Ponencia

La emancipación en la era digital. Un acercamiento desde la filosofía
por Dra. Zoila María Fajardo Estrada

fajardoestradazoilamaria@gmail.com
 

Un acercamiento al conocimiento de la emancipación conduce a su interpretación desde las nociones básicas de categorías disímiles. Sirven al argumento la conceptualización de la libertad, la alienación, la culpable incapacidad, la dominación, entre muchas. Cada una de estas categorías abocadas al contenido histórico de su época, enuncian los matices de las necesidades humanas en sus variantes condicionantes de épocas, con la asistencia del tiempo histórico.

Asimismo, para la era que nos asiste, definida bajo paradigmas que hacen gala de la universalización del pensamiento tecnológico asociado al desarrollo de la ciencia, entender las derivadas que mueven el discurso emancipatorio desde la llamada “sociedad civil red”, resulta un camino de  comprensión del entorno actual de las relaciones sociales. Analizar esta problemática es el objetivo de esta reflexión. Sin otro fin que develar algunos patrones de comportamiento y análisis asimilados por la colectividad humana como normativas del pensar contemporáneo.

La disponibilidad de un conjunto de posibilidades, valores y principios abren el camino de quien produce, genera el conocimiento y sobre estas bases, la recepción en su asimilación.

En la era de la “Cibercultura” la motivación de la sociedad de control en sustitución de la sociedad disciplinaria anterior, se estructura. Las bases de renovación comienzan desde la comprensión del sujeto allanado en su intento de liberación hacia el criterio de ciudadanía compartida. Se asienta en la utilización de las redes como espacios cooperativos, públicos o abiertos, de construcción de identidades y destinos humanos.

La libertad individual, los derechos de participación en el poder político, la igualdad de oportunidades, la seguridad y bienestar económico, la libertad de pensamiento y expresión entre otras formas reflejos de la democracia tradicional, son ventilados a la luz de las plataformas digitales de la comunicación. Se pretende abrir el prisma hacia la autonomía de la acción política como contenido del nuevo contexto. Se sostiene como criterio de competencia cívica, el enjuiciamiento político a partir de las redes sociales. Se abre el espacio para los enunciados en encuentros entre la tradición liberal, la republicana, la antigüedad clásica, y los modelos de ciudadanía multiculturales y multiétnicos de los estados representados bajo este orden. Es entonces, en estos criterios, que se mueven los patrones de emancipación, siguiendo el contenido de la era digital.

Al pensar la emancipación en la era digital, la filosofía hace eco de su arsenal comprensivo categorial disímil. Los límites para establecer los constituyentes del orden generado como emancipador, se derivan del qué entender como realidad social. Ante tal disyuntiva, salen a relucir los compromisos epistémicos y ontológicos que siguiendo las metodologías de análisis correspondientes, avalan posiciones analíticas diferentes.

La posición del que entender como realidad social construida o generada desde el exterior del sujeto de conocimiento tiene en cuenta a la libertad de elección entre la multiplicidad generada para la objetivación del proceso de la vida tecnificada y convertida hacia la naturalización del contexto tecnológico. El recurso apelativo de la libertad incluye:

-          La visión de verdad asistida por la tecnología y la información por ella generada.

-          El entendimiento del yo – desde la perspectiva de la primera persona- idea formulada por los filósofos de la mente para delimitar el concurso de la comprensión de la realidad, con referencias ontológicas hacia las estructuras dinámicas internas al ser biológico del hombre, a partir de estados mentales entre otras manifestaciones.

-          El entender la libertad y la emancipación con referentes analíticos coloniales y la crítica a tales posiciones

-          La postura dicotómica   de quién produce el conocimiento y con qué fines

-          Los comportamientos humanos enraizados en modelos de exposición que subliminizan el contenido real de la “brecha” entendida como “ rasgo de la intencionalidad consciente por el que los contenidos intencionales de los estados mentales no se experimentan por el agente como algo que establece condiciones causalmente suficientes para decisiones y acciones, incluso en los casos en los que la acción es parte de las condiciones de satisfacción del estado intencional”[1]

-          El entender que la presentación de la realidad social en red está determinada a modificar la conducta disciplinaria y conformar  la “seducción”, a partir de una nueva visión del otro. Esto es, “numerosas opciones y la coacción de lo óptimo, la racionalización y la ampliación de la TECNOLOGÍA DE LA ELECCIÓN” [2] Es al decir de Byung- Chul Han  la asimetría del otro, la cultura del igualar, la sustracción al lenguaje de lo igual, la comparación del todo con todo para la nivelación del hacerlo igualar, la eliminación de la alteridad atópica  a favor de las diferencias consumibles , heterotópicas. Todo es aplanado para convertirse en objeto de consumo.

-          La relacionalidad humana en una sujeción hacia la positividad y dirigida hacia el ser en un vínculo consigo mismo. Es una carrera extraordinaria para conseguir la confirmación del yo asentada en la condición de espejo, en desreconocimiento de sí mismo y vaciamiento del sí mismo”. [3]

De esta manera los valores, creencias, pautas de comportamiento que asisten a la cultura se mueven hacia una intencionalidad definida como dirección interna antropológica, de los estados mentales hacia los objetos externos. Genera actitudes, creencias, esperanzas, deseos, intenciones, etc. Es decir, la generación de pautas de comportamiento más allá de los estados fenomenológicos generados por cualidades sentidas. Se trata de un acercamiento al objeto de interrelación, desde los patrones intencionales que conforman la ciudadanía compartida y que requieren el orden de igualación del yo, tomando como supuestos los deseos y creencias del agente de la acción.

Así, la positividad por encima de la negatividad, establece juicios de creencias a favor de la autodisciplina del rendimiento, de la -individualidad sin miramientos colectivos-, es el individuo meritocrático, emprendedor, es hacer creer, en el decir gramsciano, que los intereses de la clase dominante son tus propios intereses, es “un saber de creencia, no de evidencia”.

Existe el mundo al margen de sí mismo, condición legada de la herencia cartesiana y que conforma una identidad a través del tiempo y avecinada a los cambios consustanciales a la experiencia. La identidad de la sustancia mental.

Estos recursos asisten a una práctica productora de subjetividades en el proceso de transformación social. Es esta práctica generadora de hegemonía y en sus lides cae un contenido específico para la emancipación. Es la emancipación desde la representación social. Esto es, asistida por: ideologías y por procesos de comunicación social de la era digital. [4]

Es la construcción del saber de sentido común a partir, de la asimilación y transformación de los discursos públicos y formales que circundan la red. Son significaciones que se les asignan a las cosas desde las creencias generadas intencionalmente y posibles, por constituirse sobre el status en el que se construye la vida.

La referencia epistemológica es posible encontrarla en las formas en que se construyen las relaciones con los objetos que otorgan sentido al contexto. Sobre la base de creencias, conceptos, ideas preconcebidas, juicios y prejuicios admitidos desde la cultura, que se integran, y dan sentido a la información generada algorítmicamente.

 Son estatutos intersubjetivos que viabilizan las acciones de empatía constructoras del contexto social. “Yo aprehendo al otro por medio de esquemas tipificadores…y el otro también me aprehende de manera tipificada, de manera que los  dos esquemas tipificados están en negociación continua cuando se trata de una situación cara a cara”[5]

Se sistematiza entonces lo que es concebido como saber pragmático, consensuado, cotidiano constituido en guía para la acción. Así la emancipación en la era digital se ofrece en alienación del sujeto , individuo, ciudadano, consigo mismo en tanto al eliminar las diferencias de otredad en base a un criterio de igualación representacional, se elimina a sí mismo,  no se reconoce en esa otredad “Sin Eros degenera también el logos, que se convierte en un cálculo dirigido por datos, sin capacidad de prever el acontecimiento, lo incalculable[6]”La acción política como un deseo de otra forma de vida, de otro mundo más justo, está en correlación con el Eros en un nivel más profundo. Este constituye una fuente de energía para la protesta política”[7]

La necesidad transformadora clave del pensar emancipador rotula su principio desde la acción. La propia definición de la acción como movimiento hacia la transformación ha decursado por múltiples interpretaciones de acuerdo también al contenido ontológico y epistemológico. Las acciones exigen un movimiento que puede ser determinado por causas, determinismos reducibles a números como es el caso de la política,. Es el llamado “efecto acordeón” como interpretación múltiple del movimiento del cuerpo social. Debe entenderse que las creencias originan acciones, pero que no necesariamente varían las bases sociales sobre las que se erige la emancipación.

 Hoy parece entenderse la libertad como primera fase de la emancipación humana con enfoques hacia la individualización de la acción en interpretaciones que abarcan las manifestaciones externas del objeto, dígase la sociedad. e internas, es decir la acción de liberación solo reconocible por el sujeto ejecutor de la acción en el campo del yo, como comportamiento asimilativo no demostrable por la vía externa y no idéntico con lo normado por la sociedad disciplinaria. Sirva de ejemplo las manifestaciones de doble moral, el absurdo político, el solipsismo en el comportamiento interpretativo y actuante humano, entre muchos fenómenos que pueden explicarse por esta vía.

Unas de las interpretaciones transformadoras del contexto social es la sostenida por los pensadores del “Sur”. Se vuelcan hacia los enfoques de la acción emancipadora desde salidas epistemológicas, que contraponen la privilegiada posición histórica establecida por los sistemas de pensamiento que conforman el “Norte”.

Los asiste la representación simbólica asimilada por símbolos y que ha hecho posible el lenguaje que aúna las culturas desde contextos significativos de igualación. Sirven a tales presupuestos: la segmentación social vs la  cultura local, la objetivación de la naturaleza desde diagramas constitutivos de superioridad o inferioridad en la aceptación de ella y del hábitat de existencia del humano, el reconocimiento del exterior donde conceptos como civilización, salvaje, inclusividad de lo externo en el universo de verdades internas, se contraponen según posiciones epistemológicas, lo ajeno y lo nuestro en conexiones lineales o dicotómicas, entre otros, son puntos de miras situados como agentes de potencias de cambio y de conservación del status existente o por crear. La salida a esta violencia simbólica el “Sur” la encuentra en el Enfoque ecológico como concepción situada de la filosofía integrada, interligada o interdependiente. Concepción holística que se corresponde con los principios de emancipación decolonial ante la propuesta colonial asentada por siglos para la forma de vida planetaria.

Desde aquí es posible entender a grandes rasgos la emancipación en la era digital como salida cosmovisiva que atiende a la alienación de las relaciones sociales en el nuevo contexto de desarrollo de la era digital y de las ciencias cognitivas. Se trata de un diseño de lo social donde la preponderancia epistemológica y ontológica no abandona sus recursos de ubicación del vínculo humano de interpretación de la realidad, al atender aquellos principios cognitivos que hacen del misterio del conocerte a ti mismo y conocer lo externo al yo, en relaciones fundantes de acciones vinculadas al descubrimiento asertivo o asombroso de ese mundo que parece abrir aptitudes tanto a la Naturaleza como al propio Hombre. 

Notas:

[1] Searle, John R.Razones para actuar.Una teoría del libre albedrío. Editorial Barcelona : Nobel 2000, p.84

[2] Ver en Byung- Chul Han. La agonía del Eros.  Editorial Pensamiento Herder, 2014 ISBN: 978-84-254-3254-5. 

[3] idem

[4] Ver Sandoval Moya, Juan. Representación , discursividad y acción situada. Universidad de Valparaiso,2004

[5] Sandoval Moya, Juan. Representación , discursividad y acción situada. Universidad de Valparaiso,2004

 P 68

[6] Byung- Chul Han. La agonía del Eros.  Editorial Pensamiento Herder, 2014 ISBN: 978-84-254-3254-5. P 66

[7]Idem. P 68

 

Zoila María Fajardo Estrada

fajardoestradazoilamaria@gmail.com
 

En Letras-Uruguay ingresado el presente trabajo el día 1 de diciembre de 2019

 

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