Primos y quijotes
María Luisa de Francesco 

- Uf! Qué calor que hace... yo no quiero dormir la siesta y vos?-pregunta Ezequiel el primo menor.

- No, yo no duermo la siesta, vos tenés que dormir porque sos chiquito.- contesta Casiel el mayor.

-Nada de “chiquito”¡ yo ya tengo seis, nene!

-Por eso, sos chiquito como hasta los siete, yo tengo nueve... soy grande.

-No, sos chiquito hasta los cinco, mi mamá siempre me dice que ya estoy grande.

-Bueno, pero igual, vos tenés que dormir la siesta...

-No, no tengo sueño, hace calor, mejor le pedimos a la abuela que venga a contar cuentos.

-¡No! La abuela dijo que iba a dormir la siesta...

-Si pero no duerme, yo sé nene, vos venís sólo en las vacaciones, pero yo vengo todos los fines de semana...

-Y si dijo que duerme, duerme digo yo...

-No, se acuesta y mira tele despacito porque el que sí duerme es el abuelo, ronca y ronca, pero la abue no duerme, mira la tele y lee...

-¿Las dos cosas?

-Sí, siempre hace de a dos cosas...

-Vos te animás a ir y pedirle que venga a contar cuentos?

-Sí voy, pero dalé, vení conmigo, si la abue nunca se enoja

-Dale vamos...

Pasos y pasitos, ruidito de una puerta y un ssshhhh que sale de quién sabe dónde.

-Abuela…¿ no podés venir?- Ezequiel el más chico se acerca hasta la cama.

-¡Sí abuela!- Casiel el más grande también se anima-¿ podés venir? estamos aburridos y sin sueño.

-Eh??, qué ¿? Qué pasó?,- voz de sueño de la abuela

-¿Estás dormida?,- voces a coro.

-¡Estaba dormida!, ¿qué pasó?

-Nada abue... estamos reaburridos y con calor, y no podemos dormir.-Ezequiel explica.

-Bueno, ya voy, ssshhhh, no hagan ruido que el abuelo duerme

-Bueno, ssshhhh, no hacemos ruido vení rápido.

 

Y la abuela llega a la galería de la casa, los chicos están en el piso de baldosas frescas, tomando refresco de agua con limón,  entre un montón de almohadas y libros.

-A ver, dice la abuela, déjenme un lugarcito.

-Correte nene-  grita Ezequiel.

-No, correte vos - dice Casiel.

-Córranse los dos, me meto al medio-  dice la abuela.

-¡Dale! - gritan los dos.

-Abuela,¿ no podés contar un cuento para pasar la siesta?

-Sí abuela, es que no podemos dormir con este calor...

-Bueno, pero no habíamos quedado que Casiel te leía Eze??? Ahora que él sabe leer, les di un montón de libros...

-Es que no lee como vos abuela...

-Sí leo, pero él no quiere escuchar y me interrumpe...

-No, no lees bien, por eso me aburro y te corto...

-Sí leo bien, mi papá dice que leo muy bien, vos tenés seis, no sabes nada...

-Sí sé, no abuela que sé?,- Ezequiel ya ha comenzado a hacer pucheros.

-Vamos a hacer algo- propone la abuela- por hoy les leo yo y mañana vemos como hacemos,¿ qué les parece?

-¡Dale!- gritos a coro.

-Bueno, déjenme ver que hay por acá... a ver… Mi primer libro de la selva...

-Ese había empezado a leer abuela -dice sentándose Casiel- pero éste empezó a que no quiere de animales.

-No, no y no, no quiero cuentos de animales.

-Pero nene, qué te pasa con los animales,¿ no te gustan?- pregunta la abuela.

-Sí, por eso mismo, me gustan pero de verdad, de cuento no.

-Y qué- dice el primo mayor- a mí me gustan más que a vos de verdad y de cuento también!

-No, porque los cuentos con animales son para los chiquitos Casiel, y yo soy grande, y vos sos un poco más grande...

-Yo soy muuuucho más grande Eze, y quién dijo que son para los más chiquitos ¿¿¿eeeehhhh????

-¡La abuela!,¿¿¿ no abue...???

-Sí, sí, pero no discutan, hay muchos libros, éste es precioso: Mi primer príncipe feliz...

-Ah no, ese sí que no abuela...

-Ahora sos vos Casiel que te pasa...eh?, ése es lindo

-No nene, ése es feo, termina re triste, se muere el pajarito.

-¿Y qué? Yo soy grande, me gustan cuando terminan triste...

-A mi no me gustan, yo quiero ese del flaco que se quedó loco de tanto leer.

-¿Cómo se quedó loco de tanto leer? Nadie se queda loco de tanto leer, la abuela y el abuelo se pasan leyendo de todo Casiel y no están locos, digo yo...

-Bueno, pero este cuento está rebueno, se queda loco y se pone una armadura y se pelea con los molinos que eran unos gigantes espantosos.

-¿Eran molinos?

-Sí Ezequiel, eran molinos de viento, como ese que está allá, en el medio de la chacra...

-Ese no es molino de viento, es de agua.

-No, es de viento Eze.

-No, es de agua,¿ no ves que vamos y sacamos agua de ahí cuando tenemos sed?

-Bueno, pero es lo mismo y además, estos eran gigantes.

-¿Cómo eran los gigantes, como los molinos?

-Sí, eran así de grandes y eran malísimos y entonces el flaco se agarró a trompadas con ellos.

-El flaco... ¿qué flaco?¿cómo se llamaba?

-Don... don...( silencio de pensando un nombre que no te sale) don Quijano o algo así, pero era de la Mancha, eso es, de la Mancha.

-¿Tenía muchas manchas?!¿ Era sucio?

-Noooooooooo, nene, era de la Mancha, un lugar lejísimo.

-¿Lejos como Buenos Aires donde vivís vos?

-Nooooooooooo, mucho más lejos.

-Ahhhh, y …¿por qué se agarró a trompadas con los gigantes molinos?

-Porque todos los gigantes son malos, abusadores...

-Aahhhhhhhhhh…¿ y les ganó?

-Nooooooooooo,¿ como les va a ganar? Si el flaco anda así nomás¿ no te dije que estaba loco?

-Ah, bueno, entonces se agarró a trompadas porque es loco y…¿ se murió?

-Noooooooooooo, ahí no se muere , se muere después.

-Y entonces, ¿cómo a vos te gusta eh?. Si dijiste que no te gustan los que terminan tristes.

-Ah, porque yo me duermo después que los gigantes le pegan una paliza y lo ayuda el escudero.

-¿El escudero?¿ Ese quién es?

-Es uno que anda en un burro y lo acompaña a todos lados y lo ayuda cuando le pegan.

-Ah, bueno, entonces son los dos locos.

-No, sólo el flaco Quijano.

-Pero si lo acompaña, ¿él también es medio loco, o no?

-Y sí, capaz que sí pero es bueno, y lo quiere al otro, son amigos, no se separan.

-Ah, y el amigo del loco ¿cómo era que se llamaba?

-Sancho Panza.

Estallido de risas de los dos primos.

-Sancho Panza es gordo! ( siguen las risas)

-Y después que lo salva de la paliza de los molinos gigantes, Sancho Panza lo salva siempre, porque papá me lo contó.

-Ah, ¿entonces el súper héroe es el gordo?

-Sí, más o menos, pero siempre lo ayuda cuando le pegan y lo ayuda con el caballo que está medio flaco.

-Claro, si él está flaco, el caballo también.

-¿Qué tiene que ver Ezequiel que el tipo esté flaco?, puede tener un caballo gordo

-No, porque si él come poco el caballo también.

Siguen las risas de los dos.

-El don Quijano tiene una novia fea pero él la ve lindísima.

-Entonces don Qui...ja...no, es corto de vista como la abuela.

(risas y más risas)

-Noooooooooo, nene, no es corto de vista, usa armadura, no usa lentes.

(risas y un ssshhh que proviene de una abuela casi dormida)

-Che, Casiel, la abuela está dormida...

-Sí, se durmió, ¿viste?

-No le gustó el cuento del flaco.

-Sí a la abuela le encanta ese cuento Ezequiel, yo sé.

-Ah bueno, ¿me podés seguir contando a mí?

-Bueno pero vamos hasta el molino y te cuento, así no la despertamos ...querés?

-Dale, dale, vamos y yo era el Quijano y vos el Sancho ése...

-Noooooooooo, nene, yo era el Quijano y vos el Sancho... 

Pasos rápidos y corridas que se alejan.

( Suspiros y quejidos de la abuela que se duerme soñando con dos nietos Quijano y Sancho en el molino de agua).

María Luisa de Francesco 
De "Nietomanía I" 
Ediciones A.U.L.I. – Colección Tente en el aire. 
Directora: Dra. Sylvia Puentes de Oyenard 
Asociación Uruguaya de Literatura Infantil-juvenil (A.U.L.I) 

Ir a índice de Rincón infantil

Ir a índice de    Francesco,   María Luisa de

Ir a página inicio

Ir a mapa del sitio