor como pintor y docente: siendo profesor en la
Sociedad Unión de La Boca, tuvo entre sus más destacados discípulos a
Quinquela Martín y Fortunato Lacámera; Thibon de Libian y Victorica
también supieron consultarlo. Dedicado a la enseñanza, a lo largo de su
vida realizó sólo tres muestras individuales y participó escasamente en
los salones oficiales” (10). Rafael
Squirru refuta la condición de autodidacta de Quinquela Martín,
recordando al maestro inmigrante: “Mucho se ha repetido su condición de
autodidacto; ello no es exacto, ya que tuvo excelente maestro en Alfredo
Lazzari, un artista italiano de sólida formación académica en Luca,
Florencia, y en Roma, quien le dio clases en un modesto instituto de La
Boca. Con él se formó Quinquela como otros grandes de su época, tales
como Fortunato Lacámera” (11). Augusto
C. Ferrari nació en 1871. A propósito de un libro editado en 2003,
escribe F.C.: “Una visita a la tradición menos conocida del modernismo;
una microhistoria de la relación entre técnica y pintura a fines del
1800; una evidencia más del erotismo como ingrediente central de la
iconografía religiosa; un homenaje de Susana y León Ferrari a su padre,
el arquitecto y artista Augusto C. Ferrari: éstas y muchas otras cosas es
el hermoso volumen Augusto C.
Ferrari (1871-1970) (Licopodio), que se presentó esta semana en el
Centro Cultural Recoleta. Nacido en Módena (Italia) en 1871, Ferrari
estudió arquitectura en Génova pero se dedicó sobre todo a la pintura y
la fotografía. Se especializó en hacer ‘panoramas’, que como explica
Luis Felipe Noé, eran grandes murales transportables que ocupaban todas
las paredes de una sala circular. Desde el centro del salón, el
espectador tenía la ilusión de estar en otro escenario, exótico o
testimonial. En esta suerte de tromp l’oeil de ambientación, Noé
percibe las raíces del hiperrealismo, la instalación y la realidad
virtual. Ferrari fue también un notable arquitecto y pintor de iglesias
católicas. Llegado a la Argentina en 1914, al año siguiente ya estaba
decorando la capilla del Divino Rostro. Ese mismo año conoció a Susana
Celia del Pardo, con quien se casó en 1916. El libro reúne fotos de los
panoramas, reproducciones de sus obras de caballete y, quizá lo más
atractivo –por el humor desacralizador que destilan- las fotografías de
los modelos humanos que Ferrari utilizó, por ejemplo, para pintar la
iglesia de San Miguel Arcángel, en Buenos Aires (...). Representadas
generalmente por él, su esposa y otros miembros de la familia, las
diferentes escenas religiosas combinan un respeto áurico por el registro
documental y una hilaridad desopilante, como la que provoca su serie de
profetas, santones y mesías disfrazados con túnicas de toalla y
coronitas de cartón” (12). Mario
Canale nació en 1890; falleció en Buenos Aires en 1951. “Estudió
en la Sociedad Estímulo de Bellas Artes y con el pintor italiano Algirio
Bosco. En su destacada trayectoria como grabador, resalta la obra Don
Godofredo Daireaux. Entre otros trabajos sobresalen La
noche de los viernes y Paquita.
Fue presidente de la Corporación de Artistas Plásticos entre 1932 y 1937
y profesor de la Universidad Nacional de La Plata. Su ensayo Las instituciones artísticas oficiales despertó una acalorada polémica
sobre el papel del Estado en la promoción artística” (13). Gastón
Berton nació en Florencia en 1890. Se radicó en la Argentina en
1910. Estudió su especialidad en París, bajo la dirección de Louis Oury
y Marcel Lenoir. Posteriormente estuvo en Florencia, donde tuvo por guía
a Tomassi. Realizó varios viajes de estudio a Europa. Expuso en el Salón
Nacional en 1937 y posteriormente en Salones provinciales. Había
concurrido también al Salón de Otoño de París, en 1925” (14). El pintor, escultor,
grabador y dibujante Lorenzo Gigli
nació en Renzi en 1896 y falleció en San Fernando en 1983. “Se radicó
en la Argentina en 1913, donde estudió dibujo y composición. Fue
profesor en la Escuela Nacional de Bellas Artes y Profesor de Dibujo en la
Facultad de Arquitectura de la Universidad de Buenos Aires. Como docente,
formó a varias generaciones de artistas plásticos argentinos. Comenzó a
concurrir a los salones nacionales en 1919. Sus cuadros y esculturas
fueron llevados a la Bienal de Venecia 1928-30, donde recibieron buenas críticas.
En la actualidad, su obra se puede apreciar en el Museo Nacional de Bellas
Artes y en el Museo de la Ciudad de Buenos Aires” (15). Juan
Del Prete nació en 1897 y “se radicó en la Argentina en 1909.
Precursor de la abstracción, fue becado por Amigos del Arte para estudiar
en París, donde tomó contacto con las vanguardias. Obtuvo el Gran Premio
a Extranjeros en Bruselas y el Premio Palanza otorgado por la Academia
Nacional de Bellas Artes” (16). Victor
Cúnsolo nació en Siracusa en 1898 y falleció en Buenos Aires en
1937. “Su familia se trasladó a la Argentina en 1913. Ingresó al
taller de Mario Puccione en 1917 para estudiar dibujo y pintura. Trabajó
en El Bermellón, el atelier de Juan del Prete, Víctor Pissarro, Salvador
Cali y Guillermo Bottaro. En 1927 realizó su primera muestra individual
en la galería La Peña. Expuso en el Salón Nacional desde 1927 hasta
1935 y participó de distintas muestras en Europa y América. Inicialmente
impresionista, se volcó luego hacia una atmósfera metafísica,
prefiriendo siempre los tonos grises y suaves. Uno de los temas
recurrentes en Cúnsolo es el barrio de La Boca, que retrató con
sobriedad y cierta melancolía, aunque siempre con una acentuada inquietud
social. Una de sus obras más conocidas es La
Vuelta de Rocha (1929). Entre sus numerosas creaciones, habitualmente
protagonizadas por los barcos, el puerto y el río, sobresalen Niebla
en la Isla Maciel, Atardecer
gris y Anocheciendo” (17). Alcides
Gubellini nació en Bolonia en 1900. “Se graduó en la Escuela de
Bellas Artes de Bolonia, estudiando también en Florencia, donde incursionó
en el campo de la escultura. Completó su formación en Roma, en los
talleres de los pintores Spadini y Mestrovich. Adversario del fascismo,
emigró a América en 1928 y se radicó en Buenos Aires, donde se hizo
conocer pronto en la prensa porteña con sus dibujos y caricaturas políticas.
Con motivo de una de sus exposiciones, escribió el diario ‘La Prensa’
en 1946: ‘Retratista subjetivo de hondura indiscutible, para quien lo
material vive sólo una idea lejana, que logra ubicar en lo visible con
prescindencia de lo meramente corpóreo’. En 1950 el Salón Nacional de
Artes Plásticas otorgó un premio a su obra ‘Marinela’. Cultivó el
óleo, la acuarela, el gouache,
y sus terracotas y esculturas, con cierto matiz caricaturesco, le
conquistaron general reconocimiento. Se dedicó a la docencia y formó a
numerosos artistas argentinos. Murió en Buenos Aires, en 1957” (18). Tomás
Ditaranto, quien emigró en 1904, a los cuatro años, fue aprendiz de
herrero a los ocho, y llegó a ilustrar la edición polilingüe del Martín
Fierro. Por iniciativa de su hijo, Hugo, surgió en 1983 el Museo
Epeo, en Nocara, Italia, que consta de tres salas en las que se exhiben
setenta obras. “No fue fácil lograr ese objetivo. Hugo se conectó con
parientes de Tomás que habitaban el pueblo donde nació el artista,
Montescaglioso, con la idea de armar el museo allí, pero se enteró de
que en una ocasión la mafia robó un cuadro de su padre de la Basilicata,
entonces, por razones de seguridad y hasta contar con las medidas
correspondientes para una exposición permanente, no consideraron oportuno
recibir la donación de las ciento cincuenta obras de Ditaranto prometidas
por Hugo. Actualmente, se está reconstruyendo la Abadía Benedictina
–sumamente importante en Italia- donde es probable que puedan dedicar
una sala a las obras de Don Tomás“ (19). El pintor y grabador Víctor
Rebuffo nació en Turín en 1903 y falleció en Buenos Aires en 1983.
“Fue traído por su familia cuando era un bebé. Su obra fue muy vasta,
pero se destacó sobre todo por sus xilografías y grabados, de gran
contenido social y político. Ilustró numerosos libros y revistas de
diversas editoriales y, en 1979, publicó Contraluz,
libro que cuenta una historia a través de 130 xilografías, realizadas
entre 1952 y 1953. Entre sus trabajos se destacan Verónica
proletaria (1933), El pan
(1936), España 1936 (1939), Hombre y
ciudad (1950), El caído (1955)
y Villa de emergencia (1982)”
(20). Arturo De Luca nació en Cosenza en 1906; falleció en Unquillo, Córdoba, en 1999. “Su familia se radicó en la Argentina en 1908. Asistió a las clases libres de la Mutualidad de Estudiantes de Bellas Artes y, posteriormente, estudió en la Escuela Superior de Bellas Artes Ernesto de la Cárcova, bajo la dirección del maestro Alfredo Guido. En 1943 egresó como profesor de pintura y se desempeñó como docente en la Escuela de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón y en los colegios Mariano Moreno y Nacional Buenos Aires, entre otros. Realizó numerosas exposiciones individuales. Sus obras forman parte de diversas colecciones privadas en Brasil, España y la Argentina. Algunas de ellas están en museos nacionales y en el Palacio de Bell |