Colabore para que Letras - Uruguay continúe siendo independiente

Rioparaná [1]
David Alberto Fuks

Bajo el puente que persevera
sobre la infinidad, 
lo que la vida no nos da de modo azaroso:
deshechos de arcos y de flechas. 
Rioparaná. 
Pará. Rehé. Onavá.
No comprendo sus ríos en el río 
ni sus ríos junto al río. 
Solo acecho perplejo su pasar, 
anoto los motes de mil buques,
me descamino descifrando sus banderas. 
Ansío ansí por los días otoñales 
en mitad del verano.
En su brocal se adormilan 
-y luego fileteando cantan- 
los jacintos y lirios rojos,
delirios liliáceos s del camalotal. 
Flujo de perennes ocasos, 
taropé del firmamento 
y abajo 
atavían las aguas castañas
aquí y allá encarnadas,
rehiladas de lila.
¿Qué significa su hartura?
A quienquiera balbuceas
Rioparaná 
el torrente de ninfas
en los deshechos
que expulsas hacia la orilla. 
Ciertos peces amagan con encallar,
se desvanecen antes de atracar. 
Por añoranza de la tierra firme,
afrentados , se entregan los maderos. 
Simulan ser batracios fosilizados. 
No lo entiendo Alparaná.
Bravía, la nación del Delta Superior. 
Sustenta con magia 
los infaustos agüeros predecibles.
Historias de cadáveres, 
cadáveres con historia 
que silabean haciendo la plancha:
-”Yo soy de la ciudad de Rosario.
Floto para encarnar la lucha cósmica”.
-”Y yo somnoliento y aterido, así reaparecido, provengo del aire y de los suspiros sofocados”.
Damnatio memoriae
Yo soy judío urdido, 
erial serial
con hebras de desierto animado,
nómada 
como el río rosarino que me tangencia
y sediento de terra 
donde asentarme y fugar,
oteando el poniente con suspicacia
para cerciorarme y discurrir
que al otro día… 
¿ depondrá desolado el sol,
su color dilatado una vez más?
Reparto la partida, 
repito la perdida.
Del color del cielo banderas blandí y rojas muy rojas.
Pero fui huí un ser con sed 
del Mediterráneo,
meditando con coterráneos
y mucho antes 
del Paraná bermudence fui huí
de las tierras de Juan Ortíz.
Y sin embargo,
el movimiento me embarca,
me embaraza,
me nada.
Ciego de infancia 
he vadeado tantas veces 
en pecinas, limolitas de sal…
briznas de cellisca y llovizna,
ante el rojo aguapé.
En noviembre del Sesentayocho 
como un río junto al río
¿recuerda tu espuma amarillenta
la huelga de los obreros 
de la empresa Electroclor? 

No transige mi oh dolor,
sufro por la pérdida de las causas perdidas o dilapidadas por disipación.
Aún los anzuelos 
encarnan en mis dedos
y la casita orillera de los Santantino, 
para el mate y la pesca de mojarras, 
hace equilibrio en mi memoria, 
histórica, en el barrancal vecino
a la fábrica de papel de celulosa
de madera de eucalipto.
Menos la arcilla todo está ausente.
Ah! tu olor Rioparaná y tu silencio.
Consanguíneo mar reo, 
remolinos sin tempestades.
¿Adónde escondes el estruendo de tus ballenas cuando me navegas?
¿Por que miserias no logro morarte?
Y yo, amor,
que repté a duelo tu cuerpo, 
porque creí que sus aguas te saludaban
en nuestros ojos empañados…
[1] Escribiendo el artículo Patria sí para Cuadernos para el diálogo de España hallé un artículo del Periódico CGT. Año I, Nº 29, del 14 de noviembre de 1968, titulado Electroclor: La Huelga es la Defensa de Todo un Pueblo. Me pregunté si acaso éste habría sido un texto de Rodolfo Walsh ?. Recojo del mismo esta cita : “Capitán Bermúdez sabe muy bien el orden que quiere, y por eso combate contra el monopolio que quiere destruirla, junto a sus trabajadores, que sólo desean verla crecer y vivir en paz y progreso”. A éste episodio hago referencia en el poema y también al hecho de haberme criado en ésta pequeña ciudad industrial hasta mi ingreso a la universidad y de haber residido durante cinco años en una aldea colectiva en el Valle de Izra’èl y otros cinco en la ciudad marítima de Haifa.

David Alberto Fuks

Ir a índice de América

Ir a índice de Fuks, David Alberto

Ir a página inicio

Ir a mapa del sitio