La voz de la escritora Elizabeth Costello regresa con “cierto espíritu de superioridad moral”, como le reprocha su hijo John. El Premio Nobel de Literatura, el sudafricano J.M.Coetzee, presentó Siete cuentos morales (Literatura Random House en coedición con El Hilo de Ariadna) en la Feria del Libro, en diálogo con la escritora Anna Kazumi Stahl. El escritor recordó cómo surgió el personaje de Elizabeth, que aparece en varias oportunidades en su narrativa. “Hace algunos años un amigo escritor fue a la India y dio varias conferencias en diferentes universidades sobre la literatura australiana contemporánea. En un momento, alguien le preguntó: ‘¿Puede contarnos sobre esa escritora australiana, Elizabeth Costello?’ Un personaje ficticio puede escapar del control de su creador”, ironizó Coetzee.

El escritor sudafricano aseguró que Elizabeth Costello no es una persona simpática. “Ella cree que lo que vuelve la vida de otros seres accesible es nuestra facultad de empatía, entrar en la vida de otros seres, aunque sea por un pequeño momento. Ella contrapone la empatía contra la racionalidad. Un enfoque racional no solo limita, sino que es potencialmente destructivo”, aclaró el escritor. Kazumi Stahl recordó dos respuestas contradictorias del personaje respecto a la pregunta por las creencias. En Elisabeth Costello, el libro homónimo, en una de las lecciones ella plantea que como escritora no puede decir sus creencias y en el último relato de Siete cuentos morales, “Matadero de cristal”, queda claro que ella tiene sólidas creencias. “En la vida real las personas siempre tienen posiciones contradictorias. El mundo se vuelve una negociación. Todos vivimos en constante contradicción”, planteó el Premio Nobel de Literatura. 

En uno de los relatos de Siete cuentos morales, libro que se publica antes en español y todavía permanece inédito en inglés, Elizabeth Costello sale corriendo de un auditorio porque el conferencista empezó a hablar de un experimento que hacían con un conejo vivo. Ella no se acostumbra a que los seres humanos coman carne. “No hay nada malo en Elizabeth Costello y está todo mal con las personas que no registran la crueldad. Pero los cuentos del libro no pasan tanto por si está bien o mal tolerar la crueldad, sino que versa sobre una persona que atraviesa una crisis como resultado de no poder adaptarse a la vida como la viven la mayor parte de las personas”, precisó Coetzee. En cuanto a los idiomas que utiliza en sus proyectos literarios el escritor advirtió que tiene una deuda con el inglés y quiere pagarla. “No siempre el idioma con el cual nacemos es el idioma con el cual trabajamos como escritores. Hasta Dante, el idioma en el que se escribía era el latín, pero nadie lo hablaba en su hogar. En el mundo actual, el inglés está ocupando un lugar similar. Hay personas que escriben y leen en inglés porque sus lenguas maternas no son adecuadas para utilizar en ámbitos literarios. Estas personas tienen una deuda con el idioma, pero están cada vez menos convencidas. Yo escribo en inglés, pero no creo que sea mi idioma como lo era en el caso de Shakespeare”, reconoció el escritor sudafricano.