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La actividad textil de un pueblo nahua de La Malinche

Luis G. Davinson Pacheco

Introducción

Este trabajo presenta la actividad textil del pueblo de San Felipe Cuauhtenco, una localidad de origen nahua del municipio de Contla de Juan Cuamatzi, en el estado de Tlaxcala en México. Analizamos una actividad económica específica y bastamente consolidada, como es el trabajo textil de una parte importante de los habitantes de esta localidad. La cual se ubica en las faldas nororientales del extinto volcán de La Malinche, en lo que es conocido como el medio poblano – tlaxcalteca. San Felipe Cuauhtenco es la quinta sección del municipio de Contla.

El pueblo de San Felipe Cuauhtenco hasta 1952 se caracterizó por vivir de las actividades vinculadas a la recolección y venta de leña, la elaboración del carbón, el cultivo del maíz y la fabricación del pulque. Posterior a este fecha y manteniéndose en la actualidad, se desarrolla una importante actividad de producción textil a través de talleres familiares y cuyo funcionamiento e implicancias para el pueblo explicitamos durante este

trabajo. Situamos esta fecha en particular por las consecuencias que para sus habitantes tiene, dado que ellos se refieren a este hecho con la expresión que los telares "llegaron al pueblo" en dicho momento. Permanece así entonces en la memoria histórica de los habitantes de la localidad esta situación y es revivida en el relato de los primeros tejedores de esa época que aún sobreviven y que hemos logrado entrevistar.

Ciertamente este hecho histórico cobra sentido en el marco de un proceso general de cambios suscitados en el área donde se inserta este pueblo. Se hace necesario abordar esos procesos sociales y así conocer de cerca las realidades particulares de la diversidad mexicana y colocarlas en un trasfondo de cambio global. Asumimos, además, como fundamental, el abordar los procesos de cambio social por cuanto nos permite describir los procesos que juegan, las unidades familiares en el rol de unidades productivas, en este caso los talleres textiles familiares. Esto último, dado que se caracterizan por el aporte de cada uno de sus integrantes en funciones claramente establecidas en esos talleres.

La descripción de realidades locales permite conocer procesos socioculturales plenamente vigentes y emergentes en la vida cotidiana de los habitantes, tanto de San Felipe Cuauhtenco, como de otros pueblos del área de La Malinche. Muchos procesos que se advierten, tales como migraciones, conformación de nuevas organizaciones sociales, adaptación de estrategias económicas, conflictos y cambios sociodemográficos, por citar algunos, son parte de esta realidad cotidiana y, además, algunos de larga data en la zona. Se hace entonces, necesaria nuevas herramientas conceptuales que expliciten estos y otros cambios y las transformaciones producidas como consecuencia de la incorporación de la actividad textil en la dinámica económica de San Felipe Cuauhtenco.

Esto dado que ya no es posible explicar a través de la "tradición y la cohesión interna los cambios que viven las comunidades indígenas" (Dehouve 2001:5) en la cambiante cotidianidad del mundo actual.

En nuestro caso aportamos algunos puntos acerca de cómo se generó un proceso de expansión de los talleres en estos últimos 50 años en este pueblo, considerando que el trabajo textil se ha desarrollado a pocos kilómetros de distancia del pueblo, particularmente en Contla. En otro orden, intentamos dar a conocer algunas implicancias que el trabajo textil de los talleres ha traído consigo para las familias de esta comunidad de La Malinche.

Esbozamos el papel de la mujer por ejemplo en este proceso productivo, en cuanto a la operación de ciertas máquinas. Así, este tipo de trabajo posibilitó conciliar la actividad productiva del telar con otras y situar a la mujer en una posición distinta respecto a otras mujeres que no ejercen la actividad textil.

En esa misma línea los talleres familiares han contribuido con nuevas dinámicas en los sistemas sociales y religiosos del pueblo, fortaleciendo la participación en éstos de los sujetos vinculados al rubro textil. En otro orden, las exigencias del mercado han generado en los productores artesanales formas novedosas de enfrentar procesos en la producción artesanal del sarape. Describimos en parte de este trabajo algo de ello, dando a conocer las particularidades de la capacidad local para el abastecimiento y distribución de la producción. La actividad textil así nos aporta elementos para conocer acerca de su verdadero impacto en la vida económica, social y cultural de San Felipe.

Algunas ideas centrales de este trabajo provienen de una tesis titulada "Cambios sociales y transformación económica: El caso de los talleres textiles familiares en San Felipe Cuauhtenco, Tlaxcala". Dicho trabajo que desarrolló el suscrito fue dirigido por el Doctor David Robichaux Haydel del programa de maestría en Antropología Social de la Universidad Iberoamericana de México.

Quisiera expresar mis agradecimientos a muchas personas que colaboraron, directa e indirectamente con esta publicación. A cada uno de los habitantes de San Felipe Cuauhtenco, especialmente a la familia de Artemio Cocoletzi y Petra Cuamatzi. Ellos fueron mi hogar en múltiples ocasiones durante mi trabajo de campo y con el tiempo pase a sentirme uno más de esa acogedora familia de La Malinche. Con ellos al Dr. Hugo Nutini quien me facilitó un lugar de trabajo en Belén de Atzitzimititlán.

Mi especial reconocimiento al Doctor David Robichaux Haydel, director de mi tesis, por su interés, profesionalismo y dedicación en mi formación antropológica, - difícil tarea esta última - y de ahí mi sincero agradecimiento. En ese mismo espíritu, a los maestros del posgrado en Antropología Social de la Universidad Iberoamericana de México.

A la Secretaria de Relaciones Exteriores del Gobierno de México, que me otorgó la beca MUTIS, que hizo posible mis estudios en ésta mi segunda patria de dos años y medio. País del cual estoy eternamente agradecido. Represento en Maura Carrillo mis agradecimientos.

A la Universidad de la Frontera de Temuco en Chile - mi país natal - en la persona de Lucio Rehbein Felmer que me apoyó en mi traslado a México. A Ricardo Parada Sotomayor, Subdirector Regional de la Corporación de Asistencia Judicial del Bío – Bío IX región de la Araucanía Chile, que me brindó al igual que su director don Miguel Jara las autorizaciones laborales para poder cumplir con mi formación académica.

Al Servicio Universitario Canadiense de Ultramar (CUSO) quien me dio la posibilidad de ser su cooperante en México en la Unión Nacional de Organizaciones Regionales Campesinas Autónomas (UNORCA). Entidad donde me dieron todas las facilidades para cumplir con este trabajo y más. Represento en Adriana Figueroa, Rolando Ramírez y Eduardo Castillo Vigoroux esta invaluable colaboración por parte de CUSO. En Alberto Gómez Flores coordinador ejecutivo nacional de la UNORCA otro tanto.

Así también y muy especialmente a la Dra. Carmen Bueno Castellanos, en el marco del proyecto "Dinámica y funcionamiento de dos microempresas Indígenas del Estado de Tlaxcala" de la División de Investigaciones Interdisciplinares de la Universidad Iberoamericana que en la parte final de esta investigación apoyó el trabajo de campo.

Por último y no por ello menos importante mis agradecimientos a Magdalena Sam Bautista (del CIISDER de la Universidad Autónoma de Tlaxcala) por cuanto sin ella no habría sido posible.

Por cierto a mi esposa Patricia, y a mis hijos Felipe Esteban, Gabriel Benjamín y Rocío Esperanza, sin los cuales no hubiera podido esto y mucho más. Ellos posibilitaron mi sueño de México.

Algunos datos de la actividad textil en el área

La actividad textil se encuentra estrechamente unida al desarrollo del estado de Tlaxcala y constituye en la actualidad uno de sus principales ejes económicos. La diversidad de los recursos productivos del estado de Tlaxcala ha caracterizado sus procesos económicos, generando cambios y adaptaciones en sus dinámicas sociales que han estado incididas significativamente por la presencia de la actividad textil. Su actual importancia guarda relación con un proceso cultural que en el pasado generaron sus habitantes y cuyas implicancias socioeconómicas se difundieron, incluso a otras regiones de México.

Desde los mitos de la creación de la cosmovisión Méxica1 hasta los recientes hallazgos arqueológicos destacan el uso del maguey como materia prima del trabajo textil.

Se constituyen así en pruebas irrefutables de la importancia de esta actividad desde tiempos prehispánicos. Sobre Tlaxcala en esa época encontramos variada información, más nos remitiremos a una sucinto recorrido en esta ocasión. Su importancia queda reflejada cuando se señala que los "textiles que durante la época prehispánica, en Tlaxcala, fueron elaboradas con fibras de maguey, llegándose a alcanzarse tal control y dominio de la fibra que podían competir con los hechos de algodón, mismos que fueron admirados por su acabado y magnificencia por los colonizadores españoles a su llegada a Tlaxcala" (García Cook y Merino 1997:320).

La importancia del uso de vegetales en la fabricación de textiles en el México prehispánico se encuentra comprobada. Los tejidos se habrían desarrollado en el marco de tres áreas del vestuario. Primeramente por las necesidades para cubrirse de las inclemencias, el suntuario para los dirigentes y la clase sacerdotal - que utilizaba el arte plumario entremezclado con el textil - y por último el guerrero, en una combinación de lo suntuario y lo practico de su oficio.

Con la llegada de los españoles los cambios en los tejidos se precipitaron en estos territorios. Liza Nava Del Negro (1999) nos refiere que Cortés en 1526 trajo el primer ganado ovino a la Nueva España, el que por las condiciones ambientales de México no tuvo problema alguno en adaptarse. Lo mismo habría de suceder con la seda; las primeras moreras fueron plantadas en la Hacienda de Cortés en Coyoacán y más tarde en Oaxaca, cuando el dominico Francisco Marín en 1538 solicitó permiso al Virrey para desarrollar una industria sedera. Para el año 1580, la Mixteca Alta se había convertido en la zona productora más importante de la Nueva España, uniéndosele después el valle de Oaxaca, Tlaxcala y Puebla2 .

Luego con la proliferación durante la colonia de los obrajes fue posible mayor desarrollo textil. Rendón (1996) sostiene que ello fue posible gracias a que los indígenas contaban con una larga experiencia en materia textil, como así también del uso y la explotación de la grana de la cochinilla, el caracol púrpura y otros tintes de origen vegetal y animal para colorear sus telas. Esta experiencia fue asimilada por los colonizadores españoles quienes establecieron obrajes textiles donde laboraban un promedio de 40 trabajadores, contratados de manera libre y por un salario determinado. Las nuevas técnicas y modo de producción a través de los telares introdujeron también el uso de la seda y lana, que años más tarde darían prestigio textil a Tlaxcala por la calidad de sus productos. Al respecto se señala que la "industrialización en Tlaxcala, es un proceso histórico que, puede considerarse, surge desde la época colonial, con los obrajes textiles" (González Jácome 1991:14).

Debe sumarse que la introducción del telar de pedal, por los conquistadores españoles durante la época virreinal en México ayudó en este proceso de consolidación textil, debido a la transformación paulatina de las necesidades en el vestir de los habitantes de estas tierras. 3

La introducción de nuevos materiales para hilar y tejer, como la lana, la rueca y los telares de pedal, posibilitaron en los grupos locales – especialmente indígenas – un enriquecimiento de sus diseños tradicionales, los formatos y las calidades de sus prendas de vestir o utilitarias que producían.

No obstante, lo anterior, es a partir del siglo XVIII que Tlaxcala comienza a identificarse plenamente con la textilería. El escenario – para esta área geográfica – en lo que eran textiles auguraba un panorama alentador desde mediados del siglo XIX y a principios del siglo XX.

A principios del siglo XIX la guerra de independencia origina desajustes que fracturaron las unidades productivas de Tlaxcala. En el "ámbito económico el país, quedo inmovilizado por cerrarse las regiones mineras, que constituían el motor de la económica novo hispana. La rama textil se vio afectada por carecer del mercado cautivo que durante años había sido su principal consumidor" (Castro, González y Sánchez 2001: 1). Sin embargo, la región de Tlaxcala contaba con una ventaja comparativa para la consolidación de la actividad textil, como era la presencia de ganado menor en la zona.

En 1842 comienza a funcionar la primera fabrica textil "el Valor" de propiedad de A. Dasqui y G. Rodríguez. Así "para la segunda mitad del mismo siglo hacen su aparición un mayor número de fabricas textiles; "San Manuel Morcom", en San Miguel Contla (1876); "La Estrella", en Amaxac de Guerrero (1876); "La Josefina", en Zacatelco (1881); "La Tlaxcalteca", en Zacatelco (1883); "La Trinidad", en Santa Cruz Tlaxcala (1884); "La Alsacia", en Panzancola (1887); "Santa Elena", en Amaxac (1888); "San Luis Apizaquito", en Apizaco (1899); y las fabricas de hilados y tejidos de lana en Chiautempan "La Xicohtencatl" (1899) y "La Providencia" el año 1901" (Castro, González y Sánchez 2001: 1).

Esta proliferación de industrias textiles fue apoyada entusiastamente por las autoridades locales de finales del siglo XIX. Constituyeron en ese entonces prioridades del gobierno local de Prospero Cahuantzi, que para 1895 incentivaba la inversión de capitales privados para el crecimiento industrial de este sector en particular. Esto produciría "la multiplicación de fabricas textiles y en menor grado, de otras industrias de variada índole, que durante el prosperato se dio en Tlaxcala y que confirmarían en gran medida este plan de Gobierno" (Rendón 1993: 49). Además, nos refiere que los antecedentes señalaban que en 1886 la industria textil en el área de Tlaxcala crecía a un ritmo acelerado; "había en todo el Estado cerca de 50 de estos centros productivos y que en 1892 sumaban unas 66" de estas fabricas (Rendón 1993: 254). Ubicadas todas estas empresas textiles en su gran mayoría en la zona sur del estado de Tlaxcala por la ventaja de esa zona de contar con agua, un elemento imprescindible para la actividad textil de la época.

Al agua se sumaba la presencia de lana que aportaba la materia prima para la actividad. Así para el año de 1905 se señalaba que; "había una larga tradición entre las familias rurales, de criar rebaños de cabras y ovejas en terrenos comunales." "La lana de ovejas satisfacía el mercado de las fabricas textiles y, sobre todo, a los pequeños talleres artesanales de los pueblos, de larga tradición en Tlaxcala" (Rendón 1993: 223).

Antecedentes etnográficos recabados sobre Contla, refieren la misma situación para esa zona en particular.

A mediados del siglo XX, la zona se encuentra en un auge manufacturero. 

Concretamente en la década de los 50 con la aparición de los llamados corredores industriales (Tlaxcala – Puebla) éstos comienzan a proporcionar un auge importante a la actividad manufacturera en general. "La industria textil continua proporcionando mayor número de empleos en el área. Su presencia se articula con fenómenos como el de migración diaria de los habitantes de las regiones de La Malinche" (González Jácome 1991:35).

Entre los años de 1960 y 1980 la industria textil en Tlaxcala constituía una fuente económica real para sus habitantes. Se sumaban, además, otras empresas no vinculadas al mundo textil, que también

ofrecían fuentes de trabajo. En estas dos décadas; "las actividades artesanales y microindustriales han permitido que los campesinos aumenten sus ingresos sin abandonar la tierra y las fábricas han actuado como metas de migración temporal. Por otra parte, las fábricas textiles extraen grandes ganancias de los artesanos- campesinos con menores riesgos. La existencia de este sector artesanal ha tenido efectos negativos sobre la

producción de textiles, lo que explica el predominio de la microindustria, de las pequeñas y medianas empresas operadas con maquinaria obsoleta" (Ramos 1988:133). Especialmente en los productores de hilo de Santa Ana Chiautempan.

Resultaba difícil – para las autoridades – en este período (1960 - 1980) cuantificar con exactitud el número de las personas dedicadas a los textiles, básicamente por problemas en el conteo de los sujetos dedicados a la actividad. La categoría utilizada era obrero y/o artesano. Así para el período que va desde 1959 a 1970 se contabilizaban 614 artesanos, en tanto que para 1970 la cifra se elevaba a 1,613 artesanos. De estos un 50 % concentrados en Contla (Ramos 1988:135). Esta última cifra es proporcionalmente muy cercana a la que Nutini e Isaac (1989) contabilizaban en el mismo periodo de tiempo para el municipio de Contla.

A partir de la década del 80, las autoridades del Estado de Tlaxcala inician un proceso de apoyo técnico y político a la actividad textil de su región. Con ello se esperaba hacer frente a las dificultades que experimentaban los artesanos textiles de Contla y Chiautempan, "los cuales se encontraban sin capital propio, baja calidad de materia prima, acaparamiento de la producción, bajos precios, indefensión de los asalariados de los artesanos, ausencia de inspectores federales del trabajo" (Ramos 1988: 141).

En los años 90 había una importante industria textilera de Tlaxcala y por ello un gran número de personas dedicadas a esta actividad, lo cual iba unido a otros cambios en el ámbito social y cultural de sus habitantes. Otro ejemplo de estos cambios es la dualidad que se advierte entre trabajo textil y campesino; "en el largo proceso de industrialización en la entidad, las comunidades campesinas se han condicionado a la combinación de trabajo agrícola y manufacturero" (González Jácome 1991:14).

Esta combinación de trabajo agrícola y manufacturero es posible advertirlo en varias zonas del área de Tlaxcala (véase Robichaux, 1994, 1995 y 2000). Para el caso de San Felipe Cuauhtenco, adelantaremos que desde la incorporación del telar a esta comunidad en 1952, tanto hombres como mujeres, (en formas y grados distintos) se han involucrado en esta actividad productiva. Y lo han hecho en talleres familiares, parientes o en fábricas textiles de pueblos vecinos.

Uno de los polos centrales de esta actividad en cuanto al abastecimiento y las redes de comercialización del tejido, es la localidad de San Bernardino Contla, cabecera municipal de Contla de Juan Cuamatzi, la cual como se ha señalado posee una larga tradición en la producción textilera del Estado, que nos obliga a dar una visión general sobre este poblado.

Referencias

1 En uno de los mitos de creación, hay referencia a los tejidos, labor encargada a la mujer. Tezcatlipoca roja y

Tezcatlipoca Negro comisionaron a Quetzalcóatl y a Huitzilopochitli, para materializar las creaciones que

darían beneficios a los hombres, crean la primera pareja (Uxumuco y Cipactónal, hombre y mujer) que

reciben el trabajo como un regalo de los dioses, sin embargo los Dioses además, "como ocupaciones

específicas a la mujer le entregaron los instrumentos para tejer e hilar, además de darle los granos de maíz

para la adivinación con fines terapéuticos, haciéndola responsable de la salud" (Quezada 1993: 123).

2 Liza Nava Del Negro (1999) describe pormenorizadamente sobre los textiles de México. Respecto a la

cronología de telares en México prehispánico, señala la siguiente línea de evolución de estos artefactos.

1) Telar de urdimbre colgante tejida con los dedos, el cual presentaría ciertas dificultades para tejer el

algodón, por lo que habría sido reemplazado.

2) Telar de cintura, el cual debe su nombre a la forma en que la tejedora lo ajusta a su cintura con un

ceñidor de cuero llamado mecapal y por el otro extremo a un árbol. Conocido por el nombre de telar

de dos barras o telar de otate, ya que su estructura se constituye por los palos de esta vara. La

estructura básica de este telar consiste en un tendido de hebras en dirección longitudinal (urdimbre)

que se entrecruza con los hilos atravesados en ángulo recto (trama) los cuales son llevados por una

lanzadera a la cual los aztecas le llamaban chochopaxtli.

3) Telar horizontal o rígido. A diferencia del telar de cintura, en este telar se pueden tejer lienzos

anchos, esto es debido a su estructura, la cual consiste en clavar al suelo cuatro estacas, a una

distancia conveniente que sostenga la urdimbre. La distancia entre cada una de las estacas determina

el tamaño de la tela.

3 Telar de pedales fija la urdimbre entre los julios (dos barras de madera) pasando otros hilos en sentido

perpendicular y en vez de que el tejedor extendiera la urdimbre sosteniéndola a un árbol como en el de

cintura, utilizaba marcos fijos en los cuales enrollaba los hilos longitudinales sobre los julios. El mecanismo

de barras del telar prehispánico, transformado en le colonial en malas y lizos fijados a pedales, lograban que

el tejedor separara los hilos de urdimbre con los pies dejando las manos libres para tejer.

San Bernardino Contla: Eje de la actividad textil de la Malinche

San Bernardino Contla se encuentra ubicado a 5 kilómetros de distancia de San Felipe Cuauhtenco. La población del municipio (2000) alcanza a los de 28.842 habitantes. Su principal actividad económica es la producción textil que hace que esta cabecera municipal sea conocida por ello más allá del Estado de Tlaxcala. Ubicado en el altiplano central mexicano a 2.320 metros sobre el nivel del mar. El municipio comprende una superficie de 16.80 kilómetros cuadrados.

Actualmente dentro de las producciones que destacan en Contla y alrededores se encuentra la confección de la "cobija falsa" también denominada por los lugareños como sarape. Si bien se producen otros textiles, es éste tejido el que concentra mayor cantidad de talleres dedicados a su elaboración. Es una prenda que dados los materiales en su confección tiene una corta vida útil.

En la zona de Contla y alrededores el sarape está referido a una prenda del tipo frazada o manta, más utilizado como cobertor y no a lo que en el pasado (siglo XVIII) era asumido como sarape, a saber una prenda de vestir con abertura en el centro para la cabeza que se usa para abrigarse del frío. María Cristina Suárez y Farías (1999) brinda mayores detalles sobre este tipo de producto textil. En la actualidad este tipo de tejido alcanza en esta localidad en particular volúmenes altos de producción y parte de ella se destina al mercado internacional.

Para el año 1945 los productos elaborados en Contla con telares de madera se contaban, cobijas, gabanes y sarapes. Estos tejidos eran realizados en un 100 % en este tipo de telares. Los pequeños talleres del pueblo utilizaban como materia prima la lana de borrego que compraban los tejedores en las fábricas de Santa Rosa y La Luz en la ciudad de Santa Ana Chiautempan y otras localidades vecinas.

Una descripción del trabajo del tejido desarrollado en 1945 en Contla es referida por Romano (1999) quien señala de ese entonces lo siguiente. El proceso de la producción del sarape iniciaba con el "teñimiento de la lana, así que una vez comprada la lana se "vareaba" (se golpeaba con una vara) para limpiarla de pequeñas basuras como espinas y hojas secas, los golpes servían, también, para esponjarla, lo que permitía que fuese más manejable.

La lana era teñida con pigmentos naturales como la cochinilla y la grana, que después fueron sustituidos por pigmentos disueltos con ácido muriático; así que el proceso debía realizarse con mucho cuidado, consistía en calentar agua en un recipiente amplio, esparciendo el pigmento en el agua junto con el ácido, una vez disuelto el colorante, la lana era remojada en el agua, dejándola secar en el patio de la casa.

Posteriormente comenzaba el proceso final de la elaboración del hilo, así que se realizaba el "Calash" que consistía en cardar la lana con dos tablas llenas de alambres delgados y cortos, llamadas precisamente cardas; es decir, se colocaba un pedazo de lana entre ambas cardas y se frotaba de modo que las puntas de los alambres desmenuzaran la lana, hasta formar dos capas finas que se adherían a las tablas, de este modo se le daba "fibra" (consistencia) a la lana; una vez cardada la lana enseguida se "atorzaba" (torcía) en una "redina" para convertirse en hilo.

Elaborado el hilo éste se enrollaba en una canilla con la misma redina, las canillas se colocaban en una lanzadera y se comenzaban a tejer la cobija o el gabán en los telares de madera. Todo el proceso se llevaba alrededor de un día entero, pues se preparaba suficiente hilo para elaborar los sarapes de toda la semana (Romano 1999:34).

El proceso de elaboración antes descrito fue conocido por aquellos vecinos de San Felipe Cuauhtenco que aprendieron el oficio y sus pormenores precisamente en San Bernardino Contla. Conocieron de los telares y su operación, como así también de diseños y teñidos de lana. Todo ello dado que eran empleados en "casa ajena" en muchos de los talleres existentes en Contla en la década de 1950. Estas personas luego de conocer el oficio de tejedor serían quienes comprarían algunos telares para trasladarlos a San Felipe Cuauhtenco.

Nutini e Isaac (1989) al describir la economía del Municipio de Juan Cuamatzi para los años comprendidos entre 1959 y 1970 refieren respecto a la producción textil lo siguiente: "Los telares para el tejido de sarapes constituyen la principal actividad económica del municipio. Directa o indirectamente afecta a tres cuartas partes de la población. Existen 2, 400 telares en el municipio, la mayoría en la cabecera y se concentran principalmente, en las secciones 1 y 7. Unas 500 familias poseen telares; alrededor de 430 tienen cinco o menos y solo cuatro son dueñas de más de 30 telares. Donde hay menos de 5 telares la familia los maneja exclusivamente. Donde existen más es necesario contratar obreros" (Nutini e Isaac 1989:33).

En cuanto a los precios de los sarapes para este mismo periodo de tiempo señalan estos investigadores que; "casi todos los tejidos están fabricados con 35 % de lana y 65 % de algodón. Un promedio de 12, 000 sarapes, casi el 90 % de la producción, se entrega semanalmente a las bodegas de Santa Ana Chiautempan, sobre la carretera de Tlaxcala - Apizaco. El precio para el productor, en las bodegas de Santa Ana Chiautempan, es de 20 pesos por sarape. Otros 3,000 un 10 % de la producción total se venden en Contla mismo o fuera de Contla por vendedores ambulantes a un precio promedio de 30 pesos. Entre sarapes, capas, suéteres, chaquetas, cinturones y tapetes, la producción bruta mensual pasa de 1,5 millones de pesos" (Nutini e Isaac 1989:34). Cifra importante esta última para la época, equivalente a unos 120,000 dólares, lo cual revela el impacto que en este pueblo representaba el trabajo textil.

Romano (1999) a su vez, establece una cronología de la actividad económica de Contla, y describe dos etapas específicas sobre la localidad. Refiere que ésta; "ha experimentado una serie de cambios económicos, presentes en dos momentos históricos; por un lado encuentro que de 1945 a 1970 las actividades se basaban en la agricultura y en la artesanía textil, identificando a Contla como una comunidad campesina y artesanal.

Después de 1970 comienza a surgir una variedad de actividades relacionadas con la industria textil, [comerciantes, transportistas, mecánicos de telares] generando con ello un cambio económico importante que impactó en los asuntos de la política tradicional de la comunidad. Los sectores que se consolidaron fueron, sobre todo, los dedicados al comercio de la producción artesanal del sarape, se asentaron pequeñas fábricas de cobertores e hilo, las filas de los obreros engrosaron y los comercios locales proliferaron en el municipio" (Romano 1999: 33).

A partir de la década de 1970 se realizaron importantes cambios en los aspectos técnicos de la producción al pasar de la utilización de los telares de pedal (madera) a los eléctricos (poder) en el trabajo textil. Visto desde un esquema empresarial, los primeros generaban un costo importante en el factor tiempo, como así también en lo que respecta a ocupación de mano de obra, la cual incluía a los tejedores, los moloteros y otras personas en actividades menores. Más adelante, detallaremos con precisión cada una de las particularidades del proceso textil. Sirva por el momento señalar que el "moloteo", es preparar los hilos para el tejido a través de un artefacto manual o eléctrico.

La incorporación del telar eléctrico - más conocidos localmente como "telar de poder" – consolidó las transformaciones locales. Para el caso de Contla entre la década de 1960 y la de 1970 este cambio de telares permitió la aparición y proliferación de los llamados "talleres semi industriales" (González Jácome 1991:39) muchos de los cuales aún subsisten en la actualidad.

La etnografía desarrollada sobre la zona parece confirmar estas particularidades, pero el municipio de Contla no fue el único en sufrir importantes transformaciones económicas en el mismo periodo, que incluso se remite a aspectos de su organización social. Al respecto Robichaux (2000) describe, situándose en otro pueblo vecino, pero con características culturales similares como es Acxotla del Monte estos procesos de cambios de actividades rurales por el trabajo asalariado. Nos destaca "el evidente proceso de transformación del campo ha conducido a los investigadores a destacar la importancia cada vez mayor de las actividades no agrícolas para la población rural" (Robichaux 2000:17). En este trabajo Robichaux destaca cuatro momentos históricos. A saber, 1929, 1976, 1987 y 1996 donde los cambios suscitados en dicha comunidad, han producido una transformación radical de la economía doméstica "ya que entre los años 1929 y 1987 la mayoría de los hombres han abandonado la actividad de carboneros / campesinos temporaleros por la de obreros - en gran medida en la industria textil - y trabajadores de la construcción" (Robichaux 2000:18).

En la década comprendida entre 1970 y 1980 la ciudad de Santa Ana Chiautempan dejó de acaparar la artesanía de Contla. Ello es importante por cuanto Nutini al respecto, señalaba a Chiautempan como la receptora del 90% de la producción de sarapes de Contla.

Este cambio obedeció al surgimiento de comerciantes intermediarios de la producción artesanal del sarape, como las familias de Contla de apellidos Nava, Muñoz, Juárez, Netzhualcoyotl y Cuamatzi. Estas familias abrieron mercado en el centro, norte y sur de la república, destinando su mercancía a ciudades importantes como Guadalajara, Tampico, Nuevo Laredo, Tijuana, Baja California, Monterrey y los estados de Chiapas y Tabasco.

Hubo otro sector de la población que salió de las fábricas textiles y que comenzó a ser intermediario y acaparador de la producción de cobijas en serie y posteriormente, algunos de estas personas implementaron pequeñas fábricas textiles en el municipio de Juan Cuamatzi. Las primeras familias que tuvieron fábricas fueron los Roldán, los Muñoz y los Juárez" (Romano 1999:36) antecesores en la actualidad de muchos otros.

Según Rendón (1996) para el año 1985 se calculaba que alrededor de la mitad de la población de Santa Ana Chiautempan y de San Bernardino Contla vivían directamente de la industria textil, o eran artesanos que complementaban esta actividad con otras, ya fuera en el sector agrícola o en el de servicios.

Estas transformaciones durante la década de los años setenta y posteriores en la región de La Malinche impactaron en las redes de comercialización e intercambio. En el plano textil los cambios apuntaban a un nuevo papel de Contla, el cual pasaba desde centro de producción exclusivamente a punto de venta y comercialización de sus productos, función que mantiene en la actualidad.

Capitulo I

Monografía de San Felipe Cuauhtenco: Un pueblo textilero de La Malinche

Antecedentes etnográficos

El pueblo de San Felipe Cuauhtenco abarca una superficie de 3 kilómetros 2 y según el XII Censo general de población y vivienda del año 2000 su población total es de 1,839 habitantes, que se dividen en 951 hombres y 888 mujeres. Registra 536 construcciones, incluyendo escuelas, iglesias, centros de salud y edificios públicos y, en lo que respecta a la división predial, el pueblo está seccionado en 834 lotes.

San Felipe Cuauhtenco era hasta antes de 1950 uno de los diez barrios de Contla, siete de ellos eran barrios indivisos y los tres restantes estaban conformados por dos mitades, denominadas arriba y abajo. Según Romano (1999) las mitades denominadas: Aztatla arriba, Cuahutzincola arriba y Xochayatla arriba, se localizaban cerca del bosque de La Malinche y lejos del pueblo cabecera, a diferencia de sus mitades correspondientes que sí estaban dentro de la comunidad de Contla. Por esta razón la gente del pueblo [Contla] hacía la distinción entre arriba y abajo de acuerdo a la cercanía o la lejanía que guardaban las mitades con la cabecera. Se denominaba el barrio de Cuahutzincola (árbol encorvado) también traducido del náhuatl como "bajo el árbol torcido". Al ser un barrio de Contla participaba como tal en los cargos de la Cofradía y Fiscalía (Para mayor detalle véase Nutini e Isaac 1989, página 29 y siguientes).

Sin embargo, una disputa por las tierras comunales entre los habitantes de ambos lugares, originó que San Felipe Cuauhtenco conformara su cuerpo de fiscales. Así al convertirse su capilla en iglesia dejó de participar en los cargos de Contla, originando con ello una independencia en materia religiosa que posteriormente derivó en su división política administrativa que mantiene en la actualidad.

Varios pueblos vecinos de La Malinche, entre los cuales se encuentra San Felipe Cuauhtenco, deben sus actuales nombres a que fueron durante la época colonial, renombrados por los franciscanos, con el propósito de darles a las comunidades una connotación católica. En este caso, es posible pensar que asignaron al pueblo; el nombre de Santa María Guadalupe de Cuahutzincola por el carisma mariano de esta orden religiosa, cambiándolo más tarde por San Felipe Cuauhtenco en consagración al primer santo mexicano, San Felipe de Jesús. (Magdalena Sam, comunicación personal, 2002).

En términos censales, San Felipe Cuauhtenco es una "localidad", es decir; se encuentra en el segmento de entre 500 y 2,499 habitantes categoría que maneja el Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (INEGI) para estos efectos. Como tal, es una de las 138 localidades del estado de Tlaxcala según esta clasificación. Se ubica a una altitud de 2, 480 metros sobre el nivel del mar. El clima predominante, durante la mayor parte del año es templado – húmedo, con lluvias en verano y tiende a ser más frío conforme se asciende hacia las alturas del volcán de La Malinche. Este último de 4,503 metros sobre el nivel del mar, de la era geológica del pleistoceno, Malintzin o Matlacuéyetl es un nombre de origen tlaxcalteca que se puede traducir como "falda azul" o "la de enaguas azules" (David Robichaux, comunicación personal, 2001).

"San Felipe" - como me referiré al pueblo en adelante y como de hecho se refieren de él sus habitantes - se encuentra a 20 kilómetros al este de la capital estatal Tlaxcala.

Cuadro N ° 1
Localización de San Felipe Cuauhtenco en el municipio de Contla y el estado de Tlaxcala

El patrón de asentamiento del pueblo se concentra hacia el lugar denominado por sus habitantes como el "centro", sitio donde se erigen las dos iglesias del pueblo, el atrio de las mismas y la única escuela primaria de la localidad. Existen dos templos, uno que se le conoce como la capilla (monumento histórico) y que hasta la construcción del nuevo templo, fue la iglesia del pueblo. En su interior se resguarda, la imagen de la Virgen de Guadalupe, a quien está consagrado este templo. Data del siglo XIX y su régimen de propiedad es federal, cuenta con una torre en dos niveles, con arcos de medio punto, cada uno apuntando a los puntos cardinales, con muros de piedra, cubiertos de vigueta y bovedilla. El tamaño reducido de la capilla, a saber de 5 por 10 metros obligó a la construcción de otra iglesia.

El segundo templo comenzó su proceso de edificación en 1985 y ha sido consagrado a San Felipe de Jesús, santo patrón de la comunidad y construido con aportes y mano de obra de los vecinos. Se acordó situarlo a un costado de la capilla, a una distancia de 40 metros que las autoridades municipales marcaron como reglamentaria entre un templo y otro. El diseño del nuevo templo estuvo a cargo de un arquitecto de Tlaxcala y el diseño de las torres fue realizado por un habitante de San Felipe.

A un costado de esta área, en el entronque de las calles 5 de febrero y Juárez se ubica el punto de llegada y salida del transporte colectivo a Tlaxcala, San José Aztatla, San Bernardino Contla, Santa Ana Chiautempan y San Pablo Apetatitlan. Conforme nos alejamos del "centro" prevalecen las casas asentadas en forma semidispersas y ubicadas al centro de la parcela familiar.

Una parte del pueblo hace 22 años atrás tramitó su independencia de San Felipe. Lo logró y pasó a llamarse Barrio de la Luz en alusión a la calle que separa en la actualidad a ambos pueblos y se llama precisamente calle de la luz. El conflicto que dio lugar a que estos vecinos se independizaran de San Felipe, se produjo por el reclamo de estas casas por la excesiva concentración de las "cooperaciones" en el sector centro de San Felipe. Lo anterior causaba un desmedro a los sectores aledaños. Uno de los elementos que precipitó tal situación fue la construcción del pozo que se ubica en San Felipe. Los habitantes del sector de la Luz apoyaron en la construcción del pozo, en tanto que los habitantes de San Felipe cada vez menos apoyaron al Barrio de la Luz cuando éstos requirieron de la colaboración en otras obras de adelanto. La nueva localidad (Barrio de la Luz) cuenta con presidente auxiliar municipal.

Con respecto a San Felipe el terreno sobre el cual se levanta el pueblo es accidentado, presenta fracturas de origen volcánico y es atravesado por dos barrancas profundas, denominadas Teximatem y Axoxohuilo. El declive donde se encuentra la localidad hace que durante la época de lluvias el agua en ocasiones descienda por sus calles en volúmenes considerables. A este fenómeno los lugareños le llaman "se viene el atlehuatl" (agua que baja) y que corre ésta desde el sector de La Malinche. Dada su ubicación el pueblo no está exento de problemas de suelo. Así, el "suelo en este nivel es de tipo arenoso y las tierras de cultivo se ven erosionadas por la presencia de constantes ventarrones que llegan a presentarse sobre todo entre los meses de febrero a marzo" (Romano 1999: 28) y que constituye en la actualidad un grave problema ambiental.

San Felipe, colinda al Norte con Guadalupe Tlachco, al Sur con San José Aztatla, al este con San Bernardino Contla y al Oeste con San Miguel Xaltipan. Después del pueblo barrio de la luz, el pueblo más cercano a San Felipe es San José Aztatla, cuarta sección del municipio de Contla de Juan Cuamatzi. Ubicado a 1 kilómetro de distancia y separadas ambas localidades por una barranca que sirve de límite natural.

El camino de ascenso a La Malinche es de terracería. A medida que se asciende, a 3,5 kilómetros de distancia del pueblo se observan bosques de encinos y coníferas tales como; ocotes y oyamales, además, de otras especies. El declive conforme se avanza hacia la montaña se vuelve cada vez más pronunciado, pero este hecho no impide la actividad agrícola; por el contrario se cultiva maíz, fríjol, haba y calabaza en parcelas cuyas dimensiones fluctúan alrededor de los 300 m2 y dan lugar a milpas de buena producción.

La denominación local a este tipo de cultivo es de metapantle el cual es una porción de un terreno de cultivo continuo el cual se caracteriza porque se le construyen bordos o terrazas con la intención de evitar el declive y por ende la erosión del suelo por escurrimiento de agua.

En esta zona, de los parajes de (Apanco, Uatzontla, Ocotenco, Lindero, Tetlatehuiteco, Sacapechco, Miquezize, Teteyo, Pitzocorral y Rancho) se concentran gran parte de los cultivos del pueblo. En esta misma dirección hacia el nordeste se observa el Cerro de Cuatlapanga de 2,685 metros sobre el nivel del mar, cono secundario de La Malinche que al igual que ésta forma parte del eje neovolcánico.

Para ingresar a San Felipe hay dos vías posibles: a través de la calle cinco de Febrero que cruza el pueblo en toda su extensión y la calle Plaza Principal por donde se ingresa vía San José Aztatla. Los principales caminos que permiten unirse con otras localidades se encuentran en buen estado de conservación. Un camino hacia el poniente llega a Ixtlahuaca, San Miguel Xaltipan y San Bernardino Contla. La segunda vía de terracería va hacia el sur con San José Aztatla. Hacia el nororiente el camino va a Guadalupe Tlachco, en tanto que la vía en dirección al norponiente une a la localidad con Santa María Aquiahuac.

Cuadro N ° 2

Plano del pueblo de San Felipe

El transporte colectivo está conformado por combis, aunque este servicio es complementado por microbuses, llamadas "vitrinas" en la jerga local. A través de estos medios de transporte se une la localidad con la capital del Estado, los demás pueblos intermedios y otros puntos. La duración del trayecto desde San Felipe a Tlaxcala (en vitrina) es de aproximadamente 50 minutos y en abril del 2002 el costo del pasaje era de $ 5.50 pesos. A 5 kilómetros de San Felipe, hacia el sur oriente, con dirección a La Malinche, se encuentra el centro vacacional La Malintzin del Instituto Mexicano del Seguro Social importante lugar de turismo y descanso, frecuentado en la época estival y se accede por un camino de vereda en buen estado de conservación.

En lo que es el pueblo y referido a las viviendas, la mayoría de las casas son de un piso, con techos de láminas galvanizadas y vigas de madera expuestas como cielo raso. Los muros son de materiales mixtos, block y cemento, adobe y corteza de árbol en los menos de los casos. Respecto a sus divisiones, la mayoría tiene una habitación principal, que sirve de sala y comedor a la vez y otros cuartos para recamara.

Además, se encuentra lo que los habitantes llaman; "cocina de humo", donde junto al tlecuil (fogón trasero), se encuentra el comal para la elaboración de las tortillas diarias.

La cocina de humo esta construida generalmente de madera. En la cocina de humo donde está el fogón de leña ha sido incorporada en el último tiempo la estufa a gas. Estas últimas coexisten con el tlecuil, no obstante éste es vital para las comidas habituales, como el mole para las numerosas fiestas, tamales y tortillas. La separación de esta estructura de la construcción principal es para evitar ahumar el resto de las dependencias. Los alimentos perecederos se almacenan en ollas, siendo pocas las casas que cuentan con refrigerador. En los patios generalmente al fondo de algunas de las viviendas se construyen cuartos para instalar los talleres de tejidos.

Las casas de hace 70 años eran construidas de adobe y otras de corteza de árbol. Se construían de un tipo de vara que proliferaba en el monte, llamadas "corriozas" las cuales no se rompían y se iban armando una a una hasta formar los muros de las casas. Los techos se construían de zacate con penca de maguey. La vivienda estaba constituida por una sola habitación que servía tanto para dormir, como para cocinar y comer. No tenían piso, por lo que las actividades cotidianas se realizaban sobre la tierra apisonada.

A partir de la década de 1950 las viviendas de San Felipe comenzaron a ser construidas de adobe, lodo de tepetate con zacate y ceniza de leña. En los techos se ponía un tejamanil sobre el cual se acomodaban las tejas. Las casas de adobe en su mayoría seguían siendo de una sola habitación, muchas de ellas sin ventanas. En la cocina de humo se encontraba el tlecuil (en una esquina ventilada) y esta misma habitación servía en ocasiones como dormitorio y como lugar de convivencia familiar. En la parte exterior de la vivienda se encontraban las trojes o cuezcomates que se utilizaban para almacenar la mazorca, que luego se iba extrayendo y desgranando en la medida que fuera necesario. Estructuras estas últimas que no se construyen en la actualidad. La información de los vecinos sobre las viviendas, presenta similitudes con Contla para esta época. Sin embargo, destacan algunas diferencias: una de ellas la señala Nutini (1989) que sobre el particular refiere que habría predominado en Contla un tipo de construcción del tipo "solar" (Nutini 1989:31).

En 1955 el mobiliario de esa época se circunscribía a petates. Donde se dormía y se mantenían enrollados durante el día y los objetos de uso personal se guardaban en chiquihüites. Se acostumbraba sentarse en el suelo, incluso para consumir los alimentos. La leña se almacenaba en el interior de la casa. Para iluminarse se hacían candiles, a base de una botella de petróleo que se le introduc ía un pabilo, o bien se iluminaban con resina de ocote.

En la actualidad la infraestructura comunitaria de San Felipe la conforman una escuela primaria, una secundaria, una sede de la presidencia municipal auxiliar, una bodega multiusos, un centro de salud y dos jardines de niños. Cuenta con oficinas de Registro Civil y Juez de Paz Auxiliar. Este último, depende administrativamente del tribunal de Tlaxcala. Además de una oficina de correos que distribuye a San Felipe así como para el vecino pueblo de San José Aztatla.

El pueblo cuenta con electricidad desde 1963, suministro que permite desde el año 2000 contar con farolas nuevas para el alumbrado público. Respecto al agua, hace 60 años atrás los lugareños la extraían de un jagüey, siendo su calidad deficitaria producto del deslave constante. En 1960 el agua era obtenida desde el pueblo de San Antonio Cuaxomulco donde era transportada hasta la cisterna actualmente en uso y desde ahí era distribuida a través de conexiones domiciliarias.

En la actualidad el agua es obtenida de pozo profundo y transportada por bombeo a una cisterna de almacenaje ubicada a un costado de la escuela secundaria y a través de tuberías se distribuye por mecanismo de gravitación a las 496 tomas de agua de las casas del pueblo. Al agua no se le agrega ningún elemento, algunos habitantes recuerdan que en cierta ocasión se añadió cloro al agua, lo cual provocó la muerte de algunos animales y enfermedades en algunos consumidores, lo que hizo desistir de continuar con esta práctica.

La obtención y funcionamiento del sistema de agua es producto del trabajo organizado de sus habitantes y referido por sus gestores como una obra de suma importancia para el desarrollo local. Es a través del comité de agua potable que logran organizar el abastecimiento al pueblo de este vital elemento.

En cuanto al drenaje este sistema fue instalado en 1990 y los conductos desalojan las aguas en una barranca en terrenos federales, pero dado su uso en estos 12 años, se ha transformado en un creciente problema de contaminación para la localidad. El sistema de extracción de basuras es a través de un camión recolector que dos veces por semana proviene de San Bernardino Contla.

La educación en San Felipe es cubierta por la "Escuela Primaria Rural Benito Juárez" (fundada en 1961) que dispone una matrícula de 250 alumnos y la Secundaria "General Joaquín Cisneros Molina" (creada en septiembre de 1981) que cuenta (a julio 2001) con 178 alumnos inscritos. San Felipe dispone de un Centro de Salud, (médico y enfermera) y los habitantes que requieren atención médica, pagan diez pesos por consulta (a julio 2001) cuyo destino acrecienta un fondo de salud del pueblo.

Los recursos forestales se ubican hacia el sector del volcán y aledaño a estos parajes. De acuerdo con la información de la Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca (2001) de las 92,534 hectáreas cubiertas de bosques en el estado de Tlaxcala, alrededor del 37% están en el Parque Nacional Malinche, mismas que están sujetas a un aprovechamiento forestal de tipo artesanal y regulado por el Gobierno del Estado. El volumen anual aprovechado no sobrepasa los 4,500 m3 de madera rollo. Este aprovechamiento beneficia a más de mil familias, con asentamientos históricos en la montaña (SEMARNAP 2001) según un informe del Instituto Nacional de Ecología de esa repartición gubernamental.

En lo que respecta a la actividad agrícola destaca el cultivo del maíz, el cual es central para sus habitantes. En lo que es la zona del pueblo propiamente tal, se contabilizaron 183 milpas en julio 2001. Se encuentran éstas distribuidas entre las construcciones, alternadamente entre uno o varios grupos de casas. La calidad de la tierra según los lugareños es de buena calidad. No obstante, se debe emplear fertilizantes.

En cuanto a otras especies y sembradíos del pueblo, el nopal se cultiva en los mesurcos - expresión local referida a limite - habitualmente magueyes o arbustos en hileras que delimitan el cultivo de las milpas. El nopal representa en ciertas épocas una fuente importante de alimentación para los habitantes de San Felipe. También se siembra fríjol calabaza y habas. Una de las hierbas comestibles más consumi- das es el quelite que se encuentra con facilidad en la zona y se prepara hervido o frito y cuyo uso preferente es para la elaboración de salsas.

Entre los frutales, se cuentan ciruelos que se siembran frecuentemente cerca de la casa o en los "mesurcos". Los ciruelos producen frutos anualmente y se injerta, al igual que los duraznos, generalmente ubicados éstos últimos en la zona de La Malinche. El peral es otro frutal en la localidad y se injerta con tejocote. También se encuentran nogales, manzanos y el zapote negro y blanco, como también capulines, que abundan principalmente en el área de La Malinche. Las semillas de estas últimas suelen tostarse y son consumidos como botana. El tejocote se utiliza para la preparación de ponche en la época de Navidad para consumo familiar.

En lo que son animales de corral se crían gallinas, guajolotes (totoles), patos y algunos gansos. En cuanto al ganado mayor y menor, algunas familias cuentan con algunos ejemplares que no superan los tres por familia, tales como bueyes, caballos, vacas y "semilas"; expresión local esta última para referirse a la acémila, mula de carga. Se encuentran puercos (2 ó 3 ejemplares por grupo familiar) en aquellas casas que poseen patios extensos. Las casas ubicadas en la periferia del pueblo crían borregos.

En cuanto a actividades de pesca, caza y recolección, la primera es inexistente en la localidad. En tanto que la caza es una práctica que se encuentra prohibida en el parque nacional de La Malinche, por ser ésta un área natural protegida, no obstante en zonas aledañas al volcán se cazan conejos, ardillas y codornices. La recolección de hongos (tecax) se lleva a cabo en época de lluvias, temporada de abundancia de este producto, dentro del área de La Malinche. Crecen bajo los árboles, preferentemente del ocote. Los más consumidos en el pueblo son cuatro variedades: a) "xoletes" b) "hongo blanco" c) "hongo amarillo" y d) "escobetillas". Se preparan acompañando la carne de puerco o para guisar el texmole (sopa de masa de maíz con hongos) y chile ancho.

La preparación de los alimentos es función de las mujeres dentro del grupo doméstico; generalmente es la madre de familia quien es ayudada por sus hijas y/o nueras.

Se consume además de lo recolectado, lo que se cosecha en la parcela familiar o lo que se cría en los patios, comprándose los otros comestibles en las pocas tiendas que existen en el pueblo y en los mercados de Contla y Santa Ana Chiautempan principalmente.

Se consumen alimentos tres veces al día, regularmente es un solo platillo con tortillas. Frecuentemente los alimentos son acompañados de agua fresca y atoles de arroz, masa o chocolate, además de té. Parte de la rutina diaria de las mujeres del pueblo es acudir a los molinos con maíz cocido y en cantidad suficiente para la elaboración de las tortillas del día.

Hace 60 años atrás, las familias pobres consumían tortillas, acompañadas con una salsa de chiles molidos y una hierba llamada "del divino". A ello agregaban ayocotes que abundaban en esa época. Estos ayocotes es un fríjol multicolor, más grueso que el común y que se cultiva con facilidad en zonas de alturas y que era común su existencia en la zona de La Malinche. Las papas se introducían entre las cenizas para su cocción mientras se preparaban los otros alimentos. El grano de maíz era más pequeño que el actual e insuficiente para el consumo anual y acudían entonces a Contla donde lo vendían a bajos precios o lo "fiaban". El azúcar era escazo, pero se acostumbraba el piloncillo.

Como utensilios de cocina en esa época se usaban el comal, el metlapil (rodillo de piedra con el que se muele maíz en el metate) el molcajete, ollas y cazuelas de barro. Para comer estaban los cajetes (pequeños platos hondos) de barro. Hoy algunas familias continúan usando los cajetes, aunque la mayoría utiliza los platos de loza.

En la actualidad las familias consumen el maíz que cosechan, al igual que otros productos de su parcela: fríjol, calabaza, haba, lenteja, nopal, quelite y frutales como ciruelos, zapote e higos. El fríjol se prepara hecho caldo y machacado, tostado y/o molido. Un platillo típico son las tlatlapas (tipo de sopa) de fríjol tostado y molido, agua y nopales.

La calabaza se prepara frita o cocida para acompañar guisos. Las habas se consumen habitualmente en sopa con nopales. "Acostumbramos moler el haba, hacerla polvo para preparar tortas que se comen con camarón seco y chile, - la cuaresma - es la temporada en donde se come más haba", refieren los habitantes. Las lentejas para sopas son acompañadas con nopales. Otros platillos son el chilatole (sopa de masa de maíz, con epazote y granos de elote) el tecxmole y el pollo en pipián de ajonjolí. En las fiestas se preparan el mole colorado y prieto y también tamales y mixiotes de carnero. Los animales de corral son consumidos en estas ocasiones especiales. La carne de res es difícil de obtener en el pueblo.

Ante el caso de aquellas mujeres embarazadas, en posparto o en período de lactancia, prima la experiencia y los consejos de las mujeres mayores bajo las cuales se encuentran a su cuidado. Debe entonces ser consumidos los alimentos según el criterio de fríos y calientes. Práctica que las mujeres preferentemente han conocido de sus padres y la realizan cuando la enferma requiere de cuidados especiales. Los lugareños refieren conocer en cada caso "lo que le hace bien o lo que le hace mal" al enfermo de acuerdo a este criterio.

En otro orden, la población de San Felipe (usando el criterio de la lengua) es predominantemente indígena y como tal es perfectamente posible clasificar al pueblo bajo esta categoría. La gran mayoría de sus habitantes hablan el náhuatl, pese a que los jóvenes dicen; "no hablarlo pero si entenderlo". Culturalmente San Felipe es una unidad social con fuerte identificación con su pasado indígena, por lo cual comparte con muchos otros pueblos vecinos características étnicas predominantemente indias.

Bajo este criterio, en parte acomoda la definición de "post-nahua" elaborada por Eileen Mulhare (2002) que sobre el particular refiere a "aquellas personas que tienen ancestros nahuas pero que han adoptado nuevas formas de vida en el siglo XX". Si bien está circunscrito esta definición a pueblos, a unidades sociales que han perdido la lengua.

En tal sentido cabe precisar que el idioma no ha desaparecido, pese a un creciente proceso de aculturación en donde el idioma español hegemoniza parte importante de la comunicación entre estos habitantes y los principales centros políticos. Pese a ello, una gran parte de la comunicación cotidiana se realiza en náhuatl. Además, su condición esta dada por su organización política, social y religiosa que se verá mas adelante y por la concepción que a ciertos hechos del pasado le asignan en lo que es su memoria histórica.

Para mayor precisión podemos establecer que en San Felipe es posible diferenciar dos niveles respecto a este ámbito.

a) Aquellos que se autorefieren identitariamente como nahuas (indígenas) y cuyo indicador más usual al respecto es que "hablamos mexicano".

b) Aquellos autodefinidos como campesinos, pero no son mestizos y cuya diferencia con los primeros es no hablar el náhuatl, pero lo entienden.

Estos últimos compensan este déficit de identidad respecto a los primeros, participando del dispositivo social comunitario y como tal son plenamente aceptados por los primeros como sus pares, siempre y cuando desarrollen y participen de los sistemas de cargos del pueblo.

Economía, tenencia de la tierra y diferenciación social

La economía local la conforman principalmente cuatro áreas productivas que constituyen los ejes sobre los cuales el pueblo desarrolla su vida económica. Los vecinos mayoritariamente se ubican en algunas de estas cuatro actividades, a) agricultura, b) actividad textil, c) trabajo en fuentes externas a la localidad y d) comercio y mercados.

Estas fuentes de trabajo han presentando distintos ritmos de evolución en la dinámica económica del pueblo. En el pasado hace 70 años aproximadamente, las actividades económicas estaban circunscritas a la recolección y venta de leña, la fabricación de carbón y la elaboración de pulque. Todas se concentraban en La Malinche, las dos primeras en la parte superior del volcán, en tanto la obtención del aguamiel, en los magueyes de terrenos aledaños y de más baja altitud. Los "tlachiqueros" (raspadores de maguey) de ese entonces, iban con sus burros a raspar magueyes en gran número para extraer el aguamiel. Este líquido lo transportaban desde el maguey en el campo hasta el lugar de su procesamiento en castañas, odres de piel de puerco, chivo o de borrego y a lomo de acémilas. En esa época la extracción del aguamiel era una actividad que desarrollaban tanto hombres como mujeres. Estos productos eran comercializados en San Bernardino Contla. Ante el cambio en los hábitos de consumo, la actividad pulquera se encuentra desapareciendo en el pueblo y actualmente se contabilizan 4 personas dedicadas a la recolección de aguamiel y elaboración de pulque, suficiente para cubrir la baja demanda local de esta bebida.

Propiedad de la tierra

La propiedad de la tierra es privada, en su mayoría en manos de naturales de San Felipe y no se encuentran ejidos en la jurisdicción del pueblo. La tierra se destina para el uso agrícola y es altamente valorada y por ende no es comercializada, salvo causas de fuerza mayor. Los propietarios asumen que este bien debe ser transmitido a los familiares, lo cual acontece por medio de la herencia o bien transferirla en vida a los sujetos que ellos determinen pertinente.

En la actualidad es habitual que se proceda a la división y reparto de la tierra "de palabra", en vida del propietario. Así los padres habitualmente, se refieren a que "los jóvenes, no poseen tierra" y está asociado al hecho que son los mayores, (padre o madre o un ascendiente mayor) quienes poseen los respectivos títulos de propiedad. El acceso a la tierra, es de padres a hijos y tanto mujeres como hombres tienen derecho a heredar dichas tierras; sin embargo, se advierte que es el hombre quien recibe más tierras.

Las tierras del pueblo no han estado exentas de conflictos. Uno de ellos es el producido en la década de 1940 cuando San Felipe se adscribía a Contla. Como era un barrio de éste último y a partir de la estructura del sistema de cargos, le correspondía el cultivo de tierras comunales para la cofradía y mayordomía de Contla. Al estar alejados de la cabecera municipal y de cultivar a "medias" estas tierras originaba constantes conflictos.

A los ojos de los habitantes de Contla estas personas eran "más indias" por estar más distantes del pueblo. En los hechos, los habitantes del otrora Cuahutzincola eran prácticamente peones de los mayordomos de la Cofradía y Fiscalía de Contla para trabajar las tierras que se les había asignado por el cargo. Recibían como tal la mitad de la producción, pues la otra mitad debía quedar en poder de los mayordomos para sufragar los gastos de los cargos. (Véase Romano 1999). Esta situación contribuyó a que la gente del barrio de Cuahutzincola (actualmente San Felipe) hiciera las gestiones para independizarse y lograr posteriormente su calidad de pueblo.

Actualmente (según la presidenci auxiliar) la mayoría de los jefes de familia poseen al menos una extensión de terreno, siendo el promedio de 3 hectáreas, que incluye el lugar donde se encuentra la vivienda familiar. La tierra rara vez se encuentra en una sola porción sino que se encuentra dividida en pequeños lotes y ubicadas en distintas partes del área que comprende el pueblo y sus alrededores. Así, el promedio mencionado es el resultado de poseer varias parcelas.

Diferenciación social

San Felipe es una sociedad bastante igualitaria, aunque hay diferencias económicas.

Destacan la horizontalidad de las relaciones de poder que se establecen en la asamblea comunal para constituir los cargos civiles. Las formalidades de la convocatoria y las exigencias que los vecinos autoimponen a cada uno de los cargos a desarrollar, refieren un criterio de igualdad, independiente de las capacidades de cada uno de los asistentes a la asamblea comunal. Prima la responsabilidad de los vecinos en las tareas asumidas y el prestigio adquirido en la ejecución de los cargos, hayan sido estos religiosos o civiles. El sistema de los cargos se encuentra plenamente vigente, así que parte importante de la dinámica de los habitantes se concentra en participar en reuniones y actividades que se programan producto del sistema de cargos.

En el plano económico y haciendo una aproximación podemos señalar que el 90 % de los habitantes se puede agrupar (según su propia categorización) en una misma situación socioeconómica. Una similitud expresada por parte de los lugareños en que "todos vivimos de nuestro trabajo". Este 90 % se autodefine como aquellos quienes viven "para comer y educar a sus hijos". El otro 10 % restante, definidos por ellos como "los adinerados", donde se encuentran casi exclusivamente quienes se dedican al trabajo textil, pero sólo aquellos que poseen grande talleres (naves) infraestructura productiva, casa "grande" y vehículos. Esta autoclasificación la sintetizan en dos niveles: la gente con "dinero" y "los pobres".

Fundamentan este punto de vista en el conocimiento que tendrían de cada uno de los vecinos del pueblo, así señalan: "todos los habitantes acá nos conocemos en el pueblo hace tiempo y sabemos como viven uno y otro".

Un patrón recurrente de medida en este esquema es la capacidad de generación y participación en las fiestas familiares y comunales. Señalan por ejemplo, "en el caso de una fiesta en casa de una gente de dinero, los pobres casi no quieren ir, aunque los invitan y nadie los corra, no van porque a esas fiestas va gente de dinero con corbata y traje.

Conformando así relaciones sociales con personas de fuera de la comunidad. En cambio cuando hay una fiesta con gente de la misma clase, vamos todos, todos nos llevamos". Se alude que no existiría segregación en la invitación entre los vecinos. Una mujer de 35 años, señala sobre lo mismo que "una persona cuando siente que ha ascendido socialmente porque tiene más recursos económicos, hace sus propios convivios con sus amistades de fuera y se pone sus mejores trajes para estar más acorde a ellos, aunque en realidad a veces viva peor que muchos otros del pueblo".

En una celebración por término del año escolar en agosto del 2001, los padres de los alumnos que egresaban de secundaria organizaron una ceremonia y posterior celebración.

En este festejo se advertía que las relaciones de camaradería entre la gran mayoría de los presentes eran de mucha horizont alidad. No obstante, se advertían las diferencias en aquellos padres que disponían de mayores recursos económicos, en la calidad de los regalos a sus hijos, como también en las compras de licor para invitar a uno u otro asistente. Esta imagen pareciera coincidir con lo expresado "en que en una fiesta con gentes todos nos llevamos." Haciendo una comparación (un vecino de 81 años) refiere que hace 60 años, cuando se cavó un pozo para el agua y se dejó de usar el jagüey la fiesta que se desarrolló fue "muy grande". Posterior a la inauguración, participó todo el pueblo sin excepción, cada familia aportó en la medida de sus posibilidades y quienes no "tenían nada, no se avergonzaban, pues habían aportado trabajo de pala" y aquellos que no desarrollaron este tipo de trabajo compraron los licores y parte de la comida para la fiesta.

Esta autoclasificación social tiene, además, otros indicadores. A las fiestas se suma la calidad de la vivienda de los sujetos. Las personas que tienen una "mejor" casa sería resultado de una adecuada administración de sus recursos económicos. Se opina que en el pueblo hay oportunidades de trabajo para todos; sin embargo, unos son más empeñosos que otros. La diferencia en las viviendas, dependería del esfuerzo individual, pues algunos "le echan ganas" para acceder a una mejor vivienda, entendida ésta como un bien familiar. Un aspecto valorado y como tal constituye diferencia entre las viviendas, es el tamaño de ésta.

Tanto de la infraestructura principal las dimensiones del terreno donde se encuentra edificada la casa. En directa relación está el material utilizado en su construcción y su fachada externa. En los casos de "gentes de dinero", las viviendas presentan fachadas de piedra, de dos pisos, ventanales protegidos con cerrajería y ent radas para el ingreso de sus vehículos.

En esta autoclasificación antes referida del 90% de la población, se advierte una subcategoría. A saber los sujetos "más pobres". Serían aquellas personas que no tienen un trabajo seguro y por lo tanto no tienen una estabilidad económica, como es el caso de los jornaleros agrícolas. Su trabajo no es constante y se complementan con distintos trabajos eventuales. En noviembre del 2001 un jornalero agrícola percibía $ 70,00 pesos diarios (7 USD), por 8 horas de trabajo, más el "taco" (una comida).

El trabajo es significativo en este patrón de clasificación de los vecinos. La pobreza en este esquema es un código grupal, pues es vista desde el punto de vista de grupo familiar; no obstante, algunos miem- bros de ese grupo pudieran tener más recursos que otros y esto no altera la clasificación de "pobre" que los habitantes otorgan a todo el conjunto de la unidad social. Es entonces, el jefe de familia que implícitamente conlleva tal clasificación y guarda relación con las normativas que el pueblo se autoimpone en el sistema de cargos, donde por ejemplo, una de las pocas por no decir únicas razones de eximirse, es no contar con la capacidad económica para asumir con el cargo. Así también, la madre soltera o el hombre mayor de 60 años, es eximido de parte o la totalidad de sus cooperaciones. Esta autoclasificación de pobreza aquí exhibida, no guarda necesariamente relación con los indicadores oficiales sobre la materia.

Otro indicador valorado por los habitantes en esta diferenc iación socioeconómica, son los estudios universitarios y de formación personal que pueda contar la persona. Tal es el caso de los maestros, secretarias y funcionarios gubernamentales, pues estas personas "hablan bien y se visten mejor"; son "personas distintas, más preparadas" y "saben más". El hablar inglés, constituye otro signo de prestigio y preparación, sobre todo en los que han podido ir "al otro lado" en alusión a Estados Unidos de América y Canadá.

Un quinto elemento que marcaría diferencias entre vecinos, es haber viajado fuera del pueblo. Como señalábamos, al extranjero principalmente, y aquellos que han residido y trabajado por un tiempo en la ciudad de México y luego regresado al pueblo. Los que han salido a trabajar a la capital o a los Estados Unidos o Canadá, son vistos y reconocidos como personas con mayor experiencia. En tanto aquellos grupos familiares que cuentan con un miembro "al otro lado", valoran a éstos como personas "sacrificadas", pues se encuentran realizando un gran esfuerzo al estar distantes del pueblo y de la familia.

En cuanto a diferencias raciales, culturales y lingüísticas, no se advierten otras a las ya referidas. Se reafirma; "aquí todos somos nahuas" y "todos hablamos mexicano y los que no, lo entienden". Los jóvenes sobre este punto, señalan que sus padres no les enseñaron, pues en el pasado se consideraba sinónimo de atraso. No se advierte en ellos interés por hablarlo ni que sus hijos lo aprendan. Para ciertos vecinos, el hablar "mexicano" (nombre local dado al náhuatl) los hace ser gente de "aquí" de este "lugar", de San Felipe.

ACTIVIDAD ECONÓMICA

Agricultura

La agricultura de San Felipe es una de las actividades centrales para la comunidad, a pesar de que en la actualidad se desarrolla dentro de un marco poco favorable debido a los problemas de erosión y la irregularidad de las lluvias. Fenómeno este último – que según los agricultores - es cada vez más creciente desde la década de 1990 a la fecha. Respecto a las condiciones climáticas, un agricultor de 42 años informa que "ya no llueve como antes, pues algunos lugareños y sujetos externos al pueblo han acabado el monte," refiriéndose a los bosques de La Malinche.

La agricultura es de temporal y la siembra se realiza en meteplantles, empleándose labranza mecánica y animal. Las parcelas son trabajadas por la familia generalmente, donde participan en la siembra, cosecha y almacenamiento de los productos.

El cultivo predominante como hemos señalado es el maíz, complementándose con otros productos como habas, fríjol, arvejón, calabaza y trigo. La calabaza se siembra entre el maíz. Según cálculos del presidente auxiliar don Pedro Cuamatzi (1999 – 2001) "poca gente en el pueblo cultiva maíz para venderlo", refiere que un 10% del total de campesinos del pueblo comercializa este producto y que el restante 90% de los agricultores destinan el maíz preferentemente para satisfacer el autoconsumo familiar.

El sistema de cultivo del maíz está dado por siembras en pequeñas parcelas ubicadas a los lados o en la parte frontal o trasera de las viviendas. Estos terrenos frecuentemente pertenecen a la familia que vive adyacente a estos; no obstante algunos dueños de las milpas residen en otra área del pueblo. Se siembra en surcos cuya distancia es de 50 centímetros, no obstante, los mayores de la comunidad siembran a 90 centímetros entre cada hendedura, técnica que es aplicada como consecuencia de las enseñanzas de sus padres. Esta diferencia generacional de procedimientos es explicada como consecuencia de un cambio en el acortamiento de distancias entre los surcos del sembradío, para su optimización productiva y el uso de los fertilizantes. Los cambios fueron introducidos hace 50 años atrás. Por ejemplo, en la distribución de las plantas del maíz se hacía en aquella época en forma "cuatrapeada" vale decir diagonalmente. Cuatreapeada es en- tendida por los lugareños como "diagonalmente" y no en su acepción habitual de "desordenado o mal acomodado".

Estos cambios fueron producto de la presencia de un grupo de técnicos extranjeros del programa "Amigos del Mundo". Estos eran un equipo de profesionistas y técnicos de distintas nacionalidades que radicó por espacio de 5 años en el pueblo y sus labores se dirigían a la capacitación en salud y mejoramientos de los cultivos. Recuerdan a trabajadoras sociales, médicos, e ingenieros agrícolas.

De todos ellos las opiniones de los lugareños son encontradas. Unos reconocen que, gracias a su intervención mejoraron los cultivos por métodos de siembra y transferencia de nuevas tecnologías y existe por parte de éstos vecinos un gran reconocimiento. En tanto que los detractores, suponen que dado los instrumentos que estos extranjeros poseían, lograron descubrir bajo el subsuelo tesoros, específicamente oro, el cual una vez descubiertos motivó que éstos se fueran del pueblo. Los califican estos otros vecinos de despojadores de estos supuestos entierros. Los tesoros enterrados en el pueblo y que los Amigos del mundo habrían descubierto, guardan relación con un relato bastantemente conocido por los vecinos.Trata de una mujer poseedora de una gran fortuna, llamada Angelina María. No existe coincidencia en cuanto a la probable fecha donde se ubica la historia, la más citada es que habría sido en el siglo XVII. Se refiere a la esposa de un leñero del pueblo, Angelina María que en cierta ocasión, preocupada por su marido, el cual no regresaba a casa después de una jornada de trabajo en el bosque, salió en su búsqueda. Estando en las faldas de La Malinche se le habría aparecido una mujer (de cabellos y vestidos largos, adornada de collares brillantes) la cual le informó que sus leones se habrían devorado a su esposo. Ante la pena de la viuda, ofreció compensarla por lo sucedido y le obsequió dos perros. Un blanco y otro amarillo y le señaló que los metiera dentro de un cofre el cual a su vez debía enterrar y que al cabo de unos días tendría un regalo como consecuencia de ello. Angelina María entonces, realiza el entierro, encontrando a los días después en lugar de los perros dos cofres con monedas de oro y plata que la convirtieron en la mujer más rica de la región.

Una calle del pueblo lleva su nombre como producto de haberse encontrado paredones que se refiere habrían sido parte de la casa patronal de Angelina María.

Continuando con los cultivos, las milpas son separadas a través de "mesurcos" que como señalábamos es una expresión proveniente del náhuatl metl (magueyes) que sembrados en hileras sirven para delimitar el cultivo.

Algunas milpas, para el caso de San Felipe pueden ser cultivadas por dos personas sin que existan límites, lo cual es habitual entre dos familiares. No obstante, cada uno de los cultivadores conoce el número de plantas que sembró y son enumeradas para ese fin, según acuerdos o por herencia.

Hace 50 años, los fertilizantes utilizados eran el abono orgánico (caballo, borrego, toro o totoles) aplicado con pala a la planta que hacía más lenta esta parte de la faena agrícola. El tamaño de la mazorca y el grano eran más pequeños, por cuanto, los fertilizantes actuales a diferencia de los orgánicos posibilitan un volumen mayor del producto.

Así mismo, la labranza era efectuada con tracción animal, mediante yuntas de acémilas, caballos y toros, que se complementaba con los usos de palas y azadones. Una vez efectuada la cosecha, las mazorcas se almacenaban en trojes o cuescomates antes de ser desgranadas para el consumo familiar. El traslado del maíz era hacia San Bernardino Contla y San Pablo Apetatitlan lo que obligaba a su transporte a lomo de mula, burro o caballo.

Llegados a esos lugares los vecinos de San Felipe desarrollaban la práctica del tlapapatlatli (intercambio del maíz) por otros productos.

En otro orden y respecto al ciclo agrícola, el maíz se siembra en abril y se cosecha en noviembre. No obstante, los tiempos de siembra y cosecha varían de acuerdo a la ubicación del terreno. Para los casos de La Malinche se siembra en marzo "el 12 de marzo como fecha límite", por el clima frío predominante en esta zona que provoca un crecimiento más lento de la planta. En junio se observan las plantas que podrán ser cosechadas y éstas crecen en este mes a un promedio de 10 centímetros cada 10 días; así con los cuidados adecuados la planta alcanza una altura de 80 centímetros.

A mediados de agosto brotan los primeros jilotes, para septiembre los elotes alcanzan su madurez y en noviembre se corta la mazorca, actividad que se le conoce con el nombre de pizca. Como práctica habitual, primero se pizca y luego se siega, (corte total de la planta) para posteriormente separar la mazorca. La planta una vez seca se tritura y sirve de abono o forraje para los animales, principalmente los burros. Es posible que en ocasiones se pizque pero no se siegue, es decir, la planta seca permanece, para efectos de hacer descansar la parcela en la próxima época de siembra.

Los fertilizantes son aplicados dos veces durante el ciclo agrícola del maíz y debe deshierbarse cada dos semanas para que las malezas "no le ganen a la planta". Después de la cosecha se procede a barbechar (diciembre), actividad de limpieza del terreno con el objeto de mantener la humedad y prepararlo para el siguiente cultivo. Una milpa de 5 metros de ancho por 20 metros de largo permite 200 plantas, que llegada la cosecha aporta dos sacos de 60 kilos de mazorca cada uno, que logra satisfacer las necesidades de alimentación de un grupo familiar de ocho personas (cuatro adultos y cuatro niños) por un período de dos semanas y media.

Los años no destinados al maíz se siembra fríjol, éste se puede sembrar en dos temporadas, marzo y junio, su desarrollo toma cuatro meses, no se utilizan fertilizantes para su crecimiento y al momento de la cosecha se corta toda la planta y lleva un solo trabajo de arado. Sin embargo es habitual entre la milpa sembrar ambas especies. La calabaza se siembra durante el mes de marzo, cuando se desea consumirla verde (pequeña) y se cosecha cinco meses después, es decir en julio o agosto. Si se desea consumirla cuando ha alcanzado un mayor tamaño, un tono amarillo y un sabor dulce, se cosecha en octubre. El haba se siembra durante el mes de marzo y se cosecha en noviembre, no requiere de fertilizantes. Se siembran dos habas y es posible alcanzar 16 retoños, requiere de un solo trabajo de arado, tiene el mismo ciclo agrícola del maíz, pero es menos delicada que éste.

Se le cosecha cortando íntegramente la planta. El arvejón se siembra en menor escala debido a las condiciones adversas generadas por el frío de la zona, lo cual dificulta su cultivo.

En cuanto a implementos y tecnología agrícola, el arado de la tierra es con acémilas y yuntas de caballos. El empleo de acémilas para arar una extensión de 80 por 100 metros demanda de tres a cuatro horas de trabajo. Un terreno de este tamaño produce, en términos ideales, al momento de la cosecha aproximadamente 100 sacos de 60 kilos de mazorca.

Esta cantidad puede verse disminuida hasta en un 50 % por exceso o falta de lluvias, heladas, granizadas y plagas que afectan los cultivos en la localidad. Puede emplearse tractor, no obstante, debido al costo por renta de esta maquinaria sólo un reducido número de agricultores del pueblo pueda hacer uso de este recurso tecnológico. Quienes carecen de animales para arar lo realizan en forma manual con azadón.

La producción de maíz es dirigida al autoconsumo y desde hace 5 años, el excedente es cada vez menor. Entre junio a septiembre del 2001 el valor por kilo fluctuó entre $1.20 y $1.50 un año después, en julio del 2002, su precio era de $ 1.60 el kilo.

Los insumos que se requieren para este tipo de cultivo y su posterior cosecha, calculando una hectárea de terreno totalizan $ 4,430.00 (cuatro mil cuatrocientos treinta pesos). Como patrón de medida, señalaremos que por hectárea cultivada se producen 1,000 kilos de grano aproximadamente, a valores de venta de $ 1.50 por kilo, arroja un total de $1,500.00 por esta hectárea.

Resulta evidente observar la diferencia entre el costo de producción ($4,430.00 y la ganancia $1,500.00), donde el déficit es significativo en desmedro del agricultor local. Es posible suponer, que el déficit de $2,930.00 pesos que significa producir esta hectárea genere en el agricultor una estrategia mucho mas efectiva, como por ejemplo, el de comprar el maíz a un vecino o habitante cercano, ahorrando en dicha operación los $2, 930.00. No obstante, la gran mayoría cultiva y abarata los costos con la mano de obra del grupo familiar.

La actividad textil dentro del pueblo

La actividad textil en el pueblo es una de las cuatro mencionadas como importantes. Los tejidos se sitúan en el segundo lugar de importancia usando el criterio de ocupación de mano de obra. Así entonces; la agricultura, el trabajo en fuentes externas a la localidad más el comercio y mercados son las otras actividades que como se verá mas adelante, se interrelacionan. Es posible adelantar que la agricultura está siendo comple mentada con la actividad textil, estableciéndose un doble vinculo que dinamiza la vida económica local y, además, con las otras actividades económicas ya mencionadas.

Trabajos en fuentes externas a la localidad

La complementariedad de la agricultura con otras actividades es un proceso de larga data en el pueblo. Mencionábamos que junto a la agricultura y la actividad textil, los vecinos de San Felipe, obtienen trabajo en lo que hemos denominado fuentes externas a la localidad, lo cual se expresa en una migración constante que han realizado sus habitantes desde principios del siglo XX.

Uno de los trabajos recordado por los mayores se desarrollaba hace unos 100 años atrás y era la recolección de "brea" o "trementina" del ocote, en las faldas de La Malinche. Dicha sustancia una vez recolectada era trasladada a una fábrica en San Pablo Apetatitlán. Desde ahí era enviado el producto a Nuevo León para hacer "anillos", la resina permitía amoldar circunferencias para diversas funciones, las cuales en la actualidad se elaboran con resinas sintéticas.

En la década de 1940 los hombres del pueblo en grupos de 30 personas se trasladaban a trabajar a los estados de Oaxaca y Veracruz en el corte de la caña de azúcar.

Lo hacían por períodos de 5 meses iniciándose la salida en noviembre y duraba hasta marzo, mes que regresaban para la siembra de la milpa. Se les pagaban $3.50 pesos por una tarea que consistía en hacer 50 manojos de caña cortada y hacían dos "tareas al día".

Venían en 1945 desde Veracruz, "a animarlos los enganchadores para que se fueran a esta faena". Los trabajadores eran trasladados desde Contla a Córdoba y luego a Tierra Blanca.

Desde Apizaco viajaban en tren desde las 11 de la noche y llegaban a Córdoba a las 5 de la madrugada y desde ahí se trasladaban en camión a Tetela. Otros hombres se trasladaban a la localidad de Perote en el estado de Veracruz para el corte de la raíz del zacate, el zacatón.

Para ello "rascaban los zacatones" que posteriormente eran utilizados para la fabricación de escobetas, cepillos y escobas.

En otro orden destaca que desde 1992 ha proliferado la instalación de diversas empresas en pueblos y localidades aledañas a San Felipe. Muchas de ellas demandan mano de obra permanente del pueblo. Se calcula (por parte de la presidencia municipal) que el 50 % de los jóvenes de San Felipe trabajan en estas empresas externas a la localidad y deben trasladarse diariamente a trabajar en ellas como obreros. En la actualidad, los mayores del pueblo atribuyen a la baja rentabilidad de la actividad agrícola, el hecho que los jóvenes deban trasladarse a trabajar a los otros pueblos. A diario estos trabajadores son trasladados en los medios de movilización de las empresas, de acuerdo a los distintos turnos de trabajo.

Esta práctica de "venir a buscar al obrero" comenzó a ser habitual para los vecinos cuando se instalaron estas empresas en la zona. Para el reclutamiento de los trabajadores en el pueblo los vehículos de las distintas empresas (Ideal Standard, Nestlé e Interceramic y otras) recorren con altavoz las calles de San Felipe anunciando las vacantes e inscribiendo a los interesados durante estos recorridos.

Otro tipo de trabajo externo se desarrolla en Canadá, donde un grupo de 40 hombres del pueblo, viaja cada año a desempeñarse en la cosecha del tabaco y la manzana. Este tipo de actividad, comenzó a desarrollarse en forma creciente desde hace 10 años. El tiempo que deben permanecer en Canadá es de cuatro meses al año, generalmente de julio a octubre. Esta ocupación se encuentra regulada por las autoridades de ambos países a través de un convenio y todos los aspectos migratorios son tramitados, por un representante de la empresa canadiense en México, que notifica con anticipación la fecha del viaje y demás detalles operativos. Se firma un contrato ante la Secretaría del Trabajo, donde se estipulan algunas prestaciones entre ellas, el seguro médico. El trabajador sólo debe presentarse en el aeropuerto, donde se le hace entrega de todos sus antecedentes para ingresar y permanecer en Canadá. A junio del 2001 percibían estos migrantes 7 dólares canadienses por hora (unos USD 4.62) y se trabajaba 6 días de la semana, en jornadas de 8 horas, aunque en ocasiones, con acuerdo del trabajador, se trabajan horas extras. Los gastos del transporte aéreo, al igual que el alojamiento son cubiertos por el empleador inicialmente, pero luego descontado del sueldo del trabajador.

La alimentación es responsabilidad del trabajador mientras dure su estancia, al igual que la visa que tiene un valor de 330 dólares canadie nses.

Si bien este tipo de trabajo se desarrolla fuera de México, no es nuevo para los habitantes de San Felipe. Entre 1961 y 1964 algunos vecinos trabajaron en los Estados Unidos de América en el programa bracero por períodos que fluctuaron entre los dos y tres meses. Se desempeñaban principalmente en las cosechas de algodón, lechuga, tomate y pepino, percibiendo ingresos de esa época de USD 15 y 20 dólares al día.

Comercio y mercados

Las tiendas del pueblo son de abarrotes, papelerías, estéticas, molinos de maíz, torterías, alimentos para animales, fruterías, venta de block y materiales para la construcción, más un pequeño local de venta ocasional de pollos destazados. Otras personas venden pan, tamales y elotes en forma ambulante, siendo estos los menos.

No existe mercado local, ni tianguis, por lo cual los vecinos de San Felipe se trasladan a tres pueblos con mercados semanales, San Bernardino Contla, Santa Ana Chiautempan y San Pablo Apetatitlan a ad- quirir principalmente comestibles, además de artículos para la casa y el vestuario. La ciudad de Tlaxcala cuenta con un mercado permanente (conocido en la región por su variedad de artículos) y los sábados, días de plaza, funciona un enorme tianguis a un costado de éste. Solo algunos acuden a Tlaxcala por ser considerado éste más caro. Se adquiere en el pueblo básicamente alimentos, frutas y verduras.

Hace 40 años, las personas debían salir de la comunidad para adquirir los productos necesarios y acarrearlos a lomo de mula o burro de regreso al pueblo. El abastecimiento de artículos de primera necesidad era limitado y se reducía a unos cuantos artículos, tales como; cerillos, tabaco y sal. No había tiendas y de requerirse arvejón, sal o picante, debían trasladarse a Contla u otro centro de abastecimiento cercano.

Actualmente el abastecimiento de productos es posible en gran medida a los medios de transporte, que permiten la llegada de otros productos para la preparación de los alimentos. La visita de "los Amigos del Mundo" posibilitó la orientación sobre la forma de mejorar las cosechas, la obtención de créditos para la compra de animales y el empleo de fertilizantes. Se incrementó sustancialmente la producción de la tierra y se mejoró la calidad del maíz, como también se capacitó a las mujeres en el mane jo de hortalizas para el consumo.

Organización política

El trabajo comunitario es un patrón común en las actividades productivas, las fiestas y los momentos de crisis del pueblo. La mayoría de los habitantes asumen con el compromiso de trabajar en beneficio comunitario. La excepción en la actualidad la constituyen unas 100 personas (que se identifican como testigos de Jehová), los cuales se han ido sustrayendo paulatinamente de sus obligaciones en los cargos religiosos. Sobre el particular, se advierte una segregación hacia estas personas en el plano religioso. No obstante, el resto de los habitantes hombres, mayoritariamente autodefinidos como católicos, ha desempeñado un cargo. Los que no han hecho cargo aún, lo contemplan dentro de sus objetivos inmediatos.

Con respecto a este grupo de vecinos que no ejercen cargos por su opción protestante, se advierte un proceso de mayor contacto con personas externas al pueblo, por cuanto estos últimos los visitan frecuentemente como parte de las actividades religiosas.

Para hacer frente a estas visitas que acuden en misión evangelizadora, los católicos escriben en sus puertas un

símbolo CTD que significa (creyentes en Dios) y evitar así ser visitados por los protestantes. Para el caso de los vecinos (testigos de Jehová) éstos no participan de los cargos religiosos, pero deben participar de los cargos civiles y hacer las cooperaciones como el resto del pueblo. En caso del fallecimiento de un testigo de Jehová, algún familiar deberá pagar al Fiscal por enterrar al difunto en el cementerio del pueblo. Esto por cuanto según acuerdo de la asamblea del pueblo, el cementerio es católico y como tal deben los "no católicos" pagar por su uso llegado ese momento. El hecho que el cementerio sea católico esta determinado por un acuerdo de la asamblea que en alguna oportunidad se tocó el asunto y produjo como en muchas otras decisiones una fusión entre los ámbitos civiles y religiosos. La cifra del entierro para los no católicos varía entre $1,000.00 pesos y $5,000.00 pesos, ello pues se evalúa si el difunto participó en vida de algún comité y como tal tiene una consideración en dicho cobro. De todos los comités del pueblo, las personas protestantes, se sustraen de participar tan solo de uno, cual es el Comité de la Honorable Junta Patriótica pues aluden que no "rinden honores a la bandera por tener ésta la serpiente". De los demás comités deben participar y realizar las cooperaciones correspondientes.

Hechas estas precisiones, se entiende que en los casos que la situación económica, tiempo o enfermedad, dificulta al vecino el desarrollo de los compromisos de un cargo, lo subsana colaborando con alguna otra persona que está haciendo el cargo. Se produce entonces una extensión de la responsabilidad, vale decir, que el vecino elegido es auxiliado en su función por la parentela y amigos quienes colaboran para el éxito en el cumplimiento de las responsabilidades que emanan del cargo. Esta extensión de responsabilidad reditúa tanto en el elegido, como en los que contribuyeron, toda vez que el cargo produce una dualidad de efectos que se puede sintetizar en estas dos acepciones: a) Ocupar cargos otorga un prestigio por sí mismo, por el hecho de ejecutarlo y haber sido elegido; y b) La ejecución del cargo es vista como "una ayuda a la comunidad" lo que otorga al sujeto un reconocimiento por parte de sus pares, es decir, "hizo un buen cargo".

La ayuda entre vecinos es apreciada en aquellas labores donde parte del pueblo ha establecido determinadas acciones y un calendario para estos efectos. Así es posible observar para el desarrollo de al- guna fiesta, como se distribuyen funciones, tanto en el traslado de utensilios, carga y descarga de los vehículos de determinados elementos para esos fines. Las mujeres acuden en la elaboración de alimentos y su preparación. Los jóvenes se relacionan con los mayores en faenas como limpieza de un local o instalar un techo de lona, por citar algunos. Existe en ese marco una conciencia respecto a la reciprocidad, que se expresa en el aforismo "acá [en San Felipe] somos solidarios". Actúa como un mecanismo de ayuda horizontal que puede invocarse en determinadas ocasiones al grupo por quien la requiere. La negativa a prestar ayuda ocasiona una mala relación entre vecinos, que redunda la mayor parte de las veces en una negativa por ayudar (esta vez por parte del grupo) a quien esté solicitándola, si éste no cumplió en alguna oportunidad su colaboración.

En las tareas relacionadas con obras y servicios a la comunidad, los respectivos comités (conformados para estos efectos) acuerdan en la asamblea comunitaria las labores a realizar y si éstas implicarán una remuneración. Es la asamblea comunal, lugar de discusión y acuerdo de estos puntos. Trabajar por la comunidad es aparentemente un asunto voluntario y nadie es obligado a desarrollarlo. No obstante, se observan formas coercitivas para exigir al vecino (las menos de las veces) que colabore con determinada actividad. Para ello, el corte del suministro del agua es una medida probadamente efectiva que, una vez asumida la decisión por la asamblea, produce en el incumplidor un cambio de su actitud en el corto plazo.

Los conflictos internos han encontrado una formula de solución o de manejo a través de la asamblea comunal, instancia esta última donde se ventilan al igual que en el pasado los asuntos vinculados al pago de las obligaciones. Una prueba de ello es lo que la comunidad recuerda como un mecanismo normativo propio, legitimo y efectivo que se desarrollaba hace 50 años, denominado la "recogida".

Al respecto aquellos vecinos que no cumplían sus obligaciones de pago ante la comunidad, eran objeto de la denominada "recogida". Consistía ésta en la visita de un grupo de hombres (encomendados por la asamblea) a la casa del vecino que presentaba el incumplimiento en sus obligaciones con el pueblo a fin de cobrarle. Previo a ello en la asamblea comunal se efectuaba una valoración de la deuda. Ya en el domicilio del vecino éste era conminado a pagar el adeudo y frente a su imposibilidad, se ingresaba a la vivienda donde los encomendados en este caso, recogían algún objeto de valor, igual o similar a la deuda. La valoración se hacía en el momento entre los hombres presentes, quienes discutían la conveniencia de una u otra cosa, pudiendo ser cualquier objeto, sea un animal, guajolotes, utensilios, mobiliario o herramientas agrícolas. Esta "recogida" era entendida por el afectado, quien en algunos casos disponía de horas para lograr conseguir el dinero y así recuperar el objeto de valor embargado por la comunidad, todo esto antes que fuera la especie reducida a dinero. Una vez superada la requisición el sujeto volvía a participar de las actividades del pueblo y la comunidad entonces asumía que el vecino había cumplido con su obligación.

La implementación de un sistema de distribuc ión domiciliaría del agua hace 40 años obligó al pueblo a una reglamentación de su uso social y por ende una forma de control del recurso hidráulico. Más aún en un pueblo donde la dependencia de este vital elemento obligaba a todos a su mantenimiento y conservación.

Para asegurar el buen funcionamiento del sistema se creó el comité de agua. En teoría el control del agua debía estar en manos de los vecinos que cooperaban mensualmente; no obstante, ha sido derivado paulatinamente su control a los dirigentes de la asamblea y el comité de Agua. En se marco, la "recogida" fue paulatinamente siendo reemplazada por el corte del suministro del agua, pues ofrecía esta modalidad desde el punto de vista de su aplicación un menor costo social. Para desconectar la toma del suministro se requería la acción de una sola persona. En segundo lugar solucionaba el problema (a los dirigentes) de tener que reducir a dinero la especie recogida. En la actualidad es el corte del agua la herramienta coercitiva que utiliza la asamblea del pueblo para hacer cumplir a determinados vecinos con sus obligaciones. En enero del 2002 la cuota mensual era de veinte pesos por jefe de familia.

El procedimiento de aplicación de la medida del corte de agua no es de fácil resolución y se analiza con detenimiento. Un ejemplo al respecto se suscitó en la asamblea de junio de 2001 donde se vieron tres casos y en dos de ellos se optó por cortarles el agua.

Al tercero (a) se le dio plazo, pues era una situación particular - una mujer- que había sido abandonada recientemente por el hombre y exhibía 4 meses sin pagar el suministro. Los tres casos habían sido antes discutidos por el comité de agua, siendo estos que presentan el caso a la asamblea sin muchas opciones que no sea el corte del agua. Uno de los casos era de un vecino que vivía en los límites del pueblo de la Luz y San Felipe, y hacia los cargos en el pueblo de la Luz. Sin embargo, se encontraba adscrito a San Felipe en lo que era el agua y comenzó a presentar una morosidad en varias cooperaciones. A juicio de los vecinos no se justificaba que consumiera el agua de San Felipe dado que hacía cargos en el vecino pueblo. Éstos conflictos son un ejemplo de una comunidad entendida como unidad social, donde se mezclan elementos de adscripción, territorio y pertenencia al grupo.

En el caso de la mujer morosa se entendía que ésta se encontraba sin recursos. Se estudió incluso la fórmula que un cuñado de ésta cumpliera con el pago adeudado. Misma que se desistió pues este último argumento que se encontraba sin trabajo y tenia una familia que mantener. Este individuo actuó de representante de la mujer abandona (cuñada) y logró que la asamblea pospusiera la decisión pues ella se habría comprometido a pagar en fecha próxima. En los otros dos se decidió por cortarles el agua; nadie habló por ellos y el hecho que el Comité los hubiera puesto como merecedores a tal medida sirvió de agravante y zanjó el tema.

Gobierno

La estructura de los cargos civiles está conformada por el Presidente Municipal auxiliar como la máxima autoridad local. Le sigue en orden de subordinación e importancia, un primer comandante, jefe del cuerpo policíaco y responsable de materializar las aprehensiones. Le apoya un segundo comandante en esta labor. Seguidamente 10 policías que mantienen el orden en la comunidad, caracterizada por la normalidad del orden público que, además, distribuyen los citatorios a los ciudadanos y realizan rondas de vigilancia. No reciben entrenamiento y cuentan con uniforme que no usan. La labor policíaca en este caso, es sin retribución económica; en cambio el presidente municipal auxiliar percibe un salario por su cargo. Estos cargos son de elección popular, tienen una duración de tres años, no opera la reelección y su nominación se materializa en la asamblea comunal.

Las asambleas comunitarias constituyen las instancias de decisión política de San Felipe y posibilitan la comunicación a los vecinos sobre temas de interés y en aquellos que se requiere de opinión y/o colaboración. En estas instancias se desarrollan las elecciones de los diferentes cargos civiles, se proporcionan informes de labores, se realizan votaciones sobre cooperaciones y se discuten las decisiones sobre el futuro del pueblo. La convocatoria a la asamblea es importante y los habitantes demuestran interés por asistir. Al no ser posible ir a la asamblea, algún miembro de la casa acudirá en reemplazo del citado. Los policías son los encargados de distribuir los aproximadamente 500 citatorios que el presidente auxiliar entrega al comandante. Se personaliza cada citatorio, para evitar que algún jefe de familia quede sin ser avisado. Los citatorios informan que "sin excusa, ni pretexto" se debe asistir a la asamblea, pues lo que se decida se considerará aprobado aunque se esté ausente de dicha actividad. Incluso, si alguno de los ausentes fuera nombrado en un cargo, deberá aceptar la responsabilidad, como si hubiera estado presente en la asamblea que determinó su nombramiento.

Un hombre "puede hacer los cargos" al momento de casarse o vivir con mujer, independientemente de su edad. Los trabajos comunitarios los desarrollan aquellos considerados por la comunidad como aptos para "hacer los cargos". En el caso del hombre soltero y residente en casa de sus padres, es este último (el padre) quien debe cumplir con las obligaciones del hijo aunque éste sea mayor de edad. Los hombres mayores de 60 años que no tengan hijos bajo su responsabilidad, están exentos de "cargos" y sólo deben pagar la cuota mensual del agua. Por el contrario, si el vecino es mayor de 60 años y tiene hijos solteros bajo su responsabilidad, tengan éstos la edad que tengan, debe cumplir el padre con los trabajos que demande la comunidad. La madre soltera, es considerada jefa de familia, sin embargo, contribuye solo con el 50 % de las cooperaciones, sean cuales fueren, con excepción del pago del agua que debe cubrirlo íntegramente. El hijo de la madre soltera, al alcanzar la mayoría de la edad, adquiere la categoría de ciudadano y comienzan sus derechos y obligaciones con la comunidad.

Las decisiones asumidas por la asamblea del pueblo son canalizadas a través de los comités, los cuales desarrollan tareas y actividades comunitarias. Hace 30 años atrás los comités eran menos que los actuales y se concentraban las actividades en el agente municipal quien debía desarrollar mucho más labores que las actuales. Según un ex – agente municipal, una de las mayores habilidades que debía tener ese personero, era la capacidad de generar acuerdos y consensos, además de tener que viajar constantemente a Contla y Tlaxcala. Las diversas obras de adelanto comunitario han ido paulatinamente generando las distintas instancias (bajo la figura de comités) para apoyar dichas trabajos. Es posible en tal sentido asegurar una evolución, de menos a más en cuanto a los comités de trabajo en el pueblo.

Dicho aumento se ha dado a consecuencia del aumento del servicio público. En la actualidad en San Felipe existen:

(1) Comité de Agua Potable integrado por 10 personas, que duran 6 años en el cargo: su función es la instalación de tomas de agua, mantenimiento de la red y cobro de este servicio a cada jefe de familia.

(2) Comité del Centro de Salud compuesto por 10 vecinos que duran 2 años en el cargo y son los encargados de recaudar fondos para la adquisición de insumos, dado lo insuficiente del aporte de la Secretaría de Salud.

(3) Comité de la Honorable Junta Patriótica, que forman 6 personas y sus funciones se materializan en septiembre en el marco de las festividades de conmemoración de la Independencia de México. Finalizan el 16 de septiembre con la organización de un desayuno, para los alumnos de las escuelas del pueblo.

(4) Comité de drenaje lo conforman 8 personas y coordina las gestiones para nuevas conexiones en las viviendas y el cobro de ellas.

(5) Comité de Obras compuesto por 6 personas que tramitan las obras que se llevan a cabo en el pueblo como parte del presupuesto municipal; tiene relación con los contratistas que llevan a cabo los trabajos, debe rendir informes financieros y técnicos y recolectar la cooperación del pueblo, (20% sobre el total) de los gastos que se ocasionen por concepto de las obras.

(6) Comité de Caminos, integrado por 6 personas, quienes vigilan los caminos vecinales y en su caso coordinan y gestionan los recursos económicos para su mantenimiento. La cooperación del pueblo, en este caso, consiste en mano de obra para la realización de los trabajos requeridos.

(7) Comité Comunitario, encargado de marcar las prioridades de las obras que se esperan desarrollar en el pueblo y (8) Comité de Patronato de Feria, conformado por 15 personas que organizan la feria el 5 de febrero, día de San Felipe de Jesús. En esta ocasión el pueblo efectúa un aporte que es utilizado, para la contratación de mariachis, fuegos artificiales, banda de música, eventos recreativos, elección de reina y bailes. En la asamblea comunitaria del día 10 de junio del 2001 se acordó la cooperación de $250,00 pesos por jefe de familia – unos 496 - para la feria del 2002.

La conformación de los distintos comités se resuelven en la asamblea comunal, la cual así se constituye en la princiapl entidad de decisiones y acuerdos sobre la vida comunitaria. Destaca en este sentido la administración de justicia por parte de la asamblea en la localidad, lo cual permite advertir varias dimensiones:

A) La importancia atribuida por la comunidad a la instancia de la asamblea como lugar donde los ciudadanos acuerdan cumplir con sus abligaciones.

B) La vigencia y constante adaptación de la formula coercitiva. Ha sido así "desde siempre", o "todos acá debemos cooperar", "quien no lo hace se debe ir del pueblo".

C) La legitimidad que adquiere la asamblea como un organismo resolutivo de los conflictos internos que experimenta el pueblo. Y la efectividad (desde el punto de vista de tiempos) que la sanción (o solución) implica en la localidad.

D) Los equilibrios que se logran al mantenerse la paz social luego de la aplicación de la sanción o solución.

Cuadro N ° 3
Organigrama del sistema de cargos civiles en San Felipe Cuauhtenco

San Felipe se rige respecto a la elección de sus autoridades, en la modalidad de usos y costumbres del estado de Tlaxcala.4 Instituido en el artículo 116, fracción 1a de la Ley Municipal de Tlaxcala es válida para presidencias de comunidad, nuevo nombre dado a los Presidentes Auxiliares Municipales, a contar de abril del 2002. El artículo 116 afirma que "Las presidencias de comunidad son órganos desconcentrados de la administración pública municipal, estará a cargo de un Presidente de Comunidad, el cual será electo cada tres años conforme a lo previsto en la Constitución Política del Estado Libre y Soberano de Tlaxcala, el Código Electoral del Estado y las bases siguientes: La elección de presidentes de comunidad se llevará a cabo en los mismos comicios en que se realice la elección de Ayuntamientos. El Congreso del Estado y El Consejo General del Instituto Electoral de Tlaxcala, determinarán cuales elecciones de Presidente de Comunidad se harán respetando el sistema de usos y costumbres".

El nombramiento del presidente municipal auxiliar se realiza en una asamblea comunitaria, convocada para esos efectos. Se estila durante el mes de noviembre para asumir en diciembre. El presidente saliente rinde una cuenta de su gestión y finalizada ésta propone una terna de candidatos para elegir a su sucesor. Los nombres que propone el presidente pueden ser complementados con otros que los vecinos presenten ese día y que a su juicio cuentan con los méritos suficientes. Así todos los nombres de cada uno de los candidatos se anotan en una pizarra, la cual es colocada en el centro del lugar donde se desarrolla la asamblea, en este caso, en la explanada de la presidencia Auxiliar Municipal de San Felipe.

El procedimiento del registro de nombres está a cargo del saliente presidente auxiliar. La votación la desarrollan solo los vecinos presentes, mediante un método particular, no obstante en otras partes también desarrollado. Cada uno de los vecinos presentes en la reunión acude desde el lugar donde se encuentra la mencionada pizarra.

Marca ahí con una tiza al lado del nombre de su candidato, su preferencia para presidente municipal auxiliar. Así van registrando líneas en cada uno de los nombres que una vez finalizado el procedimiento da al ganador. Cabe mencionar que esta mecánica posibilita que todos los presentes conozcan la intención del voto del que acaba de pasar a la pizarra. De un total de 403 presidencias de comunidad del estado de Tlaxcala, sólo 11 utilizan esta modalidad del pizarrón en el marco de la elección de sus presidentes municipales (Fuente: Instituto Federal electoral). Los requisitos para ser presidente son; ser originario de San Felipe, residir en el pueblo al momento del nombramiento y ser casado o vivir con mujer. En tan solo dos oportunidades se ha obviado este último requisito y han sido sujetos solteros.

En cuanto a los trabajos comunales que desarrollan los distintos comités éstos se focalizan en algunas áreas prioritarias: limpieza del pueblo, mantenimiento de vías y áreas públicas, rondas de vigilanc ia nocturnas, actividades culturales, recreativas y fiestas. En estos trabajos los vecinos se organizan a través de la coordinación entre los distintos comités y colaboran en cada uno de ellos, sin percibir por ello remuneraciones. La responsabilidad del trabajo comunal puede transferirse. Es decir, cuando la persona por razones laborales no puede cumplir con la obligación, en ese caso y solo en éste, puede pagar a otro vecino para que lo reemplace en la faena. En ocasiones la comunidad organizada desarrolla una actividad de mejoramiento y posteriormente gestiona ante las autoridades municipales la obtención de los recursos por dicha labor. Para los trabajos que no demandan especialización, los habitantes aportan mano de obra, de lo contrario se contrata personal calificado generalmente externo a la localidad.

Organización religiosa

La religión predominante del pueblo es la católica la cual es avalada por la presencia de dos templos en el centro de la localidad que protagonizan la vida religiosa de sus habitantes.

Con respecto al sistema de cargos religiosos, San Felipe se organiza en torno a las mayordomías existentes en el pueblo. El fiscal es la máxima autoridad religiosa en esta estructura de cargos, más tres fiscales auxiliares. Debajo de esa cúpula se encuentra cada uno de los ayudantes del fiscal en este caso los mayordomos, son responsables de cada una de las 12 mayordomías del pueblo. Existen tantas mayordomías como santos con imágenes en las iglesias, cada una encabezada por un mayordomo y sus ayudantes. Salvo en el caso del Santo Patrón que está conformada por el mayordomo, más un devotado, un topile y tres tequihuas que totalizan 6 personas. Las mayordomías del pueblo son: (1) San Felipe de Jesús, (2) Virgen de Guadalupe, (3) San Bernardino, (4) Virgen La Purísima, (5) Virgen de la Luz, (6) San Isidro, (7) La Santa Cruz, (8) Corpus Christi, (9) La Santísima Trinidad, (10) Sagrado Corazón de Jesús, (11) Preciosa Sangre y (12) Nuestro Padre Jesús de Tejalpa. La suma de estas mayordomías conforma la cofradía del pueblo. La mayordomía más importante es la de San Felipe de Jesús, Santo Patrón que se celebra, como hemos señalado, el día 5 de febrero.

Están, además, las hermandades, grupos de personas devotas de un determinado santo que peregrinan a los diferentes santuarios del estado y de la República. Las imágenes de los santos se encuentran en las casas de estas personas. Cuentan, al igual que las mayordomías, con mayordomo, un devotado, un topile y 3 tequihuas. Las hermandades además de realizar peregrinaciones colaboran en la fiesta del Santo Patrón.

La elección de la cofradía se lleva a cabo el 12 de diciembre tradición que se inició desde que la Virgen de Guadalupe era la patrona del pueblo. Ese día se acuerdan la elección de los cuatro fiscales y los doce mayordomos, los respectivos devotados, topiles y tequihuas de cada mayordomía, más los dos sacristanes, los campaneros y el portero, para que desempeñen sus funciones por un año. Al lugar de reunión, se le conoce como "sala de cuentos" ubicada a un costado de la capilla, junto a la sacristía.

Cuadro N ° 4

Principales hermandades del pueblo

De los cuatro fiscales que encabezan la cofradía, uno tiene mayor jerarquía, por tanto, constituye la autoridad de ésta, teniendo que trabajar en coordinación con toda la cofradía. Debido al crecimiento del pueblo, de su población y el consiguiente aumento en los compromisos religiosos se creó el cargo para los tres fiscales adicionales, quienes apoyan al fiscal principal en el cumplimiento de sus obligaciones. El fiscal tiene la responsabilidad de estar presente en las misas que se llevan a cabo en la iglesia del pueblo, pero principalmente en aquellas que se ofrecen a los santos de las mayordomías, y debe portar siempre la vara que es símbolo de su autoridad y lo certifica como representante del pueblo ante otras comunidades; esta vara se guarda en la iglesia del pueblo. Otra de las obligaciones del Fiscal es la administración del cementerio. El 25 de diciembre de cada año se lleva a cabo la fiesta del fiscal en donde todo el pueblo reúne a los miembros de la cofradía, les dan de comer ya sea mole prieto o colorado, con el objeto de despedirlos y agradecerles su servicio a la comunidad. Por su parte el fiscal en esta fiesta se despide y entrega el mando al fiscal entrante quien trabajará el año siguiente. Los otros tres fiscales fungen como delegados, representando al pueblo en las festividades religiosas de comunidades vecinas y acuden a éstas a invitar a sus respectivos fiscales a la fiesta patronal del pueblo.

Cuadro N ° 5

Calendarios de las festividades religiosas más importantes del pueblo

San Felipe se rige respecto a la elección de sus autoridades, en la modalidad de usos y costumbres del estado de Tlaxcala.4 Instituido en el artículo 116, fracción 1a de la Ley Municipal de Tlaxcala es válida para presidencias de comunidad, nuevo nombre dado a los Presidentes Auxiliares Municipales, a contar de abril del 2002. El artículo 116 afirma que "Las presidencias de comunidad son órganos desconcentrados de la administración pública municipal, estará a cargo de un Presidente de Comunidad, el cual será electo cada tres años conforme a lo previsto en la Constitución Política del Estado Libre y Soberano de Tlaxcala, el Código Electoral del Estado y las bases siguientes: La elección de presidentes de comunidad se llevará a cabo en los mismos comicios en que se realice la elección de Ayuntamientos. El Congreso del Estado y El Consejo General del Instituto Electoral de Tlaxcala, determinarán cuales elecciones de Presidente de Comunidad se harán respetando el sistema de usos y costumbres".

El nombramiento del presidente municipal auxiliar se realiza en una asamblea comunitaria, convocada para esos efectos. Se estila durante el mes de noviembre para asumir en diciembre. El presidente saliente rinde una cuenta de su gestión y finalizada ésta propone una terna de candidatos para elegir a su sucesor. Los nombres que propone el presidente pueden ser complementados con otros que los vecinos presenten ese día y que a su juicio cuentan con los méritos suficientes. Así todos los nombres de cada uno de los candidatos se anotan en una pizarra, la cual es colocada en el centro del lugar donde se desarrolla la asamblea, en este caso, en la explanada de la presidencia Auxiliar Municipal de San Felipe.

El procedimiento del registro de nombres está a cargo del saliente presidente auxiliar. La votación la desarrollan solo los vecinos presentes, mediante un método particular, no obstante en otras partes también desarrollado. Cada uno de los vecinos presentes en la reunión acude desde el lugar donde se encuentra la mencionada pizarra.

Marca ahí con una tiza al lado del nombre de su candidato, su preferencia para presidente municipal auxiliar. Así van registrando líneas en cada uno de los nombres que una vez finalizado el procedimiento da al ganador. Cabe mencionar que esta mecánica posibilita que todos los presentes conozcan la intención del voto del que acaba de pasar a la pizarra. De un total de 403 presidencias de comunidad del estado de Tlaxcala, sólo 11 utilizan esta modalidad del pizarrón en el marco de la elección de sus presidentes municipales (Fuente: Instituto Federal electoral). Los requisitos para ser presidente son; ser originario de San Felipe, residir en el pueblo al momento del nombramiento y ser casado o vivir con mujer. En tan solo dos oportunidades se ha obviado este último requisito y han sido sujetos solteros.

En cuanto a los trabajos comunales que desarrollan los distintos comités éstos se focalizan en algunas áreas prioritarias: limpieza del pueblo, mantenimiento de vías y áreas públicas, rondas de vigilanc ia nocturnas, actividades culturales, recreativas y fiestas. En estos trabajos los vecinos se organizan a través de la coordinación entre los distintos comités y colaboran en cada uno de ellos, sin percibir por ello remuneraciones. La responsabilidad del trabajo comunal puede transferirse. Es decir, cuando la persona por razones laborales no puede cumplir con la obligación, en ese caso y solo en éste, puede pagar a otro vecino para que lo reemplace en la faena. En ocasiones la comunidad organizada desarrolla una actividad de mejoramiento y posteriormente gestiona ante las autoridades municipales la obtención de los recursos por dicha labor. Para los trabajos que no demandan especialización, los habitantes aportan mano de obra, de lo contrario se contrata personal calificado generalmente externo a la localidad.

Organización religiosa

La religión predominante del pueblo es la católica la cual es avalada por la presencia de dos templos en el centro de la localidad que protagonizan la vida religiosa de sus habitantes.

Con respecto al sistema de cargos religiosos, San Felipe se organiza en torno a las mayordomías existentes en el pueblo. El fiscal es la máxima autoridad religiosa en esta estructura de cargos, más tres fiscales auxiliares. Debajo de esa cúpula se encuentra cada uno de los ayudantes del fiscal en este caso los mayordomos, son responsables de cada una de las 12 mayordomías del pueblo. Existen tantas mayordomías como santos con imágenes en las iglesias, cada una encabezada por un mayordomo y sus ayudantes. Salvo en el caso del Santo Patrón que está conformada por el mayordomo, más un devotado, un topile y tres tequihuas que totalizan 6 personas. Las mayordomías del pueblo son: (1) San Felipe de Jesús, (2) Virgen de Guadalupe, (3) San Bernardino, (4) Virgen La Purísima, (5) Virgen de la Luz, (6) San Isidro, (7) La Santa Cruz, (8) Corpus Christi, (9) La Santísima Trinidad, (10) Sagrado Corazón de Jesús, (11) Preciosa Sangre y (12) Nuestro Padre Jesús de Tejalpa. La suma de estas mayordomías conforma la cofradía del pueblo. La mayordomía más importante es la de San Felipe de Jesús, Santo Patrón que se celebra, como hemos señalado, el día 5 de febrero.

Están, además, las hermandades, grupos de personas devotas de un determinado santo que peregrinan a los diferentes santuarios del estado y de la República. Las imágenes de los santos se encuentran en las casas de estas personas. Cuentan, al igual que las mayordomías, con mayordomo, un devotado, un topile y 3 tequihuas. Las hermandades además de realizar peregrinaciones colaboran en la fiesta del Santo Patrón.

La elección de la cofradía se lleva a cabo el 12 de diciembre tradición que se inició desde que la Virgen de Guadalupe era la patrona del pueblo. Ese día se acuerdan la elección de los cuatro fiscales y los doce mayordomos, los respectivos devotados, topiles y tequihuas de cada mayordomía, más los dos sacristanes, los campaneros y el portero, para que desempeñen sus funciones por un año. Al lugar de reunión, se le conoce como "sala de cuentos" ubicada a un costado de la capilla, junto a la sacristía.

En la fiesta patronal del 5 de febrero, el mayordomo, el devotado y el topile ofrecen el domingo la comida a los asistentes, en tanto que los tres tequihuas harán lo mismo al otro día. Las fiestas de las mayordomías son patrocinadas por los miembros de ésta, a diferencia del Santo Patrón, en que todo el pueblo coopera. Es responsabilidad del mayordomo, el cuidado de la imagen del templo, la alcancía y la otra imagen (pequeña) e itinerante del santo, que es albergada en casa de éste, como expresión que su santo lo protege y acompaña. Ambas imágenes son expuestas en la iglesia el día que corresponde a su celebración y transportadas con posterioridad a casa del mayordomo. Ahí son colocadas sobre un altar, acompañadas de las imágenes de los santos de las otras mayordomías, más la del santo patrón.

Se encuentra establecido que ha de ser un hombre - nunca mujer - quien desempeñe el cargo religioso y cuyo comportamiento ha demostrado poseer las cualidades morales que lo habilitan desempeñarlo. Preferentemente entre 30 y 50 años y que no se encuentre desarrollando un cargo civil. El elegido puede ser soltero, aunque no es recomendable, dado que el apoyo que brindan las mujeres en los preparativos de la fiesta es esencial. En el caso del soltero que vive con sus padres, será su madre quien implícitamente asumirá con las tareas de apoyar al mayordomo en estos menesteres, al igual que las esposas o madres del devotado, el topile y otras mujeres de su parentela.

Un cargo religioso no se rehúsa, a menos que se exponga una razón gravitante, estado de salud o situación económica deficitaria. Al aceptarse el cargo, se espera cumplirlo eficientemente; en caso contrario se asume que ha de sobrevenir un mal o desgracia. En ese marco, los santos desempeñan un rol importante en el esquema religioso de la comunidad, toda vez que su protección es esperada.

La organización de las fiestas obedece a una planificación previa. Ocho días antes de una celebración, el fiscal y mayordomo reúnen a la cofradía en la "sala de cuentos", donde se solicita la asistencia y colaboración a todos los mayordomos en la próxima festividad. Se hacen cuentas y son asignadas las responsabilidades, sacristanes, campaneros y porteros deben adornar la iglesia, servir en la misa; y hacer sonar las campanas respectivamente. El fiscal principal hace la invitación al mole que se ofrecerá en casa del mayordomo finalizada la misa.

Dos días antes de la fiesta se reúnen en casa del mayordomo su esposa más las mujeres del devotado, topile y otras pertenecientes a la familia del mayordomo y de ésta.

Organizan la recolección de leña, matanza y limpieza de los pollos, preparación del mole, tamales, arroz y frijoles que han de servirse en la fiesta. Asisten los familiares y amigos más cercanos a los miembros de la mayordomía, aunque la invitación es a toda la comunidad. La noche previa a la fiesta se lleva la serenata al santo, se truenan cohetones y se prepara temprano la "cuelga". La "cuelga" es llevar ramos de flores a la imagen – en este caso al otro día – la cual está en un altar para esos efectos en la Iglesia, las flores las han de llevar las mujeres esposas de los mayordomos. La fiesta alcanza su momento más solemne en la celebración de la misa.

Terminada la misa el mayordomo que encabeza la festividad sostiene la imagen del santo (más una cera) y dirige la procesión hacia su casa. La procesión lleva flores e imágenes de los otros santos. Una vez llegados a la casa de este mayordomo, la imagen y las alcancías se ponen sobre un altar presidido por la imagen del Santo Patrón. En esta casa, permanecerán estas imágenes quince días para después ser regresadas a la iglesia y a las casas de los otros mayordomos. Luego de una acción de gracias por parte del mayordomo, ese día festejado, invita a los presentes a comer mole.

Otras denominaciones religiosas

En cuanto a otras religiones, los vecinos que pertenecen a los testigos de Jehová, poseen una casa en el pueblo donde se reúnen semanalmente al culto. Sobre el particular, los católicos comentan que éstos "convencen" a la gente usando el "argumento" del tratamiento antialcohólico. En la comunidad los alcohólicos ven a través de esta práctica religiosa solución a este problema de salud. Otro argumento, según refieren, es convencer a los lugareños de lo dañino que es para el presupuesto familiar el incurrir en gastos para las fiestas. Se advierte que en materia religiosa las diferencias entre vecinos conllevan a la mantención de un estado de conflicto entre ambas denominaciones religiosas.

Creencias, magia y ritos

El volcán de La Malinche determina la vida cultural de los habitantes de San Felipe, como tal, parte importante de los aspectos mágico religio sos, no católicos, son asociados a este macizo. En sus bosques, se encuentran coyotes que avizoran y provocan escalofríos e hipnotizan a quien los encuentre durante la recolección de leña. Al recorrer el pueblo de noche, es de mal agüero encontrase subido al tejado a un guajolote, hecho que se atribuye a que el ave se encuentra en ese momento poseído por una bruja. La persona que se transforma en animal y hace el mal es "un nahual". El "miquetl" en tanto es un muerto que se presenta como aparición y es percibido a través de un sonido o imagen extraña.

En otro orden, las brujas que chupan sangre es una creencia habitual, de modo que se han conocido casos de niños muertos a causa de bruja y algunos refieren haberlas conocido. Los niños mueren por la noche sin haber estado enfermos y sus cuerpos al otro día presentan moretones, además de ser encontrados en posición invertida. Las madres de estos bebés muertos constatan la responsabilidad de la bruja en el hecho, pues éstas dejan sus huellas sobre la ceniza del tlecuil. Para ahuyentarlas se coloca una tortilla sobre la cabeza del niño, dado que ese olor las espanta. Es efectivo, además, un cráneo de burro puesto en el tejado de la casa. Los manojos de ajos y un tipo especial de nopal ayudan a restar sus efectos malignos.

Junto con las brujas, algunos creen en brujos (hombres) que vagan cerca de La Malinche en forma de espíritu buscando a quien hacer el mal. Viven no obstante en el pueblo y las personas sienten gran desconfianza de ellos; sin embargo, no es posible comprobarles su condición. Los más temidos son aquellos que tienen "la mirada fuerte", pues "escupen" a alguien y puede causar la muerte, solo quienes tienen "sangre fuerte" pueden contrarrestar sus efectos.

Los fenómenos climáticos adversos son enfrentados a través de una rogativa. Ante una sequía se ha de celebrar una misa en el monte y se ruega a San Isidro Labrador que envíe el agua para la siembra, evento donde la comunidad acude masivamente. Caso contrario, frente a lluvias y granizadas, en el pasado, los "graniceros" (sujetos sobrevivientes al impacto del rayo) cumplían el rol de mitigar los efectos del granizo sobre las siembras. También son denominados "tiemperos" por su habilidad para pronosticar el tiempo. Podían mitigar el efecto de la granizada a través de un ritual, de dibujar en la tierra círculos y sobre estos enterrar ceras encendidas, sahumerios, una botella de agua y una cruz. Estos especialistas cobraban por este servicio.

Grupo doméstico y trabajo familiar

El grupo doméstico está constituido por los padres, hijos casados y solteros, nietos y en ocasiones otros parientes (abuelos o tíos) con quienes se comparte una vivienda y un régimen alimenticio. La conformación del grupo familiar está sujeta a una serie de procedimientos, establecidos en el patrón de conducta de los vecinos los cuales dicen relación con la formación de la pareja, como el lugar donde estos residirán una vez consumada la unión.

Los padres representan un importante papel en la formalización de la unión de sus hijos, se espera de ellos el consejo y el apoyo para materializar con éxito esta etapa de la vida de los hijos.

Se advierte la importancia que los sujetos del pueblo atribuyen a la institución del matrimonio, aunque no obsta a que la unión libre sea de igual forma valorada en menor grado. El matrimonio se encuentra asociado a una serie de formalidades en el plano religioso y civil, pero sobre todo, constituye una meta del sujeto en su plan vital. No obstante, la cohabitación sin la formalidad del matrimonio no constituye impedimento para que tanto la familia y la comunidad presuman que pasado un tiempo dicha pareja formalizará su relación. Con o sin matrimonio se pagan las cooperaciones. Al señalar el papel que juega la parentela previo al matrimonio es posible, fijar ciertos tiempos, donde éstos tienen alguna ingerencia, pues de ser materializado el "pedimento" se presume que la relación ha de materializarse. A esta intervención debe, además, considerarse una serie de acontecimientos que ambas familias deben desarrollar, en el marco del matrimonio de sus hijos. Estos proporcionan un acuerdo social altamente simbolizado y donde ambos grupos de parentesco fijan patrones de relación social entre ellos. Los consuegros hombres comenzarán a llamarse entre ellos "compadritos" desde el momento del pedimento. El compadrazgo es importante en la dinámica social de la comunidad. El más generalizado es el compadrazgo originado por el bautismo, que establece relaciones con sujetos de pueblos vecinos, a los cuales deben trasladarse los compadres periódicamente a saludarse y conocer el estado de salud de éstos. La llegada de teléfonos a las casas de San Felipe el año 2001 ha posibilitado un mayor contacto. En las fiestas las familias unidas por compadrazgo se reúnen y comparten. El compadrazgo actúa como complemento de los nexos familiares y aumenta el número de personas a las que se puede- acudir. Posibilita ir a las casas de los compadres en Contla, Tlaxcala u otro pueblo y los hijos en caso de necesidad de recurrir a estas familias, con seguridad de ser recibidos. En el caso de algún agricultor agotada la reserva de la familia solicitará ayuda a su "compadrito" de quien se espera pueda socorrerlo en esta u otra faena.

Es común observar familias extensas, donde habitan un matrimonio principal, más sus hijos casados o unidos con mujer y los hijos de éstos. Su conformación ha sido posible por el cambio de residencia de la mujer - de la casa de sus padres a la casa de los padres - de su esposo. El lugar que ocupa la nueva familia en la vivienda, es generalmente un espacio pequeño y adaptado provisoriamente, pues parece sobrentenderse que esta residencia será por un determinado tiempo que posibilite al esposo construir una nueva casa. En tal evento, colabora el padre de este hijo en la construcción de la nueva casa junto a la casa paterna y ayuda en la generación de recursos como en la construcción misma.

Es posible que la nueva casa se construya en terrenos que son parte del patrimonio de alguno de los cónyuges del grupo familiar principal. Un ejemplo (2001) es de un padre que se encuentra construyendo la nueva casa del hijo, el progenitor le denomina "su casita" en terrenos que por herencia son de su esposa, o sea, madre del hijo casado. En tal caso, la casita estará en un terreno cercano a la casa de un tío materno del joven. Además, es lugar próximo a la actual residencia de este matrimonio.

Los padres entonces, llegada la edad en que los hijos se van con sus mujeres de la casa paterna, deben ir dividiendo los terrenos que poseen para la construcción de las casas de estas nuevas familias. Dicho de otra forma, el patrimonio de los padres se fracciona en cuando los hijos se van y construyen en terrenos de sus padres quedando entonces los padres en su vejez con la casa que sirvió de residencia común a todo el grupo en su momento. En este caso será, "como es nuestra costumbre", que el hijo menor (xocoyote) llegado el momento de la muerte de sus padres, herede esta propiedad en el entendido que ha cuidado de ellos durante la vejez de sus progenitores. Ha sido el último en residir en esta propiedad y como tal es propietario del inmueble, terrenos y pertenencias.

Los hijos casados – como norma general – residen con sus mujeres en cuartos separados al grupo familiar primario, pero dentro de lo denominaremos como la casa principal. Las mujeres de los hijos con residencia patrilocal trabajan en las actividades domésticas, colabo rando con la suegra, tanto en la comida como en otras faenas de la casa. A ello, estas mujeres deben desarrollar sus propias actividades domésticas, lavado de ropas, cuidado de los niños, limpieza, etc. de cada una de sus lugares de habitación donde residen.

La mujer en los casos de las parejas nuevas, asume que este ciclo de colaboración doméstica con su suegra, es hasta cuando la residencia postmarital virilocal expira; de hecho los matrimonios nuevos pese a algunas limitaciones de espacio, adquieren y conservan una serie de bienes que utilizarán en su futura casa. Entre estos se cuentan televisor, lavadoras y distintos artículos de menaje. También aquellos matrimonios que ya están "separados de la casa", son los que ya tienen su cocina independiente y con ello están "aparte económicamente". En realidad pese a vivir con los padres, una pareja se "aparta económicamente" cuando tiene la posibilidad de sostenerse econó micamente.

En ese caso el hijo es un nuevo jefe de familia y ella (la esposa) "la señora de la casa" referido al espacio que ocupan en la casa principal. En el caso de las parejas que no se encuentran "separada del gasto", la nuera debe ayudar a la suegra, lo que ellas denominan; "sigue sus instrucciones" sobre lo que se debe preparar para comer y demás tareas de la casa. Lo habitual en cuanto a los alimentos es que se cocine para todos los de la casa. Otras actividades domesticas tales como; el lavado de ropas, cuidado de los niños de cada unidad familiar, es responsabilidad de la nueva pareja.

Existe el intercambio de mano de obra entre los miembros de las familias, especialmente de las que se originan como producto del matrimonio o la unión libre. El intercambio de mano de obra se asume en un marco consiente de solidaridad y ayuda mutua, principalmente en las faenas agrícolas. Los parientes, cuñados y suegros colaboran en los trabajos de la milpa y sobre todo cuando alguno de los familiares cuenta con animales para el arado. Este es uno de los préstamos más usuales del pueblo de ahí que se retribuya posteriormente trabajando en la siembra, o en la aplicación del fertilizante o en la cosecha. La cooperación entre parientes en fiestas y eventos relevantes para la familia, (bautizos, primeras comuniones, bodas o mayordomías) se expresa habitualmente en colaborar en la preparación de los alimentos para dicha ocasión. Se aporta el maíz (que será utilizado para las tortillas o tamales) proporcionando según sea el caso, los animales para la preparación del mole o los mixiotes, o ayudando en cortar o recoleccionar la leña.

En cuanto a la formación de parejas en el pueblo, ésta es precedida del noviazgo y el rango de edad para oficializarlo, es entre los 16 ó 17 años de edad. La pareja mantiene una relación conocida, antecedida de un breve periodo donde fue secreta y el noviazgo es con miras al matrimonio o a vivir juntos. Sin embargo, se advierte una diferencia con los jóvenes que trabajan fuera del pueblo, quienes perciben que el noviazgo a temprana edad no necesariamente lleva al matrimonio. Estos hablan de casarse "más grandes" y tienen expectativas de estudiar alguna carrera profesional, o capacitarse, como también adquirir experiencias laborales antes de casarse.

El pedimento de la novia procede cuando la pareja no ha vivido junta, "la saca de blanco", en tal caso el novio acude dos veces con sus padres a casa de sus futuros suegros.

El padre de la novia ha sido previamente informado de esta relación. El novio y sus padres llevan un chiquihüite de frutas, un pastel pequeño y dos ceras, en náhuatl todo esto es un "tlacecehui". El mensaje implícito del tlacecehui sería; "yo como padre de mi hija estoy enojando porque se la llevan y me están dando un dulce para contentarme". El pedimento se realiza al encender una de las ceras, otra quedará de recuerdo y se invoca al santo de la devoción de los dueños de casa, se entrega a la novia la cera encendida, que coloca en un candelabro y un sahumerio como símbolo de su compromiso.

En una pareja que decide vivir juntos, es común que el muchacho simule un rapto de la novia y la lleve a vivir a casa de sus padres. Al día siguiente, el padre del novio visita a los padres de la muchacha, lleva un chiquihüite con pan y frutas, miel, una cera y una botella de licor para "contentarlos". Este rapto consentido que en la expresión local es "llevársela", coincide con las conversaciones previas que el muchacho ha tenido con su familia para comunicarles tal decisión. Los padres de la muc hacha aceptan generalmente la unión y la pareja se integra al grupo doméstico del hombre y así ambos comienzan a tener responsabilidades en los cargos ante la comunidad.

Luego del pedimento, en la segunda velada, la familia del novio obsequia a la familia de la novia, chiquihüites de pan, fruta y una charola de dulces. Lo central del pedimento es lograr un buen entendimiento, la conversación gira en torno a la boda, los respectivos y futuros consuegros son desde este momento "compadritos". Quien fija el día de la boda, es el padre del novio y es acatada por el consuegro. La boda generalmente se lleva a cabo después de un año del pedimento.

Para la comunidad el matrimonio religioso tiene mayor connotación que el matrimonio civil. El novio generalmente debe buscar padrinos de música, pastel, azares, arroz, ramo, cojines, zapatillas, recuerdos, videos y la bebida para el brindis. Los familiares llegan días antes de la boda para ayudar en los preparativos. Los parientes tanto del novio como de la novia pueden colaborar con maíz o dinero ($ 100.00 ó $ 200.00 pesos) ayudar a limpiar pollos, cortar leña, preparar el "nixcomitl" (hervir el maíz) y el mole. Si los novios están "amancebados" (han vivido juntos) le corresponde al novio comprar el vestido de la novia. En este esquema, los padrinos más importantes son los de velación y ellos presentan los novios en la iglesia. La ceremonia religiosa se lleva a cabo habitualmente en sábado; terminada ésta, se dirigen a la casa de los padrinos de velación, donde son recibidos los novios con una cruz, un sahumerio y un florero. Aquí es el lugar donde se lleva a cabo la primera fiesta, a la cual asisten sólo los parientes de ambos cónyuges. Posteriormente se dirigen a casa de la novia, lugar de la fiesta principal donde acuden todos los invitados y se sirve barbacoa, mole colorado o mole prieto. Al finalizar la comida, se baila el vals, la "víbora" y el "guajolote" y se reparte el pastel. La fiesta termina de madrugada y cada uno de los esposos pernocta en su casa de origen.

Al día siguiente cerca de las 3 de la tarde, los padres del muchacho y los padrinos de velación van por la muchacha a su casa y se la entregan al novio, lo que todos conocen como "ir a dejar la novia". En casa del hombre se lleva a cabo la tercera fiesta, (aún mayor que las anteriores) donde hay mucha comida, música en vivo y baile. A este convivio acuden incluso aquellos que no han sido invitados y se desarrolla en la calle, frente a la casa en caso de faltar espacio al interior de la vivienda. Terminada esta fiesta la pareja queda en casa del novio para su residencia permanente. Este día la madre del novio entrega a su consuegra un guajolote, lo mismo que a los padrinos de velación. Los familiares de la recién casada vuelven al día siguiente a casa del esposo, en donde colaboran con el lavado de trastes y la limpieza en general. Concluidas las fiestas, el matrimonio comenzará su vida adscrita al sistema de cargos del pueblo y el hombre trabajará según su oficio, en tanto la mujer colaborará con el hombre en las faenas agrícolas y recolección de leña, más "llevar la casa", como así también en algunos casos en la actividad textil.

Hemos descrito brevemente algunos de los aspectos de la vida cotidiana de San Felipe. A continuación profundizaremos en pormenorizar el trabajo textil, el cual ha transformado parte de la vida de sus habitantes. En los últimos 10 años los tejidos han provocado, además, nuevos roles para la generación de recursos económicos. Por ejemplo, las mujeres han desarrollado otros trabajos a los que habitualmente desarrollaban con el fin de contribuir con el ingreso familiar. Los telares en la comunidad han sido fuente de trabajo para niños y jóvenes quienes, además, colaboran con sus padres en las faenas agrícolas. La responsabilidad en la generación de recursos está a cargo del hombre, sin embargo, algunas mujeres complementan al gasto, trabajando en Contla principalmente, en maquiladoras de ropa, aseo, venta de ropa usada y otras actividades extra domésticas. Sin embargo, parte importante de los recursos que San Felipe genera están dados por los talleres textiles y parte de su dinámica económica se encuentra circunscrita a esta actividad productiva.

4 En el municipio de Contla de Juan Cuamatzi las secciones que votan según la modalidad del voto

constitucional son: 1Sección, 3ra Sección San Miguel Xaltipan, 6 Sección Tlactecpa, 8 Sección Santa María

Aquiahuac y 9 Sección Colhuaca. Las secciones que votan según la modalidad de usos y costumbres son:

sección Segunda, sección séptima ,sección cuarta San José Aztatla, sección quinta San Felipe Cuauhtenco,

sección décima Ixtlahuaca , sección 11 Santa María Ocotlán Tepatlaxco y sección 12 Barrio de la Luz.

(Fuente Instituto Electoral de Tlaxcala).

BIBLIOGRAFÍA

Boccara, Guillaume.

2000 Antropología Diacrónica: Dinámicas culturales, procesos históricos y poder político. En: G. Boccara y S. Galindo (comps.), Lógica Mestiza en América. Chile. Universidad de Frontera. Castillo, Dídimo.

1991 El taller familiar y el capital. Mitos sobre el sector informal y el trabajo por cuenta propia. En: Alba González (comp.), Economía desgastada: Historia de la producción textil en Tlaxcala. México, Universidad Autónoma de Tlaxcala y Universidad Iberoamericana. Castro, Raúl, González Javier y Sánchez Nazario.

2001 El patrimonio industrial de Tlaxcala. En: Coordinación Nacional de Antropología el INAH (comps.), Diario de Campo. Vol. 36. México, Instituto Nacional de Antropología e Historia. Davinson Guillermo y Orellana María.

2001 Reporte de Trabajo de Campo en San Felipe Cuauhtenco. México, Universidad Iberoamericana. Davinson Guillermo.

2002 Los talleres familiares textiles en San Felipe Cuauhtenco: descripción de la microempresa indígena en el estado de Tlaxcala. Documentos de trabajo N° 1 México, Universidad Iberoamericana. Davinson Guillermo.

2002 Cambios sociales y transformación económica: El caso de los talleres textiles familiares en San Felipe Cuauhtenco, Tlaxcala, México. Tesis de maestría en Antropología Social. México, Universidad Iberoamericana. Dehouve, Danièle.

2001 Ensayo de Geopolítica Indígena. México, CIESAS. García Cook Ángel y Merino Leonor.

1997 El formativo en la región Tlaxcala–Puebla. En: García Cook Ángel y Merino Leonor (comps.), Antología de Tlaxcala. Vol. IV. México, Instituto Nacional de Antropología e Historia y Gobierno del Estado de Tlaxcala.

Luis G. Davinson Pacheco

La actividad textil en un pueblo nahua de La Malinche. México: Servicio Universitario Canadiense de Ultramar (CUSO). 

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