|
Siesta en la chacra de los abuelos, calor, aburrimiento.
Los dos primos, Casiel y Ezequiel, miran TV y juegan.
- Eze..., me aburrí de mirar la tele...- afirma el primo mayor.
- Yo no - contesta el menor.
- ¿Vamos a jugar a algo, querés?
- Y…no sé...son lindos estos dibujitos.
- ¡Qué van a ser!...si vos estás jugando con el robot y no mirás.
- Sí, miro, de a ratos miro.
- ¡Dale! Vamos a jugar...
- ¿A qué juegamos?
- Jugamos Ezequiel, se dice jugamos...
- Bueno, ¿a qué jugamos?
-¡ A ser fantasmas!
(Silencio de estar pensando con entusiasmo)
- ¡Bueno, sí!, ¡dale!, ¡apagá la tele!
- ¿La abuela tendrá sábanas blancas?
- Sí, Casiel, la abuela tiene de todo, pero yo quiero una negra para mí.
- ¿Para qué? Si los fantasmas son todos blancos?
- Porque yo quiero ser: ¡EL FANTASMA NEGRO ESPANTOSO!
- Ezequiel toma una forma amenazante.
- ¡No se puede! - se cruza de brazos el primo Casiel.
- Ya empezás vos, como sos más grande siempre sabés todo, ¿por qué no se puede, eh?
- Porque si un fantasma es negro de noche, no lo ven y si no lo ven, no asusta y si no asusta, no es un fantasma...¡por eso!
- ¡Bah!, salgo de día...
- Si salís de día o te atrapan o no asustas a nadie y si no a –sus-tas, no sos...
- ¡UN FANTASMA!- risas a coro.
- Bueno dale Ezequiel, vamos a buscar sábanas blancas.
- Esperá, nene, que la abuela ya viene y nos da...
- ABUEEEEEEEEEEEEEEELAAAAAAAAAAAAAAA -gritos a coro.
- ¿Qué pasó?, ¿están peleando otra vez?
- No abuela, es que queremos jugar a los fantasmas y Ezequiel dice que vos nos podés prestar sábanas blancas...¿podés, eh?
- Mmmmm, (de abuela resignada) sí, creo que tengo algunas guardada en el baúl. Vamos.
- Abuela, ¿por qué las guardas ahí, están escondidas?
- No Casiel, eran sábanas de mi mamá, las guardo para que no se usen y conservarlas.
- Y no tenés otras así nomás...para no gastarlas digo yo...
- No Casiel, ya nadie usa sábanas blancas hace mucho tiempo.
- ¡Ah!, entonces los fantasmas las usan porque son las sábanas de los muertos...
- ¡Entonces no quiero blanca, yo te dije que quería sábana negra! -afirma Ezequiel.
- No tengo sábanas negras Ezequiel, y no se preocupen, las sábanas blancas no son de los muertos.
- ¿Cómo no?, no decís que no se usan más? ¿Y éstas? ¿No eran de tu mamá?
- Sí...eran, pero bueno, hay sábanas blancas que no son de los muertos.
- ¿Pero estás sí son, abue? -insiste Ezequiel.
- Sí estás son, pero...-la abuela suspira resignada .. bueno, acá hay una y acá tenés otra más chica para vos Ezequiel, vayan a jugar...
- Buuuuuuuuuuuuuuuuuuuu -dice el fantasma de Casiel.
- Buuuuuuuuuuuuuuuuuuuu -responde el fantasma de Ezequiel.
- ¿Y dónde podremos ir a jugar...abuela?... ¿ Vos jugabas a los fantasmas? -pregunta Casiel.
- Mmmm, mirá ya ni me acuerdo, tu madre Ezequiel y tu padre Casiel, esos sí que jugaban a los fantasmas.
- Sí, mi mamá era la más grande de todos los fantasmas - afirma Ezequiel con la sábana en la cabeza.
- No nene, si mi papá es el mayor, y además tu mamá es mujer, no puede ser más grande - se quita la sábana el fantasma de Casiel.
- Y ¿qué?, la abuela es más grande que vos y es mujer, y ...¿?
- Y basta, se van a jugar y ya no discutan más -interviene la abuela.
- Pero...¿dónde podemos jugar? Si vamos a la galería se enojan porque están charlando en el comedor, si vamos al sol nos retan porque hace calor, si vamos debajo de los árboles nos pican las hormigas...si vamos a...
- Uy uy uy, basta Casiel, ya entendí, los retan siempre.
- Y si abue, a los chicos nos retan siempre, siempre molestamos en todos lados.
- Miren, en la chacra hay un galpón grande, allá, atrás del molino, ¿lo conocen?
- Sí, abuela cómo no… Ya fuimos como cien veces
- Bueno, en la parte de atrás, hay una puerta chiquita que da a un sótano de madera donde nadie entra...es un lugar perfecto y no molestan a nadie.
- ¿Y hay algún peligro, abuela?
- No, que yo sepa...
- ¿Podemos jugar y ponernos las sábanas y asustar y correr abue...?
- Sí pueden, claro.
- ¡Bueno, dale Casiel, vamos...!
- ¡Dale, Eze, vamos...!
Pasos, corridas, luego un largo silencio precedido de algunos buuuuuuuuuuuuuuu, larguísimos que llegan desde el galpón. Y después el regreso de los dos fantasmas, sudando y chillando.
- Abuela, abueeeeeeeeeeeeeeeeeeeeelaaaaaaaaa...
- ¿Qué pasó ahora? ¿No les gustó jugar a los fantasmas?
- Sí abuela, pero está oscuro el cuartito de madera...
- Y hay ruidos, abue...
- ¿Ruidos?
- Sí hay ruiditos y ruidos y nos asustamos.
- Mmmmmmm (de abuela pensando y sonriendo)-. Bueno… entonces tal vez…es una guarida de fantasmas para chicos con ganas de jugar y asustarse.
- ¡Ah!, yo no voy más Casiel.
- Yo sí nene, yo soy grande, hoy no voy porque estoy cansado pero mañana..., voy de nuevo.
- Bueno, entonces yo capaz voy...
- No, si te vas a asustar y salir corriendo no vengas nada...
- Pero si hoy vos también te asustaste pila y saliste a los gritos...
- No, no , nene, no mientas, yo no salí corriendo, yo salí porque vos ibas corriendo...
- No, no y no, Casiel como sos mentiroso, vos también te asustaste...
- No, no y no, yo mañana vuelvo y miro bien.
- Bueno, y yo también voy mañana.
- Abuela,¿ vos no querés venir mañana?
- No, yo ya no miro a los fantasmas, vamos a tomar un juguito de naranjas y a caminar...dejen de discutir.
- Sí abuela, pero mañana vamos.
- Sí abue...mañana vamos los dos y si vos querés, y no te asustás, venís también...
- Bueno...-silencio con sonrisas de la abuela y con coraje de los nietos. |