¡AHORA
SI QUE PODEMOS DECIR QUE ESTAMOS EN LATINOAMÉRICA! Ahora si que no
saldremos del infernal neoliberalismo y cada vez más inmersos en el
realismo mágico, que no quiere decir prosperidad precisamente.
Si Ud. no salió de este Macondo ventoso e imperialista y quiere por un
rato experimentar lo que es en verdad el Tercer Mundo, dése una vuelta
por la Plaza Roca. Ahora tenemos el mercado de las ilusiones ante la
misma puerta de la Catedral. Ahí donde nos machacan los diez
mandamientos, nos cristianizan, nos hablan tremebundamente del pecado,
nos casan y nos dan el vale para el otro mundo, pero donde justifican
que el hombre es un animal lúdico y se acuerdan tarde de repudiar el
vicio.
Venga y vea esta nueva corte de los milagros, con luces de colores y una
estridente escenografía con todo el mal gusto de Las Vegas, y la mala
leche de los tahúres, con gente que parece salida del Caño 14.
Venga y vea, sufrido oblador de impuestos adonde va a parar el sudado
dinero del IVA, la DGR y cuanto papelito acredita que Ud. es un sujeto
que aporta obedientemente a la gloria de nuestros conductores para que
hagan lo que se les da la gana y no lo que el pueblo clama y exige.
El Casino ya es otra realidad nefasta, junto con el alcoholismo juvenil,
la droga y la prostitución que nadie combate y con la que varios
lucran.
Con lo que costarán estas instalaciones proyectadas a esos fines más
los misteriosos azudes, se podrían instalar algunas fábricas que
dieran trabajo y no fomentaran vicios, pero claro, una empresa de
trabajo honesto no coimea, ni presiona para que se vote al caballo del
comisario.
Los Planes Trabajar, los de Jefas y Jefes de Hogar, las míseras
jubilaciones, la plata destinada a la educación, vendrá junto a los jóvenes
aburridos a para al Casino, que no dejará aquí sus ganancias, por que
ya conocemos de sobra como se hacen estos negocios aprobados por
apretones de nuestro gobernador y sus favorecidos, que no pudo instalar
en Córdoba, pero que nos los encajan a nosotros gracias a la
obsecuencia de nuestros concejales que se llenan la boca de democracia,
pero que obedecen ciegamente las ordenes que indica la disciplina
partidaria que nada tiene que ver con los intereses del pueblo, ni con
la moral ni la ética que alguna vez hemos enseñado a los jóvenes.
Esos jóvenes que se juntan en la plaza central y sus adyacencias a
estar entre ellos, por que no quieren o no pueden acceder a otros
entretenimientos, hoy se los está tentando con otra lacra. Hay quienes
los acusan de fumarse porros y beberse cervezas, pero no advierten este
otro peligro, que no sólo hará más ricos a los hoy beneficiados, sino
que por obra y gracia de nuestros conductores se les brinda lo que les
faltaba: la oportunidad y la adrenalina que desata el juego. Allí lo
tienen, frente a su alcance, con sus rutilantes luces, aunque sea un
local donde el apiñamiento, el zumbar de las máquinas y la compulsión
del juego forman un cóctel explosivo para tentarlos con otra adicción.
¡Y nuestro intendente que una vez tuvo el digno cargo de Rector de la
UNRC, hoy, sin pudor alguno les pone a su disposición el vicio del
juego, en lugar de garantizarles trabajo! ¡Qué nos venga con su sermón
sabatino a contarnos sus logros! ¿Alguna vez se le habrá cruzado por
la cabeza que su proceder está en abierta contradicción con los
valores que hacen a la vida digna, junto a la moral y la ética? Está
visto que no. Todavía queda gente que queremos a los jóvenes sanos,
honestos, con el venturoso futuro del trabajo y la capacitación,
abjurando de ser ñoquis, punteros, asesores, colgados del presupuesto o
convertidos en la comparsa que rodea a los conductores de la corrupción.
Siempre habrá quien se ufane de este lamentable carnaval de la
decadencia, pero que se sepa que somos muchos los que exigimos la
instalación de fábricas, frigoríficos, talleres, empresas donde se
recuperen los valore y la dignidad ciudadana. Basta de desocupados,
planes levantamuertos y usina de vagos, basta de proliferación de tahúres
y alimañas, que medran al conjuro de luces de colores y ¡Hagan juego
señores!
Por que este parece ser el único camino que nuestros conductores han
encontrado para reactivar el país, un país en bancarrota, en default,
gracias a ellos y en el que persisten con sus métodos.