Amigos protectores de Letras-Uruguay

 

Si quiere apoyar a Letras- Uruguay, done por PayPal, gracias!!

 
 

Adolfo Bioy Casares y Julio Cortázar.
Identidad nacional de proyección universal
.

Autores: Alejandro F. Della Sala y María José Della Sala [1]

adellasala@hotmail.com

 

“La literatura nos ayuda a aceptarnos mejor.”

Alain de Botton.

 
 

Julio Cortázar

Adolfo Bioy Casares

 

I.- Sinopsis. II.- Desarrollo. III.-Colofón.

 

I.- Sinopsis

 

Este año se recuerdan los 100 años del natalicio de dos escritores argentinos, Julio Cortázar y Adolfo Bioy Casares. Se pretende realizar una pequeña síntesis biográfica de ambos  y  efectuar un análisis global de sus obras para contribuir con esta conmemoración de dos exponentes de la literatura argentina y contemporánea.

 

II.- Desarrollo

 

Adolfo Bioy Casares y Julio Cortázar son dos autores fundamentales para comprender la esencia de la literatura argentina del siglo XX. Ambos compartían una profunda admiración por Jorge Luis Borges, al considerarlo uno de los mejores escritores argentinos.

 

Un rasgo coincidente entre Bioy y Cortázar es la atracción por lo imaginario, el año de nacimiento, 1914 y el ser escritores de literatura fantástica. Al respecto, Bioy dice en su prólogo del libro Historias fantásticas  (2008: 5) “ Escribo historias fantásticas porque mi mente me las suministra, porque soy feliz escribiéndolas y porque desde muy temprano sentí como una incongruencia el hecho que esta vida que tenemos pueda bruscamente cesar“.

 

Otro nexo en común entre estos dos escritores es la estructura sólida que imponen para sus obras. La obra literaria de Bioy Casares mantiene un estilo identificable, desde La Invención de Morel (1940) hasta sus últimos trabajos y ha logrado cristalizar, con la utilización del lenguaje corriente, una técnica que permite el manejo de lo fantástico, lo real y lo humano. Cortázar por su lado, ha creado un universo donde el hombre contemporáneo se observa en sus carencias y posibilidades de un modo artísticamente novedoso y  en consecuencia, se vale de una pluralidad de recursos, lenguajes y técnicas muy diversas. Ya se ha dicho que leer a Cortázar es como escuchar música de jazz –nótese que este autor era fanático de Charlie Parker- debido a los grandes contrapuntos existentes en el armado de sus historias, característica que comparte con ese género musical. La trama es compleja en la mayoría de sus obras, ya que recurre a una serie de recursos, como  son los desvíos al tiempo  pasado, al presente y al futuro, en forma abrupta y sin previo aviso. También toma elementos del pastiche como técnica literaria, por ejemplo en la novela Libro de Manuel entrelaza aquellos que son verbales y genéricos  de distintas fuentes: la narración se superpone con artículos periodísticos, poemas y gráficos que rompen la literalidad de la lectura. En tal sentido, el lector se sorprende permanentemente ante sus giros imprevistos e impensables, casi como una partitura de jazz. Sus personajes pueden vivir varios momentos de sus vidas al mismo tiempo, incluso hay historias que se tejen en paralelo y se juntan hasta descubrir su verdadera trama, como por ejemplo en el cuento: Todos  Los Fuegos el Fuego, una historia montada dentro de otra historia, o dos historias separadas que se van uniendo paulatinamente: un emperador romano que está presente en una lucha entre dos gladiadores y, al propio tiempo,  una pareja de la actualidad conversa en una cama y allí las dos historias se hilvanan de una  manera increíblemente ocurrente e inesperada.  O bien, la utilización de finales impredecibles, como en el cuento: La Isla al Mediodía, una historia común de un viaje en avión de línea que sobrevuela una isla  siempre en el mismo horario, al mediodía, que se repite a lo largo del tiempo y un final estrepitoso, impensable, de dudas y de desafíos para el lector y como sucede en general  en toda la obra de este autor. Cabe señalar que Cortázar además de escritor, ejerció como profesor de literatura, durante cinco años aproximadamente, en el municipio bonaerense de Chivilcoy, entre otras localidades del interior de a provincia de Buenos Aires y luego en la Universidad Nacional de Cuyo  en Mendoza. También fue traductor e intérprete (inglés y francés) de cuya labor se destaca su participación en  la UNESCO.

 

Por ejemplo, con la publicación de Rayuela (1963), Cortázar fue parte del ‘boom latinoamericano’, ya que era una  moderna y novedosa manera de poder leer un texto de la forma que el lector más le pareciera; se podía empezar por el final, el medio o el principio. Era una nueva forma de literatura que le daba al lector el poder de elegir una nueva forma de leer y de construir esa novela, con un lenguaje creativo y de allí su originalidad.

 

Es que, tanto Bioy Casares como Cortázar escriben cuentos y novelas de género fantástico y los recursos utilizados son prolongaciones de lo real,  es decir que lo increíble no parte de una raíz inverosímil, sino que proviene de un dato absolutamente creíble y verificable en la realidad.

 

Esta mezcla entre lo fantástico y lo real es el ingrediente que causa tanto furor en aquellos que lo leen, ya que se dificulta la distinción entre lo real y lo no real. En efecto, esa distinción es una línea que no tiene una frontera fija que  los divida,  respira y se mueve permanentemente, tanto en la propuesta de cada uno de estos autores como en la propia imaginación del lector, la que muchas veces no coincide con el destino  original trazado por aquellos.

 

Sin embargo, podemos destacar que estos dos escritores divergen en cuanto a su concepción sobre la realidad, ya que para Cortázar, el hombre moderno sufre de una incapacidad para conocer la realidad. En efecto,  han pasado siglos de racionalismo occidental que le han hecho creer a ese ser humano que la única realidad es aquella que, según Descartes, se presenta de un modo claro y distinto a su espíritu. Todo aquello que  no es explicable por las leyes de la inteligencia y de la razón es, por tanto, irreal y no forma parte del concepto occidental de realidad. El mundo se representa escindido en dos esferas; una real y otra imaginaria.

 

De esta forma, Cortázar por un lado,  entiende al mundo como una totalidad, un espacio en el que coexisten la realidad cotidiana y observable, junto con elementos fantásticos e irracionales. Postula como -André Bretón en el Manifiesto surrealista-, la existencia de una supra realidad que convive con la realidad ordinaria y es a menudo olvidada por los hombres. En esta otra realidad caben el azar, las coincidencias, la locura y el juego. Por otro lado, Bioy en sus creaciones habla de extraterrestres, universos paralelos, eterna juventud, telepatía, en contraposición a Cortázar, quien admite lo fantástico como algo que puede suceder en plena cotidianeidad, que puede darse sin que haya una modificación espectacular de las cosas.

 

Por ejemplo, en La Invención de Morel, Bioy narra la historia de un prófugo que escapa a una isla que se supone infectada por una enfermedad mortal. Allí, el personaje principal de la obra  comienza a perder el sentido de la realidad y se da cuenta de que en la isla viven personajes creados por una máquina inventada por Morel. Estas imágenes de personajes repiten eternamente las mismas acciones, las cuales provocan que el prófugo termine casi loco. Borges, que la ha relacionado con H. G. Wells, afirmó, en un prólogo tan famoso como la novela misma, que: “… La invención de Morel (…) traslada a nuestras tierras y a nuestro idioma un género nuevo. He discutido con su autor los pormenores de su trama, la he re-leído; no me parece una imprecisión o una hipérbole calificarla de perfecta.” (BIOY CASARES, 2009:10)

 

Estas palabras nos llevan a otra preocupación que Bioy compartió con su amigo Jorge Luis Borges: el amor por el género fantástico y, especialmente, la exhumación de la trama de los relatos, por sobre lo descriptivo. (Es evidente que este hecho los llevó, a ambos, a admirar el género policial).  El mismo año de la publicación de La Invención de Morel, Borges, Bioy Casares y Silvina Ocampo publicaron una famosa Antología de la literatura fantástica.

 

En lo que respecta a Cortázar, un hecho fantástico se da una vez y no se repite; habrá otro, pero el mismo no vuelve a producirse. En definitiva, el hecho fantástico para Cortázar es un disparador que lo lleva inmediatamente a la realidad, al hecho histórico o social; esta característica no se observa tan claramente en Bioy, que  muchas veces apela a lo fantástico y lo desarrolla en forma independiente sin preguntarse si tiene algún punto en común con la realidad. Aunque por ejemplo en la novela Dormir al Sol,  Bioy cuenta una historia real de una pareja que el hombre comienza a ver rasgos no comunes en  la mirada de su mujer que se asemejaban a la de su perra y además  rescata la idea de que muchas veces el hombre se enamora más de los defectos que de las virtudes de una mujer.

 

Es que las obras de Bioy y de  Cortázar se encuentran habitadas por seres corrientes, asustados de la vulgaridad y ansiosos por alcanzar la trascendencia. Ambos autores eligen el tema del doble femenino; reflejo de esta afirmación son los cuentos “Máscaras venecianas” de Bioy Casares y “Lejana” de Cortázar.  Así, el tema principal de “Máscaras venecianas” ya no va a ser una máquina que domina la vida humana, sino la posibilidad de clonar a la mujer que uno ama, más joven y la facultad de fabricar una copia auténtica, una especie de clon. El personaje de “Lejana” registra la presencia de su doble, a la que llama “lejana”. Una es  pianista radicada en Buenos Aires, la otra, mendiga en la ciudad de Budapest.

 

III.-Colofón

 

Dos acontecimientos  unen a ambos escritores, el conocimiento de  Jorge Luis Borges,  como escritor y como persona (especialmente si consideramos su entrañable amistad con Bioy)  y  la búsqueda permanente  de ambos por el sentido a la existencia y a la vida en general, tanto desde la apelación a lo fantástico y a lo surreal como desde el estudio de los clásicos de la literatura y de la filosofía para dar contenido a esa   búsqueda.

 

Porque como decía el escritor brasileño  Erico Veríssimo, “las novelas son artes del inconsciente”, en consecuencia, la literatura producida por estos creadores no deja de ser un reflejo de la frase precedentemente citada y de allí su coincidencia. El arte de mostrar  el inconsciente humano, sus carencias y sus interrogantes distinguen cada una de sus obras.  Un estilo divertido y negro los vincula al surrealismo y no requiere interpretación como sostiene Eric Hobsbawn (2013:19) : “…, sino el juego imaginativo, lo cual es, a fin de cuentas, la base de todo trabajo creativo…” y de esta forma, entendemos que estos pensadores han tenido siempre presente  que: “…la valoración de las cosas  depende de la experiencia que vivamos con ellas, no de cómo se las describa.”    

 

En definitiva, ambas propuestas buscan una misma finalidad, es decir, una literatura viva, en movimiento, donde lo real se mezcle con lo onírico y que, en todo caso,  identifique al lector con un lugar y una cultura de origen, una pertenencia, una gran solidaridad al decir de Renán.

 

Ya desde un punto de vista político, podría decirse que ambos escritores tenían una visión distinta, Cortázar, se sintió  más identificado con la cuestión social y en consecuencia,  participó de los ideales de la revolución cubana y su influencia en Latinoamérica, lo que fue un acontecimiento que dejó huellas importantes en su vida, al mismo tiempo que Bioy, tenía una visión más conservadora y liberal de la realidad social, más aproximada a la de su entrañable amigo Jorge Luis Borges.

 

Esta preocupación de Cortázar por la cuestión política, más allá de lo reflejado en varias entrevistas, se  la puede encontrar en el cuento Ómnibus donde  Julio describe una posible relación amorosa que sucede en un ómnibus de la línea 168 de la ciudad de Buenos Aires, en el  que  los pasajeros viajan con todo tipo de flores en la mano, quizás en recuerdo de la muerte de Eva Duarte o de alguna persona influyente de la política nacional de la década del 50 (por supuesto sin mencionar ese hecho, uno lo puede deducir de su lectura). En ese cuento, sutilmente Cortázar deja entrever las profundas diferencias en la sociedad de ese entonces, por ejemplo, entre peronismo y anti-peronismo, a través de la descripción de pasajeros que viajaban como autómatas, con flores, en ese colectivo de línea local, diferenciándose  de  aquellos que no las llevaban en sus manos, como era la situación de sus dos protagonistas principales.

 

Otro de los cuentos que se lo ha interpretado desde un punto de vista político fue Casa Tomada, en la que una pareja cierra los cuartos de esa casa que está tomada por alguien, que podría ser  la alusión a  un régimen autoritario, o bien interpretarse como la suma de todos los miedos de una persona que no puede vivir ni siquiera en su propia casa, que la tiene que abandonar hasta el punto de tener que tirar la llave en la alcantarilla para que nadie ingrese a esa propiedad. O bien ser la representación de un sueño, como lo dice el propio Cortázar en una entrevista a la Televisión Española (TVE) en 1973. Dicha preocupación por las cuestiones sociales también se manifiesta, por aquellos tiempos de la década del 70, en su novela Libro de Manuel. Lo cierto es que más allá de las posiciones políticas ya destacadas  y que la palabra literatura es sinónimo de la vida misma que fluye, lo importante es destacar, que ambos autores junto a Borges, entre otros, han contribuido a elaborar una identidad nacional, un volver a pensar la Argentina desde sus  visiones particulares y lo más importante: que estas visiones no fuesen excluyentes entre sí.  De esta forma, los lectores argentinos y latinoamericanos se identifican con estos escritores y  sus obras  se relacionan directamente con la Argentina,  la cual debe ser entendida como un proceso cultural e histórico que, si bien  en formación, sería reformulado por estas nuevas visiones de la realidad y del mundo en que vivimos y soñamos, las que  indudablemente fortalecerán a nuestro país desde lo cultural, en todas sus dimensiones.

 

Nota:

 

[1]  La co-autora es estudiante de la carrera de comunicación periodística en la Universidad Católica Argentina (UCA).

 

FUENTES CONSULTADAS.

 

BIOY CASARES, A., Historias Fantásticas,  1° ed., Booket, Buenos Aires, 2008.

BIOY CASARES, A., La Invención de Morel,  1° ed., Booket, Buenos Aires, 2009.

BIOY CASARES, A., Dormir al sol, 1ª ed.,  Emecé, Buenos Aires, 2005.

BIOY CASARES, A., Historias de Amor, 1ª ed., Emecé, Buenos Aires, 2005.

BIOY CASARES, A., El Sueño de los Héroes, 1ª ed., Emecé, Buenos Aires, 2005.

BIOY CASARES, A., Diario de la Guerra del Cerdo, 1ª ed., Emecé, Buenos Aires, 2005.

CORTÁZAR, J. ,Las Armas Secretas,  1ª ed., Suma de Letras, Buenos Aires, 2003.

CORTÁZAR, J., Bestiario, 2 ª  ed., Alfaguara, Buenos Aires, 2007.

CORTÁZAR, J., Final de Juego, 1ª ed., Alfaguara, Buenos Aires, 1995.

CORTÁZAR, J., Rayuela, 2ª ed, Alfaguara, Buenos Aires, 2007.

CORTÁZAR, J., Todos Los Fuegos, el Fuego, edición especial para  el diario La Nación,  Buenos Aires, 2001.

CORTÁZAR, J., Libro de Manuel, 1ra. Ed., Octaedro, Madrid, 1973.

Reportaje  de la televisión española (TVE) a Julio Cortázar en 1973, retransmitido por Canal Encuentro, 12/2/14 ( 23.00hs).

FREIRE DE AGUIAR, R.“Érico Veríssimo: Um solo de clarineta”, in: Manchete, 1973.

MOTA, D., “Érico Veríssimo: aquí y allá el inconsciente me traiciona”, Panel Fronteras Móviles: Español, Portugués, Portuñol (2011) Revista uruguaya de psicoanálisis, en línea (177-185)  http: www.apuruguay/apurevista/ 2010/16887247201111316.pdf., página visitada el 13/02/2014.

HOBSBAWN, E., Un Tiempo de rupturas: sociedad y cultura en el siglo XX-1° ed.-Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Crítica, 2013.

VALLES CALATRAVA, J. R.,Teoría de la Narrativa. Una perspectiva Sistemática, Sudamericana, 2008, pp.108 in  http//Libro de Manuel/ es.wikipedia, página visitada el 20/02/2014.

 

Alejandro F. Della Sala y María José Della Sala
adellasala@hotmail.com  
 

 

 

Ir a índice de ensayo

Ir a índice de Della Sala, Alejandro

Ir a página inicio

Ir a índice de autores